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miércoles, 29 de julio de 2026

HORACIO O LA INFLUENCIA DEL POETA LIBERTINO

 


Quinto Horacio Flaco, conocido universalmente como Horacio, fue uno de los grandes poetas clásicos latinos, el principal de los líricos, y con permiso del bilbilitano Marcial, acaso también el principal satírico. Nació en el año 65 a.C. en Venosia, actual Venosa, en la provincia itálica de Basilicata. Los datos que actualmente conocemos de su biografía los debemos a sus propios escritos, por lo que cabe considerar a Horacio como el primer autobiógrafo de la historia literaria. Todos los detalles que sobre su vida ofrece Suetonio en su Vida de Horacio están tomados del propio poeta. En su región natal, cercana a Apulia y Lucania, se hablaban diferentes dialectos latinos trufados de términos griegos, lo que contribuyó notablemente a enriquecer el vocabulario de Horacio. Siempre guardó un profundo sentimiento de gratitud a su patria chica, e incluso después de haber triunfado en Roma, siguió considerándose samnita o sabelio.


Su padre fue un esclavo sabino capturado durante las guerras samnitas, que fue manumitido y declarado liberto, lo mismo que su madre, también esclava liberta, por lo que Horacio fue lo que entonces llamaban un libertino, condición que siempre tuvo a gala y de la que jamás se avergonzó. En su tiempo muchos romanos de familia patricia juzgaban a los libertinos severamente, por lo que el término llegó a convertirse en un adjetivo descalificante.

El poeta rindió homenaje a su padre en una breve pieza que incluye el siguiente pasaje:

Si mi carácter está viciado por algunas faltas menores, pero por lo demás es decente y moral, si sólo puedes señalar algunas manchas dispersas en una superficie por lo demás inmaculada, si nadie puede acusarme de avaricia, ni de mojigatería, ni de despilfarro, si vivo una vida virtuosa, libre de mancilla (perdona, por un momento, mi autoelogio), y si soy para mis amigos un buen amigo, mi padre merece todo el crédito.... Tal como es ahora, merece de mí gratitud y alabanza sin reservas. Nunca podría avergonzarme de un padre así, ni siento ninguna necesidad, como mucha gente, de disculparme por ser hijo de un liberto.


Después del asesinato de César, Horacio se unió al ejército republicano de Marco Junio Bruto, opuesto al triunvirato que formaron Octavio Augusto, Marco Antonio y Lépido. Tras la derrota de Filipos (42 a.C.) regresó el joven poeta a Roma vencido y pobre. Consiguió trabajo como escribiente de un cuestor, lo que le permitió comenzar a cultivar la poesía. Ingresó en el cerrado círculo literario de otros autores como Virgilio y Lucio Vario Rufo, lo que le llevó a ser protegido del mismo emperador Augusto y de su consejero Mecenas, con el que entabló una amistad tan estrecha que al final de los días de ambos, fueron enterrados el uno junto al otro.


En la obra de Horacio se distinguen dos etapas. La primera fue en la que compuso las Sátiras y los Epodos, composiciones con un fuerte componente de crítica social. En el segundo periodo escribió las Odas y las Epístolas, de contenido lírico, en las que predomina el elogio de la amistad, del amor y de la naturaleza, sin faltar en ellas una encendida alabanza de Augusto. En su filosofía, básicamente epicúrea, destacan de forma especial tres temas principales: la aurea mediocritas, bendita mediocridad que aconseja al prudente no intentar sobresalir y ponerse en riesgo, permaneciendo en un discreto segundo plano; el carpe diem, que invita a vivir y disfrutar el presente ante la incertidumbre del futuro; y el beatus ille, que alaba la sencillez de la vida campestre y retirada, lejos de intrigas palaciegas.

Los tres son principios que no solo sedujeron a sus contemporáneos como Cicerón, Ovidio o Virgilio, sino que trascendieron la romanidad, e hicieron fortuna entre los autores medievales, los renacentistas e incluso han llegado hasta tiempos tan recientes como los actuales. En base a esos principios, Horacio ha influido en autores como el arcipreste de Hita, Ronsard, Petrarca, Garcilaso, fray Antonio de Guevara, fray Luis de León, Cervantes, Shakespeare, José Cadalso, Leandro Fernández de Moratín, John Keats, John Milton, e incluso en Jorge Guillén y otros poetas de nuestra generación del 27. Así que difícilmente se hallará otro autor con mayor influencia que Horacio en las letras universales.

Falleció el poeta en Roma en el año 8 a.C., casi al mismo tiempo que Mecenas, su amigo y protector. Os dejamos un enlace con la versión digital de una selección de sus poemas:

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Poemas.pdf

Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso. Vive el día de hoy. Captúralo. No fíes del incierto mañana. Horacio. Carpe diem.


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