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viernes, 11 de enero de 2019

ALBERT CAMUS, EL APÓSTOL DEL ABSURDO



Albert Camus nació en el departamento de Constantina, en la Argelia francesa, en 1913. Sus padres eran colonos de los llamados pieds-noirs. Él, Lucien Camus, era un alsaciano emigrado a Argelia cuando Alsacia cayó en poder de los alemanes. Murió luchando en la Gran Guerra cuando el pequeño Albert apenas tenía un año. La madre, Elena Sintes, era originaria de Menorca.
Albert se crió en un barrio humilde de Argel, rodeado de la pobreza más absoluta. No tuvo un libro en las manos hasta que se los proporcionaron sus profesores Louis Germain y Jean Grenier, a quienes guardó siempre infinita gratitud. En su juventud argelina se dedicó con entusiasmo al deporte, destacando en fútbol, boxeo y natación. Tuvo que abandonar la práctica deportiva al contraer la tuberculosis. A partir de entonces se dedicó al estudio de la filosofía y la literatura. Fue rechazado como profesor por su mala salud, así que se dedicó al periodismo, iniciando a la vez su carrera literaria.

Publicó en la revista Sud y en Alger Républicain. Se relacionó con el Partido Comunista, y en 1934 se casó con Simone Hié, matrimonio que terminó abruptamente por las mutuas infidelidades de la pareja. Comenzó en los últimos treinta a forjarse una reputación como escritor, y abandonó en 1938 el comunismo por su discrepancia ante el pacto germano-soviético que firmaron Hitler y Stalin. Sus denuncias de la situación de los argelinos en el Diario del Frente Popular le granjearon la enemistad del gobierno colonial francés que maniobró para expulsarlo de Argelia en 1940. Se trasladó a París, colaboró en el diario Paris Soir, y se casó con la pianista y matemática Francine Faure, con quien tuvo sus dos hijos mellizos, Jean y Catherine. Francine fue la mujer de su vida. Ambos se mantuvieron unidos hasta el final a pesar de las infidelidades de Camus, y la esposa fue una influencia decisiva en la evolución filosófica e ideológica del autor.


A partir de 1948 Albert Camus se acercó al movimiento anarquista, fue articulista de Le Monde Libertaire, La Revolution Proletarienne y el cenetista español Solidaridad Obrera. Se distanció definitivamente de Jean-Paul Sartre y del existencialismo por su identificación con el marxismo, y apoyó movimientos anticomunistas en la RDA, Polonia o Hungría. Durante la guerra franco-argelina se vio atrapado entre su lealtad a Francia y el reconocimiento de la justicia de la causa argelina, con lo que se atrajo la incomprensión y la enemistad de ambas partes.
Recibió el premio Nobel en 1957 y falleció en 1960, a los 47 años, víctima de un accidente de tráfico sobre cuyas causas aparecieron muchas sombras de sospecha.


En cuanto a su obra literaria e intelectual, Camus es el principal representante de la corriente absurdista, ligada al movimiento libertario, como su antecedente existencialista lo estuvo al comunismo. Explora la condición humana y su aislamiento en un mundo ajeno. El extrañamiento del hombre hacia sí mismo, conduce a situaciones absurdas. No obstante, Camus va más allá del nihilismo negativista, admitiendo cierto humanismo liberal alejado de los dogmas cristianos o marxistas.
Entre sus novelas destacan El extranjero, La peste, La caída, La muerte feliz y El primer hombre, esta última inconclusa y terminada por su hija Catherine. De sus obras teatrales cabe citar Calígula, El malentendido, Los justos o Estado de sitio, todas ellas enmarcadas en el teatro del absurdo. Y entre la infinidad de ensayos y artículos destacaremos El mito de Sísifo, de 1942, y El hombre rebelde, de 1951.


En Biblioteca Bigotini os ofrecemos (clic en la portada) la versión digital de El extranjero, la primera novela del autor, publicada por Gallimard en 1942. Su protagonista, monsieur Meursault, es un condenado a muerte que no rechazará su ajusticiamiento ni mostrará sentimiento alguno de injusticia o arrepentimiento. Su comportamiento, pasivo y apático, representa la condición humana en una sociedad que aísla al individuo, cuyos valores quedan degradados y diluidos en una existencia absurda. Todo hombre se transforma en un extranjero en una sociedad carente de sentido, en la que la principal prueba de cargo para una condena es no haber llorado en el funeral de su propia madre.
Empapaos de Camus y de su absurda filosofía del absurdo con la lectura de esta gran novela.

…pensé que al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que después de todo, nada había cambiado… Albert Camus. El extranjero.




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