Translate

sábado, 15 de junio de 2019

MASA Y DENSIDAD. LA PARADOJA DEL VACÍO



Como ya hemos visto en anteriores entradas de este mismo blog (El bosón de Higgs, Teoría de cuerdas, La tabla periódica…), la gran cantidad de partículas elementales que actualmente maneja el modelo estándar, tiene más bien que ver con determinados estados de las partículas, que con su naturaleza intrínseca. Simplificando al máximo, cada átomo está compuesto por tres clases de partículas elementales: protones, a los que asignamos una carga eléctrica positiva (+); electrones, con carga negativa (-) (no olvidéis que se trata de una convención, como vimos en el post sobre la carga eléctrica); y neutrones, que carecen de carga, y por lo tanto de signo, pero sí poseen masa, lo que los convierte en unas partículas de capital importancia.


Protones y neutrones se agrupan, formando el núcleo atómico, mientras que los electrones ‘giran’ o más bien ‘orbitan’ en torno al núcleo (esto tampoco termina de ser exacto, pero resulta útil a efectos pedagógicos). El número de protones otorga al átomo su identidad química: un átomo con un protón es un átomo de hidrógeno; si tiene dos protones es un átomo de helio; y así sucesivamente… Si añades un protón, consigues un nuevo elemento: con tres protones es un átomo de litio… Naturalmente, como deben estar siempre equilibrados eléctricamente (+ con -), el número de electrones coincide siempre con el de protones.


Los neutrones no influyen en la identidad del átomo, pero en dependencia de su número, pueden aumentar o disminuir su masa. El número concreto de neutrones es lo que caracteriza a los llamados isótopos. El carbono14 es un átomo de carbono con sus seis protones reglamentarios, pero con ocho neutrones: 6+8=14; de ahí que se llame carbono14. Si recordáis el post dedicado a la gravedad, la masa se define como la constante que relaciona la fuerza que debe aplicarse a un objeto para obtener una aceleración. A continuación reproduzco un cuadro en el que podéis ver de menor a mayor, la masa de diferentes objetos expresada en kilogramos y en notación científica. Veréis que, como pasa siempre en estas relaciones, lo más asombroso son las apabullantes diferencias:

Masas expresadas en kilogramos
Electrón
9 x 10-31
Protón
2 x 10-27
Átomo de Oxígeno
3 x 10-26
Proteína pequeña
10-23
Molécula de Penicilina
10-18
Ameba gigante
10-8
Hormiga
10-5
Colibrí
10-2
Perro
101
Hombre
102
Elefante
104
Ballena azul
105
Buque petrolero
108
La Luna
7 x 1022
La Tierra
6 x 1024
El Sol
2 x 1030
Nuestra galaxia
2 x 1041

Pero en el universo físico, cuando hablamos de las propiedades de los materiales en general, en vez de referirnos a objetos determinados, resulta conveniente remitirse a la masa por unidad de volumen. Es lo que conocemos como densidad de los cuerpos. La densidad viene dada por el cociente: r = m / v; donde r es la densidad, m la masa y v el volumen de cualquier objeto material. La densidad suele expresarse en kilogramos por metro cúbico (Kg.m3). Cuando hablamos de densidad relativa, nos referimos a la razón de la densidad de una sustancia con respecto a la del agua a 0º C. En la tabla siguiente (ya sabéis lo que me gustan) tenéis algunas densidades de sustancias y objetos de lo más variopinto.

Algunas densidades representativas expresadas en Kg.m3, y referidas a condiciones de presión atmosférica y temperatura:
Espacio interestelar
10-20
Máximo vacío de laboratorio
10-17
Hidrógeno
0,0899
Aire a 0º C y 1 atmósfera
1,29
Aire a 100º C y 1 atmósfera
0,95
Aire a 0º C y 50 atmósferas
6,5
Agua a 0º C y 1 atmósfera
1.000
Agua a 100º C y 1 atmósfera
958
Agua a 0º C y 50 atmósferas
1.002
Sangre completa a 25º C
1.059,5
Mercurio
13.600
Aluminio
2.700
Hierro, acero
7.800
Cobre
8.900
Plomo
11.300
Oro
19.300
Núcleo de La Tierra
9.500
Centro del Sol
1,6 x 105
Estrellas enanas blancas
1011
Núcleos atómicos
1017
Estrellas de neutrones
1017

Ya veis que el núcleo atómico es, junto con las estrellas de neutrones, el objeto más denso del universo. El núcleo está formado por protones y neutrones, y es extremadamente pequeño: sólo una millonésima de milmillonésima de todo el volumen del átomo. Sin embargo, es asombrosamente denso, porque contiene prácticamente toda su masa. Bill Bryson afirma que si un átomo tuviese el tamaño de una catedral, su núcleo sería como una mosca. Eso si, una mosca muchos miles de veces más densa (y pesada) que la propia catedral.


Os he dicho muchas veces que la realidad física es mucho más impresionante y extraordinaria que cualquier fábula. Reparad en que los átomos son fundamentalmente espacio vacío, y por extensión, lo es también el conjunto del universo, formado por átomos, no lo olvidemos. En los gases, cuyas moléculas están muy separadas entre sí, podemos apreciar sin dificultad este característico vacío universal. No ocurre así en los cuerpos sólidos, y os preguntaréis por qué.
Siguiendo a Bryson, la solidez que apreciamos a nuestro alrededor no es más que una ilusión. Cuando dos objetos sólidos (por ejemplo, dos bolas de billar) chocan, lo que en realidad sucede es que los campos eléctricos de ambas se repelen entre sí. Si no fuese por la carga eléctrica (acordaos del post que le dedicamos), las bolas, lo mismo que las galaxias, podrían pasar una a través de la otra sin sufrir el menor daño. Concluye Bryson: cuando te sientas en una silla, no estás en realidad sentado allí, sino levitando por encima de ella a una altura de un ángstrom (una cienmillonésima de centímetro), con tus electrones y sus electrones oponiéndose implacablemente a una mayor intimidad.

La densidad tiene también mucho que ver con la hidrodinámica. Arquímedes lo sabía bien. Para terminar (lo prometo) os dejo con este extraño párrafo evangélico: Pedro le contestó: Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua. Él le dijo: Ven. Pedro bajó de la barca y se echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor, sálvame. Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado? (Mateo 14, 22-36).

La realidad es a menudo más asombrosa que la ficción. Ello se debe a que la ficción, para resultar creíble, debe tener sentido, mientras que la realidad casi nunca lo tiene.  Albert Einstein.




miércoles, 12 de junio de 2019

WILLIAM DONAHEY Y SUS TEENIE WEENIES


Nacido en West Chester, Ohio, en octubre de 1883, William Donahey, cuyos padres se dedicaban al dibujo, estudió en la Escuela de Artes de Cleveland. Desde que se graduó, William se inició también en la ilustración, comenzando por realizar caricaturas políticas. Después de su boda con Mary Augusta Dickerson, se trasladó con ella a Nueva York, donde prosiguió su carrera, dedicándose sobre todo a la ilustración de libros infantiles e historias para niños, como los populares cuentos de Mamá Oca, Alicia en el país de las maravillas, o Las noches de Arabia.
A partir de 1912 comenzó la publicación en blanco y negro de The Teenie Weenies, unos pequeños duendecillos inspirados en los Brownies de Palmer Cox. Estos personajillos adquirieron color en 1923, apareciendo regularmente en la sección dominical de varios periódicos. Donahey incorporó a sus pequeños aventureros a muchos trabajos publicitarios, de los que el autor se convirtió en un verdadero especialista. Falleció en Chicago en 1970, cuando contaba 86 años.
En nuestra Historia del Cómic y la Ilustración os ofrecemos hoy algunos ejemplos del trabajo de William Donahey y de sus graciosos Teenie Weenies.


















domingo, 9 de junio de 2019

GLENN FORD, EL COWBOY QUE ABOFETEÓ A GILDA




Aunque ya tenía a sus espaldas una larga carrera ante las cámaras, este canadiense se dio a conocer en España por la bofetada que propinó a Rita Hayworth en la mítica Gilda. Como por aquellos años eso de la violencia de género todavía no se llevaba, muchos españolitos de entonces no dudaron en afirmar que la torta “estaba muy bien dada”, opinión compartida por otra legión de españolitas a quienes la Gilda de marras les parecía un pendón verbenero que se tenía bien merecida la bofetada.
Pero detrás del personaje de chulito de cabaret que interpretó en Gilda, había un magnífico actor. Glenn Ford, algo encasillado en papeles de héroe del western, demostró que no sólo sabía manejar el rifle y fruncir el ceño, sino que era también un notable actor de comedias. Así lo confirmó en un film tan delicioso como La casa de té de la luna de agosto, una comedia de Daniel Mann en la que alternó con Marlon Brando, y sobre todo en Un gánster para un milagro, fabuloso film que dirigió Frank Capra en 1961.
Como modesto homenaje a Glenn Ford os invitamos a ver (clic en la foto) un recorrido fotográfico y musical por su filmografía.


Próxima entrega: Anthony Mann


jueves, 6 de junio de 2019

LO GROTESCO, LA GRUTA Y EL ARTE RENACENTISTA


La gruta se asocia tanto a la fertilidad y al vientre, como a la tumba y la muerte. Es terrena y material, una cueva, una boca abierta que nos convida a descender a otros mundos. Mundos que en nuestra imaginación se pueblan de monstruos y de maravillas de todo género. Leonardo de Vinci se ve frente a la gruta, atrapado entre la fascinación y el terror. Miedo y deseo, miedo por la oscuridad de la gruta, deseo por ver si había alguna cosa maravillosa en su interior.
Lo grotesco provoca respuestas contradictorias, humor y horror, ingenio y transgresión, repulsión y deseo. En lo grotesco, en la gruta, habitan terribles minotauros y sirenas tentadoras. En lo grotesco hay ingenio, escándalo, subversión y carnaval.

En cuanto al origen del término, poco después de 1400 se excavaron en Roma las ruinas del mítico palacio perdido de Nerón, la Domus Aurea, cuyo recuerdo en esa época pertenecía al terreno de lo fabuloso. Pero las ruinas se hallaron y eran reales. Revelaron al asombrado espectador del cuatrocento decoraciones murales con combinaciones caprichosas de plantas, figuras, criaturas míticas… Las habitaciones quedaban por debajo del suelo, como en una gruta. Las invenciones bizarras y fantásticas que se encontraron allí, empezaron a ser conocidas como grottesche.


La influencia que el hallazgo tuvo sobre las artes plásticas y decorativas del Renacimiento fue mayúscula. En 1519 Rafael de Sanzio y Giovanni de Udine decoraron la galería vaticana en aquel estilo grotesco tan de moda. Tanto la ornamentación como la temática grotesca se abrieron camino en Italia y el resto de Europa. Baste recordar la obra de El Bosco, de Durero, de Arcinboldo o del mismo Rubens. En pintura y escultura la temática religiosa que había presidido de forma abrumadora la anterior etapa gótica y pre-renacentista, dio paso a una verdadera explosión de motivos mitológicos y profanos que se abrieron camino no sólo hasta los palacios de los príncipes, sino en ocasiones hasta las paredes consagradas de los templos. Las esculturas de criaturas fantásticas se convirtieron en elementos imprescindibles de los jardines renacentistas. Giorgio Vasari describió como grotescas las inspiradas obras de Miguel Ángel.


Con el tiempo el término quedó más restringido. Sus connotaciones ya en el XVI empezaron a alejarse del ornamento, para dirigirse hacia lo caricaturesco y carnavalesco, como señala acertadamente la historiadora del arte Frances Connelly, a quien seguimos en este breve comentario. Hoy lo grotesco se confunde muchas veces con lo cómico y lo paródico. Modernamente vamos a encontrar elementos grotescos en la obra de Goya, de William Hogarth, de Picasso o de los surrealistas; en la commedia dell’arte italiana o en el teatro del absurdo, en el arte gráfico del Expresionismo alemán, en el cine, en el cómic y hasta en la música popular.

El cliente siempre tiene razón en cualquier negocio menos en psiquiatría.




domingo, 2 de junio de 2019

ALONSO DE CASTILLO SOLÓRZANO, PÍCAROS Y PICARESCA



Alonso de Castillo Solórzano nació en Tordesillas en 1584. Lo poco que conocemos de su biografía es a través de un par de documentos testamentarios que hizo redactar. De ellos se deduce que su padre, noble de origen valenciano, y él mismo, sirvieron en Tordesillas a la Casa de Alba, que mantuvo una estrecha relación con sus tíos maternos Pedro y Catalina Griján, que se casó con Agustina Paz, y tuvo una hija, Ana Velarde, quizá adoptiva o quizá natural.
También parece probable que estudiara en Salamanca, y es seguro que fue cortesano del Conde de Benavente, y seguidor y amigo de Lope de Vega. Sirvió después a don Pedro Fajardo, Marqués de los Vélez, y siguiendo a su señor en sus diferentes empleos y cargos, residió sucesivamente en Madrid, Barcelona, Milán, Valencia, Zaragoza, otra vez Barcelona, Roma y finalmente Sicilia, donde debió fallecer en 1647 o 48.

En cuanto a su producción literaria, digamos que Castillo fue sin duda el más prolífico autor del género genuinamente español que conocemos como novela picaresca. En efecto, Castillo Solórzano ejemplifica como ningún otro la esencia del género, y ello a pesar de que también escribió novelas cortesanas, amorosas y de aventuras.


Destacaremos entre sus publicaciones Tardes entretenidas (1625), Jornadas alegres (1626), ambas colecciones de novelas breves, Tiempo de regocijo y carnestolendas de Madrid (1627), Escarmientos de amor moralizados (1628), Huerta de Valencia (1629), Lisardo enamorado (1629), Noches de placer (1631), Las harpías en Madrid (1631), La niña de los embustes, Teresa de Manzanares (1632), Los amantes andaluces (1633), Fiestas del jardín (1634), Patrón de Alcira (1636), Aventuras del bachiller Trapaza (1637), Los alivios de Casandra (1640), La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas (1942), y dos volúmenes póstumos: Sala de recreación y La quinta de Laura, ambas publicadas en Zaragoza en 1649.
Fue además autor de libros de tema histórico, poesía, y al menos trece comedias que se conservan. Como guinda de este gran pastel, digamos que también se atribuyó a Castillo, como a tantos otros, la autoría del Quijote apócrifo o de Avellaneda, a nuestro juicio, sin demasiado fundamento.

Biblioteca Bigotini os propone la lectura de las Aventuras del bachiller Trapaza, quinta esencia de embusteros y maestro de embelecadores, que se imprimió por Pedro Verges en Zaragoza en 1637. Quienes tengáis cierta edad recordaréis la magnífica serie televisiva El pícaro, que dirigió el inolvidable Fernando Fernán Gómez, y nos proporcionó tantas horas de regocijo. Haced clic en la portadilla y deleitaos con la versión digital del Trapaza, tomada de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Que la disfrutéis.

No hay mujer, por humilde que sea, que si ha nacido con razonable cara, no tenga por ella alguna vanidad que la dé presunción. Alonso de Castillo Solórzano.



miércoles, 29 de mayo de 2019

EL GRAN ESTALLIDO O LA TRAGEDIA DE LA SEMELPARIDAD


Por su frecuencia reproductiva, los biólogos distinguen dos grupos de organismos: semélparos e iteróparos. Los organismos semélparos se reproducen una sola vez o en un periodo reproductivo breve. Este tipo de reproducción se conoce también con el nombre de gran estallido.
Por el contrario, los seres vivos iteróparos, como la gran mayoría de vertebrados, e incluso nosotros mismos, nos reproducimos a lo largo de un periodo mucho más extendido. Algunos organismos durante toda su vida adulta, otros como es nuestro caso, a lo largo del llamado periodo fértil, que puede abarcar años y hasta decenios. Nuestra especie representa un caso extremo de iteroparidad, puesto que la edad fértil de las mujeres se extiende desde la menarquia a la menopausia, cerca de cuatro décadas, y la de los varones puede prolongarse prácticamente toda la vida. Además, a diferencia de la inmensa mayoría de los mamíferos, incluidos algunos primates parientes cercanos nuestros, en la especie humana los momentos fértiles no se limitan a unos periodos de celo o estro de las hembras, sino que tanto las cópulas como la fecundación pueden producirse en cualquier instante.


Sin embargo, y sin salir del reino animal, algunas especies de peces y, sobre todo, un gran número de invertebrados, han optado por la estrategia de la semelparidad, que en algún caso se convierte en una verdadera tragedia tal como enunciamos en el título, puesto que a la reproducción sigue la muerte del individuo de forma inevitable.
Es el caso de multitud de insectos, cuya vida transcurre en su mayor parte en fase larvaria, alcanzan la madurez orgánica que incluye también la sexual, buscan pareja del sexo opuesto para aparearse, y finalmente fallecen a las pocas horas de depositar su puesta, legado de descendencia a la posteridad. Ciertos insectos llegan al extremo de carecer en su forma adulta de boca y aparato digestivo. No lo necesitan. Sólo requieren alas, patas o ambas para desplazarse en busca de pareja, y aparato reproductor. Constituyen literalmente gónadas voladoras o corredoras, cuya única misión en el resto de su efímera vida es la reproducción.


Es bien conocido el caso de los salmones que anualmente remontan de forma trabajosa e infatigable los ríos donde nacieron como alevines, para alcanzar su cabecera, poner los huevos, fertilizarlos y morir a continuación. Como nos describe Peter Godfrey-Smith en su obra Otras mentes, las hembras de pulpo son también un caso extremo de semelparidad. Mueren después de una única gravidez. Una hembra de pulpo puede aparearse con varios machos, pero, cuando llega el momento de poner los huevos, se instala de forma permanente dentro de un cubil. Allí la hembra pondrá los huevos, los aventará y los cuidará mientras se desarrollan. Esta única puesta puede contener muchos miles de huevos. La incubación puede durar un mes o algo más en función de la especie y las condiciones ambientales (todo discurre más lentamente en aguas frías). Cuando los huevos hacen eclosión, las larvas se dejan arrastrar por el agua. Finalmente, la hembra muere.


Como puede verse, y como ya hemos comentado en otros artículos, se trata también de diferentes tipos de apuesta. Las diferentes especies han elegido ya desde sus remotos orígenes bien cantidad o bien calidad reproductiva. Estos organismos semélparos han apostado por la cantidad. Determinadas hembras de invertebrados son capaces de realizar puestas de miles e incluso de millones de descendientes. Semejante esfuerzo biológico concluye de forma inevitable con la muerte. En el polo opuesto, quienes apuestan por un número reducido de descendientes, optan por la calidad. Las madres mamíferas, muchas aves, reptiles e incluso algunos peces nidícolas, cuidarán de su reducida prole con esmero para asegurar a sus hijos el crecimiento y el futuro. Resulta obvio que ambas estrategias funcionan, puesto que han traído, nos han traído, hasta el presente a quienes formamos parte de unas y otras especies. Una vez más, amigos, el mundo del sexo y la reproducción sigue asombrándonos.

Los sordomudos regalan a sus novias braguitas transparentes…
…lo hacen para poder leer los labios.