Translate

jueves, 18 de abril de 2019

CHICOS, CHICAS, HORMONAS Y DESARROLLO EMBRIONARIO



En el núcleo de todas y cada una de las células de todos los organismos vivos hay un número determinado de cromosomas agrupados por parejas. Como nosotros no somos una excepción, en el interior de nuestras células hay concretamente 46 cromosomas. De ellas, 22 parejas son los llamados cromosomas autosómicos y una pareja son los cromosomas sexuales, XX en el caso de las mujeres y XY en el caso de los varones.
Pero esto no ocurre en todas las células. Excepcionalmente los gametos (óvulos en las hembras y espermatozoides en los machos) contienen sólo la mitad de cromosomas, 23. De ellos 22 son autosomas y hay un único cromosoma sexual que en el óvulo siempre será el cromosoma X, y en el espermatozoide podrá ser X o Y. En función de cuál sea el espermatozoide que consiga fertilizar el óvulo, el hijo que resulte de la unión será XY o XX, macho o hembra, niño o niña en nuestra especie, con una probabilidad del 50%

Los genes contenidos en los cromosomas son quienes poseen las instrucciones para construir al nuevo ser vivo, y esto es igualmente válido para producir la diferenciación sexual durante el desarrollo tanto embrionario como posterior. Pero atención, porque quienes en última instancia dirigirán la diferenciación sexual van a ser las hormonas, responsables definitivas de las órdenes químicas necesarias para producir los cambios. Si durante los primeros días de la gestación a un embrión de rata hembra (XX) se le inyecta testosterona, la rata nacerá con genitales ambiguos y comportamiento masculino. Si la inyección de testosterona se produce más avanzada la gestación, nacerá hembra pero intentará montar a otras hembras. Finalmente, si se inyecta testosterona a una rata adulta, su comportamiento se hará más agresivo, pero continuará siendo hembra y no modificará sus preferencias sexuales.


Durante el desarrollo embrionario, hacia la cuarta semana de embarazo en la región anogenital se forma el orificio de la cloaca, con un tubérculo genital arriba, la uretra por dentro y una especie de hinchazón alrededor. A las seis semanas se cierra una zona en el centro de la cloaca, separando dos orificios que darán lugar al ano y a los genitales. Dentro de la zona genital hay dos conductos conectados a las gónadas que se convertirán en ovarios o en testículos. Pero hasta ese momento (véase la ilustración), la estructura es exactamente la misma para futuros niños o niñas.
La verdadera diferenciación comienza en este punto, a partir de la sexta semana. El gen SRY contenido en el cromosoma Y, induce la liberación de una hormona, la hormona antimulleriana o AMH, asi llamada porque impide la formación de los conductos de Muller femeninos, forzando que las gónadas se conviertan en testículos. Si el embrión es XX no hay liberación de AMH, y las gónadas y los conductos se desarrollarán como ovarios y trompas de Falopio.


El verdadero inicio de la masculinización del embrión XY comienza en la octava semana, cuando los testículos que aun no han descendido, inician la segregación de testosterona. Eso hace que desciendan a la vez que aumentan su tamaño, y se sitúan en la zona inflamada alrededor de la cloaca, que se convierte en escroto. En caso de que no haya testosterona (XX), esa misma piel formará los labios vaginales.
Otro efecto de la testosterona será que el tubérculo genital situado encima de la cloaca, crecerá hacia fuera, cerrando la cloaca y llevándose la uretra hasta formar un pene con su glande en el extremo y sus dos cuerpos cavernosos a los lados que en el futuro al llenarse de sangre, producirán la erección. En caso de XX, no habrá liberación de testosterona; ocurrirá lo mismo pero con menor tamaño y sin proyección al exterior. La cloaca se mantendrá abierta, formando la vagina y el útero, y el “pene interno” sólo dejará asomar al exterior su pequeño glande, que se convertirá en clítoris. Los dos brazos laterales del clítoris quedarán en forma de V a los lados de la vagina, hinchándose con sangre en el momento de la excitación.


Véase pues que en realidad los genitales externos de hombres y mujeres son muy parecidos y tienen idéntico origen embrionario. El clítoris es idéntico al pene. El glande masculino es la cabeza del clítoris femenino, y posee las mismas muy numerosas terminaciones nerviosas sensitivas, sólo que en el caso femenino se encuentran concentradas en un espacio mucho más reducido. Algunos sexólogos consideran que los orgasmos vaginales son en realidad clitoridianos, porque lo que logra la penetración es estimular las estructuras internas del clítoris. Dicho de forma simple, la estimulación clitoridiana sería como si al hombre le acariciaran solo el glande, y la vaginal equivaldría a estimular el cuerpo del pene.
Aparte de esta innegable identidad genital, conviene resaltar que en los humanos, lo mismo que en el resto de los mamíferos y en buena parte de las aves, los embriones, todos los embriones, son por defecto hembras. El agente de la masculinización a partir de la sexta semana en nuestro caso, es la testosterona que pone en marcha y desencadena los cambios que acabamos de describir.

-Cariño, estoy en la ducha. Por favor, tráeme champú.
-Pero Manolo, si lo tienes allí.
-Sí, pero no sirve. Pone que es para cabello seco, y yo lo tengo mojado.



lunes, 15 de abril de 2019

JOHN DALTON Y EL DALTONISMO. VIVIR LA VIDA EN GRIS



John Dalton nació en la localidad inglesa de Eaglesfield, Cumberland, en 1766. Desde muy niño demostró un don especial para las matemáticas. No pudo ejercer la docencia en universidades inglesas, porque en esa época estaba prohibida a los disidentes religiosos, y Dalton procedía de una familia cuáquera. Ingresó como profesor en la Nueva Escuela de Manchester, centro que fue creado precisamente para quienes no profesaban la religión anglicana. Dalton fue uno de los más reputados científicos de su tiempo, destacando sus trabajos sobre la expansión térmica de los gases, sobre la presión de vapor, y sobre todo por su teoría atómica que, aunque todavía incipiente, sentó las bases de los estudios posteriores en esa materia. Acuñó también el concepto de peso atómico.
Pero por lo que es más conocido es por ser el padre del daltonismo, afección que él mismo padeció y describió en su obra Hechos extraordinarios relacionados con la visión de los colores. Fue paciente de la forma más severa de daltonismo, como se ha comprobado recientemente tras el análisis genético de sus ojos, que con una premonición admirable, encargó que fueran conservados después de su muerte.


La dificultad para percibir los colores es un defecto hereditario causado por un gen recesivo ligado al cromosoma sexual X. Si un varón hereda un solo cromosoma X anómalo de cualquiera de sus progenitores, padecerá el defecto; mientras que las mujeres, que tienen dos cromosomas X, sólo lo padecerán si heredan ambos cromosomas dañados, uno de cada progenitor. Por este motivo la afección es mucho más común (tres veces más) en varones. La presenta un 1,5% de la población masculina mundial, frente al 0,5% de la población femenina.


En nuestra retina existen dos estirpes celulares: los bastones y los conos, llamados así naturalmente por sus formas peculiares. Los bastones son una especie de sensores lumínicos encargados de distinguir la claridad y la oscuridad. Los conos, por su parte, son los responsables de la diferenciación de los colores. A la acción conjunta de ambos tipos de células especializadas debemos nuestra capacidad de distinguir una extraordinaria variedad de matices y tonalidades de color que abarca la totalidad del espectro visible en que se refracta la luz al atravesar un prisma, desde el rojo, de elevada longitud de onda, hasta el violeta que tiene la longitud de onda más baja. Por supuesto, nuestros ojos son incapaces de percibir sin ayuda de instrumentos ópticos sofisticados, lo que se sitúa más allá del violeta, es decir la zona ultravioleta del espectro, así como lo que queda por delante del rojo, es decir, la radiación lumínica infrarroja.

A menudo (incluso entre los profesionales sanitarios) tienden a confundirse los conceptos de discromatopsia y daltonismo. La discromatopsia o anomalía en la visión de los colores, es la afección más frecuentemente detectada, y en la mayor parte de los casos (el 99%), la disfunción afecta exclusivamente a la percepción de los colores rojo y verde. El defecto se halla en los conos retinianos que, incapaces de distinguir estos dos colores, son “neurotraducidos” y posteriormente interpretados erróneamente como una mezcla de color grisáceo. El daltonismo es muy poco común, y consiste en una verdadera acromatopsia o ceguera para los colores. Quienes padecen daltonismo viven en un mundo permanentemente gris, sin un ápice de color. Una vida en blanco y negro.

Para quienes sufren daltonismo o discromatopsia los semáforos podrían resultar un problema. Por eso desde que en 1914 se instaló el primero en la ciudad de Cleveland, se aprobó la convención de que el color rojo de prohibición se situara siempre arriba, mientras el verde ocupa la parte inferior de la señal. En algunos casos en los que no es posible la disposición vertical, se admite también el lado izquierdo para el rojo y el derecho para el verde.

¿Esa copia es tuya, o es una impresión mía?   Una fotocopiadora a otra.



viernes, 12 de abril de 2019

MAX Y DAVE FLEISCHER EN LOS ALBORES DE LA ANIMACIÓN



Nacido en Cracovia, Polonia, en 1883, Max Fleischer, por encima de su faceta como dibujante y autor de tiras cómicas, fue junto a su hermano Dave Fleischer (Nueva York, 1894), el principal impulsor y creador del cine de animación, desde los Fleischer Studios que fundaron y gestionaron ambos hermanos.
Dave era el hombre técnico y Max, el hermano mayor, ejerció sobre todo como guionista y creativo. A su ingenio debemos personajes inolvidables como la simpática y pícara Betty Boop o Koko el payaso, que protagonizó aquellos fantásticos cortometrajes de la serie Fuera del tintero. Los Fleischer llevaron también a la pantalla personajes creados por otros dibujantes, como Popeye el marino o Superman ya en los cuarenta. Los estudios Fleischer produjeron su primer corto en 1915, e incorporaron en 1917 la innovación técnica del rotoscopio, que en una fecha tan revolucionaria como esa, revolucionó la producción de los dibujos animados. 

También incorporaron el sonido en 1924, antes de que la voz llegara al cine convencional. Unos años después los estudios Disney adoptaron la técnica, atribuyéndose su invención. Otro hito que debe adjudicarse a los Fleischer es el de producir el primer largometraje de dibujos a todo color, se trata de Los viajes de Gulliver, que presentaron en 1939, adelantándose por poco al estreno de la Blancanieves de Disney, que pasa por ser el primer filme largo de dibujos.
Max Fleischer falleció en 1972 y su hermano Dave en 1979. Richard Fleischer, hijo de Max, triunfó también en Hollywood como director de cine convencional. A su batuta debemos grandes películas de aventuras como 20.000 leguas de viaje submarino, Los vikingos, Barrabás o Viaje alucinante.
Hoy en Bigotini os dejamos una selección de páginas y dibujos de los Fleischer, y el enlace (clic en la animación) para visionar un corto animado producido en 1931 por los estudios Fleischer. Se trata de La iniciación de Bimbo, un perrito que acompañó a la coqueta Betty Boop en muchas aventuras. Pasadlo bien.






















lunes, 8 de abril de 2019

JAMES STEWART, EL HÉROE AMERICANO









Jimmy Stewart fue durante toda su larga carrera el favorito del público y el favorito de la industria cinematográfica. Su cuidada imagen de chico bueno le hizo irresistible para millones de espectadores de América y el resto del mundo. Hasta que no lo intentó y lo consiguió Ronald Reagan, parecía impensable que un actor pudiera ocupar cargos importantes en política. Stewart lo hubiera hecho probablemente con más apoyos incluso que el propio Reagan, si se lo hubiera propuesto, porque tanto en las pantallas como en la vida personal, encarnó siempre al buen ciudadano americano, honesto, trabajador, amante de su patria y abanderado de la libertad. Sus trabajos para Frank Capra, Vive como quieras, Caballero sin espada o ¡Qué bello es vivir!, resultaron decisivos en este sentido. Sus colaboraciones con Hitchcock le consagraron además como un gran actor. Finalmente, aquellos westerns inolvidables que rodó con Antony Mann y con algunos otros directores, terminaron de subrayar la brillante posición pública y artística de James Stewart, Jimmy, como lo conocían sus compañeros en Hollywood y el público de toda América.
En nuestra sui generis filmoteca os brindamos el enlace para visionar una magnífica versión de una de sus películas menos conocidas en nuestro país, Pot o’Gold, fantástica cinta a medio camino entre la comedia y el musical, que dirigió George Marshall en 1941 y coprotagonizó una simpática y bellísima Paulette Goddard. En ella Stewart deja bien patente su talento para brillar en todos los géneros. Haced clic en la carátula y disfrutad con el recuerdo y la magia de este grandísimo actor.

Próxima entrega: Frank Capra




viernes, 5 de abril de 2019

LA REVUELTA DE LOS SEGADORES. CATALUÑA EN ARMAS


El conde duque de Olivares. Velázquez
Como escribió Quevedo en su España defendida: España se compone de tres coronas, de Castilla, Aragón y Portugal. Jamás las tres formaron un cuerpo unido. A pesar de la unión dinástica, cada una conservó su personalidad propia. De las tres era Castilla la que constituía el principal apoyo para la política exterior de la monarquía. Pero la Castilla del XVII no era ya el país próspero de los Austrias mayores. Después de un siglo de guerras continuas se hallaba exhausta. La población castellana había disminuido alarmantemente, el oro y la plata de Indias llegaban tarde y eran cada vez más escasos. Portugal y Aragón habían conservado su autonomía interna, protegidas por sus fueros que limitaban el poder del rey. Tal fue el panorama que encontró Olivares cuando accedió al poder durante el reinado de Felipe IV.

La Unión de Armas que concibió el conde-duque consistía en repartir los esfuerzos de la política imperial entre los reinos. Pensó en imponer en toda la península las leyes de Castilla, y como compensación se proponía ofrecer cargos políticos, administrativos y militares a todos los vasallos del rey, acabando así con el exclusivismo castellano. El cambio era demasiado importante como para ser aceptado sin resistencia. Además, se proponía a las provincias participar en una política que había hundido a Castilla, cuando no se les había dado nunca parte ni de los provechos ni del prestigio, si es que los hubo, que habían alcanzado a los castellanos. La Unión de Armas se propuso oficialmente en las Cortes de Aragón de 1626. Los reinos de Aragón y Valencia demostraron muy poco entusiasmo, pero a regañadientes ambos hicieron un esfuerzo y aceptaron votar subsidios para mantener cierto número de soldados durante quince años.

Felipe IV. Velázquez
Cuando el rey se desplazó a Cataluña, las cosas fueron distintas. Los delegados se negaron a alterar el orden tradicional de las sesiones. Primero había que satisfacer las quejas del principado contra los funcionarios reales antes de pasar a examinar las proposiciones del soberano. Con protocolos y formalismos, los delegados alargaban el procedimiento de forma intencionada. Olivares se impacientaba, y el rey terminó abandonando Cataluña sin haber clausurado las Cortes, que quedaron suspendidas desde 1626 hasta 1632 en que se reanudaron para volver a ser suspendidas. En este escenario se produjo en 1636 la declaración de guerra por parte de Francia. Olivares necesitaba más soldados y más dineros, y por su situación, Cataluña iba a convertirse previsiblemente en teatro de operaciones. En 1638 se renueva la Diputación de Cataluña y por sorteo son elegidos diputados Pau Clarís, canónigo de Urgel y Francesc de Tamarit, ambos muy defensores de los privilegios catalanes.

Los franceses atacan Fuenterrabía y tanto aragoneses como valencianos se apresuran con tropas a la defensa. Cataluña no sólo no contribuye, sino que hace caso omiso de la prohibición de comerciar con Francia decretada por Olivares. Lo más preocupante sin embargo, es la tensión que se va creando en la frontera catalana por la presencia de tropas compuestas por españoles y por soldados italianos y alemanes, que se comportan sin demasiados miramientos con la población. En 1639 los franceses toman Salses y las Constituciones catalanas se resisten a participar en la defensa o lo hacen de mala gana. Olivares pierde la paciencia: si las Constituciones embarazan, que lleve el diablo las Constituciones. Tamarit es detenido.  El virrey Santa Coloma, autorizado por Olivares, ordena represalias contra los pueblos donde las tropas no fueron bien recibidas. La consecuencia es una insurrección en Gerona. Los amotinados llegan hasta Barcelona, y el día del Corpus de 1640 los rebeldes mezclados con algunas cuadrillas de segadores se ensañan con los funcionarios reales y asesinan al virrey.


La agitación planteó un grave problema a las clases acomodadas y gobernantes del principado. Temían que los amotinados se volviesen contra ellos acusándoles de traidores a la causa catalana, así que se negaron a colaborar con el nuevo virrey, el duque de Cardona, y para mejor encauzarla, se pusieron al frente de la rebelión, algo que suena muy familiar en los tiempos presentes. Un ejército castellano avanzando desde Tortosa, ocupó Tarragona en diciembre de 1640. Los catalanes buscaron el apoyo de los franceses, que vieron la oportunidad de introducirse en el principado. El rey de Francia, máximo exponente del absolutismo europeo, prometió respetar las constituciones y leyes catalanas mientras cruzaba los dedos por detrás de la espalda. Las tropas francesas ocuparon las principales plazas fuertes, y su comportamiento fue notablemente peor que el de sus predecesores castellanos. A este desengaño hubo que añadir el de que pronto se comprobó que Francia no respetaba de ninguna manera los fueros y privilegios de la tierra, y el notable quebranto económico que adquirió la forma de saqueo.


 Definitivamente desengañada, en 1652 Barcelona se entregó a Felipe IV que otorgó un perdón general y prometió respetar las leyes y privilegios del principado. En 1659 se firmó la paz con Francia. En ese Tratado de los Pirineos se cedieron a Francia la Cerdaña y el Rosellón. El acuerdo contenía además una importante cláusula, el enlace de Luis XIV con la infanta María Teresa, hija de Felipe IV. Aquí ha de buscarse el origen del cambio de dinastía que se produjo cuarenta años más tarde tras el fallecimiento del desgraciado Carlos II. También en ese conflicto, la Guerra de Sucesión, volvió a ponerse de manifiesto lo que últimamente llamamos de forma eufemística “el problema catalán”. El profe Bigotini, a tenor de lo que la Historia nos muestra, considera los nacionalismos (todos los nacionalismos) anacrónicos, ridículos y propios de patanes cuando no de auténticos criminales. Dejando a un lado este pequeño matiz, ni quita ni pone rey, se apresura a declarar. Por más que los únicos reyes respetables son los de la baraja, añade.

Todo cambio de gobierno es sospechoso, aunque sea para mejorar. Sir Francis Bacon.




lunes, 1 de abril de 2019

ALEJO CARPENTIER, EL HOMBRE DE LAS LUCES



Alejo Carpentier, cubano nacido accidentalmente en Lausana, Suiza, en 1904, fue el más importante y universal escritor de Cuba, y uno de los más brillantes en lengua española del siglo XX.
Su padre, Georges Carpentier era un arquitecto francés que abandonó a la familia durante la adolescencia de su hijo. Su madre, la cubana Lina Valmont, una profesora de idiomas de origen ruso. La infancia de Alejo transcurrió en la Cuba recientemente independiente de España, que en los primeros años del siglo aun conservaba el sistema educativo del XIX español, así como las costumbres y la cultura coloniales, al tiempo que se iba introduciendo en la isla la creciente influencia de los Estados Unidos. En aquel ambiente, muy en contacto con los campesinos cubanos, negros en su mayoría, que o bien eran hijos de antiguos esclavos, o bien lo habían sido ellos mismos, el joven Carpentier aprendió a amar su tierra y sus gentes.


Completó su educación en un liceo parisino, donde estudió música y se convirtió en un pianista aceptable, según sus propias palabras. De regreso en La Habana ingresó en la escuela de Arquitectura, aunque no llegó a terminar sus estudios. En lo profesional Carpentier fue periodista, musicólogo y crítico musical. También tuvo una importante experiencia radiofónica, tanto en Cuba como en Francia. En lo político se implicó en movimientos de izquierda, próximos al partido comunista. Perseguido por Machado, el dictador cubano, viajó a México y trabó amistad con Diego Rivera. Pasó la mayor parte de los años treinta en Francia, y estuvo en España durante la Guerra Civil. Se relacionó en esa época con personajes como Louis Aragon, Paul Eluard, Chirico, Tanguy o el mismo Picasso. En lo puramente personal, conoció a Lilia Esteban, su mujer, y tanto por sus orígenes familiares como por sus viajes, adquirió una cultura multilingüistica y una visión multicultural del mundo que iban a reflejarse en su obra de forma indeleble.

En los cuarenta residió en Haití y otra vez en México, en los cincuenta en Venezuela. Regresó a Cuba tras la Revolución, desempeñó diferentes cargos en el régimen castrista y fue nombrado embajador en París, donde falleció en 1980. En 1977 había recibido el Premio Cervantes de las Letras.
En cuanto a su obra literaria, Alejo Carpentier es el principal exponente de lo que algunos críticos han llamado lo real-maravilloso, acaso con el único propósito de diferenciarlo del realismo mágico que cultivaron autores como García Márquez o Miguel Ángel Asturias. A juicio de quien esto escribe no existe la menor diferencia. Quizá por encontrar alguna, podría decirse que en Carpentier está más acentuada la vertiente caribeña del citado realismo mágico. El cubano conoce como nadie la negritud. Sus novelas desprenden el perfume antillano y son fiel reflejo de aquella cultura mixta entre lo europeo, lo americano y lo africano. Carpentier en Francia y en cualquier parte del mundo pudo pasar por un perfecto parisino. Conoce bien la civilizada Europa y sabe bien que en Europa todo es previsible, porque el universo europeo se rige por las leyes físicas. Sin embargo en Cuba y el resto del Caribe puede ocurrir la cosa más inesperada en cualquier momento. El espacio-tiempo caribeño se distorsiona de tal manera que allá funciona la magia, y lo mágico se apodera del mundo circundante. En Carpentier hay grandes dosis de surrealismo, pero también de una suerte de lo que podría llamarse neo-barroco cubano.


Alejo Carpentier es autor de gran número de cuentos y relatos breves, y entre sus novelas destacan ¡Écue-Yamba-O! (1933), El reino de este mundo (1949), Los pasos perdidos (1953), El acoso (1956), Concierto barroco (1974), El recurso del método (1974), La consagración de la primavera (1978), o El arpa y la sombra (1979). Pero en Bigotini, por encima de todas situaremos El siglo de las luces, que se publicó en México en 1962, y quien escribe estas líneas descubrió en su lejana adolescencia, edad proclive a descubrir toda clase de maravillas. Desde entonces somos rendidos admiradores de la prosa de Carpentier y de ese desmesurado y fantástico siglo de las luces donde el lector navegará con sus personajes desde Cuba a Haití, a las Antillas francesas, a Cayena… en un fabuloso viaje de descubrimiento del alma caribeña, de la libertad y de la vida. Sin duda una de las más grandes obras literarias en lengua española.
Como no hemos encontrado versión digital de El siglo de las luces, os proponemos a cambio la lectura (clic en la portada) de una narración breve, Viaje a la semilla, interesantísimo ejercicio literario en el que el tiempo y la propia naturaleza viajan hacia atrás, en un imposible milagro que ilustra a la perfección ese universo mágico y onírico tan particular de Alejo Carpentier. Viajad, soñad…

Debemos buscar el comienzo de todo, de seguro, en la nube que reventó en lluvia aquella tarde, con tan inesperada violencia que sus truenos parecían truenos de otra latitud. Alejo Carpentier, Los pasos perdidos.



jueves, 28 de marzo de 2019

TRAVESTISMO. EL DISFRAZ COMO ESTRATEGIA REPRODUCTIVA



Julio César repudió a Pompeya, su esposa, tras creer que le había engañado con el joven Publio Clodio, que vestido de mujer, se coló durante la fiesta anual de las Saturnalias, en un sarao sólo para señoras. Más tarde se demostró que el juego de seducción no había pasado a mayores, pero César siguió adelante con el divorcio. Fue cuando dijo aquello tan famoso de que la mujer de César no sólo debe ser honesta, sino que además debe parecerlo.
Pues bien, en la naturaleza encontramos también abundantes ejemplos de machos que, como hizo el pillín de Publio Clodio, se fingen hembras para burlar la vigilancia de otros competidores y conseguir transmitir sus genes a la siguiente generación. Así nos lo relata la doctora Olivia Judson en su Consultorio sexual para todas las especies.

La cochinilla de las esponjas es un pequeño artrópodo marino que vive en colonias precisamente en el interior de las esponjas, a las que parasita. Los machos de esta especie son por lo general mucho mayores que las hembras. Hay sin embargo algunos machos que se parecen a las hembras tanto en el tamaño como en la longitud de sus urópodos, que también, como los de las hembras y a diferencia de los machos grandes, son prácticamente insignificantes. Así que de incógnito, estos pequeños machos de aspecto femenino se introducen en los harenes y allí hacen de donjuanes con un montón de hembras receptivas. Los grandes machos son muy agresivos, y defienden sus harenes con ferocidad frente a otros grandes machos de su tamaño. Pero los astutos travestis pasan inadvertidos en el gineceo. Se trata de una estrategia reproductiva basada en el disimulo, siguiendo la máxima shakesperiana  de que lo mejor del valor es la prudencia. Aun existe un tercer tipo de macho en esta especie de cochinillas. Es un macho con aspecto completamente masculino, pero tan diminuto que sencillamente pasa ante las narices del grandote sin ser detectado.


Algo parecido hacen ciertos machos de algunas especies de sepia, y la estrategia del disfraz de señorita parece especialmente popular entre los peces, de los que se han descrito comportamientos similares en al menos ciento veinte especies. En el pez sol, una especie americana de agua dulce, los machos grandes defienden territorios que las hembras visitan para frezar (desovar). El gran macho se encargará después de cuidar los huevos y a los alevines. Aquí los machos tramposos que entran en escena, no solo se parecen a las hembras, sino que los muy taimados se comportan como ellas, coqueteando incluso con los machos grandes. Cuando se acerca una verdadera hembra, la falsa se une al cortejo y expulsa su esperma a la vez que lo hace el gran macho, de manera que una parte de los huevos quedarán fecundados por él. En esta historia el pequeño macho disfrazado obtiene una doble ventaja reproductiva, pues tras el engaño está listo para burlar a otro macho, mientras que el grandote queda condenado a vigilar la guardería, donde junto con su descendencia, protegerá también la de su rival.

Los machos furtivos adoptan estas estrategias unas veces por pura determinación genética, y otras veces por presiones ambientales. Por ejemplo, un macho sometido a un ambiente inadecuado o a falta de nutrientes durante los periodos críticos de su crecimiento, puede desactivar los genes que codifican la formación de armas imponentes o de voluminosos ornamentos. Al fin y al cabo, las armas son caras de construir y de mantener, y por otro lado, ¿qué sentido tiene intentar conseguirlas, si van a ser peores que las de tus rivales, y en consecuencia, nunca ganarás una pelea? Eso es lo que le ocurre a la abeja Perdita portalis, cuyos machos o bien crecen hasta convertirse en adultos grandes y sin alas dotados de enormes mandíbulas aptas para la lucha, o bien se quedan pequeños, producen alas como las hembras, y no desarrollan las mandíbulas. La forma que acaben adoptando al parecer depende de la cantidad de alimento que les suministren sus madres. Los machos bien alimentados se convierten en adultos grandes, y los peor alimentados se quedan pequeños y feminizados.


Pero también es posible que la disposición a ser machos furtivos esté codificada genéticamente. Es lo que ocurre precisamente en el caso de las cochinillas de las esponjas de quienes hablamos más arriba. Se trata de un sistema sencillo basado en un gen con tres variantes: alfa, beta y gamma. Cada cochinilla recibe dos copias de este gen, una de cada progenitor. Los machos alfa (los grandes) se producen cuando las dos copias recibidas corresponden a la variante alfa del gen. Si alguna de las copias es beta, independientemente de cual sea la otra, el macho se convierte en uno de los dobles de hembra de los que hemos hablado. Por último, con una variante alfa y otra gamma o bien con dos gamma, el espécimen pasa a ser uno de esos diminutos machos en miniatura. A las hembras de cochinilla no les importa con quién se aparean. Al parecer su prioridad es mantenerse en compañía de otras hembras. Quienes han estudiado a la especie aseguran que el porcentaje de machos beta (los travestidos) es muy bajo, de apenas un 4%. Los diminutos machos gamma constituyen un 15%, así que la gran mayoría son los agresivos machos alfa. Todo indica que estos porcentajes son justamente los adecuados para que las tres variantes genéticas tengan oportunidades reproductivas y se hayan perpetuado durante quién sabe cuántas generaciones. Matemáticas aplicadas a la genética y al sexo, pero lo cierto es que funcionan.

Un asombroso ejemplo de cómo el destino de un macho puede depender de los otros machos que le rodean nos lo ofrece el lagarto manchado, un pequeño reptil californiano. También en este caso los machos se presentan en tres tipos: garganta naranja, garganta azul y garganta amarilla. Los machos de garganta naranja son grandes y agresivos, y defienden territorios extensos. Los de garganta azul son más pequeños, menos agresivos y defienden territorios menos extensos. Los machos de garganta amarilla se parecen a las hembras receptivas y ni luchan ni defienden territorios. Cada tipo utiliza una estrategia diferente con las hembras. Los de garganta naranja son grandes conquistadores que copulan con todas las hembras de su territorio y a menudo se introducen  en el territorio de sus vecinos para copular con hembras ajenas. Los de garganta azul son monógamos y se dedican a defender exclusivamente a su pareja. Como ya supondréis, los de garganta amarilla (que en este caso son los travestidos) se cuelan con sigilo en territorios naranjas para copular con las hembras sin que los machos se enteren. Como veis cada una de las estrategias supera a una de las otras, pero no hay ninguna que derrote a las otras dos. Es algo así como el juego de piedra, papel y tijera. Los de garganta azul consiguen evitar que se les cuele un macho de garganta amarilla, pero no pueden evitar que un gran garganta naranja viole a su pareja. A su vez, los fanfarrones naranjas a menudo tienen que soportar las intrusiones de los amarillos. De nuevo el equilibrio es perfecto. Unas veces ganan unos y otras otros. Para alcanzar el éxito hay que ser el macho adecuado en el momento adecuado.

El viejo profe Bigotini, que en su lejana juventud fue un seductor consumado, se ha convertido en un venerable anciano de costumbres ordenadas. –Yo, cada noche, mi lechecita y mi rosario –suele decir-, y en efecto, en cuanto el reloj da las diez, le oiréis pedir: -por favor Rosario, sácame la lechecita.

-Mariano, no eres nada cariñoso. ¿Te has fijado en el vecino?, siempre está besando a su mujer.
-¿Y qué quieres, que bese yo también a la mujer del vecino?