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viernes, 15 de noviembre de 2019

CRETA, LA PRIMERA CIVILIZACIÓN EUROPEA



Hace casi cinco mil años, cuando en Europa no brillaba siquiera el más remoto fuego de la civilización, la isla mediterránea de Creta estaba poblada por unas gentes prósperas que viajaban por mar, visitando los puertos de Egipto, Fenicia, Asia Menor, las islas griegas y el continente; construían templos y palacios, practicaban deportes, celebraban fiestas y producían hermosas obras de arte y objetos artísticos. Hasta hace poco más de un siglo, sólo se conocían de Creta las viejas leyendas y algunos versos homéricos que hablaban del héroe ateniense Teseo, y de cómo en Creta acabó con el minotauro, monstruo medio toro y medio humano, morador del inextricable laberinto, un dédalo de pasadizos construido para ocultar al mundo la vergüenza de aquel engendro fruto de la lascivia de su madre, la reina Pasifae, esposa de Minos, el soberano cretense.

Evans fue el primer arqueólogo que, atraído por ciertas antigüedades halladas en Grecia que contenían una escritura indescifrable, recaló en la isla y realizó los primeros descubrimientos de aquella vieja civilización que por convención, recibió el nombre de minoica en honor al mítico rey Minos. Atraídos a su vez por los descubrimientos de Evans, arqueólogos de todo el mundo iniciaron otras excavaciones, y de las entrañas de aquella tierra surgieron monumentos y testimonios de aquella antigua civilización cretense.
Aun hoy se discute el origen de esas gentes. Unos consideraron que provenían de Asia, otros que de Egipto. Recientes investigaciones que han analizado el ADN mitocondrial de los restos humanos exhumados, parecen apuntar a un origen europeo.


En cualquier caso, fue aquella la primera civilización que floreció en un territorio europeo, alcanzó altas cimas  e influyó decisivamente en las posteriores de Grecia e Italia.
Fue en Creta donde Licurgo y Solón, los dos más grandes legisladores de la Antigüedad, buscaron el modelo de sus Constituciones, donde nació la música coral que adoptaría Esparta, donde vivieron y trabajaron Dipeno y Chili, los primeros maestros de la escultura…
Los especialistas dividen la civilización minoica en tres eras, y cada una de ellas en tres periodos. Distinciones tan sutiles superan el ámbito y la intención de nuestro modesto foro divulgador, así que nos contentaremos con ofrecer algunos de los principales rasgos de la vida de esos cretenses que vivieron hace más de cuatro mil años. Por el modo en que son representados en sus pinturas y bajorrelieves, los cretenses eran gentes más bien de baja estatura, delgadas y esbeltas, lo que se corresponde también con el análisis de los restos óseos hallados en sus tumbas. Si nos atenemos a las representaciones pictóricas, los hombres tenían la piel bronceada, hasta el punto de ser llamados foinikes por los griegos, término que podría traducirse como pieles rojas.


Sin embargo, curiosamente las mujeres aparecen representadas como criaturas pálidas. Puesto que podemos descartar que hombres y mujeres pertenecieran a razas diferentes, debemos concluir que o bien las féminas tenían costumbre de protegerse del sol, o bien que el ideal femenino de los artistas incluía la palidez entre los rasgos deseables. Los varones se tocaban en ocasiones con una especie de turbantes y las damas con sombreros que muy bien pudieran competir con los más sofisticados tocados de tiempos recientes. Ellas lucían túnicas estrechamente ceñidas en la cintura, y en muchas representaciones aparecen con los pechos desnudos y prominentes, maquillados los pezones igual que los ojos y los labios. Una de las jóvenes representadas se presenta tan coqueta y provocativa, que hasta los severos arqueólogos, abandonando su proverbial austeridad, tuvieron la frívola ocurrencia de llamarla La parisienne.


En sus primeros tiempos Creta debió estar dividida en varios estados o reinos que guerreaban entre sí con frecuencia. Pero en un momento de su historia, un personaje más hábil o más fuerte que los demás, redujo a sumisión a los rivales y unificó la isla bajo su férula, proclamando como capital a Cnosos, su ciudad. No sabemos a ciencia cierta si el término Minos es el nombre personal de aquel soberano concreto, o si se trata más bien de un título honorífico como el de César entre los romanos. Sólo podemos afirmar que quien ejecutó aquella obra de unificación, y a quien la leyenda atribuye a Pasífae como esposa y a Ariadna como hija, con todas las desdichas que el funesto destino le tenía reservadas, vivió y reinó trece siglos antes de Cristo.


Si damos crédito a Homero, Creta gozaba el esplendor de nada menos que cien ciudades, la mítica y afortunada Creta hecapolítica. Algunas de aquellas ciudades competían con Cnosos en cuanto a población, desarrollo y riqueza. Festo, en la costa sur, era el gran puerto donde se concentraba el comercio marítimo con Egipto. Palaikastro era la ciudad donde residían los cretenses adinerados. Gurnia era el centro manufacturero en que trabajaban la mayoría de los artesanos y artistas. Hagia Triada era la residencia estival del rey y del gobierno, según demuestran los hallazgos arqueológicos. Las viviendas eran de dos, de tres, y hasta de cinco plantas, con escaleras interiores, pinturas y bajorrelieves. Por ellos sabemos de la afición de los varones al ajedrez o algún juego de tablas similar, y de las señoras a las labores de aguja y al tejido. Las pinturas dejan también constancia de la afición de los cretenses a la caza con perros lebreles, al pugilato, y hasta a la tauromaquia, actividad, deporte o rito religioso (quién sabe), en la que participaban jóvenes de ambos sexos. Hay también testimonios gráficos de desfiles o procesiones.


Los cretenses, como los primitivos habitantes del resto del área mediterránea,  rendían culto a la Diosa Madre, representada muchas veces con serpientes. Aparece posteriormente otra deidad masculina, probablemente autóctona, que historiadores grecolatinos ya en época helenística, identificaron erróneamente con Vulcano. Más verosímil parece identificarlo con el griego Posidón, señor del mar, las tempestades y los terremotos, que hace temblar la tierra y se asocia al caballo y al toro, animal este último omnipresente en el arte minoico.
Pero a pesar de tan egregios protectores, la civilización minoica sucumbió y Creta resultó literalmente arrasada como demuestran sus restos arqueológicos. No conocemos a ciencia cierta cuáles pudieron ser las causas de la ruina y el trágico final de la dichosa Creta Hecapolítica, un pueblo de guerreros, navegantes y pintores.


Cabe preguntarse si se trató de un terremoto o alguna otra catástrofe natural. Los testimonios hallados en sus ruinas hablan a favor de causas repentinas. No hubo una decadencia progresiva, sino que todo acabó abruptamente. En Bigotini, donde nos distinguimos por una confianza en la bondad humana manifiestamente mejorable, nos inclinamos por la respuesta de la invasión. Una invasión de aqueos, pueblo bárbaro que acaso un siglo y medio antes había caído sobre el Peloponeso desde la montañosa Tesalia. Jinetes armados con lanzas y escudos de bronce, centauros que conforme avanzaban hacia el sur se iban impregnando algo de civilización, aunque sin desprenderse nunca de su ferocidad guerrera y su sed de conquista. En Creta lo destruyeron todo, hasta el idioma que cuando Minos no era precisamente el griego como demuestran las enigmáticas inscripciones que tanto asombraron a Evans. Fue Creta la primera civilización europea, y Minos fue nuestro primer ilustre conciudadano.
Hasta aquí los datos históricos. Si os interesa profundizar en el mito de Teseo y en la minotauromaquia, os dejo el siguiente enlace con la historia que compuso cierto bardo o aedo más descarado aun que nuestro viejo profe:


Muéstrate insobornable si quieres aumentar la cifra del soborno.



martes, 12 de noviembre de 2019

MIJAÍL BULGÁKOV, EL MAESTRO, MARGARITA Y LA MORFINA



Mijaíl Afanásievich Bulgákov nació en Kiev en 1891, que aunque actualmente es la capital de Ucrania, en esa época era parte del Imperio Ruso. Su familia era rusa ortodoxa de larga tradición religiosa, si bien en su autobiografía y otros escritos Mijaíl aseguraba descender de las hordas tártaras, al parecer sin demasiado fundamento.
Desde muy niño manifestó predilección por la literatura. Escribía comedias que sus seis hermanos representaban en la casa familiar. Estudió medicina en la Universidad de Kiev, donde se graduó en 1909, ejerciendo como médico en el Hospital Militar de su ciudad. Sirvió en la Cruz Roja durante la Gran Guerra, siendo herido en dos ocasiones. Parece que para aliviar el dolor de sus heridas, utilizó morfina, convirtiéndose en adicto a esa sustancia durante al menos tres años.

Se alistó junto con sus hermanos en el llamado Ejército Blanco durante la Revolución Soviética, a cuya conclusión gran parte de su familia se exilió en París. Él permaneció en la Unión Soviética, ejerciendo la medicina en el Cáucaso a la vez que se inició en el periodismo y la literatura. Su condición de médico probablemente le valió sobrevivir a las represalias.
Su primer libro, aparecido en 1919, fue una colección de folletines a imitación de la obra de Dickens, de quien se confesó gran admirador, así como de Gogol, Pushkin y Dostoyesvky. En 1921 se trasladó a Moscú, donde se dedicó definitivamente a la escritura, publicando diversas colecciones de cuentos, obras de teatro y numerosas traducciones. Entre 1919 y 1932 se casó tres veces, la última con Yelena Shilovskaya, que le inspiró el personaje de Margarita de su novela más célebre. Tuvo enormes dificultades para publicar sus obras, y en 1930 se atrevió a dirigir una carta a Stalin quejándose de su situación. Para su sorpresa, el líder le recibió en persona, porque al parecer era uno de sus entonces escasos lectores. Eso probablemente le evitó ser incluido en la purga de intelectuales de 1937, y le garantizó la subsistencia a través de un trabajo en los teatros estatales, donde a duras penas pudo estrenar algunas de sus obras. No obstante, siguió siendo acosado por la censura y la policía política hasta su muerte en 1940.


En cuanto a la obra literaria de Bulgákov, en vida prácticamente sólo fueron conocidas las obras teatrales que consiguió estrenar. Casi todo el resto de su producción permaneció en los cajones de su escritorio. Sus cuentos y relatos breves han sido recogidos en diversas colecciones desde su fallecimiento. Entre sus novelas cabe destacar La Guardia Blanca (1922), Los huevos fatales (1924), Corazón de perro y Maleficios (1925) y Morfina (1926). Su novela más célebre, y la que le ha otorgado inmortalidad literaria es El maestro y Margarita, escrita entre 1928 y 1940. Se trata de una sátira publicada por Yelena, su viuda, a partir de 1966. Apareció por capítulos en la revista Moskvá, y fue reescrita primero por el mismo Bulgákov y más tarde por Marietta Chudakova, después de que el propio autor quemase el manuscrito dos veces, lo que da idea del terror a que debió estar sometido. La novela, que se ha hecho enormemente popular en tiempos recientes, es responsable de varias frases hechas en ruso. Una de ellas: los manuscritos no arden, alude directamente a la propia naturaleza de la obra y los avatares por los que pasó.
Biblioteca Bigotini os ofrece hoy el enlace (clic en la portada) con la versión digital de Morfina, un relato a caballo entre el cuento y la novela, que narra dramáticamente el proceso de habituación, dependencia y adicción a la droga. Merece mucho la pena.

La mejor forma de destruir a un hombre es dejar que él mismo escoja su destino. Mijaíl Bulgákov, El maestro y Margarita.



viernes, 8 de noviembre de 2019

JUEGOS DE MANOS, MASTURBACIÓN Y AUTOEROTISMO


En el Génesis bíblico, Onán era el segundo hijo de Judá. Su hermano mayor había fallecido sin dejar descendencia, así que siguiendo la tradición y las costumbres del pueblo elegido, Judá ordenó a Onán que se acostara regularmente con Tamal, la viuda de su hermano, para darle hijos que pudieran heredarle. El caso es que a Onán no le agradaba la idea de engendrar sobrinos que le despojaran de su herencia, así que cada noche visitaba a Tamal y yacía con ella, pero llegado el momento arrojaba su semilla en tierra. Yhavéh, el dios de Israel, que por aquel entonces no pasaba ni una, mató a Onán para castigar su mezquindad. Así lo recogen las escrituras.


El episodio contado de esta manera sugiere más bien un coitus interruptus, pero por aquello de que Onán arrojaba su semilla en tierra, hubo quienes vieron en ello una referencia a la masturbación, por eso en los trabajos sobre sexología, a la masturbación suele llamarse onanismo.
Pues bien, el onanismo o la masturbación no es un fenómeno ni mucho menos exclusivo de los seres humanos. La conducta se ha documentado ampliamente en muchas especies animales. Se da fundamentalmente entre los mamíferos, pero tampoco de forma exclusiva, porque también la practican con asiduidad otros vertebrados.


Un ejemplo muy curioso se da entre los machos jóvenes de iguana marina de las Galápagos. Resulta fácil ver a un grupo de ellos secándose al sol, teñidos de un delicado tono rojizo y exhibiendo su flamante cresta de espinas de casi veinte centímetros de la cabeza a la cola. Están listos para actuar, deseosos de utilizar alguno de sus penes, pues como muchos reptiles, tienen dos penes, izquierdo y derecho. Pero como son jóvenes y por tanto pequeños, no tienen muchas oportunidades. No es sólo que las hembras prefieran a los machos grandes y maduros. Lo que ocurre es que cuando consiguen montar a una hembra, lo más probable es que un macho de mayor tamaño acabe echándolos a un lado antes de alcanzar el clímax. Por eso los machos jóvenes se masturban al ver una hembra. Consiguen así reducir el tiempo necesario para eyacular si por fin alcanzan un encuentro. Así de sencillo.

Perros de ambos sexos suelen autoestimularse con la lengua, y entre diferentes especies de herbívoros son comunes los frotamientos contra postes u otros objetos. Pero quienes ostentan el record masturbatorio son (somos) con diferencia los primates. Las hembras de mangabey de collar de África Occidental se estimulan con la mano mientras son penetradas por un macho. Tanto machos como hembras de orangután se autoerotizan con juguetes sexuales que fabrican con hojas o ramas. Por cierto que los consoladores se conocen en nuestra especie desde épocas prehistóricas. Entre otros grandes simios la masturbación es habitual en libertad, adquiriendo un grado frenético en cautividad. No hay más que visitar cualquier zoológico para apreciarlo. Se han querido encontrar diferentes causas para este comportamiento, aunque acaso la mejor explicación sea la más sencilla. Los simios, como cualquier otro animal, en libertad emplean la mayor parte de su tiempo en la búsqueda de alimentos. Como en cautividad el problema alimenticio está resuelto, sencillamente tienen más tiempo para otras actividades, y la masturbación resulta una de las más gratificantes.


Entre zoólogos y primatólogos se hizo célebre el caso de una chimpancé hembra criada entre humanos como otra niña de la familia, que solía masturbarse mirando las páginas centrales de la revista Playgirl, donde aparecían fotos de modelos masculinos desnudos. Otro caso curioso es el de los machos de ciervo, que se masturban frotando las puntas de sus cornamentas contra la hierba. Son órganos hipersensibles que podrían considerarse zonas erógenas. Por este procedimiento consiguen eyacular en apenas quince segundos. Algunos venados que no han tenido acceso a los harenes de hembras realizan esta práctica autoerótica varias veces al día. En fin, ya veis que el asunto es prácticamente universal.

Estoy escribiendo la biografía de un tipo que pasó de ser militar a convertirse en estrella del porno.
Se titulará “De cabo a rabo”.



martes, 5 de noviembre de 2019

POLVO DE ESTRELLAS. EL ORIGEN DE LA MATERIA



Cuando acaricies a un niño, cuando pases la mano por la superficie rugosa de la corteza de un árbol, cuando sientas en la piel el frío metálico del acero, piensa que no existirían todas estas formas y materias tan diversas si no existieran en el negro firmamento nocturno aquellas distantes luciérnagas que llamamos estrellas.
Un antiguo proverbio dice: “Se humilde, porque estás hecho de barro. Se orgulloso, porque estás hecho de estrellas”. Pues bien, nada podría ser más exacto. Estamos hechos de estrellas, como toda la materia que nos rodea. Prácticamente ningún elemento más pesado que el hidrógeno y el helio existiría en el universo en cantidades significativas, si no se hubiera producido a lo largo de eones en el seno de estrellas moribundas que terminaron explotando y esparciendo todos sus elementos.

Fijaos en el siguiente cuadro que recoge las concentraciones relativas de los diferentes tipos de átomos del universo.


Por cada millón (1.000.000) de átomos de hidrógeno existentes en el universo, hay:


160.000 átomos de helio


700 átomos de oxígeno


600 átomos de néon


300 átomos de carbono


100 átomos de nitrógeno


30 átomos de silicio


30 átomos de magnesio


20 átomos de azufre


10 átomos de hierro


5 átomos de argón


2 átomos de aluminio


2 átomos de sodio


2 átomos de calcio



1 átomo de los demás elementos restantes juntos



El proceso de formación de las estrellas se inicia con enormes y turbulentas nubes de gas y polvo cósmico procedente, bien de la explosión primitiva, bien de sucesivas explosiones de cuerpos celestes. Por la atracción que ejercen sus extraordinarias masas, estas nubes van concentrándose hasta formar una masa única con una rotación lenta, que finalmente se contraerá hasta formar una densa bola de gas. En este proceso la bola va adquiriendo una velocidad de rotación cada vez mayor. Los patinadores saben bien que si giran apretando cada vez más los brazos contra el cuerpo, consiguen mayor velocidad. Del mismo modo, las primitivas protoestrellas consiguen mayor velocidad al contraerse.


Los átomos, atraídos por la fuerza de la gravedad hacia el centro de la bola, chocan unos con otros produciendo energía en forma de calor. Con el núcleo al rojo vivo, cuanto más crece la estrella, más átomos se precipitan hacia su centro, y más se eleva la temperatura. Cuando la masa de la estrella es lo bastante grande puede alcanzarse un valor crítico en torno a un millón de grados. A partir de aquí se abre una nueva fuente de energía infinitamente más eficaz que la calorífica. Se trata de una auténtica reacción nuclear, la fusión de los núcleos de hidrógeno. El proceso continúa hasta que se alcanza un equilibrio: la energía nuclear que se produce en el interior llega a compensar la presión generada por la fuerza de gravedad de la masa. La bola de gas deja entonces de comprimirse. La estrella es ya un cuerpo estable.


Ya veis que hemos asistido al nacimiento de una estrella sin necesidad de desplazarnos a Hollywood, ni tan siquiera de movernos de la silla. El interior de la estrella se convierte en este momento en una auténtica fábrica de materia. Pero, ¿cómo es posible que lleguen a formarse toda la enorme variedad de elementos de la tabla periódica? La respuesta hay que buscarla en la increíble inestabilidad de las partículas atómicas. Esta inestabilidad es la responsable de que en el ardiente caldo de las reacciones nucleares se produzca una extraordinaria serie de metamorfosis.

El protón, que forma el núcleo del átomo de hidrógeno y constituye casi toda su masa, es también la partícula más estable, siendo su vida media (el tiempo que transcurre antes de que se transforme) nada menos que de 1035 segundos, es decir, 200.000.000.000.000.000 veces la edad actual del universo (5x1017 segundos).
Le sigue en estabilidad el electrón, con una vida media de 1028 segundos.
El neutrón es la tercera de las partículas más estables. Su vida media es de 8 minutos.
La cuarta partícula más “estable” (aquí tengo que poner comillas) es el mesón, cuya vida media es de 10-6 segundos (0,000006 segundos). Esto a efectos prácticos, viene a ser lo que tarda en hacer sonar el claxon el conductor que tenemos detrás, cuando el semáforo se pone verde.
Y a partir de aquí, las demás partículas subatómicas son extremadamente inestables y efímeras, por lo que no debemos extrañarnos de que la materia esté continuamente variando y creándose en el bullente interior de las luminosas estrellas.

Queda patente pues que la extraordinaria diversidad de la materia, que por supuesto incluye la materia orgánica y los seres vivos, nunca hubiera sido posible sin la existencia de los cuerpos estelares. Pensadlo cuando al contemplar el paso de una estrella fugaz, pidáis un deseo. El mayor de los deseos ya nos ha sido concedido.
En esta línea argumental, Carsten Bresch escribe: Toda la materia de nuestro planeta, compuesta casi exclusivamente por átomos superiores, proviene de antiguas estrellas que explotaron hace ya más de cinco mil millones de años. Esto significa que –aparte de los átomos de hidrógeno- todos los átomos de los que se compone nuestro cuerpo se formaron hace ya miles de millones de años en reacciones nucleares que se dieron en alguna estrella gigantesca del universo, y que posteriormente han tomado parte en algún sitio en toda una serie de espectaculares procesos que dieron lugar a la formación de nuestra galaxia. Cada uno de los átomos superiores que forman parte de nosotros es el producto de un proceso evolutivo que nos vincula estrechamente a acontecimientos anteriores ocurridos en el Cosmos. Esta idea debería formar parte de la definición y comprensión de nuestra naturaleza humana.
Si esto no es panteísmo puro, que vengan los midiclorianos y lo vean, y que La Fuerza nos acompañe a todos. Amen.

La ignorancia es la noche de la mente. Una noche sin luna ni estrellas.  Confucio.




viernes, 1 de noviembre de 2019

CASTELAO, EL GALLEGO UNIVERSAL



Alfonso Rodríguez Castelao nació en Rianjo el 29 o el 30 de enero de 1886. Su faceta de dibujante y caricaturista nos obliga a incluirle en esta Historia del Cómic y la Ilustración, pero lo cierto es que la obra y el devenir biográfico de Castelao van mucho más lejos, abarcan lo literario y lo político, y sitúan al personaje a la cabeza de la cultura gallega del siglo XX.
Sus padres emigraron a Argentina, donde transcurrió la infancia de Alfonso. Regresaron a Galicia en 1900, y allí realizó sus estudios secundarios y la carrera de medicina en la universidad de Santiago. Comenzó a publicar por entonces sus dibujos y caricaturas, recibiendo varios premios. En Madrid se especializó en obstetricia, regresó a su Rianjo natal a ejercer la medicina, continuó publicando sus ilustraciones en diversos semanarios, y se interesó por la política local ingresando en el partido Conservador de Antonio Maura.

En 1912 se adhirió al Movimiento Agrario de Acción Gallega que lideraba Basilio Álvarez, y a partir de entonces su ideología y su activismo derivaron hacia la izquierda política y el nacionalismo. Sufrió poco después un desprendimiento de retina del que nunca llegó a recuperarse completamente. Codirigió la revista Nós, que fue la más influyente política y culturalmente en Galicia durante los años veinte y treinta. Fue miembro de la Real Academia Gallega desde 1933 y fue elegido diputado por el Partido Galleguista en las Cortes Constituyentes de la Segunda República.
Tras la Revolución del 34 fue confinado en Badajoz. En 1936 volvió a Madrid como diputado del Frente Popular, y allí le sorprendió la sublevación del 18 de julio. Se instaló primero en Valencia, después en Barcelona, y en 1938 se exilió, residiendo en Nueva York, La Habana, Montevideo y París, donde fue ministro del Gobierno Republicano en el exilio presidido por José Giral. Falleció finalmente en Buenos Aires en 1950.

Entre los intelectuales del llamado exilio interior, la figura de Castelao cobró una gran importancia, hasta el punto de que a su muerte la Dirección General de Prensa del gobierno franquista despachó a los medios las siguientes instrucciones de cómo tratar la noticia:
«Habiendo fallecido en Buenos Aires el político republicano y separatista gallego Alfonso Rodríguez Castelao se advierte lo siguiente: La noticia de su muerte se dará en páginas interiores y a una columna. Caso de insertar fotografía, esta no deberá ser de ningún acto político. Se elogiarán únicamente del fallecido sus características de humorista, literato y caricaturista. Se podrá destacar su personalidad política, siempre y cuando se mencione que aquella fue errada y que se espera de la misericordia de Dios el perdón de sus pecados. De su actividad literaria y artística no se hará mención alguna del libro "Sempre en Galiza" ni de los álbumes de dibujos de la guerra civil.
Cualquier omisión de estas instrucciones dará lugar al correspondiente expediente»

Hasta aquí la semblanza biográfica del gran Castelao. En cuanto a su obra gráfica, destaca su trazo siempre elegante, de líneas curvas, ágiles y limpias, y destacan sus dibujos de tipos populares gallegos, labradores, marineros y los sempiternos caciques. Durante la Guerra Civil publicó numerosos dibujos que denunciaron la barbarie fascista en colecciones como Galicia mártir, Atila en Galicia o Milicianos. En su estancia en USA y Cuba trabajó en su cuaderno Debuxos de negros, que le valió el nombramiento de presidente de honor de la Federación Mundial de Sociedades de Negros en reconocimiento a su lucha antirracista.
Os dejamos una selección de sus dibujos e ilustraciones para que juzguéis vosotros mismos.


























martes, 29 de octubre de 2019

GARY COOPER, EL HÉROE TÍMIDO







Tímido, modesto y callado. Así era el personaje que Gary Cooper interpretó en la práctica totalidad de su extensa filmografía.
Aquel vaquero guapo y larguilucho de sus primeras apariciones en los westerns del mudo, fue después a Washington a defender los derechos y las libertades de los ciudadanos de la mano de Jean Arthur y Frank Capra, interpretó al erudito y despistado profesor enamorado de Barbara Stanwich en Bola de fuego, luchó en España junto a Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas y se enfrentó valerosamente a la muerte en Solo ante el peligro.
Héroe americano y universal, hombre de rectos principios con la estrella de sheriff en el chaleco o con el uniforme de la legión extranjera, Gary Cooper se enfrentaba al mal tragándose el miedo cada sesión de tarde en aquellos cines de nuestra lejana infancia. Otro santo laico en los altares del imaginario colectivo. El comienzo de la oración que popularizó Pilar Miró, otra de sus admiradoras incondicionales que también soñó con él cuando niña: Gary Cooper que estás en los cielos…
En la Historia del Cine de Bigotini os proponemos hoy el enlace (clic en la foto) para ver un magnífico documental biográfico sobre la persona y la carrera de Gary Cooper. Tiene subtítulos en castellano y lo presenta Clint Eastwood, otro héroe de las pantallas. Espero que os guste.

Próxima entrega: Anne Baxter