Translate

viernes, 22 de marzo de 2019

FRANK KING Y GASOLINE ALLEY. VIDA CORRIENTE DE GENTE CORRIENTE


Frank Oscar King, que firmó sus trabajos como Frank King o simplemente King,  nació en Cashton, Wisconsin, en 1883. Pasó su niñez y su primera juventud en su localidad natal, donde primero su padre y más tarde su hermano, regentaron uno de los entonces incipientes talleres mecánicos que años después se iban a generalizar en América y en el resto del mundo. Comenzó a dibujar para los dominicales del modesto Minneapolis Times, que desde 1905 publicó sus trabajos. En los años siguientes perfeccionó su técnica en la Escuela de artes de Chicago, y a la vez consiguió publicar en los principales diarios de aquella ciudad, el Chicago American, el Chicago Examiner y el Chicago Tribune. Coincidió en ellos con el gran T.S. Sullivant, y tuvo el honor de ser uno de los pioneros del cómic en dura competencia con los principales maestros del género.

En 1916 inició la que sería la serie que iba a hacerle inmortal en el universo de la historieta: Gasoline Alley. La serie narra la vida y las anécdotas cotidianas de un buen muchacho, propietario de un modesto taller de reparación de automóviles en una pequeña localidad americana. Gasoline Alley fue la primera serie cómica en que sus personajes fueron evolucionando y cumpliendo años igual que lo hacían los lectores. El protagonista adopta a un bebé que se encuentra abandonado en la puerta de su casa, y el niño va creciendo en las sucesivas historietas, a la vez que su padre accidental se va afianzando en su experiencia paternal.

Gasoline Alley muy pronto se hizo popular entre los lectores americanos. Lo fue probablemente porque supo conectar con el público, gentes de pequeñas localidades de lo que podría llamarse la América profunda, como la que aparecía reflejada en las tiras de King. La serie y su autor evolucionaron a la par, incorporando el color y con el color no pocas innovaciones estéticas, sobre todo en lo relativo a la composición y la distribución de las viñetas. En definitiva, Gasoline Alley es todo un clásico de la Historieta más clásica. En este repaso que hacemos sobre el tebeo mundial, la ilustración y los grandes autores, os dejamos una selección de sus páginas para que seáis vosotros mismos quienes las valoréis. Continuaremos…

























lunes, 18 de marzo de 2019

DONNA REED, ALGO MÁS QUE UN ROSTRO HERMOSO




Donna Reed no fue una cara bonita más. Detrás de su físico fotogénico había una gran actriz, como lo demostró con creces en la magnífica interpretación de su personaje secundario en la inolvidable De aquí a la eternidad, ese peliculón de Zinnermann que en 1953 dejó sin aliento a millones de espectadores del mundo entero.
La Reed se prodigó más en sus actuaciones televisivas. Sin embargo, siempre la recordaremos, porque cada año en navidad se encargan de que así sea, como la entrañable esposa del personaje que interpretaba el bueno de Jimmy Stewart en Qué bello es vivir, un monumento cinematográfico que nos regaló Frank Capra.
Aunque sólo fuera por estos detalles, Donna Reed merece formar parte del primer plano en cualquier Historia del cine que se precie, Hoy en Bigotini os ofrecemos el enlace para acceder a un breve recorrido fotográfico y musical que os acercará a la figura y al recuerdo de esta grandísima actriz. Clic en la imagen y listo. Pasadlo bien.



Próxima entrega: James Stewart


viernes, 15 de marzo de 2019

LOS ASESINOS DE VENUS Y EL OCASO DEL MATRIARCADO



En los pueblos predominantemente agrícolas del primer Neolítico, la existencia dependía directamente de la fecundidad de la tierra, idea que se asoció a la mujer que amamanta a sus hijos lo mismo que la tierra procura el sustento. En las primitivas sociedades que rendían culto a la Gran Madre, la comunidad entera colaboraba para hacer fructificar la tierra. La propiedad privada se desconocía en esas primitivas sociedades agrarias de régimen matriarcal. Todo es de todos, y la pertenencia a la comunidad la fija el haber nacido en su seno, como el haber nacido del seno de la propia madre. Los símbolos de la diosa son la montaña, los bosques, las aguas, el hacha, porque el pedernal o piedra del rayo, también sale de las entrañas de la tierra. La imagen de la diosa desnuda y la de los órganos de la fecundidad se plasmaban en losetas de pizarra, se grababan en hueso o se amasaban en arcilla. La tierra, finalmente, acogía en su seno a los muertos, que regresaban así al lugar de donde habían salido. El culto a la Madre y el culto a los muertos se unieron hasta el punto de identificarse.

Junto a los símbolos de la Madre, los del dios joven, su hijo, que la acompaña hasta el punto de confundirse sus símbolos. La luna, que regula al mismo tiempo el ciclo menstrual y los ciclos de actividad agrícola, se utilizó como símbolo de este dios masculino, enamorado de su madre. El toro, cuyas defensas recuerdan los cuernos de la luna. La serpiente, cuya forma fálica y su forma de penetrar en la madriguera se relacionan con la forma y la función del órgano viril. Los pájaros, muy especialmente la paloma, que más tarde será compañera de Venus. El árbol y las columnas arboriformes… Todas fueron representaciones plásticas de la configuración matriarcal de la vida y de la religión de aquellos pueblos neolíticos de signo predominantemente agrario.


Y junto a este pensamiento simbólico, propio de las sociedades agrarias, no tarda en surgir otra, traída por los pueblos nómadas dedicados fundamentalmente al pastoreo. Su vida se desarrolla en campo abierto, bajo los cielos que presiden de día el sol y de noche las estrellas, también en constante movimiento. De este dinamismo derivan tendencias que imaginaron una deidad celeste, distinta y en alguna medida opuesta a la tierra. Escudriñando el movimiento de los astros, los hombres pretenden anticipar su propio destino. El término horóscopo significa precisamente mirar a las alturas. Estas gentes recién llegadas, cuyo prototipo podrían ser los pueblos semitas, optan por imaginar a sus dioses sin forma determinada, tendiendo en ocasiones incluso a destruir las imágenes de la diosa de los agricultores. Así cabe interpretar la destrucción de los falsos ídolos, la Madre, su hijo o el becerro, que se narra en diversos episodios bíblicos. El Dios con mayúsculas es el ojo que todo lo ve. Contra la vieja creencia agrícola, los pastores insisten en la preponderancia del hombre sobre la mujer, organizándose en regímenes patriarcales en los que el patriarca, el líder, centra en su persona toda la autoridad y el dominio sobre vidas y haciendas.


El elemento femenino ocupa un puesto de comparsa en estas nuevas sociedades. El dios solar, masculino, derrota al dragón femenino. La montaña, otrora símbolo de la diosa, pasa a ser la escalera capaz de elevar al hombre al cielo y acercarlo a la divinidad. Baste el ejemplo de la tradición judeo-cristiana y los célebres montes Ararat, Moria, Sinaí, Sión, Carmelo, Tabor, Calvario… El fuego, el rayo, el martillo, el león, el caballo, serán otras tantas imágenes de la divinidad masculina tal como se concibe en las nuevas sociedades de pastores y régimen patriarcal. Ambos grupos se convierten en antagonistas, y como la historia la escriben los vencedores, Abel, el pastor, aparecerá como víctima de su hermano Caín el agricultor, cuando realmente fue Abel el asesino, y fue la visión religiosa patriarcal la que acabó imponiéndose.


-Cariño, ¿si me muriera, llorarías?
-Pues claro tonto, ya sabes que yo lloro por cualquier tontería.





lunes, 11 de marzo de 2019

CALILA E DIMNA Y EL CASTELLANO RECIÉN NACIDO



Calila e Dimna es probablemente uno de los textos literarios más antiguos de la narrativa universal. Su fuente más remota conocida hasta la fecha es el Panchatantra hindú aparecido hacia el año 300. En el 540 fue traducido al pahlavi o persa literario, y poco después al sirio. El iraní Ibn Al-Muqaffa lo tradujo al árabe (Kalila wa-Dimna) en el siglo XIII, y fue este el texto que por encargo de Alfonso X se trasladó al romance de la Castilla de su tiempo. La versión que actualmente conocemos nos ha llegado a través de dos manuscritos de principios del siglo XV. En uno de ellos, conservado en la biblioteca del Escorial, se dice que fue romançado por mandato del infante don Alfonso, era de mill e dozientos e noventa y nueve años, fecha que calculando el cambio de calendario, situaría la traducción en 1261. Sin embargo, puesto que Alfonso X ascendió al trono en 1252, y se le llama “el infante”, muchos especialistas lo datan en fecha no posterior a 1251.


También se dice en el manuscrito escurialense que fue sacado del arábigo al latín, e luego romançado, pero esto parece muy improbable, puesto que la traducción castellana es tan fiel al texto árabe, que no sugiere un paso intermedio por el latín. Como quiera que la escuela de traductores de Toledo contaba entonces con la flor y nata de la erudición de su época, lo más verosímil es que se tradujera directamente del árabe tanto al romance como al latín, y se haya perdido el texto latino.
Calila e Dimna, los personajes que dan título a la obra, son dos zorros o dos chacales en cuyas bocas se ponen la mayor parte de los cuentos contenidos en la obra. Se trata efectivamente, de una colección de fábulas o relatos breves al modo de la literatura sapiencial tan popular en oriente, destinada a la educación de los príncipes. Diálogos y monólogos introspectivos muy del estilo del más conocido Conde Lucanor o libro de los exemplos, del infante Don Juan Manuel.


La estructura de la obra, sigue los usos medievales de narraciones dentro de otras narraciones, como las muñecas rusas o las cajas chinas. Muchos de los exempla o cuentos ejemplarizantes, son protagonizados por animales, bueyes, leones, ratones…, lo que entronca con la tradición antiquísima de trasladar al lector a una edad remota en la que hablaban los animales y razonaban como eruditos. En los textos clásicos se invocaba la edad de oro, y en la cultura y el folklore populares, se habla de los tiempos de maricastaña o de la Marica Castañas.
La obra tiene tres partes diferenciadas. La primera o introducción de Al-Muqaffa, es una especie de apología del saber, donde se incluyen algunos exempla. La segunda, historia de Bercebuey, describe el viaje a la India de este personaje en busca de la sabiduría, es una especie de de contemptu mundi. La tercera parte, historia de Calila y Dimna propiamente dicha, consta a su vez de dos partes, una que contiene las narraciones más reconocibles del Panchatantra hindú, y otra final con añadidos posteriores donde son menos claras las influencias orientales.

Estamos ante la que pasa por ser la primera obra de ficción extensa de la literatura peninsular. Biblioteca Bigotini os ofrece un enlace con la versión digital completa del Calila e Dimna correspondiente a la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. Hacec clic en la portada y deleitaos con la lectura de esta maravilla trasladada al romance antiguo. Un gozo para el alma y hasta para los sentidos de quienes amamos nuestra lengua desde su mismo nacimiento. Aquí la vais a encontrar aun en pañales.

-Mas quiero roer favas seguro e en paz que comer mil manjares corrido e sin solaz. Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.



viernes, 8 de marzo de 2019

LA VIDA SEXUAL DE DEMODEX FOLLICULORUM



Si estás leyendo estas líneas se supone que eres un Homo Sapiens Sapiens (el nombre de la especie sirve lo mismo para chicos que para chicas). Pero, ¿cómo sería tu vida si hubieras nacido Demodex Folliculorum?
Este latinajo designa a unos ácaros, por lo general inofensivos, que habitan los folículos de los pelos de nuestras pestañas. No creas que son un caso raro. Demodex Brevis son unos parientes de D. Folliculorum, que ocupan pacíficamente nuestras glándulas sebáceas. Por poner unos cuantos ejemplos más, las aves alojan colonias de ácaros en el cálamo de sus plumas remeras; los murciélagos frugívoros hospedan ácaros en los ojos; las hormigas legionarias deben soportar una especie de ácaros que viven en sus antenas, y otra diferente que habita en sus patas; los colibríes conviven con unos ácaros que se introducen por sus orificios nasales, y tienen buen cuidado de no afectar el sentido del olfato de sus hospedadores, pues lo necesitan intacto para que estos los lleven hasta nuevas flores en las que comparten el dulce néctar con su  medio de transporte. No tienen la misma suerte las mariposas adultas de la Oruga Militar. Las pobres quedan sordas de su oído izquierdo colonizado por otra especie de ácaros. Eso si, siempre respetan el oído derecho. Como es natural, no les conviene que la mariposa quede totalmente sorda y a merced de los murciélagos, sus principales depredadores. Tiene mucho sentido. Si muere la mariposa, mueren ellos también.

La mayoría de estos ácaros parásitos tienen una curiosa particularidad reproductiva: sólo uno de cada ochenta individuos aproximadamente es macho, lo cual no deja de ser insólito, ya que contraviene la regla general de relación de sexos, que en la inmensa mayoría de las especies de reproducción sexual, es de uno a uno. ¿Cuál es la razón de esta inaudita característica?
La respuesta es bien sencilla: el aislamiento. La mayor parte de las especies animales tiene libertad de movimientos, por lo que les conviene producir machos para que corran mundo y se apareen con hembras de otros lugares, perpetuando así el acervo genético. Por el contrario, en colonias aisladas, condenadas a un encierro prolongado en un oído o en un folículo, lo que interesa es producir muchas hembras, lo que se traduce en muchos óvulos y una descendencia numerosa. El papel de los machos queda limitado a fecundar a sus hermanas en estos improvisados harenes. 
En el interior de un sinfín de orificios recónditos, tiene lugar una sucesión de orgías incestuosas, destinadas a aumentar la prole en una progresión exponencial. Cuando la población alcanza un límite incompatible con la subsistencia, una legión de hembras emigrará siguiendo su instinto, en busca de un nuevo orificio que colonizar, donde dos o tres de sus hijos machos copularán sin descanso con centenares de sus hermanas. Y es que la naturaleza tiene a veces estas cosas increíbles y fantásticas...

-¿Qué tal es tu mujer en la cama?
-Es como los peces. Se da la vuelta y nada.




lunes, 4 de marzo de 2019

EL SIGNO DE LA CARGA ELÉCTRICA


Charles-Agustin de Coulomb

Uno de los más importantes fenómenos físicos de la naturaleza es la interacción eléctrica. En particular, las fuerzas que actúan en los átomos y moléculas, son fundamentalmente de origen eléctrico. Por eso esta interacción determina la estructura interna de los diferentes cuerpos.
Las fuerzas de interacción eléctrica están relacionadas con la existencia de una característica física especial de las partículas: la carga eléctrica. Los cuerpos que no tienen carga eléctrica no interaccionan eléctricamente entre sí.

En la medida en que los cuerpos pueden considerarse puntos materiales, la fuerza de interacción eléctrica de los mismos es directamente proporcional al producto de sus cargas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos. Los más perspicaces os habréis dado cuenta de que se trata de una formulación idéntica a la de la atracción gravitatoria (véase el post sobre la gravedad). Ello es debido a que toda la materia del universo se comporta de la misma forma y obedece a un conjunto de leyes que, aun pareciendo heterogéneas, no son sino partes de una única y poderosa regla que rige todas las cosas. Esto no es filosofía de casino, amigos, es ciencia.

Bien, el postulado que he subrayado en negrita es la llamada ley de Coulomb, por Charles-Agustin de Coulomb, que la estableció en 1785 y puede expresarse así:

F = k  (q1 q2 / d2)

Donde F es la fuerza de interacción eléctrica, q1 y q2 son las cargas de los cuerpos, y d2 es el cuadrado de la distancia entre los mismos. k es una constante denominada unidad electrostática de carga, a la que se otorga el valor de la unidad, y es equivalente a la carga que interacciona con otra igual y que se halla a la distancia de un centímetro de la primera, con la fuerza de una dina.


La fuerza F (su vector) se direcciona según la recta que une las cargas y, como enseña la experiencia, en unos casos puede causar atracción y en otros, repulsión. Por eso hablamos de cargas de diferentes signos. Los cuerpos de cargas del mismo signo se repelen, y los de cargas de signos distintos, se atraen. Ahora bien, atención: qué cargas hay que considerar precisamente positivas y cuáles negativas, es indiferente, y la elección de los signos adoptada en la Física no es más que una convención establecida. Sólo tiene verdadero sentido la diferencia de los signos de las cargas. Si consideráramos positivas todas las cargas negativas y viceversa, no existiría la menor variación en las leyes físicas. Cuando decimos que la carga del protón es positiva y la del electrón negativa, simplemente seguimos la convención generalmente admitida. Si cambiáramos los signos, todo seguiría igual: la Tierra giraría del mismo modo, y la televisión emitiría las mismas estupideces.

En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira.
Todo es según el color del cristal con que se mira.  Ramón de Campoamor.




sábado, 2 de marzo de 2019

CLIFF STERRETT, POLLY Y LA FAMILIA PERKINS



Clifford o Cliff Sterrett nació en Fergus Falls, Minnesota, en 1883, en el seno de una familia de emigrantes escandinavos. Becado por la iglesia de su pueblo, marchó muy joven a estudiar arte a Nueva York, donde iba a transcurrir su carrera como dibujante y el resto de su vida. Su obra gráfica se publicó principalmente en el New York Herald, el New York Telegram, el New York Times y el New York Evening Journal, y fue en esta última publicación en cuyo suplemento dominical vio la luz la serie que convertiría a Sterrett en uno de los mitos del Cómic mundial.
Polly and her Pals (Polly y sus amigos) se inició en 1912, siendo una de las primeras series, y sin duda la más exitosa, con una chica guapa como protagonista. Polly Perkins, una muchacha moderna y atractiva, cuyo modelo tomaría años más tarde Chic Young para crear a su famosa Blondie. Polly vivía con su familia que con el tiempo iría cobrando protagonismo hasta el punto de que el personaje principal acabó siendo Paw Perkins, el padre de Polly, un viejo irascible y chapado a la antigua, empeñado en arruinar todos los planes de su hija. Maw, la madre, ejercía una opresiva tiranía sobre el cabeza de familia, y también jugaban sus papeles otros personajes secundarios como el sobrino Ashur, la tía Carrie, la prima Gertrude y Neewah, el siniestro criado japonés de la familia. Especial importancia llegó a cobrar también Kitty, el gato de la casa, hasta llegar a protagonizar sus propias tiras. Cliff Sterrett dejó de dibujar la serie cuando se retiró en 1958. Falleció seis años después, en 1964.
El magnífico trabajo de Sterrett ha ido ganando valoración con el transcurso del tiempo. Su innovador grafismo con guiños al art decó, al dadaísmo, al surrealismo y hasta al cubismo, y el fantástico empleo del color, convierten a Polly y a su autor en una auténtica obra de arte y un artista, que trascienden las fronteras del cómic para ingresar por méritos propios en lo mejor de la ilustración del siglo XX. El profe Bigotini es un decidido admirador de este gran dibujante, y a su manera se identifica bastante con la personalidad del viejo Paw Perkins. Os brindamos un abanico de algunas de las más interesantes páginas de Sterrett. Que las disfrutéis.