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lunes, 1 de junio de 2026

PRAGMATISMO EN LA CULTURA EGIPCIA. LA BELLEZA DE LO ÚTIL

 


Que la egipcia fuera una de las civilizaciones que floreció durante más siglos en la Historia, seguramente no fue fruto de la casualidad. Después de haber sido un enigma durante mucho tiempo, a partir del hallazgo en el siglo XIX de la piedra de Rosetta, pudo ser descifrada su escritura, hallazgo que abrió una puerta al conocimiento por historiadores y egiptólogos de una rica cultura, del espíritu de un pueblo vivaz, humorista e intensamente práctico. Precisamente de esa faceta práctica de la cultura egipcia, se ocupó el profesor John A. Wilson, eminente egiptólogo a quien seguimos en este comentario. Sus investigaciones sobre todo en materia lingüística, nos ilustran acerca de ese pragmatismo. Para los egipcios, lo útil y lo bueno estaban íntimamente unidos. La idea de que una sola palabra pueda significar a la vez “gloria celeste” y “utilidad terrenal” lo dice todo, aunque resulte tan ajena al pensamiento moderno.


La palabra ma’at significa “orden” en un contexto y “rectitud” en otro. Una autoridad traduce el adjetivo akh por “beneficioso, ventajoso, glorioso”, y el adjetivo menekh por “eficaz, benéfico, excelente”. Puede pensarse que para una mentalidad mitificadora un estado de gloria, esplendor o bienaventuranza  era ipso facto eficaz para cualquier función, de suerte que “gloria” era la idea básica en akh, y puede pensarse también que cierto género de poder efectivo produce el estado de gloria, de modo que la “efectividad” (menekh) era la idea fundamental. En uno y otro caso, es claro el paso de significar esplendor ultraterreno a significar utilidad terrenal. Puede mencionarse un caso notable en que la significación radical de cada palabra era “eficacia útil”. En la Instrucción de Ptah.hotep, se prescribe la elocuencia como ventaja (akh) para el que la escucha y desventaja para el que la menosprecia. La esposa apacible se describe como un campo provechoso (akh) para su señor, y la insensata es vituperada porque “mira la ciencia como ignorancia y la ganancia (akhet) como pérdida”.


Si un noble hace lo que el rey desea, su majestad “satisfará muchas peticiones importantes tuyas, para beneficio (akh) del hijo de tu hijo por siempre”. Un hombre pide oraciones mortuorias considerando que es más ventajoso (akh) para el que lo hace que para aquel por quien se hace. Es decir, rezar por el alma del difunto le hace bien al difunto, pero sobre todo favorece al que reza. Un noble puede amenazar con vengarse desde el otro mundo de todo el que viole su tumba, porque conoce la “magia útil”, de manera que saquear la tumba del difunto, además de ser un delito, se convierte en una mala idea que no proporcionará beneficio alguno, y acarreará problemas al ladrón. Los textos mortuorios que se recitaban en beneficio de un difunto se llamaban sakhu y eran útiles al espíritu en el otro mundo. Se le decía al muerto: “te he proporcionado magia para tu protección, y las capacidades (akhu) de Isis para tu fortaleza”. Así que hasta en las creencias religiosas de los egipcios, sólo era bueno lo que tenía utilidad, lo que servía para algo tangible o representaba una ventaja o un beneficio.


Aparecen también frecuentemente en las inscripciones los adjetivos menekh y menekhet que pueden traducirse por “idóneo” y “efectivo” en el lenguaje corriente, o por “fiel” y “servicial” cuando se aplican a un noble en referencia al rey. Además de estos significados de utilidad aplicada, hay muchos ejemplos en los que va indicado un sentido traslaticio con la significación de admirable, noble, agradable, espléndido, glorioso… Una vez más, un espectro que va de la tierra al cielo, con valor funcional en un extremo y esplendor celestial en el otro. Vemos que muy difícilmente podrá hallarse pues, una cultura y un sistema de creencias con una vocación de utilidad práctica mayor que la de los egipcios. El mismo profe Bigotini, habitualmente hombre de firmes convicciones, duda a menudo si tomar su chupito de bourbon resulta más útil o más glorioso. Ante semejante disyuntiva, estoy en condiciones de afirmar que optará por tomarlo de todas formas.

El problema de nuestra época es que los hombres ya no quieren ser útiles sino importantes. Winston Churchill.