Translate

miércoles, 28 de febrero de 2024

CONNIE RASINSKI, EL ALMA DE TERRYTOONS

 


James Conrad Rasinski, más conocido en el mundo del cómic y la animación como Connie Rasinski, nació en Torrington, una pequeña localidad de Conneticut, en 1907. Era hijo de madre soltera y sus comienzos fueron difíciles. Siendo apenas un adolescente, sus excepcionales dotes para el dibujo le permitieron ser admitido como meritorio en el estudio que el gran Norman Rockwell dirigía en Nueva York. Después de trabajar realizando dibujos e ilustraciones para diferentes publicaciones neoyorquinas y agencias publicitarias, se interesó vivamente por la animación, ingresando en 1930 en la compañía que dirigía Paul Terry, creador de los famosos Terrytoons. Fue ascendiendo peldaños en el estudio hasta convertirse en el principal director de cortometrajes animados de la compañía. A lo largo de más de tres décadas compatibilizó su labor de director de cortos con la edición de varios álbumes de cómics exitosos con idénticos protagonistas que los dibujos animados. A su lápiz y su destreza se deben personajes como Super Ratón, las urracas parlanchinas, el ganso Gandy o el pequeño Roquefort. Fue premiado con el galardón al mejor corto animado en 1952 por Hansel y Gretel, y recibió otro premio en el festival de Cannes de 1961 por su corto La casa de Hasimoto.

Rasinski falleció en Nueva York en 1965. Para recordar su talento y su humor, os dejamos aquí abajo unas cuantas páginas de sus trabajos como historietista. También, haciendo clic en este enlace, podéis visionar uno de los cortos de Super Ratón que dirigió: 

https://www.youtube.com/watch?v=hk31M3QScVE



















domingo, 25 de febrero de 2024

JENNIFER JONES. CARNE DE MELODRAMA

 




Jennifer Jones estaba hecha para el melodrama. Ya desde su primera aparición importante en la pantalla con La canción de Bernadette, que le valió nada menos que un Oscar en una edad en la que muchas otras estrellas hollywoodienses ni siquiera habían sido nominadas, mostró unas excepcionales dotes para los papeles dramáticos. Lo confirmó después en trabajos como Madame Bovary, como Corazón salvaje, como Adiós a las armas… En todas estuvo dirigida por grandes cineastas y acompañada por espléndidos compañeros de reparto. Pero acaso brilló como en ninguna otra en Duelo al sol, inolvidable drama ambientado en el far west y dirigido por King Vidor, donde dos hermanos interpretados por Joseph Cotten y Gregory Peck peleaban por ella hasta el último aliento. El aliento de Peck servía al propósito de protagonizar con Jennifer Jones uno de los besos más intensos y apasionados de la historia del cine.

Fue la esposa del célebre productor David O. Selznick, y al parecer, padeció un grave síndrome depresivo que le empujó a protagonizar en su madurez algún episodio de la crónica negra de Hollywood. Os dejamos precisamente el enlace con un reportaje que recoge aquel lado oscuro de la estrella.

Jennifer Jones. Crónica de sucesos.

https://www.youtube.com/watch?v=MR7IwY1ROhw

Próxima entrega: King Vidor


miércoles, 21 de febrero de 2024

AL-ANDALUS: ECONOMÍA Y SOCIEDAD

 


Siguiendo a Maxime Rodinson, diremos que tanto el Corán como la tradición islámica ven con buenos ojos la búsqueda de la ganancia, así que el comercio, la actividad mercantil y en general, la economía, fueron actividades florecientes en el al-Andalus peninsular. La actividad comercial andalusí estaba principalmente enfocada hacia el resto de países islámicos, norteafricanos y orientales. El comercio marítimo se dirigió mayoritariamente al Mediterráneo, ignorando casi por completo el Atlántico. Con los núcleos cantábricos de resistencia y los incipientes reinos cristianos del norte, apenas hubo más relación que las ocasionales incursiones armadas. Y a diferencia de lo que sucedía en esos territorios agrestes y poco poblados, la economía del Islam peninsular gozó de gran dinamismo.


La principal actividad económica fue con diferencia la agricultura. Adquirieron singular importancia los regadíos que se establecieron en los valles fluviales más fértiles, como los del Ebro y el Guadalquivir. Sólo en este último, se estima que en el siglo X llegó a haber unas 5000 norias. Los cereales resultaron también una importante fuente de riqueza, recogiéndose de algunos varias cosechas al año. Tuvieron asimismo importancia los cultivos del olivo, los naranjos, los almendros, la caña de azúcar, el algodón, el lino, el azafrán, la berenjena o la palmera datilera, entre otros. Los musulmanes andalusíes cultivaron también la vid, y el vino, a pesar de la prohibición coránica, se consumió extensamente con la excusa de su empleo medicinal. Se calcula que alrededor del 70% de la población se dedicaba a labores agrícolas. En ganadería destacaron la ovina y la caprina, sin olvidar la importancia de los caballos, imprescindibles para la guerra, y de los asnos y mulas necesarios en tareas de acarreo y de labranza. Los cerdos, por motivos obvios, sufrieron un gran retroceso con relación al periodo anterior.


Tampoco era despreciable la actividad industrial y mercantil en las ciudades. Se estableció en al-Andalus la industria de la seda, que en algún momento pudo competir con la que se importaba de oriente. Floreció en Córdoba la industria textil, haciéndose famosos sus tejidos y brocados. En Zaragoza se estableció una importante industria del lino, en Játiva se fabricaba papel, y en Málaga y Toledo se manufacturaban toda clase de objetos suntuarios, joyas y armas. En general las ciudades andalusíes prosperaron de forma notable, creándose en muchas de ellas zocos de intrincadas callejas dedicados al comercio. Córdoba, la monumental capital del califato Omeya, a la que se llamó ornamento del mundo, destacó de manera especial. En su época de máximo esplendor durante el siglo X, llegó a contar con más de 100.000 habitantes, lo que la convirtió en el mayor núcleo urbano de la Europa de su tiempo. Surgieron también nuevas ciudades como Almería, Calatayud o Madrid. Las monedas acuñadas en al-Andalus, el dinar de oro y el dírhem de plata, se convirtieron en divisas de referencia en el conjunto de la cuenca mediterránea.


La mayoría de la población era musulmana. Sobresalían en ella por su número los muladíes (75%), descendientes de hispanovisigodos que abrazaron el Islam. Los árabes, aunque minoritarios, constituían la clase dirigente, detentando los principales cargos políticos, militares y religiosos. Los beréberes que en sucesivas oleadas, se habían incorporado como fuerza de combate, se arabizaron notablemente, aunque en general ocuparon posiciones inferiores con relación a la elitista casta de los árabes. Beréberes y muladíes estaban invitados más que obligados, a pagar el zacat, un diezmo que se entregaba en calidad de limosna. Sin embargo, la población no musulmana, mozárabes (cristianos) y judíos, sufrían una presión fiscal mucho más dura, debiendo abonar un tributo personal o yizya, y otro territorial, el jarach, que podía representar en algún caso más de la mitad de los ingresos.



Ambos grupos, mozárabes y judíos, formaban la amma, o clase tributaria, en contraposición a la jassa integrada por los linajes árabes dominantes. Esa presión fiscal, unida a otros agravios y discriminaciones, empujó a muchos mozárabes y no pocos judíos a emigrar hacia el norte, estableciéndose muchos en las dos márgenes del Duero, cuyo valle se consideraba tierra de nadie. En las décadas que siguieron a la decadencia del poder andalusí, constituyeron una quinta columna que contribuyó a repoblar las tierras que los cristianos del norte fueron ganando.

El último sector de la población andalusí lo formaban los esclavos, gentes de origen muy diverso, desde prisioneros procedentes de los ejércitos cristianos o de las acciones piráticas del Mediterráneo, hasta negros africanos o esclavos de la Europa oriental, eslavos, de donde deriva el vocablo esclavo.

Probablemente sólo hay dos cosas que no tienen final: el universo y el impuesto sobre la renta. Albert Einstein.


domingo, 18 de febrero de 2024

HERÓDOTO. HISTORIAS DEL VIAJERO EXAGERADO

 


Heródoto, nacido en Halicarnaso, Anatolia, en 484 a.C., es generalmente considerado como el primer historiador occidental. Ningún otro dato conocemos acerca de su infancia, su familia o su formación. Su contribución a la historiografía es la obra que nos ha legado, escrita probablemente en Turios, actual Calabria, hacia 430 a.C., y publicada por un editor alejandrino durante el cambio de los siglos III al II a.C. Se trata de una monumental crónica que recoge tanto las experiencias personales del propio Heródoto a lo largo de sus viajes, como las narraciones que le fueron hechas por diferentes personas durante aquellos viajes.

La obra se tradujo posteriormente al latín como Historiae, y es conocida universalmente con el título de Nueve libros de historia, un libro por cada una de las nueve musas. A Heródoto de Halicarnaso se debe la acuñación del término Historia, que en origen tenía el significado de exploraciones o investigaciones, pero que a partir de su obra, adquirió el que actualmente le damos.


Heródoto narra las Guerras Médicas de principios del siglo V a.C., analizando las causas del conflicto, los antecedentes históricos y los hechos de sus principales protagonistas. Especial relevancia tienen también en la obra los viajes de su autor por Persia y Egipto. De esta última nación nos brinda descripciones detalladas, sus impresiones de viajero, diríamos modernamente, a la vez que realiza un extenso recorrido por los mitos, las leyendas, los hábitos y las creencias religiosas de sus habitantes, lo que constituye un testimonio impagable sobre la historia y las costumbres del país del Nilo.

Puede decirse que Heródoto fue un turista, un pionero del turismo, con una inevitable tendencia a la exageración y a la fabulación. Se le ha tildado por eso de historiador poco creíble, pero lo cierto es que el resto de historiadores clásicos que le sucedieron cronológicamente, beben en las fuentes caudalosas de sus Nueve libros. Igual de poco fiables parecen sus descripciones y apreciaciones geográficas; sin embargo, con ellas se han diseñado mapas que salvados los inevitables errores, recogen el mundo conocido en su tiempo tal como se concebía por sus contemporáneos.


Su más inmediato y más brillante sucesor, Tucídides, fue acaso ya el primer historiador a quien podemos considerar serio, racional y riguroso. No obstante, la mayor parte del material que utiliza proviene de Heródoto, y a éste hay que otorgar el mérito de la primicia y en definitiva, de la paternidad de la Historia como disciplina. Él mismo, en muchas de las anécdotas y sucesos de los que se hizo eco, se apresuró a añadir que las escribía tal como se las contaron, pero que no las consideraba demasiado dignas de crédito. ¿Acaso es posible pedir mayor sinceridad?

Hoy en Bigotini os brindamos el enlace con una de las narraciones de Heródoto contenida en sus Nueve libros. Se trata del episodio de La cámara del tesoro, un cuento egipcio delicioso y fantástico que con seguridad os va a encantar: 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=La+c%C3%A1mara+del+tesoro.pdf

Como todo avariento poseedor de gran fortuna, Rampsinitus estaba dominado por el miedo.


miércoles, 14 de febrero de 2024

DETECCIÓN Y PREVENCIÓN DE LAS NEUROPATÍAS POR PRESIÓN

 


Las neuropatías por presión incluyen una serie de cuadros de naturaleza profesional, que afectan al área neurológica periférica, y tienen su origen en la presión ejercida de forma reiterada y prolongada sobre zonas particularmente vulnerables de las extremidades superiores. Incluyen patologías como el síndrome del túnel carpiano (véase el post publicado en este blog), el síndrome de De Quervain, el dedo en resorte, el dedo en gatillo, la neuropatía cubital, etc. Las causas más comunes son los movimientos repetidos, violentos o irregulares de extremidades superiores, la adopción de posturas difíciles o forzadas con apoyos repetidos o prolongados sobre zonas anatómicas en las que los nervios son particularmente vulnerables a la compresión o a microtraumatismos repetidos, las vibraciones o el transporte de cargas.

Tareas de riesgo:

Apoyos prolongados sobre el talón de la mano.

Movimientos repetidos de muñeca y dedos.

Posiciones forzadas de la muñeca.

Movimientos repetidos de prensión o pinza.

Golpeteo en el talón de la mano.

Herramientas vibrátiles.

Herramientas con empuñadura.

Flexión del codo repetida o forzada.

Elevación repetida de brazos por encima del hombro.

Trabajo manual con los brazos extendidos.


Trabajos y actividades en las que suelen producirse neuropatías

Cadenas de montaje manual, automoción, componentes electrónicos, cableado, ensamblaje de piezas…

Industrias cerámicas.

Industrias textiles.

Mataderos, carniceros, matarifes…

Ordeño manual.

Limpieza.

Albañiles, empedradores, agricultores, jardineros…

Soldadores, carpinteros, pulidores, pintores, barnizadores, tapiceros, curtidores…

Leñadores, herreros, zapateros…

Deportistas, motoristas…

Descargadores y empleados de mudanzas.

Artesanos y trabajadores manuales, talla, pulido, bruñido, joyería…


En cuanto a las medidas preventivas conviene subrayar que es imprescindible utilizar herramientas manuales y portátiles de calidad y diseñadas ergonómicamente para que se adapten de forma adecuada a la mano del trabajador y no ejerzan presión excesiva sobre las zonas más vulnerables. Los mangos deben ser de materiales adecuados y formas anatómicas. Se evitarán las posturas forzadas o largo tiempo mantenidas, así como, en lo posible, los movimientos repetitivos, violentos o irregulares.

La fisioterapia preventiva y espalda sana.e han demostrado como los medios de prevención más útiles.

¡Nunca podré olvidar el día en que me casé con esa mujer! ¡Qué mujer! ¡En lugar de arroz, me tiraron píldoras de vitaminas!  Groucho Marx.


domingo, 11 de febrero de 2024

ADN, ORIGAMI Y ELEFANTES

 


¿Cómo meterías cuatro elefantes en un seat seiscientos?, era la pregunta que formulaba un viejo chiste de hace sesenta años. La respuesta no podía ser más obvia: dos delante y dos detrás. Bien, un dilema parecido se plantea a nivel microscópico en todas y cada una de nuestras células, de las que poseemos unos 30 billones aproximadamente, cuando nos preguntamos cómo es posible que el núcleo de cada una de ellas albergue la totalidad del ADN que conforma nuestro genoma. Recordemos que en nuestra especie el genoma está formado por alrededor de tres mil millones de nucleótidos. La distancia media entre dos nucleótidos sucesivos es de 0,2 nanómetros. Como quiera que un metro equivale a 109 nanómetros, el ADN contenido en cada núcleo celular tiene una longitud aproximada de dos metros. Si existiera una célula tan grande como una persona, si tú fueras una célula, tu filamento de ADN rondaría los ciento setenta kilómetros. Y tendrías que arreglártelas para meterte en el bolsillo tus ciento setenta kilómetros de ADN.


Bueno, pues puede que lo más inteligente fuera aprender a plegar aquella kilométrica cadena de manera que pudieras guardarla en el bolsillo. Una técnica parecida a la del origami, minuciosa papiroflexia que permitiera llevar a cabo semejante proeza. Ahora bien, imaginando que cada nucleótido es una hoja de papel, no podemos empujar las hojas desordenadamente, porque arruinaríamos el contenido del documento, su significado. No hay que perder de vista que el ADN, con todos sus nucleótidos agrupados y ordenados, es el plano necesario para construir nuestro organismo al completo, que cada nueva célula naciente recibe de su antecesora, un hecho que se produce cientos de miles de veces por segundo mientras transcurre nuestra existencia. Cualquier mínimo error en el copiado del ADN y su transferencia a la célula heredera, podría dar lugar (de hecho lo hace de vez en cuando) a enfermedades y otros serios problemas que comprometerían nuestra vida. Por lo tanto, el plegado del papel debe hacerse en el orden preciso y siguiendo unas reglas concretas, para que las instrucciones contenidas en el texto puedan leerse e interpretarse correctamente. La página 615 no puede ir por detrás de la 820, y el capítulo VI no puede contener diez páginas del capítulo III, porque así la novela no tendría pies ni cabeza, lo mismo que volviendo al terreno biológico, al ser vivo resultante le faltaría un brazo o le sobraría un hígado.


¿Cómo, entonces, se empaqueta nuestro larguísimo filamento de ADN para caber dentro de cada núcleo celular, aún más microscópico que la microscópica célula? Responderemos a esta pregunta siguiendo a Matteo Berretti en su obra La genética en 100 preguntas (Ed. Nowtilus, Madrid, 2017):

La estructura del ADN está formada por dos cadenas, cada una de ellas compuesta por secuencias de nucleótidos que se enrollan una en torno a la otra a lo largo de un eje vertical, tomando la forma de una doble hélice. Esta doble hélice, a su vez, se enrolla alrededor de una serie de proteínas especiales llamadas histonas, que tienen una función similar a la de una bobina de hilo. Las histonas, en cada vuelta, forman estructuras más grandes denominadas nucleosomas, lo que representa el primer paso en el proceso de empaquetado del ADN.

Cada nucleosoma contiene una partícula central (núcleo) formada por 146 pares de bases de ADN superenrollado que gira en torno a un complejo de ocho moléculas de histonas que forman un cilindro. Los nucleosomas están conectados entre sí por un segmento de ADN de sesenta pares de bases, el ADN linker, a los que se asocia una histona H1, originando una estructura similar a un collar de perlas.


Este collar de perlas, con un diámetro aproximado de diez nanómetros, se enrolla de nuevo en forma de hélice en una estructura de solenoide para formar una fibra de treinta nanómetros. La formación de esta fibra es posible gracias a la interacción entre histonas H1 de los nucleosomas vecinos, de modo que cada vuelta estará formada por seis nucleosomas. Esta fibra, a su vez, puede ser plegada de nuevo en lazos unidos a proteínas de la matriz celular.

El ADN empaquetado en estas superestructuras, puede comportarse de manera similar a una cuerda enrollada sobre sí misma bloqueando los cabos, torciéndose y creando tensiones; de este modo, la distancia que separa a los nucleótidos puede aumentar o disminuir, así como aumenta o disminuye la distancia entre las fibras de la cuerda dependiendo de que esta gire en un sentido u otro.

Este fenómeno se llama superenrollamiento. El ADN es un gran contorsionista, que puede asumir diversos estados de empaquetamiento según el momento de la vida celular y su división mitótica en el caso de las células somáticas, o meiótica en el caso de las células sexuales, óvulo o espermatozoide. Un particular estado de superenrollamiento se define como su topología. Los pasos que hemos descrito pueden apreciarse mejor en la ilustración:


De igual manera que en una cuerda girada sobre sí misma, la doble hélice de ADN en su fase de empaquetamiento máximo, tendrá un grado de tensión que debe ser aminorado para permitir que las dos cadenas se abran y den acceso a las moléculas encargadas de la transcripción. Esta labor viene desempeñada por una clase de enzimas llamadas ADN-topoisomerasas, que tienen expresamente la función de eliminar las tensiones que se crean en la doble hélice de ADN a causa de la transcripción.

Todo este complicado conjunto de superenrollamiento y compactación permite la increíble hazaña de almacenar dos metros de ADN en el núcleo de una célula de unas pocas micras. Es algo milagroso se mire como se mire. A mí desde luego, me lo parece. Al profe Bigotini no tanto, porque está acostumbrado a meter las narices en todas partes.

Oiga mozo, ¿no sería más fácil que en lugar de intentar meter el baúl dentro del camarote, metiera el camarote dentro del baúl? Groucho Marx.


miércoles, 7 de febrero de 2024

MILTON CANIFF, EL REMBRANDT DEL CÓMIC

 


En Hillsboro, Ohio, y en 1907 nació Milton Caniff, uno de los indiscutibles maestros del cómic clásico. Era el hijo de un impresor que cuando el pequeño Milton tenía nueve años, trasladó a la familia a California, muy cerca de Hollywood, la Meca del cine. El muchacho participó como extra en el rodaje de varias películas, y en 1922 consiguió publicar sus primeras ilustraciones. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Ohio, donde conoció a Noel Sickles, un dibujante que había adquirido cierta fama con su serie cómica Scorchy Smith. Juntos abrieron una agencia artística en Columbus durante la gran depresión del 29, pero no les fue demasiado bien.

Caniff se trasladó a Nueva York en 1932, y allí consiguió abrirse camino dibujando para varias publicaciones, caricaturas de políticos y otras ilustraciones humorísticas. En esa época cultivó el estilo de dibujo cómico que había aprendido con Sickles y creó su primera serie, Dickie Dare, que narraba las aventuras de un chico de doce años y su perrito, con numerosos guiños a la literatura para jóvenes en sus guiones.


En 1934 presentó al Chicago Tribune los bocetos del que sería su primer trabajo realmente importante, una serie destinada a convertirse en un clásico del cómic mundial: Terry y los piratas. Con un guión espléndido, Terry Lee y su amigo Pat Ryan, recorren el mar de China combatiendo a los sanguinarios piratas capitaneados por una mujer hermosa y malvada, Lady Dragón. El estilo del artista derivó hacia dibujos más realistas a medida que avanzaba la serie, con planos inspirados en el cine y un empleo del blanco y negro y de las sombras, magistral. Terry tuvo un éxito inmediato, y al entrar los USA en la II Guerra Mundial, el ejército encargó a Caniff una historia para elevar la moral de la tropa a base de chicas guapas. En principio eligió como protagonista a la rubia y sexy Bulma, que ya había aparecido en varios episodios de Terry y los piratas. Pero la idea no gustó al Tribune que era propietario de la serie, así que Caniff creó series nuevas protagonizadas por espléndidas heroínas como Male Call o Miss Lace.


Una vez concluida la guerra, en 1947, dejó de dibujar Terry y las demás series para centrarse en un nuevo proyecto: Steve Canyon, serie protagonizada por un as de la aviación que una vez desmovilizado, funda una compañía especializada en misiones arriesgadas. Fue la serie de madurez que consagró a Milton Caniff como uno de los más grandes historietistas, el Rembrandt de los cómics, como fue apodado debido a su magistral empleo de las luces y las sombras. La cabecera de la serie fue obra de su amigo Noel Sickles, que trabajó junto a él como ayudante desde las primeras tiras de Terry.

Caniff continuó dibujando episodios de Steve Canyon hasta el mismo día de su muerte, acaecida en 1988. Os dejamos unas cuantas muestras del trabajo de aquel genial artista.