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sábado, 26 de febrero de 2022

HIDRODINÁMICA Y ARTERIOESCLEROSIS

 


¿Qué tal una fórmula para empezar?

Q = [(pr4) / (8m)] x (DP / L),

donde Q es el caudal de un fluido, r es el radio interno del tubo por el que fluye, m es la viscosidad del fluido, DP es la diferencia de presión existente entre los dos extremos del tubo, y L es la longitud de éste.

Estamos ante lo que se conoce en Hidrodinámica como la ley de Poiseuille, que enunció el médico francés Jean Louis Marie Poiseuille en 1840. ¿Qué tiene esto que ver con la arterioesclerosis? Más de lo que parece, desde luego, porque nos proporciona la relación matemática entre el caudal de un fluido que discurre por un tubo y la anchura del mismo. En el terreno de las cosas banales explica por qué resulta mucho más fácil sorber un refresco con una pajita ancha que hacerlo con una estrecha. Concretamente, quien aspire con la misma fuerza el refresco con una pajita que sea el doble de ancha que otra, conseguirá terminarlo en un tiempo dieciséis veces menor que el de su contrincante.


Si llevamos el principio de Poiseuille al ámbito de la medicina, nos damos cuenta de que un depósito graso que obstruya una arteria coronaria reduciendo su diámetro a la mitad, tendrá como consecuencia una disminución del flujo coronario que será dieciséis veces menor que el deseable. Del mismo modo, por medio de la ecuación nos explicamos por qué una pequeña dilatación de la próstata que estreche muy ligeramente el radio de la uretra, hace que la micción resulte tan difícil y penosa.

Claro que no todo son malas noticias. La parte positiva es que cualquier intervención que consiga ensanchar un poquito un vaso sanguíneo obstruido, tendrá una enorme repercusión favorable en la capacidad circulatoria del paciente. Al duplicar la anchura de una arteria, el valor de Q se multiplica por dieciséis. Ya veis que la Cirugía neomilenaria y ultratecnificada se alía con un viejo médico decimonónico para salvar vidas. Así que ya sabéis, amigos, elegid siempre la pajita ancha y procurad no obstruir vuestras arterias más de lo conveniente, porque la vieja ley de Poiseuille, como todas las leyes de la Física, es inexorable y nos alcanza a todos, aunque no se haya publicado en ningún boletín oficial.

Breve no es sinónimo de corto. Lo breve termina a su debido tiempo; lo corto se acaba antes de llegar al final. El breviario de Corto Maltés.


miércoles, 23 de febrero de 2022

WALTER LANTZ. EL SHOW DEL PÁJARO LOCO

 


Walter Lantz nació en la localidad estadounidense de New Rochelle en 1899, en el seno de una familia de emigrantes italianos apellidados Lanza. Desde muy niño mostró gran afición y buena disposición hacia el dibujo, deslumbrado por el cortometraje Gertie el dinosaurio, que produjo y filmó Winsor McCay. Trabajó en su juventud como mecánico, repartidor, y en otros empleos, hasta que consiguió un puesto en el estudio de animación de Gregory La Cava. Saltó de un estudio a otro. En Hollywood se hizo un hueco rotulando los títulos de crédito de muchas películas, entre otras las de Frank Capra. Hombre de ideas y de talento para el humor, también trabajó como guionista para comedias de Mack Sennett.

En 1928 comenzó a dibujar y producir los cortos de Oswald, el conejo afortunado, personaje objeto de un largo litigio entre los estudios de Charles B. Mintz y los de los hermanos Disney. Finalmente los tribunales dieron la razón al primero, que encargó a Walter Lantz la producción de las películas. Walt Disney, espoleado por la disputa, triunfó con Mickey Mouse, su siguiente personaje, que en las pantallas eclipsó por completo al conejo Oswald, un monigote, la verdad, con argumentos demasiado infantiles y un tanto insípidos.

En esa época Lantz tomó las riendas de los estudios Mintz, que desde entonces llevaron su firma, y se dispuso a competir con Disney en todos los frentes. Como es notorio, Walt Disney triunfó aplastantemente en el cine, siendo uno de los pioneros y el principal productor de largometrajes animados. Walter Lantz optó por elegir un camino diferente, el de la televisión, un medio entonces recién nacido, que le permitió entrar en todos los hogares americanos.


Para ello creó un puñado de personajes tan populares como Andy Panda, el oso Barney o el pingüino Chilly Willy, a cuya cabeza situó a su monigote más célebre, El pájaro loco, un desquiciado pájaro carpintero que literalmente volvía locas a todas sus inocentes víctimas. En los primeros episodios la voz de Woody, el pájaro, corrió a cargo de Mel Blanc, cómico y fantástico actor de doblaje que pronto fue fichado por la Warner para dar voz a sus animaciones. Tras la marcha de Blanc fue Grace Lantz, la mujer de Walter, quien dobló al pájaro carpintero con gran éxito. En la televisión española de los sesenta y los setenta el Show del pájaro loco tuvo a los chiquillos pendientes de la pequeña pantalla.

Así pues, Walter Lantz fue durante la mayor parte de su vida un productor de cortos de animación para la televisión. Sin embargo le hacemos un hueco en nuestra Historia del Cómic porque todos sus personajes también aparecieron en los tebeos y el papel impreso. En América se editaron profusamente sus álbumes, y a España nos llegaron traducidos a través de la editorial mexicana Novaro. Walter Lantz falleció en Burbank, California, a los 94 años, en 1994. Os dejamos unas muestras de su talento y su creatividad, así como el enlace para ver un corto del simpático pingüino Chilly Willy, todo un clásico de la vieja programación infantil televisiva. Haced clic en el enlace de aquí abajo y regresad un rato a la infancia.

Chilly Willy. Duérmete niño.

https://www.youtube.com/watch?v=avO6ZcBr7kk










domingo, 20 de febrero de 2022

EL CINE Y HENRY FONDA CAMINANDO

 




¿Ha visto caminar a Henry Fonda? Pues eso es el cine. Fue la respuesta que dio John Ford cuando le pidieron que definiera el cine. Espectadores del mundo entero hemos visto desde entonces caminar a Henry Fonda. También le vimos cabalgar muchas veces, le vimos conducir una camioneta en Las uvas de la ira, y hasta cojear un poco en En el estanque dorado, que fue su canto del cisne cinematográfico. Bueno, daba lo mismo. Henry Fonda es en sí mismo el cine, aunque tuviera que arrastrarse (probablemente se arrastró más de una vez en aquellas pelis de indios del incombustible tuerto irlandés).

Actor mayúsculo tanto delante de una cámara como subido en las tablas de un teatro, Henry Fonda ha sido una referencia a lo largo de toda su dilatada carrera, uno de los verdaderamente grandes del cine de esos que para contarlos basta con los dedos y hasta sobran dedos.

Henry fue además el padre de Jane Fonda, la reina roja de un Hollywood en el que no abundó demasiado aquel color. Para recordarle traemos la versión en español de El hombre de las pistolas de oro, filme dirigido por Edward Dmytryk en 1959, en el que Fonda alternó con Richard Widmark, Anthony Quinn y Dorothy Malone. Un western clásico de los que se hacían entonces. Clic en el enlace. 

https://www.youtube.com/watch?v=hJx7F1EoyEg

Próxima entrega: Robert Mitchum

 


jueves, 17 de febrero de 2022

CRIPTOJUDAÍSMO EN LA IGLESIA ESPAÑOLA. VÍCTIMAS Y VERDUGOS

 


Hasta qué punto  el judaísmo no se extinguió en nuestro suelo con la expulsión oficial de 1492, es detalle que ha ocupado a muchos historiadores y estudiosos. Asombra pensar que precisamente los dos primeros inquisidores generales de Castilla, Tomás de Torquemada y Diego de Deza, eran conversos, y asombra  la numerosa nómina de españoles ilustres en una u otra faceta que han sido señalados como judíos. Como conversos o hijos de conversos figuran en ella el doctor Villalobos, Juan Muñoz Peralta, Cristóbal de Acosta, Andrés Laguna, Antonio de Nebrija, Luis Vives, el Tostado, Arias Montano, Francisco de Vitoria, Fray Luis de León, Huarte de San Juan, León Hebreo, Juan de Mena, Álvarez Gato, Santa Teresa, Mateo Alemán, Rodrigo de Cota, Fox Morcillo, Antonio de Guevara, Bartolomé Torres Naharro, Baltasar de Alcázar, Góngora, Fernández de Oviedo, Rojas Zorrilla, Melchor Cano, el Brocense, Fray Bartolomé de las Casas, Florián de Ocampo, Fernando de Rojas, Laínez, Luis Vélez de Guevara, nuestros aragoneses Baltasar Gracián y Miguel Servet, y hasta biógrafos hay que adjudican ascendencia hebrea al mismo Cervantes…


Si ya simplemente leer en voz alta esta lista de nombres ilustres, deja sin aliento, considérese cuántos conversos, la mayor parte anónimos, albergó la España de los llamados siglos de oro. Llama por otra parte la atención que muchos de ellos fueron clérigos y hombres de Iglesia. Existe en este sentido algún dato todavía más asombroso, el de las órdenes religiosas que fueron literalmente infiltradas por elementos criptojudaizantes. La de los jerónimos por ejemplo, iniciada ya en el siglo XIV, proponía una nueva religiosidad sentimental, reflexiva, lírica e íntima, en palabras de don Claudio Sánchez Albornoz. Abrió sus puertas a los ermitaños de toda Castilla con sus atractivos señuelos que en muchos casos destilaban aromas de misticismo sufita. A partir de las matanzas de judíos de 1391, muchos conversos buscaron y hallaron refugio entre los jerónimos. Su reducto más importante, el monasterio de Guadalupe, albergó a una legión de ellos.


En 1485 el Santo Oficio ofició un solemne auto de fe en Toledo con el resultado de nada menos que cincuenta y tres frailes jerónimos entregados a las llamas. Entre ellos estaba un apellidado Marchena de quien se descubrió que ni siquiera estaba bautizado. Las actas del Santo Tribunal, en este como en otros muchos procesos, serían como para echarse a reír, si no fuera porque las risas tuvieron como inmediata consecuencia hogueras y cadalsos. Un llamado Fray Zapata, prior de los jerónimos toledanos, volvía la espalda al pecador mostrándole el culo al tiempo que le daba la absolución. Dio también el hombre en la manía o el deporte de alzar la hostia en la consagración al tiempo que recitaba: arriba Pedrito, y deja que el pueblo te mire.

Y no sólo fueron los jerónimos. A los franciscanos les tocó el turno en 1525, y a los dominicos en 1547, siempre con parecidos episodios a caballo entre lo ridículo y lo trágico. En época ya tan tardía para aquellos excesos como 1649 fue enjuiciado en Valladolid don Lope de Vera y Alarcón acusado de firmar ciertos documentos con el seudónimo de Judas el Creyente. Por más que se hicieron pesquisas e investigaciones no pudo probársele otra cosa. Este don Lope era cristiano viejo desde los godos, y no incurrió en otra falta que la de aquella firma de bromas. Todo fue inútil, el hombre acabó en la hoguera.


En fin, mucho se habla de la leyenda negra y no cabe duda de que por diferentes intereses, se ha exagerado la labor “depuradora” de la Inquisición española por muchos autores transpirenáicos, pero tendremos que reconocer que la leyenda se sustenta en no pocos sólidos pilares.

Lo más curioso o paradójico, y aquí justifico el título de arriba, es que la caza de brujas fue perpetrada por malsines de idéntico pedigree que sus víctimas. Cabe pensar, y así lo señalan los hechos, que hubo muchos que para librarse del potro de tortura y de la hoguera, abrazaron los oficios de torturador y fogonero. Bueno, pues así es España y así es nuestra Historia para bien o para mal (lo segundo en este caso). No queda otra que aceptarlo y resignarse.

 

Una buena conversación debe agotar el tema, pero no a los interlocutores. Winston Churchill.

 


lunes, 14 de febrero de 2022

DOSTOYEVSKI, UN PSICÓLOGO EN LA LITERATURA RUSA

 


Fiódor Mijáilovich Dostoyevski nació en Moscú en 1821. Según propia confesión, la sangre rusa de su madre le aportó constancia y amor por el trabajo, y la oriental de su padre, un bielorruso medio tártaro, le aportó el punto de locura imprescindible para el arte. Aquel padre, Mijaíl Andréievich Dostoyevski, resultó ser un loco completo. Fue un padre despótico y alcohólico, médico de un hospital para pobres, que más tarde compró tierras de labranza y se hizo con siervos que en la época zarista trabajaban en régimen de semiesclavitud. Murió cuando Fiódor tenía dieciocho años. La causa oficial fue que falleció como consecuencia de una de sus borracheras, aunque lo más probable es que fuera asesinado por los siervos después de uno de sus brutales arranques de violencia. Su madre había muerto años atrás víctima de la tuberculosis.

Dostoyevski estudió en una escuela militar donde dedicó más horas a leer a los clásicos que al estudio de las ciencias, lo que no impidió que fuera ascendido a alférez del cuerpo de ingenieros. Su carrera militar se vio truncada por la epilepsia que siempre padeció y que tan a menudo plasmó en sus novelas a través de diversos personajes. El estudio del morbo se desarrolló a lo largo del siglo XIX por especialistas en neurología como Romberg, Trousseau o Stephenson, y por psiquiatras como el mismo Sigmund Freud. Curiosamente las descripciones de la clínica y los síntomas de la enfermedad por estos autores, se deben en gran parte a la minuciosa y rica información que aportó el escritor. Supo plasmar esos aspectos en sus novelas con tal riqueza de detalles, que los científicos, ávidos lectores suyos, bebieron en sus fuentes literarias a la hora de describir la historia natural de la epilepsia.


A la temprana edad de veinticuatro años Dostoyevski había publicado ya varias novelas convirtiéndose en una celebridad literaria y siendo traducido a los principales idiomas. Ganó mucho dinero, pero no supo administrarlo, se entregó al vicio del juego y contrajo numerosas deudas. Se sucedían sus ataques epilépticos que le sumieron en una profunda depresión. Se acercó por entonces a los círculos culturales y filosóficos del nihilismo y el aún incipiente anarquismo, que hicieron furor entre los intelectuales rusos. En abril de 1849 fue arrestado y posteriormente condenado a muerte bajo el cargo de conspirar contra el zar. Conmutada la pena en el último momento, ya frente al pelotón de ejecución, su condena se cambió por cinco años de trabajos forzados en la prisión siberiana de Omsk, lugar del que no regresaba prácticamente nadie. Sus sufrimientos fueron infinitos, llegando a estar encerrado en un campo de exterminio en el que el hambre y la suciedad se aderezaban con continuas palizas. El débil y enfermizo Fiódor Dostoyevski consiguió sobrevivir milagrosamente. En 1854 fue incorporado al ejército como soldado raso. Aquel destino constituía la segunda parte de su condena, sin embargo, y a pesar de la dureza del regimiento en que sirvió, para él resultó una liberación en comparación con las penalidades sufridas en Siberia.


Liberado definitivamente en 1857 por la amnistía que proclamó el zar, Dostoyevski se casó ese mismo año con María Dmítrievna Ysáyeva, viuda de uno de sus compañeros presos en Siberia. Lo hizo para cumplir a su camarada la promesa de protegerla, pero lo cierto es que María resultó un ángel para él, pues le adoró y le cuidó hasta que la llevó prematuramente la muerte. Obtuvo permiso para seguir escribiendo y publicando, y a ello se dedicó el escritor con renovadas fuerzas. Ideológicamente se apartó del nihilismo. Abrazó una especie de pacifismo cristiano muy suyo y algo alejado de la ortodoxia religiosa. A través de su hermano Mijaíl se acercó a la filosofía de Hegel, y a través de su esposa María, adoptó una especie de feminismo primitivo. De lo que sí se hizo entusiasta fue del entonces floreciente paneslavismo, una suerte de nacionalismo que ensalzaba el valor de los campesinos, los sufridos mujiks siervos del régimen feudal, e idealizaba el folklore y las costumbres rusas. En eso coincide Dostoyevski con muchos románticos y nacionalistas de su tiempo que cultivaron la música, las artes plásticas y la literatura. Volvió a casarse, ya maduro, con Anna Grigórievna Snítkina, que había trabajado a su lado como secretaria durante varios años. Murió en 1881 en San Petersburgo, víctima de una hemorragia pulmonar.



En cuanto a su obra literaria, Dostoyevski puede considerarse, y así se ha definido por muchos, el Cervantes ruso. Constituye junto a escritores tan alejados de él geográficamente como Dickens, Galdós o Flaubert, la cumbre literaria del XIX europeo y es el principal exponente de la novela moderna en lengua rusa. Su estilo se caracteriza por un extremo cuidado de la descripción de sus personajes, sobre todo de sus sentimientos, pensamientos y mecanismos mentales. Dostoyevski es al decir de muchos, un consumado psicólogo. Por tal lo tienen Sigmund Freud o Karl Jung que en el escritor reconocen a un profundo conocedor de la psique y a un gran maestro en muchos aspectos.

Entre sus novelas más descollantes cabe citar Pobres gentes, El doble, La patrona, Niétochka Nezvánova, Humillados y ofendidos, Crimen y castigo, Recuerdos de la casa de los muertos, El idiota o Los hermanos Karamázov. Nuestra biblioteca Bigotini os ofrece hoy la versión digital de El jugador, una de las novelas más redondas y célebres de Fiódor Dostoyevski. Haced clic en el enlace y sumergíos en las profundidades de la psique de su protagonista y de su autor. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=El+jugador.pdf

El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato que dispensa a sus presos. Fiódor Dostoyevski.

 


viernes, 11 de febrero de 2022

LIPOMAS. ENTRE LA ESTÉTICA Y LA SALUD

 


Los lipomas son tumores adiposos localizados en el tejido subcutáneo, generalmente situados en la cabeza, el cuello, los hombros o la espalda. Se han identificado en todos los grupos de edad, si bien aparecen con mayor frecuencia entre los 40 y los 60 años. Son de crecimiento lento, siempre benignos y generalmente no dolorosos. En la mayoría de los casos representan un problema exclusivamente estético, sin afectar lo más mínimo a la salud. Son fácilmente reconocibles al tratarse de masas redondeadas, móviles y blandas, no adheridas a planos profundos.

Los lipomas están compuestos por adipocitos (células grasas), y están rodeados de una cápsula fibrosa, lo que facilita su resección quirúrgica. Muy raramente no se encuentran encapsulados. En estos casos pueden infiltrar el músculo, haciendo mucho más complicada su remoción. Algunas veces los lipomas no se presentan aislados, siendo múltiples. Se han descrito casos de una especial propensión individual a la formación de estos tumores, así como cuadros de lipomatosis múltiple hereditaria, a veces muy deformantes, que a menudo se acompañan de otros trastornos y lesiones condicionadas genéticamente.



Para el tratamiento de los lipomas existen tres procedimientos:

 

  • La inyección de esteroides (triamcinolona): consigue la atrofia local de la grasa, reduciendo su tamaño, aunque raramente se logra la eliminación completa. Este tratamiento debe limitarse a lipomas pequeños, menores de 25 mm. En los más grandes no suele ser efectivo. Requiere también constancia, pues deben realizarse varias aplicaciones mensuales del producto.

 

  • La liposucción puede ser utilizada para remover pequeños o grandes crecimientos lipomatosos, sobre todo en localizaciones donde convenga evitar la formación de cicatrices. Por este procedimiento resulta difícil obtener la completa eliminación del lipoma.

 

  • La escisión quirúrgica es el único tratamiento realmente resolutivo. Los pequeños lipomas pueden ser removidos por simple enucleación, y los más grandes por escisión completa, disecando parte del tejido circundante. Se trata de una cirugía menor que se practica de forma ambulatoria. Realizada por manos expertas, las cicatrices y marcas postquirúrgicas se reducen a la mínima expresión, por lo que a nuestro entender, debe ser el tratamiento de elección en la mayoría de los casos.

Según Ernest Jones, La muerte de Freud, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud, prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra. Woody Allen.


martes, 8 de febrero de 2022

LEY DE HENRY Y MAL DE ALTURA

 


El problema de la disolución de gases en líquidos interesó a físicos y químicos ya desde el siglo XVII. Los gases se disuelven en mayor o menor medida en los líquidos, dependiendo de su solubilidad y de la naturaleza del gas y del líquido. Pero existen dos factores que resultan fundamentales: la temperatura y la presión.

Ya vimos en algún artículo anterior que la solubilidad de cualquier gas disminuye a medida que aumenta la temperatura. Sin embargo, y al contrario que en el caso de la temperatura, la solubilidad aumenta al elevarse la presión del gas sobre el líquido, es decir la solubilidad es directamente proporcional a la presión. Esta relación se conoce como ley de Henry, y se expresa:

 

C = K.p

 

Siendo C la concentración del gas en la disolución, p la presión parcial del gas, y K la Constante propia de cada gas.



El que habitualmente llamamos mal de altura o mal de montaña, es causado por el empobrecimiento de O2 en la sangre. Se conoce también como soroche en lengua quechua, y se caracteriza por la aparición de náuseas, vómitos, taquicardia, sensación de fatiga acusada y dificultad respiratoria. La presión parcial del oxígeno disminuye conforme ascendemos en altura. El oxígeno se disuelve menos en la sangre y no se fija bien a la hemoglobina, que es la proteína encargada de transportarlo a todos los tejidos del organismo. Si añadimos que al realizar mayor esfuerzo muscular, como en el caso de la ascensión a una  montaña, se produce un mayor consumo de O2, parece lógico que el fenómeno se presente más frecuentemente en montañeros que en aviadores, por ejemplo, siempre que no estén protegidos dentro de una cabina hermética, como era el caso de los pilotos en la Primera Guerra Mundial. Ellos también ascendían a gran altura, pero no se sometían a esfuerzos físicos como los escaladores, de manera que el mal de altura les afectaba más raramente.


Cuando falta oxígeno en la sangre, se segrega una hormona, la eritropoyetina, que estimula la formación de glóbulos rojos en el bazo y la médula ósea. Para suministrar a las células la cantidad necesaria de O2, el organismo se ve obligado a producir más glóbulos rojos. Este efecto, conocido ya desde antiguo, suele ser aprovechado por los atletas que se entrenan en zonas de gran altitud. De esta forma, al descender a zonas con más oxígeno y mayor presión de O2, y tener más glóbulos rojos y una mayor proporción de hemoglobina, los tejidos reciben una cantidad adicional de oxígeno y en consecuencia, se incrementa notablemente el rendimiento.

Ahora os dejo. Me parece que el profe Bigotini se ha vuelto a subir a la azotea.

Mi padre vendió la farmacia porque no le quedó más remedio. Woody Allen.


viernes, 4 de febrero de 2022

EMILIO FREIXAS, MAESTRO DE DIBUJANTES

 


Emilio Freixas Aranguren nació en Barcelona en 1899. Comenzó en el dibujo muy joven, asistiendo como alumno al estudio del pintor Emilio Casals. También estuvo empleado desde los quince años en un taller de escenografía, colaborando en ilustraciones y fondos. Trabajador incansable, su firma se hizo célebre en los años veinte: carteles publicitarios, portadas de libros infantiles o para adultos, ilustraciones para revistas como Hogar y Moda o Lecturas, tarjetas postales… fueron algunas de sus numerosas obras.

En el mundo del tebeo Freixas fue uno de los pioneros españoles más brillantes. Fueron notables sus historietas para los semanarios Pocholo y Mickey. Terminada la guerra civil, continuó dibujando en la revista Chicos, para la que realizó algunas de sus mejores portadas. A partir de 1944 se independizó como editor de sus propias publicaciones. Apareció entonces la Colección Mosquito, donde destacó la serie de aventuras del Capitán Misterio, en la que con Emilio Freixas colaboraron Ángel Puigmiquel y su propio hijo, Carlos Freixas, que se inició así en la ilustración.

Fue también el creador del Método Freixas para aprender a dibujar, una magnífica colección de cuadernos donde junto a las ilustraciones originales del artista, se desvelaban las técnicas del dibujo y se ofrecían láminas de anatomía humana y de diferentes animales. La colección se ha vendido hasta tiempos recientes en papelerías y establecimientos de manualidades.

Ya a partir de los años cincuenta, Freixas recibió diferentes premios y reconocimientos tanto en España como en Italia y Estados Unidos. En nuestro repaso a la historia del cómic os dejamos unas cuantas páginas e ilustraciones como ejemplo del talento de este gran dibujante.