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sábado, 27 de enero de 2018

PIERRE GASSENDI Y EL ATOMISMO MATERIALISTA


En 1592 y en la localidad francesa de Champtercier, nació Pierre Gassendi. Allí creció al calor del sol provenzal, el filósofo y científico que habría de pasar a la posteridad por su incansable afán de conciliar religión y ciencia.
Profesó muy joven como sacerdote, formándose a la vez en física, matemáticas y astronomía, entre otras disciplinas. Gassendi fue, junto a Dalton y otros, pionero en proponer un modelo atómico. En una época en la que no se disponía de la tecnología necesaria para realizar experimentos sobre átomos y partículas, la ideación de un modelo atómico, fuese cual fuese, era una mera cuestión de fe. A nuestro hombre desde luego, no le faltaba ni fe científica ni fe católica. Definió los átomos como eternos y semovientes, pero no infinitos, como rezaban las teorías atómicas clásicas. Gassendi defendió que los átomos serían finitos, indivisibles, compactos, de diferentes tamaños, y por supuesto, creados por Dios.


Enemigo declarado del cartesianismo y su método, mantuvo abundante correspondencia con René Descartes. No perdió ocasión de señalar los que consideraba errores del método científico. En este terreno filosófico, arremetió también contra el aristotelismo escolástico, resaltando la falacia de los silogismos. Gassendi resucitó el atomismo materialista de Lucrecio y Epicuro. Sus Anotaciones al décimo libro de Diógenes Laercio, se hicieron enormemente populares en su tiempo, así como su Sintagma philosophicum, publicado póstumamente en 1658, una disquisición metafísica desde un punto de vista singularmente católico. Acaso en ello precisamente radica la extraordinaria singularidad de Pierre Gassendi, en conciliar doctrinas aparentemente tan alejadas como el epicureísmo y el cristianismo.


En su faceta astronómica destaca el cálculo de la trayectoria de Mercurio, que realizó con una precisión verdaderamente asombrosa. Falleció en París en 1655. La ciencia le homenajeó dando su nombre a un astroblema de la superficie lunar. En Bigotini nos sumamos hoy al homenaje desde nuestro modesto foro, dedicando este breve recuerdo al filósofo casi olvidado y al científico olvidado completamente.

De todos los hijos de la Noche que pueblan las tinieblas, es el Olvido el más callado y tímido.