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domingo, 29 de octubre de 2023

JUAN DÍEZ. SUMARIO COMPENDIOSO

 


Encuentre un cuadrado tal que si se le resta 63/4, el resultado es su propia raíz.

Este es el enunciado de uno de los problemas que aparecen en el Sumario Compendioso, obra publicada en México en 1556, debida a la pluma y al talento de su autor, el hermano, más tarde padre, Juan Díez, un religioso con vocación científica que acompañó a Hernán Cortés durante la expedición de conquista del Imperio Azteca. Expresado en notación científica el problema citado equivale a resolver la ecuación x2 – 63/4 = x

El título completo de la obra es Sumario compendioso de las quentas de plata y oro que en los reynos del Piru son necesarias a los mercaderes y todo género de tratantes. Con algunas reglas tocantes al Arithmetica. Y en la portada se añade en caracteres discretos, que está fecho por Juan Díez, freyle. El libro se imprimió en la capital mexicana de la Nueva España, como se llamó el territorio en un principio. Tanto la imprenta como el papel fueron trasladados en barco desde España a México. Se ignora cuantos ejemplares fueron fruto de aquella primera impresión. Actualmente sólo se conservan cuatro.



Tal como se anuncia en la portada, el libro fue escrito por el religioso para servir principalmente a los compradores de oro y plata de las minas de México y Perú. Proporciona tablas dirigidas a facilitar a los comerciantes la obtención de valores numéricos sin necesidad de hacer demasiados cálculos. Parte del meritorio trabajo de Díez se dedica al álgebra relacionada con la ecuación cuadrática, es decir, ecuaciones de la forma ax2 + bx + c = 0; siendo a distinta de 0, lo que se ejemplifica perfectamente en el problema enunciado más arriba.

Siguiendo a Shirley Gris y C. E. Sandifer, el Sumario Compendioso es el primer texto matemático impreso en el Nuevo Mundo. Su aparición es muy anterior a la emigración de los puritanos ingleses a Norteamérica y al asentamiento de Jamestown en Virginia. El primer libro de matemáticas en inglés de América no se publicó hasta 1703. Los autores citados añaden que de todos los libros coloniales de matemáticas, los escritos en español son los más interesantes, porque en su mayor parte se redactaron en América para ser utilizados por quienes allí vivían. Ni el profesor Bigotini ni yo mismo osaremos por un momento corregir a eruditos tan meritorios, así que nos limitamos a asentir y a admirar el trabajo de Juan Díez, aquel modesto fraile que quiso y consiguió introducir el cálculo aritmético entre los pobladores del nuevo continente.

 

-¿Detrás es un adverbio de tiempo?

-No.

-¿Y ahora?

-Ahora sí.

-¿Y antes, no?

-Sí, sí, antes también.

-Entonces, ¿por qué me has dicho antes que no?


jueves, 26 de octubre de 2023

ZACK MOSLEY, ARTISTA DE ALTOS VUELOS

 


Zack Mosley nació en Hickory, Oklahoma, en 1906, un año antes de que aquel territorio indio fuera declarado oficialmente estado. A su infancia en Oklahoma se remonta su afición por los aviones y la aviación, que en aquellos años se desarrolló en aquella región como en ninguna otra de América. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Chicago y ya en los años veinte comenzó a dibujar y a guionizar tiras cómicas.

En 1932 comenzó a tomar lecciones de vuelo, a la vez que colaborando con Russell Keaton, creó la serie de Buck Rogers y en 1933 la titulada On the Wing, que protagonizaba un trío de estudiantes de vuelo. Pero el trabajo más importante y recordado de Mosley llegaría ese mismo año 33 con las aventuras de Smilin’Jack, que dibujó ininterrumpidamente hasta 1973, y se publicó diaria y semanalmente en más de trescientos periódicos. El artista obtuvo en 1936 el título de piloto, y llegó a poseer hasta nueve aviones. Durante la Segunda Guerra Mundial realizó vuelos antisubmarinos. Su hermano menor, Robert, que también era piloto, voló en misiones de combate en el Pacífico. Muchas de las experiencias de ambos quedaron recogidas en las aventuras de Smilin’Jack.

Mosley recibió en vida multitud de homenajes y reconocimientos de las Fuerzas Aéreas por su contribución a popularizar su actividad. Falleció en Florida en 1993. Presentamos en nuestra Historia del Cómic una selección de sus páginas.
















lunes, 23 de octubre de 2023

JOSHUA LOGAN. BAJO EL SIGNO DE UNA ESTRELLA ERRANTE

 



Joshua Logan fue ante todo un excelente director de actores. Sus orígenes teatrales, estudiando primero con el mítico Stanislavsky en Moscú, y aplicando más tarde sus conocimientos en el célebre Actor’s Studio y en Broadway, le valieron un prestigio y un aura de gurú de la escena, que logró contrarrestar incluso su endiablado carácter. Aunque no se prodigó demasiado en los platós, a su mágica batuta se deben algunas películas magníficas. Melodramas cargados de amargura como Bus Stop, aquella isla salpicada de náufragos en la parada de un autobús que no conducía a ninguna parte, y el fortuito encuentro de Don Murray, un cowboy sin caballo, y Marilyn Monroe, vivo retrato de la frustración en la profundidad de una América de promesas incumplidas, medias de rejilla y voz desafinada, cosechó el unánime aplauso de la crítica y la suspicacia de los cazadores de rojos en pleno fragor de la Guerra Fría. Ya un año antes, en 1955, había retratado en Picnic una realidad social oscura y desesperanzada, un mundo provinciano de estaciones vacías y trenes perdidos.

Su incansable afán desmitificador le llevó en 1969 a embarcarse en el proyecto de Paint your wagon, que en España se rebautizó como La leyenda de la ciudad sin nombre. Extraña mezcla de musical y western, ejemplar único, irrepetible e irrepetido, de una fusión estrambótica pero cargada de humor y de genialidad. Cierto que quince años antes Staley Donen había filmado Siete novias para siete hermanos, un musical notable, sí, pero en el que la etiqueta de western no pasaba de ser una excusa para justificar el vestuario y los decorados. Los siete hermanos eran granjeros en el Oeste americano, como podrían haber sido pescadores en los fiordos noruegos. La leyenda de la ciudad sin nombre era además de un musical, un auténtico western con pioneros en carromatos, caballos, fiebre del oro y otros ingredientes del género. Dos tipos tan distintos y a la vez tan interesantes, como Clint Eastwood y Lee Marvin compartían sociedad y hasta compartían esposa, la encantadora Jean Seberg. Precisamente de este filme extraordinario os sugerimos revisionar la escena en la que Marvin, un actor que no había cantado en toda su vida, entona o más bien desentona la balada de la Estrella errante. Los arreglos musicales, los coros y la magnífica puesta en escena reconcilian al espectador con un Lee Marvin afónico, con una película enorme, y con Joshua Logan, su autor, uno de los cineastas más notables del siglo XX. Pasen, señores, hagan clic en el enlace y disfruten unos minutos. 

https://www.youtube.com/watch?v=PWl0xuw2wDw

Próxima entrega: Jack Lemmon


miércoles, 18 de octubre de 2023

DE TARTESOS AL LATÍN. DEBUT HISTÓRICO DE ESPAÑA


 

Hace poco dedicamos un par de artículos a las lenguas prerromanas de la península Ibérica. Aunque todavía desconocemos el significado de la mayoría de las inscripciones ibéricas, todo parece indicar que en amplias regiones pirenaicas y del oriente peninsular se hablaba una lengua de raíz no indoeuropea, quién sabe si autóctona, y quién sabe si quizá relacionada (al menos lo parece fonéticamente) con el vascuence. También desde época muy temprana, desde el final de la edad del bronce y comienzo de la del hierro, al menos desde mil doscientos años antes de la llegada de los romanos, diferentes pueblos procedentes de allende los Pirineos se habían asentado en extensas áreas del norte, el occidente y el centro peninsular. Sus lenguas, ya asequibles al escrutinio de epigrafistas e historiadores, pertenecían como sus hablantes, al tronco lingüístico indoeuropeo, muy en relación con el celta alpino y centroeuropeo primitivo.



En sucesivas oleadas irían llegando a nuestro suelo, diferentes y variados visitantes. Unos, como los fundadores de Gades, desde la lejana Fenicia ya en el siglo IX a.C. Si aquellos navegantes-comerciantes orientales se encontraron con el viejo y mítico reino de Tartesos, mencionado ya en la Biblia y otros antiquísimos documentos, o si fueron los recién llegados quienes contribuyeron de forma decisiva a su grandeza y su leyenda, es cosa que aún deberá ser materia de estudio e investigación. Lo cierto es que desde Calpe (Gibraltar) hasta Olba (Huelva) en el litoral, y remontando el Guadalquivir hasta Ispali (Sevilla) e incluso más allá, hasta Turpila (Alcalá del Río), encontramos fundaciones fenicias y templos dedicados a sus dioses: Melkart, Baal, Astarté, Noctiluca… Si el célebre y rico Tesoro del Carambolo pertenece por entero a la cultura tartésica autóctona o refleja influencias de otras culturas mediterráneas, es algo de lo que también deberá hacerse más cumplida averiguación.

En el siglo VI a.C. viajeros griegos se establecieron en las costas de la actual Cataluña, en Rhode y Emporion. Por la misma época, los cartagineses, herederos culturales de los fenicios, colonizaron las Baleares y diferentes zonas del levante, con Cartago Nova (Cartagena) como principal centro comercial y político. A juzgar por los importantes hallazgos arqueológicos y epigráficos, todos aportaron sus culturas y sus lenguas hasta el punto de desplazar a las ibéricas de forma muy notable. Sus legados incluyen novedades espectaculares tales como el torno de alfarero, nuevos cultivos más productivos y rentables, técnicas metalúrgicas, la acuñación de monedas, y sobre todo la gran aportación del alfabeto. Es más que probable que hasta la aparición de los nuevos colonizadores, las lenguas autóctonas peninsulares fueran por completo ágrafas, y se sustentaran exclusivamente en la transmisión oral. Las primitivas fuentes de los historiadores y cronistas antiguos nos hablan de diferentes pueblos peninsulares: galaicos, astures, cántabros y vascones en el norte; vacceos, vettones, celtíberos, carpetanos y lusitanos en el centro y el oeste; indigetes, layetanos, edetanos y bastetanos en el este; y en el sur los turdetanos, probables herederos de la cultura tartésica y su mítico reino.


Este era el panorama que encontraron los romanos al tomar contacto con el territorio. Ocurrió a mediados del siglo III a.C., y se originó en la rivalidad política y geoestratégica que la República de Roma mantuvo con Cartago durante las Guerras Púnicas. Los romanos vencieron, y desde las primeras bases ganadas a los cartagineses en las regiones costeras, iniciaron una expansión que les llevó a dominar por completo Hispania, como ellos la rebautizaron, en un periodo de apenas dos siglos, que considerando las dificultades orográficas y la precaria tecnología de la época, resulta excepcionalmente breve. Encontraron en el camino de la romanización peninsular algunas resistencias como la que opuso el caudillo lusitano Viriato (139 a.C.), la heroica de los celtíberos en Numancia (133 a.C.) o la de los cántabros y astures, a los que acabó derrotando el mismo Augusto en persona en el 19 a.C., cuando se iniciaba ya la etapa imperial.

En Hispania encontraron los romanos riquezas mineras inimaginables, un suelo fértil que produjo trigo como para alimentar al Imperio, una industria pesquera que produjo toneladas de salazones en la costa atlántica de Andalucía, y sobre todo material humano, mano de obra esclava al principio para trabajar las minas y los campos, y ya desde los primeros tiempos, soldados: honderos baleáricos, infantes celtíberos o hábiles jinetes como los de la turma salduietana que resultaron temibles para los enemigos de Roma. Hispania aportó a Roma emperadores como Trajano y Adriano, intelectuales como Marcial, Séneca, Quintiliano o Lucano, agrónomos como Columela…

Roma aportó a Hispania el legado impagable de su lengua, el latín, que en unas cuantas décadas desplazó al resto de las primitivas lenguas con la única y meritoria excepción del vascuence que ha pervivido hasta la actualidad entre las capas populares de las Vascongadas y el norte de Navarra. La vida urbana experimentó un progreso espectacular con ciudades tan notables como Cesaraugusta, Pompaelo, Calagurris, Gracurris, Bílbilis, Turiaso, Osca, Iacca, Tarraco, Barcino, Toletum, Complutum, Clunia, Astúrica Augusta, Lucus Augusta, Valentia, Saguntum, Norba, Cartago Nova, Emérita Augusta, Hispalis, Corduba, Carteia, Malaca, Gades, y un larguísimo etcétera donde florecieron teatros, foros, circos, termas, acueductos, calzadas, templos… Donde se desarrollaron los municipios, las agrupaciones gremiales, donde se instauró el derecho romano…


A partir de Caracalla, los naturales de Hispania adquirieron la ciudadanía romana. La romanización de Hispania resultó a la larga mucho más completa que la de otras naciones. Ni las Galias, cuyas regiones orientales y septentrionales nunca se allanaron a Roma, ni las provincias orientales allende el Adriático, que conservaron siempre una mayor influencia griega, ni por descontado, la Bretaña insular que recibió una romanización precaria y superficial, se impregnaron de la cultura y la lengua de la Urbe como lo hizo Hispania. Nuestras principales lenguas romances, castellano, catalán, galaico-portugués, resultan en su estructura lingüística tan directas herederas del latín como puedan serlo el italiano, el toscano o el napoletano. En definitiva, cuando los visigodos y otros pueblos góticos penetraron en la península a comienzos del siglo V, encontraron un país, unas costumbres, una religión (ya entonces la cristiana) y unas gentes que en nada diferían de los habitantes de Milán, Nápoles o la misma Roma, a donde habían llegado sólo unos años antes.

Si las personas fueran más interesantes que la televisión, tendríamos un tío colgado en el mejor lugar del salón. Narciso Ibáñez Serrador.


domingo, 15 de octubre de 2023

FRAY ANTONIO DE GUEVARA, MENOSPRECIOS Y ALABANZAS

 


Montañés nacido en Treceño hacia 1480, Antonio de Guevara era el hijo segundón de Juan Beltrán de Guevara, señor de Escalante, y de su esposa Inés de Ureña, una judeoconversa cuya sangre enturbió no poco el rancio abolengo de la familia paterna. El matrimonio aportó a cambio buenos dineros al señorío, que ya entonces, como ahora y como siempre, suelen ser bien recibidos. En su infancia, Antonio fue paje del príncipe don Juan, y muerto este, de la reina Isabel la Católica, que le quiso como a un hijo. A la muerte de la soberana, Antonio profesó en la orden de los hermanos mínimos de San Francisco, ejerciendo como mantenedor de los monasterios de Arévalo y de Soria. El emperador Carlos le llamó a su lado, y con él Fray Antonio de Guevara participó activamente en sofocar la revuelta de los Comuneros en 1520. Salió del trance mal tratado y peor servido, como él mismo escribió, pero se convirtió desde entonces en compañero inseparable de Carlos I. El emperador lo tuvo por una especie de representante de Dios en sus negocios políticos y de armas.



En efecto, Fray Antonio acompañó al soberano en su viaje a Inglaterra, donde tanto habrían de influir sus obras. También participó en la represión de los moriscos valencianos de la sierra del Espadán, donde fue herido en 1526; y en la guerra de los moriscos de Granada. En 1527 Carlos le nombró cronista oficial. Participó en la junta de teólogos de Valladolid que dictaminó sobre las obras de Erasmo de Róterdam, actuando allí como agente del emperador, y consiguiendo un dictamen favorable a las doctrinas erasmistas a las que se inclinaban tanto Carlos como él mismo. A Guevara se debe pues en gran medida, la difusión que tuvo en España el sabio de Róterdam hasta la llegada de Felipe II, la Contrarreforma y la pujanza inquisitorial que siguió. Aun acompañó en 1535 al emperador en la empresa de Túnez, estuvo en su coronación de Roma y más tarde en Nápoles.

Su carrera eclesiástica fue también brillante, al amparo de su peso en la corte. Fue nombrado obispo de Guadix en 1528, y de Mondoñedo en 1537, en cuya catedral reposan sus restos desde que falleció en 1545. Lo cierto es que sus cargos cortesanos paralelos a su labor literaria, apenas le permitieron aparecer por sus diócesis. En época reciente, biógrafos e historiadores consideran a Guevara autor de los principales escritos y discursos que se conservan de Carlos I.

En cuanto a la obra de Fray Antonio de Guevara, cabe destacar El libro áureo de Marco Aurelio, impreso en Sevilla en 1528; Reloj de Príncipes (Valladolid, 1529); Epístolas familiares (Valladolid, 1539 y 41); Década de Césares (Valladolid, 1539); Arte de marear (Valladolid, 1539); Aviso de privados y doctrina de cortesanos (Valladolid, 1539); Oratorio de religiosos y ejercicio de virtuosos (Valladolid, 1542) y las dos partes de su Monte Calvario, cuyas fechas de primera edición se desconocen. Pero sobre toda su obra sobresale Menosprecio de corte y alabanza de aldea, que se dio a la imprenta en Valladolid y en 1539, como muchos de sus libros, y cosechó un gran éxito entre las gentes de letras de su generación y las posteriores. Traducido al inglés, fue un auténtico best seller en aquel país, y se editó en diversas lenguas europeas.


Tanto el estilo literario de Guevara como el propósito de toda su obra, se encuadran en el Renacimiento más puro que se puede concebir. En la forma recoge influencias italianas y en el fondo sigue en gran medida al maestro Erasmo. La prosa de Guevara tuvo grandes admiradores entre los principales autores de nuestro Siglo de Oro. Cervantes le tuvo por autor de cabecera, y en el escrutinio de los libros que se hace en uno de los capítulos del Quijote, no se ahorran alabanzas a su obra. De nuestra biblioteca Bigotini traemos hoy la edición digital del Menosprecio de corte, una pieza fundamental de la literatura renacentista en castellano. Haced clic en el enlace y disfrutad la delicia literaria y la fineza intelectual de Fray Antonio de Guevara, sin duda uno de los grandes.

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Menosprecio+de+corte+y+alabanza+de+aldea.pdf

No poco sino mucho es bienaventurado el que bive en aldea, pues no ha menester escuderos que le acompañen, moços que le tengan la mula, ni rasos de Florencia para traer en verano. Fray Antonio de Guevara.


jueves, 12 de octubre de 2023

LA DIETA DEL DIABÉTICO. UN DECÁLOGO DE SALUD

El páncreas produce de forma natural insulina, una hormona encargada de regular la cantidad de azúcar que en forma de glucosa se halla presente en nuestra sangre. Cuando la insulina se segrega en menor cantidad o actúa de manera incorrecta, la consecuencia inmediata es la diabetes, una enfermedad que afecta a seis o siete de cada cien personas aproximadamente.

La diabetes tipo II, que es la forma más común, suele afectar a mayores de 40 años, muy especialmente a personas obesas con exceso de reservas grasas en la región abdominal y síndrome metabólico. La complicación más importante de este proceso es la arteriosclerosis, que acaba afectando al riego coronario, al funcionamiento renal, a la circulación periférica y a las arterias de la retina. El tratamiento y el control preventivo de este complejo se proponen dos objetivos principales:

 

a.- Controlar los niveles de glucosa en sangre.

b.- Reducir los factores de riesgo cardiovascular.

 

Cómo hacer bien las cosas: HIGIENE DEL DIABÉTICO

Control del peso. Hay que mantener a raya los kilos.

Tabaco. Debe suprimirse por completo. El tabaquismo multiplica el daño cardiovascular y añade riesgo al riesgo.

Presión arterial. Los valores deben controlarse de manera que se mantengan siempre por debajo de 140/90 mmHg.

Colesterol. Los valores de LDL-colesterol deben ser siempre inferiores a 130 mg/dl.

Ejercicio físico. Es fundamental la práctica de ejercicio. Al menos caminar una hora diaria a paso vivo.

Alimentación. Una nutrición correcta constituye el eje vertebral del control de la diabetes. A continuación ofrecemos un decálogo de consejos y buenas prácticas nutricionales para mantener controlada la diabetes.


1.- Consume diariamente verduras (1 o 2 platos), hortalizas (1 plato) y frutas (2 piezas).

2.- Evita tomar azúcar, miel, almíbar, mermeladas, chocolate, confituras, zumos industriales. Para endulzar puedes usar sacarina, aspartamo o ciclamato.

3.- Come pocas grasas. Puedes consumir diariamente productos lácteos desnatados o semidesnatados. Evita la manteca, tocino, embutidos, patés, carnes grasas, patatas fritas, fritos en general, y los productos industriales.

4.- Reparte bien los alimentos. Lo más aconsejable es hacer cinco o seis comidas al día (primer desayuno, segundo desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena). Si te administras insulina o tomas dosis elevadas de antidiabéticos orales, es también aconsejable ingerir algo ligero antes de acostarse.

5.- Limita al máximo las harinas y los alimentos farináceos, tales como pan, cereales, pasta, arroz, patatas o legumbres. Pueden comerse, pero en cantidades moderadas.

6.- Consume alimentos proteicos dos veces al día. 100-130 g de carne, o mejor de pollo, pavo o conejo sin piel; 150 g de pescado dos o tres veces por semana; dos huevos una o dos veces por semana.

7.- Es esencial el consumo de fibra. El pan y el arroz, mejor que sean integrales. Debes consumir las pieles de las frutas que sean comestibles, la parte fibrosa de vegetales tales como alcachofas o espárragos…

8.- Evita las frituras. Para cocinar son preferibles las preparaciones crudas, asadas, cocidas o al microondas.

9.- Condimenta y cocina con aceite de oliva o de girasol en cantidades moderadas. Evita las salsas. Aporta sabor a los platos mediante condimentos como limón, pimienta, ajo, cebolla y especias en general. Moderación en el consumo de sal.

10.- Equilibra las calorías. La reducción de peso es esencial en el control de la diabetes.

¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda!  Groucho Marx.


lunes, 9 de octubre de 2023

SUPERVIVENCIA BACTERIANA. EL SECRETO DE LA VIDA ETERNA


 

Resulta asombrosa la capacidad de resistencia y supervivencia de las bacterias. Un ejemplo muy ilustrativo lo dio a conocer en 2019 el microbiólogo Michael Baym. En una gran placa de Petri dispuso una serie de círculos concéntricos de antibióticos. La dosis de antibiótico iba aumentando conforme los círculos se acercaban al centro de la placa, donde ya la concentración de antibiótico era enorme. Conviene aclarar que los antibióticos actúan sobre las bacterias dañando su membrana celular, de manera que alteran el equilibrio entre el interior y el exterior, induciendo la pérdida de proteínas y otras estructuras imprescindibles, lo que provoca la muerte de la bacteria.

Pues bien, Baym sembró las bacterias alrededor del borde de la placa, por fuera del anillo de antibiótico más exterior, y durante unos meses filmó cómo se dividían y como se movían en relación con los anillos de antibiótico.


El movimiento, visto a cámara rápida, resulta frenético porque las bacterias se dividen varias veces por hora. Al principio, las bacterias evitaron el anillo más externo, pero a medida que se dividían más y más, las nuevas generaciones no tuvieron más remedio que ponerse en contacto con el primer anillo. Muchas murieron, pero algunas consiguieron sobrevivir a la primera dosis, se multiplicaron ocupando el espacio del primer anillo y se movieron hacia el segundo. En cada uno de los anillos ocurrió lo mismo, hasta que finalmente las cepas bacterianas que iban adquiriendo paulatinamente mayor resistencia al antibiótico, terminaron por ocupar la totalidad de la placa incluyendo el centro que contenía una dosis abrumadora de antibiótico. La filmación mostró en tiempo real cómo aparecen las estirpes bacterianas resistentes a los antibióticos, algo que trae de cabeza y quita el sueño a los especialistas en infecciones bacterianas.


Porque las bacterias son unas insuperables máquinas de supervivencia, capaces de sortear cualquier obstáculo y superar los desafíos más ingeniosos de la ciencia. Y eso que carecen incluso de un elemental sistema nervioso, y su estructura no puede ser más simple. Por no tener, ni siquiera tienen sexo. Se reproducen por mitosis, una sencilla división celular cuando crecen lo bastante para que su membrana no pueda contenerlas es suficiente. Replican su ADN, que migra al polo opuesto, y zas, se dividen en dos que son completamente idénticas. Como dice Joseph Le Doux en su obra Una historia natural de la humanidad (Paidós, Barcelona 2021), en cierto modo, la primera célula bacteriana que vivió es inmortal, ya que se continúa dividiendo en cada bacteria que existe.

Sin embargo, sabemos que hay una enorme variedad de bacterias muy diferentes entre sí en cuanto a formas, a hábitats y a todo tipo de características. Ello se debe principalmente a dos fenómenos. En primer lugar a mutaciones, errores que pueden ocurrir durante la replicación de los genes, e inducir pequeñas o grandes diferencias en las bacterias hijas. Lo habitual es que las mutaciones resulten perjudiciales para el organismo mutado, y muera sin llegar a reproducirse; pero existe una minoría de casos en los que la mutación representa determinada ventaja, entonces la bacteria mutada prospera y transmite sus genes mutados a las generaciones siguientes.


El segundo mecanismo de diferenciación y el más importante cualitativa y cuantitativamente es la transferencia genética. Cuando la transferencia se realiza de la bacteria madre a sus hijas, recibe el nombre de transferencia vertical, las dos células hijas que resultan de la división mitótica tienen los mismos genes que la madre, por lo tanto, la transferencia vertical no genera variaciones. Pero es que también existe la transferencia horizontal. Se trata de un fenómeno por el que se adquieren genes de otros organismos. Los donantes pueden ser bacterias de otras especies distintas, virus o incluso células de organismos eucariotas y hasta pluricelulares. Este mecanismo dota a las bacterias de una diversidad genética que llega a ser incluso mayor que la que a muchos otros organismos nos aporta el sexo. Así que no es exagerado afirmar que las bacterias, al menos en el sentido del intercambio de material genético, inventaron el sexo muchos millones de años antes de que el sexo existiera. Tal como he afirmado en otros artículos sobre biología, ellas son las indiscutibles dueñas de este planeta. Estaban aquí mucho antes de que llegáramos los organismos más complejos, y aquí seguirán después de que nos hayamos extinguido.

-Buenas, quería comprar una buena cámara fotográfica. Es para regalársela a una chica que he conocido.

-¿Objetivo?

-¡Coño, pues cuál va a ser el objetivo! Llevármela a la cama, claro.


sábado, 7 de octubre de 2023

BUFORD TUNE: VIVIENDO AL BORDE DEL PLAGIO

 


Tejano nacido en 1906, Buford Tune perdió a su padre siendo todavía un niño. Trabajó durante unos años como mensajero hasta que, gracias a sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Chicago, fue admitido como dibujante en The Dallas News. Se trasladó después a Nueva York, donde comenzó a dibujar profesionalmente a partir de 1928 para varias publicaciones. Al principio se especializó en las ilustraciones de artículos y los chistes gráficos. También dibujó rótulos publicitarios para la Paramount Pictures y hasta decoró los enormes globos de los desfiles de Acción de Gracias neoyorquinos.

Su incursión en el cómic no se produjo hasta 1944, fecha en la que fue contratado por Publishers Syndicate para continuar una serie llamada Dotty Dripple creada por McMenamy y Keate sólo unos meses antes. Sus creadores la habían abandonado ante las continuas amenazas de ser denunciados por plagio. En efecto, Dotty Dripple era una réplica de la exitosa serie Blondie original de Chic Young. Dotty copiaba en todo a la rubita heroína de Young, y su marido, Horace, parecía un gemelo de Dagwood, el compañero de Blondie. Tenían dos hijos de la misma edad, y hasta un perro muy parecido.

El gran mérito de Tune consistió precisamente en mantener a los mismos personajes, cambiando los guiones de aquella comedia familiar sólo lo suficiente para que la acusación de plagio nunca llegara a prosperar. Buford Tune lo consiguió hasta 1974, fecha en la que se retiró, y con ello Dotty llegó también a su fin. Falleció el artista en 1989. Os dejamos aquí unas muestras de su trabajo.