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sábado, 29 de abril de 2023

PARTIENDO DE CERO Y OTRAS DISCREPANCIAS CONTABLES

 


Sin ninguna duda, la de contar es la operación aritmética más simple y más antigua, como lo prueban algunas inscripciones parietales prehistóricas. Contar está en la base de las operaciones más elementales, pero curiosamente hasta en esta sencilla función encontramos discrepancias.

La primera y más obvia aparece ya si preguntamos a diferentes personas hasta cuánto podremos contar con los dedos de las manos. La mayoría contestará que hasta diez, pero hay quien dirá que hasta once, y no tendremos más remedio que darle también la razón. En efecto, si partimos de las dos manos cerradas y comenzamos ahí la cuenta, ir extendiendo sucesivamente todos los dedos nos llevará hasta el once. Se trata del clásico dilema de considerar el cero como un dígito más. Es algo que aparece también al llevar la cuenta de nuestros años de vida. Por lo general, en nuestra cultura occidental decimos que un niño o una niña tienen un año a partir de su primer cumpleaños, pero en realidad esa es la frontera que marca el comienzo de su segundo año de vida. Del mismo modo, quien cumple veinte años acaba de ingresar en su tercera década. Hay anuncios de escuelas y guarderías que admiten alumnos a partir de cero años, un concepto que repugna a la inteligencia porque sencillamente nadie tiene ni puede tener cero años.


Encontramos otra paradoja al enfrentarnos a los días de la semana. Aquí el problema radica en que siete es un número impar. Si alguien se inscribe en un gimnasio y pide precio para acudir a las instalaciones en días alternos, es posible que le cobren cuatro días por semana, pero si alterna: lunes, miércoles, viernes, domingo, martes, jueves y sábado, hacen siete días de catorce, es decir, 3,5 días por semana. El cliente podría aducir que no tiene intención de ir media vez, así que probablemente lo más inteligente sería llegar al acuerdo de pagar tres días por semana, bien lunes, miércoles y viernes, o bien martes, jueves y sábados, descansando siempre el domingo, que parece la elección más sabia, económica y acorde a los mandamientos.

Se trata de un caso muy similar al llamado problema de los postes. Si un tramo de cincuenta metros de valla tiene un poste cada diez metros, se necesitan seis postes y no cinco que sería la respuesta apresurada, porque tiene que haber un poste en cada extremo.


Si hacemos caso a Matt Parker, autor de Pifias matemáticas (Planeta, Barcelona 2020), a quien seguimos en este comentario, existe también controversia en lo relativo a la teoría musical. Desplazarse a lo largo de las teclas del piano se mide en términos del número de notas que abarca: golpear Do en un piano, saltarse el Re y luego golpear Mi es un intervalo llamado tercera, porque Mi es la tercera nota de la escala. Pero lo que realmente importa no es cuántas notas se utilizan, sino la diferencia entre ellas. Es el problema inverso al de los postes: los intervalos musicales cuentan los postes, cuando deberían contar la valla. Por lo tanto, cuando se toca el piano, subir un tercio significa subir dos notas, y subir un quinto es subir sólo cuatro notas. Juntándolo todo, toda la transición es un séptimo, lo que nos da 3 + 5 = 7. Contar los separadores y no los intervalos significa que la nota existente entre las transiciones se cuenta dos veces. Esa es también la razón por la que una octava de siete notas y siete intervalos lleva el oct, el ocho, en el nombre que la define. Nuestro profe Bigotini dice que la única parte positiva de todo este embrollo es que puede echar la culpa de su torpeza musical al comportamiento anormal de los números.

Cuando hables de lealtad, nobleza, honor…, procura no reírte. Art 211 del Manual del político.


miércoles, 26 de abril de 2023

PETER ARNO Y SU HUMOR NEOYORQUINO

 


Peter Arno fue un neoyorquino nacido en 1904. Chico de clase alta, era hijo de un juez del Tribunal Supremo. Se educó en los mejores colegios y en la Universidad de Yale. Desde muy joven se interesó por las artes, destacando en el dibujo, pero también en la música. Tocaba el piano, el banjo y el acordeón, y formó una banda de jazz. Se mudó a Manhattan, produjo varios espectáculos en Broadway rotulando también sus carteleras, así como ilustraciones para el cine mudo.

Pero lo principal de su carrera como ilustrador se desarrolló en la revista The New Yorker, una publicación que contribuyó a fundar, y que durante varias décadas, desde 1925 hasta 1968, llenó con sus chistes gráficos, sus caricaturas y sus brillantes portadas. El muy personal humor de Peter Arno se caracteriza por una fina ironía, resulta sofisticado y muy representativo de la sociedad neoyorquina. Se casó y divorció varias veces, la primera con Lois Long, la escritora que en The New Yorker firmaba la famosa columna Lipstick.

Arno falleció en 1968 a los 64 años. En nuestra Historia del Cómic reproducimos unas cuantas de sus páginas.
















domingo, 23 de abril de 2023

CHARLTON HESTON, EL ROSTRO DE LAS SUPERPRODUCCIONES

 





Los jóvenes de mi generación conocimos a Charlton Heston conduciendo una cuadriga en el Circo romano mientras el malo de la película no paraba de darle latigazos y de intentar romperle la rueda. Le vimos luego secando el mar Rojo y recibiendo las tablas de la Ley de manos (o lo que sean) nada menos que del mismo Jehová en persona. Finalmente le vimos cabalgar en una playa con una rubia a la grupa, hasta llegar a los restos de la estatua de la libertad. Era inevitable que pensáramos en él como en una especie de mesías del cine. En efecto, Heston fue el protagonista indiscutible de aquellas míticas superproducciones de Samuel Bronston, muchas por cierto, rodadas en España. Tan pronto derrotaba a la terrible marabunta, como conquistaba Valencia al moro infiel, se subía a un trapecio o pasaba en Pekín cincuenta y cinco días peleando con unos chinos malísimos.

Pero no se limitó a ser el héroe de aquellos grandes espectáculos en technicolor. También era un buen actor, y así lo demostró por ejemplo en Sed de mal, una de las películas más negras del cine negro que dirigió Orson Welles. Para recordarle os proponemos visionar un documental biográfico sobre su vida y su trabajo. Clic en este enlace, y adelante. 

https://www.youtube.com/watch?v=cFz3kNJKcvo

Próxima entrega: Kirk Douglas


miércoles, 19 de abril de 2023

MARCO AURELIO, UN FILÓSOFO AL FRENTE DEL IMPERIO

 


Marco Aurelio tenía cuarenta años cuando sucedió a Antonino Pío. Corría el año 161. Marco era de origen español como Trajano y Adriano. En Hispania los Aurelios habían cobrado una bien merecida fama de honradez. Antonino preparaba a Marco Aurelio para ser emperador desde muy niño. Le asignó para ello todo un cuerpo de preceptores que le enseñaron gramática, historia, matemáticas, filosofía… Esta última disciplina fue sin duda su favorita. Marco Aurelio fue además de emperador, por encima incluso de emperador, un filósofo. Seguidor de la escuela estoica, fue autor de una obra titulada Pensamientos, donde se recoge lo más esencial de su doctrina filosófica. Está impregnada de moral y de ascetismo porque Marco Aurelio llevó desde muy joven una vida ascética. Era vegetariano y se desayunaba cada día con una porción de opio disuelta en vino caliente. Se hizo célebre por su gran serenidad.


Y eso que las circunstancias que rodearon su vida y su reinado no invitaron precisamente a la serenidad. En lo familiar Antonino le había casado con su hija Faustina, que se llamaba igual que su madre y tenía un temperamento similar. A esta segunda Faustina le perdían la vanidad y el lujo. Se rodeó de aduladores y de amantes. Tuvo cuatro hijos. Dos, un varón y una muchacha, se atribuyeron a su esposo, y otros dos, los mellizos, a un famoso gladiador del Circo. Marco llevó los caprichos de Faustina con la mayor resignación.

Tampoco lo tuvo fácil el emperador en lo militar. Se rebelaron a la vez los persas y los germanos, así que Marco Aurelio, hombre sedentario que se encontraba a gusto en las bibliotecas, no tuvo más remedio que pasarse media vida guerreando y pasando fatigas en campamentos entre nieve, barro y tormentas de arena. Por si fuera poco, de vuelta en Roma sobrevino la que seguramente fue la más grande epidemia de peste del mundo antiguo en la que perecieron millones de personas en todo el imperio y sobre todo en la Urbe cuya población, según los cronistas, se redujo a la tercera parte. Marco actuó entonces también como enfermero poniéndose a las órdenes de Galeno, el médico más célebre de su tiempo.


Terminada la epidemia, volvió el emperador a la guerra. Consolidó la frontera del Rin, extendiéndola hasta el Elba, y en aquellas tierras le sorprendió la muerte. Delante de sus generales, Marco Aurelio llamó a su lecho a Cómodo, su hijastro fruto de la relación adúltera de Faustina con un gladiador. Cómodo era la antítesis completa de Marco. Un tipo inculto, brutal y pendenciero, del todo impermeable a cualquier intento de educación, pero por algún desconocido motivo Marco le adoraba. Allí mismo le nombró nuevo emperador, saltándose la formalidad de consultar al Senado, algo que no sucedía desde los tiempos de Nerva.

Así se extinguió la dinastía Antonina que fue la más próspera y la que marcó el mayor apogeo del Imperio Romano, y así comenzó un dilatado periodo de decadencia que le conduciría al final.

Tengo una gran deuda con los dioses. Me han dado buenos abuelos, buenos padres, una buena hermana, buenos maestros y buenos amigos. Marco Aurelio. Pensamientos.


domingo, 16 de abril de 2023

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. CIEN AÑOS DE LA MEJOR LITERATURA

 


Luisa Santiaga Márquez Iguarán era una joven criolla de Aracataca, en el departamento colombiano de Magdalena, una jungla tropical de lluvias torrenciales. Como era una mocita muy hermosa, se fijó en ella el topógrafo Gabriel Eligio García, y la cortejó sin desanimarse a pesar de la oposición frontal de los padres de la joven. Le hizo regalos, le escribió poemas, y hasta dio bajo su balcón serenatas de violín. Esto puede parecer el comienzo de El amor en los tiempos del cólera, pero no: es la historia romántica completamente real que protagonizaron los padres de Gabriel García Márquez, Gabriel José de la Concordia, para ser precisos, que fueron los nombres que le impusieron en el bautismo. Finalmente la insistencia del galán Gabriel Eligio obtuvo su premio, y los severos padres de Luisa Santiaga acabaron cediendo a las pretensiones de la pareja y consintiendo en el enlace. De aquella unión fue fruto el pequeño Gabriel. Corría el mes de marzo de 1927.

Su padre, que debía ser muy estudioso, se graduó como farmacéutico y marchó con su joven esposa a Barranquilla donde regentó una botica. El pequeño Gabriel quedó entonces a cargo de sus abuelos, el coronel Nicolás Márquez, un veterano de la Guerra de los Mil Días empeñado en disputas de honor (se cargó en un duelo a un rival político), y en la defensa de los desheredados. Quienes conozcáis Cien años de soledad no habréis tenido dificultad en identificar al mítico coronel Aureliano Buendía como un trasunto del mismo abuelo del autor.


En cuanto a la abuela, Tranquilina Iguarán, era una mujer con una portentosa imaginación, que llenó la infancia de su nieto con historias de fantasmas y aparecidos, espíritus con los que ella convivía con la mayor naturalidad. En ella se inspiró sin duda la fabulosa Úrsula Iguarán, personaje clave de sus “Cien años”. Muerto el abuelo y aquejada de ceguera la abuela, puede decirse que a los ocho años terminó abruptamente la infancia de Gabriel. El resto de su edad escolar y juventud, podría parecer hasta convencional si añadimos que cursó estudios primero en un internado de Barranquilla, después en el colegio de los jesuitas, y finalmente en Bogotá, donde estudió leyes, destacó en el fútbol y el atletismo, y se prendó de Kafka y de Borges, entre otros, a través de la lectura de sus obras.

Bien, pues como ya tenemos a García Márquez sumergido en sus lecturas, a nadie extrañará que también le diera por escribir y publicara su primer cuento, La tercera resignación, en el diario El Espectador. Corría el año de 1947. Por la escritura abandonó sus estudios, lo que naturalmente, no impidió años más tarde que fuera nombrado doctor honoris causa por varias universidades de todo el mundo. Ejerció con aplicación el periodismo en Cartagena y en Barranquilla. Se casó con Mercedes Barcha que como él, era también hija de un boticario. Su hijo Rodrigo nació en 1959, y en 1961 los tres se trasladaron a Nueva York, donde Gabriel ejerció como corresponsal. Su decidido apoyo a Castro y la Revolución cubana terminó por hacer imposible su estancia en USA, y la familia se trasladó a México D.F., donde nació Gonzalo, el segundo hijo.



En 1967, cuando tenía cuarenta años, se publicó Cien años de soledad, un éxito casi inmediato que catapultó a la fama a su autor. No hay para menos. A juicio de quien escribe estas líneas, es obra que introducida en un hipotético selecto grupo de las mejores obras literarias en castellano de todos los tiempos, acaso sólo cederá el puesto al Quijote cervantino. García Márquez es el máximo representante de lo que se ha dado en llamar Realismo Mágico, y además de las ya citadas, destacamos en su producción La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El general en su laberinto, Del amor y otros demonios o Memoria de mis putas tristes. Cualquiera de ellas sería suficiente motivo para hacerle ocupar un lugar de honor en las letras españolas.

Está también la faceta política de Gabriel, Gabo, como le apodaron amigos y hasta enemigos, que de todo hubo. Nunca ocultó su afinidad con Fidel, lo que le convirtió en un personaje incómodo en muchos países. Y eso a pesar del enorme prestigio que adquirió tras obtener el Nobel de Literatura en 1982. Hoy traemos a nuestro Bigotini literario uno de sus relatos breves: El rastro de tu sangre en la nieve. Clic en el enlace y disfrutad su mágica prosa. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=El+rastro+de+tu+sangre+en+la+nieve.pdf

Al anochecer, cuando llegaron a la frontera, Nena Daconte se dio cuenta de que el dedo con el anillo de bodas le seguía sangrando.

 


miércoles, 12 de abril de 2023

MALOS HÁBITOS Y MALAS POSTURAS. CÓMO PREVENIR EL DOLOR DE ESPALDA

 


Los ciegos son capaces de calcular con bastante fidelidad la edad de las personas, escuchando los murmullos quejumbrosos que emitimos los mayores al acostarnos, al levantarnos de un asiento bajo, al descender de un vehículo… A partir de cierta edad, y aun entre quienes tenemos la suerte de no padecer lesiones ni patología articular de importancia, es común la presencia de molestias diversas, que afectan sobre todo a la espalda. Los malos hábitos posturales son responsables en buena medida, de estas molestias. Siguiendo, como tantas otras veces, la guía semFYC, os ofrecemos un puñado de consejos para mantener en lo posible, la espalda libre de dolor.

 

§  En la cama, dormir de lado es lo más aconsejable. También es admisible dormir boca arriba, con un cojín bajo las rodillas. Evita dormir boca abajo, es la postura menos recomendable.

§  Conviene que los colchones tengan suficiente firmeza, sin llegar a ser duros. La almohada debe ser cómoda, no demasiado gruesa.

§  Procura levantarte despacio, poniéndote de lado en el borde de la cama. A continuación, deja caer las piernas, y siéntate luego apoyando ambas manos en el colchón. Levántate desde la posición sentada, con ambos pies bien afirmados en el suelo. Deshazte de alfombrillas y otros elementos resbaladizos.

§  Realiza estiramientos en los primeros minutos después de levantarte. La ducha con agua caliente es un buen lugar para estirarse.

§  Acostúmbrate a vestirte y calzarte sentado/a.



§  Sentarse bien es muy importante. Usa una silla que mantenga la espalda erguida. Evita los sillones y sofás donde resbales. Siéntate siempre despacio, no te desplomes ni te dejes caer a peso sobre el asiento.

§  Siempre que puedas, mantén las rodillas algo más altas que las caderas. Un taburete bajo los pies puede ayudar.

§  Evita cruzar las piernas. Es mejor cruzar los tobillos.

§  Levántate apoyándote en el reposabrazos o sujetando firmemente tus muslos cerca de las rodillas. Siempre con un buen apoyo de ambos pies en el suelo.

§  Si conduces, para cada dos horas para estirarte un poco. Ajusta bien el respaldo. Asegúrate de llegar bien a los pedales y de mantener la espalda erguida.



§  No pases horas frente a la pantalla del ordenador sin moverte. Estírate a menudo. Cambia de postura.

§  Procura que la altura de tus codos coincida con la de la mesa de trabajo. Sitúa la pantalla a la altura de los ojos.

§  Es muy conveniente alternar de mano para manejar el ratón. Aunque sólo seas hábil con una, no dejes de intentarlo. Verás que manejar el ratón con la mano torpe es muy sencillo. No es comparable a escribir, por ejemplo.

§  Cambia de tarea a menudo. Haz pausas para caminar, estirar los brazos y mover suavemente el cuello.



§  Si debes permanecer mucho tiempo de pie, cambia de postura. Puedes ir alternando uno y otro pie sobre un taburete o dar pequeños paseos.

§  Apoyarte a menudo en una pared ayuda a relajar la espalda.

§  Camina con la espalda erguida. Hombros atrás, barbilla elevada. Respira profundamente.

§  Cuando debas realizar giros, hazlo con todo el cuerpo (desde los pies). Nunca gires sólo la cintura.

§  Usa zapato plano o de poco tacón (máximo 5 cm.).



§  En la limpieza doméstica, es preferible realizar tareas breves a diario, que hacer limpieza general cada cierto tiempo.

§  Las encimeras, tablas de planchado, mesas de cocina, o cualquier superficie sobre la que se trabaje, deben estar a la altura de la cintura.

§  Cambia de tarea a menudo.

§  Siéntate para planchar.

§  Para hacer las camas es preferible flexionar las rodillas y no la espalda. Si en necesario, puedes poner una de las rodillas sobre la cama.

§  Barre y friega los suelos de lado, y con la escoba o la fregona muy próximas al cuerpo.

§  Especial para machitos: en ninguna parte de la declaración de los derechos humanos ni de las sagradas escrituras, dice que las labores del hogar sean exclusivas de mujeres. ¿Qué haces mirando el partido, mientras tu mujer friega los platos? (Nuestro libro de estilo me impide poner una coma después de ‘platos’, y añadir el celtibérico epíteto: cabrón. Pero eso es lo que me pide el cuerpo).


§  Recuerda que es mejor empujar que arrastrar. Apóyate de espaldas al objeto y empuja con las piernas. Aprovecha la fuerza de los muslos.

§  Para cargar con bolsas, es preferible repartir el peso entre los dos brazos. Haz varios viajes si es necesario.

§  No dobles la espalda al elevar una carga desde el suelo. Ya sabes: rodillas flexionadas, piernas separadas…

 

§  Procura hacer ejercicio y perder peso si te sobra. Caminar a diario, andar en bici, la piscina o una gimnasia suave, te ayudarán.

§  Recuerda que en ningún caso el ejercicio debe producir dolores. Es natural que al terminar la actividad física sientas fatiga, pero nunca dolor.

§  Consulta a tu médico si el dolor de espalda llega a despertarte por la noche.

§  Consulta si tienes fiebre, cansancio excesivo, pérdida de apetito o pérdida de peso sin causa aparente.

§  Consulta si el dolor de espalda es muy intenso o se irradia a alguna de las extremidades.

§  Consulta también si no mejora con el tratamiento que te hayan prescrito.

Cuida tu espalda y cuídate. Si eres tan viejo o tan vieja como yo (algo cada vez menos probable), cuídate especialmente, y consuélate como puedas. Por ejemplo, yo me alegro de ser viejo cuando veo a un grupo de jóvenes ridículamente disfrazados para una despedida de soltero, o cuando me encuentro con algún jovenzuelo de esos que han leído cuatro cosas (no han tenido tiempo para más) y creen que ya lo saben todo… Si tienen suerte, a llegar a mi edad, comprenderán aliviados que no saben absolutamente nada. Ya veis, me queda el consuelo de la ignorancia, y me queda despedirme por hoy.

La verdadera sabiduría consiste en ir adquiriendo poco a poco el convencimiento de que no sabes nada de nada.


domingo, 9 de abril de 2023

FUSIÓN NUCLEAR. EL SUEÑO ECOLOGISTA


 

Siguiendo a Kelly y Zach Weinersmith en su libro Un ascensor al espacio (Blackie Books, Barcelona 2018), nos ocuparemos de la fusión nuclear, una energía limpia y barata que utiliza como combustible elementos muy comunes y abundantes en la naturaleza, sin riesgo de provocar catástrofes, y que de llegar a hacerse técnicamente posible, sería la solución definitiva a las necesidades energéticas de la humanidad, un verdadero sueño ecologista.

La fusión nuclear se produce cuando se fusionan dos átomos. Pero cuando hablamos de fusión, generalmente nos referimos a la fusión de dos átomos de un elemento muy concreto, el hidrógeno, que es la sustancia más abundante del universo. Es el elemento más ligero de la tabla periódica, y su núcleo consiste en una sola partícula cargada llamada protón. Ahora bien, como sucede con cualquier elemento, no existe una forma única del hidrógeno, sino muchas variedades a las que llamamos isótopos. ¿Qué diferencia a todas estas variedades entre sí? Ni más ni menos que el número de partículas sin carga (neutrones) existentes en su núcleo. Un 99,98% de todo el hidrógeno que hay en el universo carece de neutrones, es la variedad que llamamos protio, o más habitual y simplemente, hidrógeno a secas. Hay aproximadamente un 0,02% de hidrógeno que tiene en su núcleo un neutrón acompañando al protón. Este isótopo se denomina deuterio, del griego deuteros (lo segundo). Con dos neutrones tenemos el tritio, un isótopo ya muy inestable. Y podemos llegar aún más lejos, hasta el hidrógeno-4 o el hidrógeno-5, pero son mucho más inestables todavía y no perduran más que una insignificante fracción de segundo.



Los isótopos de hidrógeno son interesantes porque se fusionan con mucha mayor facilidad. Y cuando dos isótopos de hidrógeno, concretamente el deuterio y el tritio, se fusionan, el resultado es un elemento diferente: el helio. Pero lo verdaderamente interesante es que cuando esos isótopos se transmutan de hidrógeno a helio, liberan una inmensa cantidad de energía. El motivo es que el elemento, la configuración atómica que conocemos como helio, necesita menos energía para mantenerse unida que dos configuraciones atómicas de lo que llamamos hidrógeno. Al producirse la fusión, esa energía debe ir a alguna parte. En las explosiones nucleares ya sabemos para nuestra desgracia qué es lo que sucede. El sueño es que pudiéramos aprovechar y canalizar esa energía para convertirla en útil.

Recordemos que el deuterio tiene un neutrón y el tritio tiene dos. Ambos sumas tres, pero el helio resultante sólo tiene dos, así que sobra un neutrón. La energía liberada se manifiesta en que ese neutrón sobrante sale disparado a gran velocidad. La idea es generar energía mediante idéntico principio que hace funcionar las turbinas de vapor: estrellando neutrones contra el agua para general calor/vapor que impulse las turbinas. Por supuesto, podemos hacer funcionar las turbinas utilizando, gasolina, carbón, gas o viento por ejemplo. La energía nuclear convencional de las centrales actuales se produce por fisión, y aunque resulta barata, entraña riesgos considerables como sabemos por amargas experiencias. Lo interesante de la energía de fusión es que consumiría cantidades minúsculas de combustible, un combustible que además es extraordinariamente abundante. Digamos como mero ejemplo que con el tritio que podría generarse a partir del litio que hay en la batería de cualquier ordenador portátil, más el deuterio que contienen unos pocos litros de agua (media bañera), podrían obtenerse 200.000 kilovatios/hora de energía, la equivalente a la producida con 40 toneladas de carbón.

La dificultad técnica radica en la llamada barrera de Coulomb, es decir, la enorme cantidad de energía a escala atómica, necesaria para que dos protones, que tienen idéntica carga eléctrica y por lo tanto se repelen entre sí, lleguen a estar lo bastante juntos como para fusionarse. Lo que les permite fusionarse es lo que llamamos fuerza nuclear fuerte, que es muy potente en distancias cortas, pero tendría que vencer a la fuerza magnética, que en términos relativos es mucho mayor, y es la responsable de que dos cargas del mismo signo se mantengan separadas. En el Sol, como en el núcleo de cualquier estrella, se están produciendo fusiones nucleares de forma masiva y constante. Ello es debido al inmenso calor y la enorme presión que tiene lugar en esos núcleos. Cuando seamos capaces de crear la tecnología necesaria para reproducir lo que ocurre en las estrellas, habremos solucionado para siempre el problema energético.

Si no somos capaces de aplicar nuevas soluciones, tendremos cada vez nuevos y mayores problemas.


viernes, 7 de abril de 2023

TEBEOS PARA CHICAS Y ESCUELA DE SEÑORITAS

 


En nuestra peculiar Historia del Cómic solemos dedicar cada capítulo a un artista en particular, procurando seguir un orden cronológico. Por una vez haremos una excepción para ocuparnos de un género muy concreto, el de las series femeninas y románticas. Su origen se remonta casi a los inicios de las tiras cómicas, aunque el principal apogeo se produjo en América después de la Guerra, durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta. Los estudios de mercado y otras encuestas similares, revelaron que las tiras cómicas de los suplementos dominicales que publicaban los diarios, eran leídas mayoritariamente por hombres que se apoderaban de esas páginas junto con las de deportes, nada más hacerse con el periódico. Triunfaban entre los lectores mayoritariamente masculinos series cómicas como Popeye, de aventuras como Flash Gordon, o policiacas como Dick Tracy. Fue entonces cuando la KFS y otras agencias pensaron en ocuparse de la mujer, y surgieron por doquier tiras, seriales y álbumes, primero como suplemento de diarios y revistas femeninas, y más tarde incluso como publicaciones independientes, destinadas a un público de jovencitas del instituto. Los argumentos se inspiraban a veces en melodramas cinematográficos, o en cierto tipo de literatura rosa. Pronto surgieron dibujantes y guionistas, por cierto casi siempre varones en ambos casos, que se dedicaron al género.


Algunas de las revistas de mayor éxito en el ámbito anglosajón fueron Diana, Love, Girls’Love, All true Romance, o la muy exitosa Young Romance, que en América llegó a alcanzar grandes tiradas. Los principales argumentos, repetidos hasta la saciedad, eran el amor romántico y los celos. El chico de sus sueños se encaprichaba de la fresca de turno, y la desgraciada protagonista sufría y lloraba a moco tendido hasta que llegaba el inevitable y esperado final feliz en el que todo se resolvía como Dios manda y la historia terminaba en boda. Porque casarse era la principal, la única meta de la mujer decente, claro. Los muchachos eran brillantes deportistas, estudiantes de ingeniería o de medicina. Las pocas chicas que trabajaban eran invariablemente enfermeras o azafatas. Como guinda del pastel, si alguna muchacha recibía unos azotes de su gallardo enamorado, siempre eran por su bien y los tenía merecidos. Moralina y carcundia sexista suministrada a grandes dosis. También racismo, igual que en las escuelas y hasta en los autobuses de entonces. Las revistas concebidas para chicas blancas, se reciclaron luego para las muchachas de color. Abajo os dejamos unos cuantos ejemplos de esa especie de apartheid hasta en los tebeos. Muchas de aquellas publicaciones lucían en su portada el sello USA que rezaba: Aproved by the Comics Code Authority, con su correspondiente logo. Era el nihil obstat que en pleno siglo XX y en una sociedad supuestamente avanzada como la americana, velaba por la moral de su juventud.


Europa no se libró de aquello, y concretamente en España también proliferaron los tebeos para chicas, quizá eso sí, algo más imaginativos, porque incluían hadas madrinas y duendecillos en los tebeos apaisados dirigidos a las más pequeñas. Pero también hubo publicaciones como Florita, Lily y alguna otra, que siguieron el mismo esquema que explicamos arriba, aunque años después, ya en los sesenta. Prometemos dedicarles un artículo cuando lleguemos a esa época. Mientras tanto os dejamos una selección de portadas y páginas de esos cómics femeninos que tanto daño hicieron, para que juzguéis por vuestra cuenta.