
Entre
sus logros científicos más destacados cabe citar el cálculo de la
precesión
de los equinoccios.
Utilizando por vez primera las eclípticas, y comparando coordenadas,
obtuvo una precisión de 45 segundos de arco/año, muy cercana a los
50,27 que se manejan actualmente. También debemos a su fecundo
ingenio la distinción entre año
sidéreo y año trópico,
cuyas duraciones respectivas estableció con errores de sólo 1 y 6
minutos, lo que para su época constituye toda una proeza. Se
aproximó de forma asombrosa a la distancia
real entre la Tierra y la Luna,
corrigiendo los anteriores cálculos mucho menos precisos de
Aristarco de Samos. Corrigió también los errores de Eratóstenes en
lo relativo a la oblicuidad de la eclíptica.

Pero
por lo que será siempre recordado Hiparco de Nicea es por ser el
autor del primer
catálogo conocido de estrellas.
Podemos encontrarlo en el Almagesto de Ptolomeo (libros VII y VIII).
Las investigaciones más recientes apuntan a que Ptolomeo se apropió
del catálogo de Hiparco. A este pues debe corresponder la gloria. La
relación contiene las posiciones de 850 estrellas distribuidas en 48
constelaciones. Hiparco fijó estas posiciones mediante coordenadas
eclípticas.
Así
que ya lo veis. Estamos ante el primer contador de estrellas. Se
trata de un oficio arduo, pero sin duda cargado de poesía y tocado
por la magia de los antiguos dioses. Sintámonos por un momento como
la reina de las hadas, y acompañemos a Hiparco en la contemplación
maravillada del cielo estrellado. Sueño fantástico de una noche de
verano.
Un
hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa. Mark
Twain.
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