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domingo, 23 de septiembre de 2018

RUDOLPH DIRKS Y LOS KATZENJAMMER KIDS



Rudolph Dirks nació en la localidad alemana de Heide en 1877. Sus padres emigraron a América cuando el pequeño Rudolph tenía sólo seis años. Se instalaron en Chicago, donde el padre de familia regentó un taller de talla en madera. Gus, su hermano mayor, encontró trabajo de dibujante en Nueva York, y allí se traslado Rudolph que aun siendo algo peor dibujante que su hermano, tenía más talento e imaginación para construir guiones de historietas. Juntos comenzaron a dibujar en el World de Nueva York, cuyo propietario, Joseph Pulitzer, quería competir con su rival, William Randolph Hearst, que había tenido un gran éxito con las tiras cómicas de The Yellow Kid que dibujaba Outcault. Pulitzer encargó a los hermanos Dirk una historieta que pudiera competir con el chico amarillo, y así nacieron The Katzenjammer Kids, esa pareja de gamberretes, remoto antecedente americano de los españoles Zipi y Zape.

Gus Dirks, que tenía serios problemas mentales, se suicidó de forma inesperada, y Rudolph tuvo que continuar solo con la serie. Sus primeros trabajos en solitario fueron algo titubeantes en el trazo, pero muy pronto fue ganando oficio, y acabó dibujando historietas de gran calidad. Sin embargo, Rudolph Dirks no era lo que se dice un trabajador infatigable. A menudo interrumpía el trabajo, con lo que algunas semanas no podía publicarse la tira. La irregularidad llegó al límite cuando el autor se ausentó durante meses para viajar por Europa, y Pulitzer acabó despidiéndole. Tras una ardua batalla legal, los tribunales concluyeron que Dirks podía seguir dibujando sus personajes, pero el título, la cabecera, era propiedad del editor. Pulitzer contrató un nuevo dibujante, Harold H. Knerr, que continuó la serie en el N.Y. World con el título original de The Katzenjammer Kids, y Dirks reanudó su trabajo rebautizando a sus personajes como Hans and Fritz. Pero el sentimiento anti alemán que se generó en América durante la Gran Guerra, le obligó a cambiar de nuevo el título por el de The Captain and the Kids. Nuestro hombre siguió dibujando a los traviesos pilluelos hasta su jubilación, en 1958, sucediéndole en la tarea su hijo John Dirks que si bien no heredó su talento para los guiones, poseía un trazo elegante y muy atractivo. Rudolph falleció en 1968, y la serie se ha seguido dibujando por su hijo John y por otros artistas hasta tiempos bien recientes.

El éxito de la serie radicó sobre todo en la frescura de los argumentos. Además de los dos chiquillos protagonistas, la historieta contó con otros personajes inolvidables, como el viejo Capitán, el Inspector, la Mama o el ingenioso estafador Phineas Flub.

En cuanto a Harold H. Knerr (1882-1949), a partir de 1914 el artista de la competencia, era alemán como Dirks, y fue digno sucesor de este. Gran dibujante, sus guiones no tenían nada que envidiar a los de su predecesor. La serie ganó en lo relativo a crítica social. Knerr la convirtió en una especie de parodia de la institución familiar, por lo que recibió airadas críticas de diferentes asociaciones cívicas y religiosas. La relación entre los personajes de Mama y el Capitán resultaba intencionalmente equívoca, y los terribles infantes derivaron en una diversión dominical más apta para adultos que para niños. Ante el rechazo que producía entre los americanos todo lo procedente de Alemania, Knerr convirtió al Capitán, la Mama y los gemelos en holandeses.


Desde nuestro modesto repaso a la Historia del Cómic, rendimos homenaje tanto a los Dirks como a Knerr, y os ofrecemos unos cuantos ejemplos de su trabajo para que juzguéis vosotros mismos. También os dejamos el enlace (clic en la cabecera de la Metro) a un corto de animación producido por MGM en 1939. En él los críos, el Capitán y el resto de la tropa hacen una accidentada visita al Petunia Natural Park. Pasad con ellos unos minutos divertidos.
























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