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jueves, 28 de junio de 2018

PRISCILLA LANE, LA DE LA DULCE SONRISA



Su brillo estelar sólo duró una década, pero ¡qué década, amigos! Entre 1938 y 1948, Priscilla Lane enamoró al público de medio mundo. Tenía el aire de esas chicas buenas que no han roto un plato en su vida, y todo indica que efectivamente, así fue. Desde sus comienzos sobre las tablas, formando un trío músico-vocal con sus otras dos hermanas, la limpia sonrisa de Priscilla destacó por encima de todas. Nunca fue lo que se dice una gran actriz, pero lo cierto es que los papeles que interpretó, tampoco requerían serlo. Cantaba bien, sabía poner carita de pena cuando el guión lo exigía, y sobre todo, tenía una de esas risas cantarinas y contagiosas que la convirtieron en una de las favoritas de la comedia, musical o no, de aquellos años.


Su graciosa intervención en Arsénico por compasión, disparatada comedia de Frank Capra filmada en 1944, la lanzó a la fama internacional. En la tristísima España postguerrista el filme se publicitó con la frase: si no se ríe con esta película... visite a su médico. Un desternillante Cary Grant se pasa todo el metraje intentando que Priscilla, su novia, no llegue a sospechar que su hermano es un psicópata asesino, su tío un loco de remate, y sus ancianas y encantadoras tías, unas envenenadoras con el sótano lleno de cadáveres.
En 1948, Priscilla Lane siguiendo el anterior ejemplo de sus hermanas, se retiró de los platós cinematográficos, los escenarios y todo cuanto oliera a farándula, para llevar una prosaica y larga vida de sencilla ama de casa, lejos del brillo de los focos. Hoy en Bigotini os proponemos un recorrido fotográfico y musical por la carrera de esta simpática estrella. Clic en la foto y que lo disfrutéis.

Próxima entrega: Humphrey Bogart