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jueves, 1 de junio de 2017

LUIS BELMONTE BERMÚDEZ, EL DIABLO PREDICADOR


Este gran poeta y dramaturgo nació en algún momento no documentado de las últimas décadas del siglo XVI. Sabemos de Luis Belmonte Bermúdez que era sevillano y que marchó muy joven a las Indias, donde ya comenzó su carrera literaria con su Historia del descubrimiento de las regiones australes. Ejerció de cronista en la expedición de Pedro Fernández de Quirós, que partiendo del Perú, exploró amplias zonas de la América meridional. Residió después en México, y regresó a España en 1616, estableciéndose en su Sevilla natal. Participó en las Justas poéticas de San Isidro celebradas en Madrid en 1620. Tomó allí contacto con los círculos literarios madrileños, que le animaron a decidirse por escribir teatro. No en vano, el género dramático era el que en aquellos años gozaba de mayor prestigio y popularidad.


Se conservan un puñado de comedias de Belmonte Bermúdez, de las que la más destacada es la que Biblioteca Bigotini quiere presentaros hoy. Se trata de El diablo predicador, también titulada El mayor contrario amigo, una pieza teatral que su autor no se atrevió a firmar, y se estrenó como anónima. Con la loable excusa de exaltar la santidad de la orden franciscana, nuestro hombre compuso una despiadada crítica anticlerical que denunciaba los vicios y malas prácticas de ciertos hombres de Iglesia. La obra cuenta con un entrañable personaje cómico, fray Antolín, en cuya boca, burla burlando, pone Belmonte algunas de las más jugosas frases de nuestro siglo de oro teatral. Haced clic en la cubierta y disfrutad los versos de este tan notable como casi desconocido dramaturgo español.

La desobediencia es la virtud original del hombre. Mediante la desobediencia y la rebelión se ha desarrollado el progreso. Oscar Wilde.