
En
su etapa juvenil destacó en los deportes del rugby y el boxeo. Ejerció la
medicina en Birminghan y Sheffield, y en 1880 embarcó como cirujano en un
ballenero que recorrió el Ártico. Cambió después de latitudes, enrolándose en
el buque SS Mayumba, viajando a las costas de África Occidental. A la vuelta de
sus viajes se estableció como médico en la ciudad portuaria de Portsmouth,
donde ante la alarmante falta de pacientes, se dedicó a los deportes,
practicando profesionalmente el fútbol, el golf y el cricket, destacando en
todos como el sportman que era.
También tuvo tiempo de escribir, y se estrenó con cuentos y relatos breves que
consiguió publicar en algunas revistas. En esa época conoció a varios
personajes de la mejor sociedad, como el escritor escocés James M. Barrie,
autor de Peter Pan. También conoció y enamoró a Louise Hawkins, su querida
Touie, que le dio dos hijos y murió prematuramente de tuberculosis.


Tras
veinte años de amor platónico por correspondencia, volvió a casarse con Jean
Leckie, con la que tuvo otros tres hijos. La personalidad extravertida y
arrolladora de Conan Doyle le convirtió en un personaje popular en Europa y
América. Se le han atribuido diversos sucesos apócrifos, unos con escaso
fundamento como el supuesto plagio de las aventuras de su detective o hasta la
autoría de los crímenes de Jack el destripador. Otros con bastantes visos de
verosimilitud, como la falsificación del famoso cráneo de Piltdown, una broma
de estudiantes que, fraguada junto a Charles Dawson, llegó demasiado lejos. Se
trató de la mezcla de parte de una bóveda craneana humana y una mandíbula de
orangután. Dado a conocer en 1912 como el “eslabón perdido”, el engaño no fue
descubierto hasta 1953.
Desde
el punto de vista literario, el resto de las obras de Doyle, El
mundo perdido, diversas novelas históricas, etc., quedan eclipsadas por
las Aventuras de Sherlock Holmes, personaje
que llegó a aburrir a su autor hasta el punto de hacerlo morir en una de ellas.
Se lo reprocharon sus lectores de todo el mundo, su propia madre incluida, y
hasta recibió amenazas, de manera que se vio obligado a falsificar la fecha de El
sabueso de los Baskerville, y a resucitarlo en El regreso de Sherlock Holmes.
En
Bigotini somos declarados fans de Doyle y de Holmes. Os ofrecemos hoy el enlace
(clic en la portada) con la versión digital
de Estudio en escarlata, que fue la primera y
una de las más brillantes aventuras del genial detective. Disfrutad de su intriga
y su magia.
-Doctor,
creo que soy alérgico al vino.
-¿A
qué vino?
-A
una consulta médica. Doctor, céntrese un poquito, por favor.
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