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sábado, 5 de mayo de 2018

JORGE JUAN, INGENIERO, CIENTÍFICO Y VIAJERO



Jorge Juan y Santacilia, alicantino nacido en 1713, fue hijo del hacendado don Bernardo Juan y de Violante Santacilia. Quedó muy pronto huérfano, y a cargo de su tío Antonio Juan, estudió primero con los jesuítas de Alicante, más tarde en Zaragoza, y por último en la Academia gaditana de guardiamarinas. Ese instituto militar era en la España de su tiempo, un oasis de modernidad e ilustración en medio del oscurantismo imperante en el resto de la nación. Allí estudió Jorge matemáticas, trigonometría, astronomía, hidrografía y navegación, además de recibir una importante formación humanística, destacando muy pronto como alumno aventajado. Tras navegar durante tres años por el Mediterráneo, completó sus estudios de guardiamarina. En ese tiempo participó en la batalla de Orán y en la campaña de Nápoles. Después se embarcó a las órdenes del astrónomo Louis Godin, en una misión patrocinada por la Real Academia de Ciencias de París, para medir el meridiano terrestre ecuatorial en Quito. A su regreso de América fue ascendido por Fernando VI a capitán de navío.


Actuó como espía en Inglaterra, a fin de conocer las técnicas navales británicas, para así modernizar la flota española. Estuvo a punto de ser apresado, y tras una multitud de peripecias, logró pasar a Francia y regresar a España, donde el marqués de la Ensenada lo nombró director de la Academia de Cádiz en la que había cursado sus estudios. Jorge Juan fundó los astilleros de Ferrol y el Real Observatorio de Madrid, por encargo de Carlos III. En 1760 fue nombrado jefe de la Armada Real, embajador en Marruecos y director del Seminario de Nobles de Madrid. Falleció en 1773, siendo enterrado en la parroquia de san Martín con la solemnidad y honores correspondientes a su título de Comendador de la Orden de Malta.

Entre sus logros científicos más sobresalientes cabe citar la medida del meridiano terrestre que completó en el virreinato de Perú a medias con el científico y viajero francés Charles Marie de la Condamine. Dicha medida permitió confirmar la forma de la esfera terrestre, achatada por los polos. La medida del meridiano se prolongó entre 1736 y 1744. La Condamine, su compañero de expedición, y otros importantes científicos franceses como Bouguer y Reamour, le avalaron para ser miembro de la Royal Academie des Sciences parisina. Juan fue también uno de los más firmes partidarios de la implantación universal del sistema métrico decimal, y de establecer patrones de las medidas realizados en platino que se conservaran bien custodiados y en condiciones óptimas. En cuanto a sus esfuerzos en la reforma de la Armada española, dieron sus frutos durante algún tiempo, en el que por indicación suya, se adoptaron las técnicas británicas de construcción naval. Tras su muerte, se fueron imponiendo de manera paulatina las técnicas francesas, acaso por la gran influencia que toda la cultura francesa ejerció en la España dieciochesca y en los reyes borbones. Consecuencia de todo ello fue décadas después la derrota hispano-francesa de Trafalgar, que marcaría el fin del poderío naval de ambas naciones en favor de los ingleses, que a partir de entonces, consolidarían su vasto imperio ultramarino. En Bigotini rendimos admirado homenaje a este gran hombre, adelantado a su tiempo en tantas materias, e ilustrado de pro.

Los niños, los borrachos y los leggins siempre dicen la verdad.