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viernes, 8 de diciembre de 2017

ALFRED HITCHCOCK. OBSESIÓN POR LAS RUBIAS




Quienes peinamos canas recordamos algún que otro episodio de La hora de Alfred Hitchcock, aquella serie inquietante y fantástica que a veces tenía el efecto de hacernos mirar bajo la cama antes de acostarnos. Sólo por esos ratos ya merece Hitchcock figurar entre los grandes. Pero es que además están todas esas geniales películas, desde Los 39 escalones hasta Cortina rasgada, pasando por Rebeca, Recuerda, Encadenados, La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado, Vértigo, Con la muerte en los talones, Psicosis, Los pájaros, Marnie... Intriga, suspense (él fue el responsable de que ahora usemos ese término), en ocasiones un sutil sentido del humor, guiones perfectos, finales redondos y algún que otro susto inolvidable. Definitivamente, todo un maestro del cine.
Años después fuimos conociendo algunos pecadillos del genial cineasta. Parece que el bueno de don Alfredo era un picarón fetichista y obsesionado por las rubias, que tiraba los tejos a Ingrid Bergman, pellizcaba a Doris Day, sobaba a Kim Novak, torturaba a Tippi Hedren, y hasta tuvo el descaro de robar las bragas a Grace Kelly, toda una futura princesa de Mónaco. Bueno, nadie podía esperar que además de ser un genio del séptimo arte, Hitchcock fuera también la madre Teresa. Por otra parte, las estrellas de Hollywood ya debían estar acostumbradas a esas cosas, son algo que va en el cargo, y todas (menos la pobrecilla Tippi Hedren que acabó desquiciada) querían luego repetir con él, así que no sería para tanto.
Él en el fondo, era un poco narcisista. Le habría gustado tener el físico de Cary Grant, pero se tuvo que apañar con su perfil rechoncho que se aseguró de hacer mundialmente célebre, filmándose a sí mismo leyendo el periódico en un tren, paseando por la calle o tomando el autobús con un violonchelo a cuestas.
Hoy os facilitamos el enlace para visionar El proceso Paradine, una película que dirigió en 1947 y cuenta con la presencia de Gregory Peck, Ann Todd, Charles Laughton, Louis Jourdan y la bellísima Alida Valli, entre otros. Haced clic en la carátula y recrearos con el buen oficio y la genialidad del maestro.

Próxima entrega: Lawrence Olivier