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miércoles, 9 de agosto de 2017

BETTE DAVIS, LA REINA DEL MELODRAMA



En sus primeras apariciones, Bette Davis era una jovencita mona (¿qué jovencita no lo es?) pero sin terminar de ser lo que se dice una belleza. Tenía una cara redondita y siempre sonriente, en la que resaltaban los ojos grandes y saltones. Probablemente este exoftalmos, nombre que recibe el fenotipo, se debía a algún trastorno de las hormonas tiroideas no diagnosticado. Así que la pobre Bette parecía condenada a hacer papeles secundarios durante el resto de su carrera. Es lo que habría ocurrido salvo por el pequeño detalle de que la chica era una grandísima actriz.
No perdió ocasión de demostrarlo en todas y cada una de las oportunidades que tuvo, hasta que consiguió construirse una sólida reputación en aquel mundo fantástico que era el Broadway de su tiempo. La Davis, así con el apellido a secas, como la Garbo, como las grandes, dio el salto a Hollywood y accedió inmediatamente al estrellato. Tras una breve y poco exitosa etapa en la Universal, fue fichada por la Warner, productora que en los treinta quería cambiar su imagen sobresaturada de comedias insustanciales, por otra mucho más seria. La Davis sirvió de maravilla a este propósito, protagonizando melodramas como El bosque petrificado, Jezabel, Amarga victoria, La carta, La loba o Eva al desnudo, que consolidaron su reputación de actriz descomunal.
Alcanzó su mayor brillo como estrella en los treinta y los cuarenta. Ya en la edad provecta, fue requerida para actuar en filmes dramáticos tan inquietantes como Canción de cuna para un cadáver o ¿Qué fue de Baby Jean?, pero también demostró sus dotes para la comedia en la inolvidable Un gangster para un milagro de Capra. Ganó dos oscar de la Academia a la mejor actriz por Peligrosa y por Jezabel, pero fue nominada nada menos que en once ediciones de los premios.
Filmoteca Bigotini os brinda aquí el enlace para visionar la versión digital de Cautivo del deseo, uno de sus primeros éxitos, producida por Radio Pictures en 1934. Bette da la réplica en el filme a Leslie Howard, otro actor mayúsculo. Haced clic en la carátula y asomaos al melodrama de los treinta y al magnífico trabajo de la Davis.

Próxima entrega: William Wyller