Hermann Karl Hesse nació en 1877 en Calw,
estado de Wurtemberg, en una familia numerosa de misioneros pietistas suabos de
origen estonio. El joven Hermann ingresó en el seminario evangélico de
Maulbronn, del que escapó a los pocos meses, asfixiado por la rigidez educativa
del centro que le impidió estudiar poesía. Seré
poeta o nada, se propuso, tal como escribió en su autobiografía. En su obra
Unterm rad (Bajo las ruedas) describió aquel opresivo sistema educativo,
coincidiendo su análisis con el que hizo Albert Einstein, estudiante en la
misma época que Hesse.
Hermann
tuvo entonces una mala relación con sus padres, que le arrastraron a un
peregrinaje por diferentes escuelas e instituciones educativas. Padeció una
crisis depresiva que le llevó al borde del suicidio, con ingreso en un
manicomio incluido. En 1893 abandonó los estudios y comenzó a trabajar primero
como aprendiz de mecánico, y después como librero, tarea que le sirvió para
acrecentar su cultura y su afición a las letras.
En
1896 publicó en una revista vienesa su poema Madonna, en 1898, su primer libro, Romantische Lieder (Canciones
románticas), y en 1899 Eine Stunde
hinter Mitternacht (Una hora después
de medianoche). Fueron un fracaso comercial, pero su publicación resultó un
estímulo para el autor. El cambio de siglo le sorprendió trabajando en una
librería de Basilea, donde se codeó con las élites culturales de la ciudad
suiza. Se libró del durísimo servicio militar alemán por sus problemas visuales,
sus neuralgias y sus migrañas.
En
1901 vio cumplido su sueño de viajar a Italia. De vuelta en Basilea, el editor
Samuel Fischer se interesó por su novela Peter
Camenzind, que se publicó con éxito en 1904. A partir de entonces, Hermann
Hesse pudo al fin vivir de la escritura. Se casó con María Bernoulli,
descendiente de la famosa familia de científicos suizos. Sus siguientes novelas
fueron la ya citada Bajo las ruedas
(1906), y Gertrud (1910), reflejo de
su crisis matrimonial. Hesse consideró fallidas tanto la novela como su
relación con María. En 1911 viajó por Ceilán e Indonesia. A su vuelta publicó Aus Indien (Cuadernos hindúes), y se trasladó con su esposa a Berna.
Al
inicio de la Gran Guerra, Hesse se presentó para alistarse, siendo rechazado
por el ejército alemán a causa de su mala salud. Durante la contienda trabajó
como voluntario en la embajada de Alemania en Berna, para asistir a prisioneros
de guerra. La experiencia acentuó su antibelicismo y su antinacionalismo. A
finales de 1914 publicó su célebre artículo O
Freunde, nicht diese Töne, Amigos,
dejemos nuestras disputas, primer verso de la Oda a la Alegría de Schiller. Se colocó con ello en el ojo del
huracán político, siendo declarado traidor por la prensa alemana y buena parte
de la intelectualidad del momento, exaltada por el pangermanismo que en ese
tiempo se abría camino, presagiando ya la tragedia de unas décadas más tarde.
La presión, las amenazas, la crisis esquizofrénica de su mujer y la enfermedad
de su hijo Martin, pudieron con sus precarios nervios, y tuvo que recibir
tratamiento psiquiátrico. Conoció y trató entonces a Carl Gustav Jung, y con él
se inició en la abstrusa ciencia del psicoanálisis que vivía sus años más
gloriosos. Como escribió Woody Allen, por cinco francos suizos, Jung te
psicoanalizaba; por diez, te psicoanalizaba y te planchaba los pantalones; por
quince, dejaba que le psicoanalizaras a él y que te llevaras al cine a su
sobrina…
No
sabemos si Hesse se llevó al cine a la sobrina de Jung, pero parece improbable,
porque según confesión propia, tras la ruptura de su matrimonio con María
Bernoulli, no volvió a tener contacto físico con ninguna otra mujer. Durante el
final de la guerra y los años veinte, el escritor produjo sus obras más
célebres, Demian (1919), Siddhartha (1922), En el balneario (1924) y El
lobo estepario (1927). En 1924 se casó con una colaboradora, Ruth Wenger, un
matrimonio amistoso que nunca fue consumado. Se instaló en la villa de
Montagnola, en el cantón suizo de Tesino. En 1932 publicó la que seguramente es
su gran obra, El juego de los abalorios,
que le valdría el Premio Nobel de literatura en 1946.
Tras
la llegada al poder de los nazis, nadie se atrevió a publicar en Alemania ni un
solo artículo de Hermann Hesse. Fue
considerado por el régimen un intelectual degenerado y amigo de los judíos.
Acogió en su refugio suizo a Bertolt Brecht y Thomas Mann, y a pesar de la
caída del nazismo, la estatura intelectual de Hesse no fue reconocida en
Alemania hasta bien entrados los años cincuenta. Falleció en su retiro de
Montagnola en 1962, cuando contaba ochenta y cinco años. En esta reseña
literaria nos centramos en el Hermann Hesse escritor, pero también fue un
notable pintor y dibujante con un brillante y personal empleo del color en su
obra plástica.
De nuestra biblioteca Bigotini extraemos su relato brevísimo La fábula de los ciegos, haced clic en el enlace para acceder:
https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=La+f%C3%A1bula+de+los+ciegos.pdf
Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas. Herman Hesse.





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