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sábado, 14 de febrero de 2026

EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS

 


Roger Corman, el mítico director de películas de serie B, a quien se deben títulos tan emblemáticos como El ataque de los cangrejos gigantes (1957), La mujer avispa (1959) o Yo fui un cavernícola adolescente (1958), filmó en 1963, y en sólo tres semanas, como era su costumbre, El hombre con rayos X en los ojos. Se trata de un producto de calidad acorde con su bajo presupuesto. El guión no puede ser más simple: Al profesor James Xavier (interpretado por Ray Milland) le retiran la subvención para continuar sus investigaciones, a la vista de la falta de resultados. En un último intento desesperado por obtener algún éxito, el profesor se decide a probar en sí mismo un peligroso suero que proporciona visión de rayos x. Como es previsible, los acontecimientos se precipitan hacia un final terrorífico que os impactará si no conocéis la película. No faltan los desnudos insinuados y el torpe erotismo marca de la casa, que lo han convertido en un film de culto para los seguidores de Corman y para los amantes del género.


Con este preámbulo pretendo traer a colación los riesgos y las medidas preventivas aplicables en el puesto de técnico de radiodiagnóstico. A quien me lea por primera vez, quizá le parezca asombrosa una asociación de ideas tan estrafalaria. Sé que los que me leéis habitualmente no os asombráis ya de nada, así que jugando con esa ventaja, paso a enumerar, primero los riesgos:

 

Exposición a radiaciones ionizantes.

Dermatitis de contacto.

Irritación respiratoria.

Lesiones corneales.

Riesgo medioambiental.

 

Y después las medidas preventivas. No os las perdáis:


Las instalaciones deben estar autorizadas y revisadas por el Consejo de Seguridad Nuclear.

Deben contar con paredes emplomadas y el resto de los aislamientos.

Las distintas zonas estarán debidamente delimitadas y señalizadas.

Los trabajadores portarán dosímetro para evaluar los niveles de radiación a que están expuestos.

Se controlarán los tiempos de exposición.

La gestación y/o la lactancia son incompatibles con la actividad, por lo que se procederá al cambio de puesto de trabajo o a la suspensión temporal de la actividad.

Se realizará un reconocimiento médico previo a la incorporación al puesto, así como reconocimientos periódicos específicos, por servicio autorizado por la autoridad autonómica o nacional competente, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear.

Debe procederse a la eliminación de sustancias o productos peligrosos o nocivos en recipientes adecuados y por empresa autorizada (gestor de residuos).

Las tareas de limpieza de las cubetas, si se realizan a intervalos breves, pueden hacerse con agua, evitando el uso de limpiadores más agresivos.

Los trabajadores estarán convenientemente formados e informados de los riesgos, las medidas preventivas y los medios de protección.

Deben extremarse en todo momento las medidas higiénicas.

Los locales contarán con ventilación general y localizada. El caudal recomendado en la norma UNE 100-011-91, es de 3 l/s por m2.

Se ventilará abundantemente la zona durante las operaciones de limpieza y mantenimiento, así como en caso de derrames, operaciones de trasvase de líquidos, o uso de barnices para fijar y proteger las fotografías.

Es necesario asegurar que no se sobrepasen los valores límite ambientales (TLV) propuestos por la ACGIH de ninguna de las sustancias presentes en el procedimiento de revelado.

Todas las sustancias presentes deben contar con la correspondiente ficha de seguridad.

Los productos se conservarán siempre en sus envases originales, que estarán etiquetados y marcados con los pictogramas (frases R y frases S) correspondientes.

Los frascos y envases que contengan sustancias cáusticas o corrosivas, se situarán en estantes bajos, con el fin de evitar su derrame en la cara o los ojos en caso de rotura o caída accidental.

Es aconsejable adquirir ácidos fuertes (como el sulfúrico), ya diluidos, para reducir el riesgo por salpicaduras durante el proceso de dilución; o para reducir al mínimo la emisión de vapores (caso del ácido clorhídrico). El ácido acético se manipulará al 80% y se evitará el ácido acético glacial.


Equipos de protección:

 

Guantes impermeables en la manipulación de sustancias químicas.

Guantes y gafas en la preparación de los baños.

El tipo de guantes dependerá de la sustancia de cuyo contacto haya que protegerse. Por lo tanto, antes de su elección, es preciso conocer las fichas de seguridad de los diferentes productos.

 

Espero como siempre, que nuestros consejos sean útiles. Considerad la magnitud de los daños que podrían producir tanto las sustancias químicas, como las propias radiaciones, y no tendréis más remedio que coincidir conmigo en que toda precaución es poca en este caso.

Por mi parte he conocido a viejos radiólogos acostumbrados a trabajar con la precariedad de medios de protección que caracterizó a épocas pretéritas. No pocos fallecieron prematuramente, víctimas de leucemias, linfomas y procesos tumorales. Así que protegeos y obligad a los demás a hacerlo. Merece la pena, creedme.

Con cada nuevo contratiempo, el Káiser se iba degradando más y más. Con la derrota huyó, con la revolución abdicó, y en el exilio… ¡se volvió a casar!  Winston Churchill.


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