Translate

miércoles, 28 de enero de 2026

WASHINGTON IRVING, UN AMERICANO ENAMORADO DE ESPAÑA

 


Hijo de una familia de la aristocracia independentista norteamericana, Washington Irving nació en Manhattan en 1783. Su madre le llamó así por George Washington, que conoció y trató al niño en sus primeros años. Desde muy joven manifestó su preferencia por las letras, vocación que alentó su familia. Sus hermanos, prósperos comerciantes, financiaron su carrera de escritor. Sus primeras lecturas fueron Las mil y una noches y Robinson Crusoe. En la adolescencia realizó varios viajes fluviales por el Hudson, y residió durante algún tiempo en la colonia holandesa de Sleepy Hollow, que convertiría en escenario de uno de sus relatos más célebres.

Se inició como escritor profesional en la prensa, concretamente en el Morning Chronicle de Nueva York, donde a partir de 1802, se ocupó de las noticias locales con el seudónimo de Jonathan Oldstyle, uno de los muchos que empleó a lo largo de su carrera. Padeció fiebre amarilla, una infección entonces endémica en la región, y sus hermanos le pagaron un viaje por Europa para reponerse. Viajó extensamente por Francia, Italia, Suiza, Holanda e Inglaterra, y se implicó intensamente en los movimientos sociales de la Europa de la época, llevando una vida bohemia y rehuyendo en lo posible el trato con la “buena sociedad” cuyos contactos habían preparado sus hermanos.

Al regresar a América, Washington estudió derecho sin mucho entusiasmo. En 1807 fundó la revista literaria Salmagundi que ridiculizaba la cultura y la política neoyorquinas. Rebautizó a Nueva York con el nombre de Gotham, la ciudad gótica, que siglo y medio después se haría célebre por los cómics de Batman. En 1809 publicó una sátira titulada Una historia de Nueva York desde el principio del mundo hasta el final de la dinastía neerlandesa, por Diedrich Knickerbocker. Antes de su publicación, Irving urdió un engaño colocando anuncios en los diarios neoyorquinos en busca de noticias sobre el profesor Diedrich Knickerbocker, historiador holandés desaparecido de su hotel. Otro anuncio firmado por el director del hotel, amenazaba con publicar un manuscrito que había dejado el desaparecido historiador, si no se presentaba a pagar la factura. El público se tragó la historia. La policía llegó a buscar al holandés, y cuando se supo todo, Washington Irving se hizo enormemente popular. El apellido Knickerbocker hace referencia a un tipo de pantalón usado por los colonos neerlandeses. Con el tiempo, se ha convertido en un apodo de los neoyorquinos en general, y lo han adoptado el equipo de béisbol y el de baloncesto de los New York Knicks.


Tras arruinarse los negocios familiares, Washington y varios de sus hermanos se instalaron en Inglaterra. Allí conoció y trató a escritores y artistas del momento, muy especialmente a Walter Scott, al que le uniría una gran amistad. Irving se integró entonces en el movimiento romántico.

Por medio de su hermano Ebenezer, publicó en Nueva York una serie de escritos por entregas que obtuvieron un gran éxito. Entre aquellos relatos estaba La leyenda de Sleepy Hollow, el famoso jinete sin cabeza del que se han hecho innumerables reediciones y adaptaciones. Igual de exitoso o incluso más, fue su relato Rip Van Winkle, un tipo que duerme durante veinte años, acostándose en la época colonial, y despertando tras la Revolución estadounidense.

Irving residió a caballo de Londres y París, frecuentando en ambas los salones literarios más importantes. En uno de los londinenses conoció al escritor anglo-español José María Blanco-White, que comenzó a inspirarle su amor por España. En la ciudad alemana de Dresde se enamoró de la joven americana Emily Foster, que le rechazó; y en París, a Mary Wollstonecraft Shelley, futura autora de Frankenstein, que se interesó por él. Irving la rechazó, así que puede decirse que la vida sentimental del escritor no fue tan intensa como su vida social y literaria.


Su amigo el bostoniano Alexander Hill Everett, a la sazón embajador en España de los Estados Unidos, le invitó a reunirse con él en Madrid para traducir al inglés una colección de documentos sobre Cristóbal Colón. Con esa excusa y con su hermano Peter, Washington Irving vino a España. La recorrió extensamente, y quedó prendado de sus tierras, sus lugares y sus gentes. Residió en varias localidades de Castilla, en Sevilla y en Granada, ciudad que le cautivó de forma especial. Tras un breve paso por Londres, fue nombrado embajador en España. Trató a los políticos del periodo isabelino y estableció amistad en Sevilla con la escritora Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero). Tras regresar a América, falleció en 1859, siendo enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow.

Washington Irwing fue el primer escritor norteamericano que consiguió vivir de sus escritos, arrastrando una pléyade de lectores fieles en América y Gran Bretaña, sobre todo de sus cuentos cortos, género del que fue un auténtico maestro. Si en sus inicios le ayudó su familia, tras la ruina de los negocios familiares, fue él quien se encargó de varios de sus hermanos y sobrinos. En el área anglosajona fue el iniciador de un modelo literario que prescindió de enseñanzas y moralejas, para centrarse en el entretenimiento del lector. Su estilo contó con grandes defensores como Longfellow, Scott o Thackeray, y con detractores como Edgar Allan Poe, que lo consideraba sobrevalorado. Entre su extensa obra, nos resultan particularmente entrañables sus Cuentos de la Alhambra, publicados en 1832, una de las colecciones de relatos más paradigmáticas del Romanticismo en lengua inglesa. Hoy rescatamos de nuestra biblioteca Bigotini la versión digital de su relato Los buscadores de tesoros. Haced, si os place, clic en el enlace: 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+buscadores+de+tesoros.pdf

-En pocas palabras, si no estoy equivocado, usted es el mismo demonio, como se le llama corrientemente.

-El mismo, a sus órdenes, respondió con una inclinación de cabeza que quería ser cortés.


No hay comentarios:

Publicar un comentario