París,
1929. Luis Buñuel tenía 29 años y Salvador Dalí 25. En colaboración escribieron
el guión de un cortometraje, que tras algunas dudas, titularon Un
chien andalou. Años después Buñuel, siendo ya un cineasta consagrado,
confesó que para escribir aquel guión siguieron una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar
lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. El resultado se
exhibió en las pantallas al compás de la música grandilocuente de Richard
Wagner. Sorprendió a casi todos y también consiguió irritar a unos cuantos. Con
el tiempo, aquel controvertido perro andaluz se ha convertido en un film de
culto, la quintaesencia del surrealismo cinematográfico.
Sin
duda el fotograma más célebre de la película es el que suele aparecer en los affiches, y reproduzco aquí. El plano
del ojo, de la cuchilla afilada, seguido inmediatamente de otro en que un jirón
de nube atraviesa la pálida redondez de la luna, resulta escalofriante y para
algunos, hasta obsceno. A mí me sirve para introducir como quien no quiere la
cosa, el tema preventivo de hoy: riesgos y medidas preventivas de las
herramientas de corte. Concretamente del cúter, un utensilio
habitualmente común en una gran variedad de actividades y tareas.
Deficiencias
más comunes de la herramienta y su uso:
Cierre de recogida del filo flojo o que no se enclave en posición fija.
Hoja
mellada.
Mango
deteriorado.
Cortar
en dirección a la mano o al cuerpo.
Guardar
el cúter con la hoja extendida en algún bolsillo.
Medidas
preventivas:
Asegurarse del buen estado de la herramienta, desechando aquellas que presenten alguna deficiencia de las citadas.
Comprobar
que las hojas estén bien afiladas.
Garantizar
que el corte no se dirija a la mano desprotegida o a cualquier otra parte del
cuerpo de quien utiliza el cúter o de las personas próximas.
Jamás
utilizar la herramienta para otros cometidos diferentes, como abrir una lata,
atornillar u otros.
Tras
su uso, guardar el cúter con el resto de las herramientas en el lugar
establecido. No llevarlo en los bolsillos de monos, batas u otras ropas de
trabajo.
No
limpiar nunca la herramienta con la ropa de trabajo.
No
gesticular ni hacer movimientos bruscos con el cúter en la mano.
Equipo
de protección individual:
En caso de trabajadores que utilicen el cúter de forma frecuente y reiterada durante periodos de tiempo considerables, se utilizarán guantes de material anticorte.
Ya veis que cuando se trata de la integridad física, toda precaución es poca. Procurad no cortaros ni en sentido literal ni en sentido figurado. No negaré que algunas veces, por prudencia, conviene callar. Pero a la larga, y sobre todo en exceso, las verdades resultan muy indigestas. Si nos tragamos muchas y no las echamos fuera, acaban por hacernos daño. Cierto personaje, cuando no podía soportar más la carga, cavaba en la tierra un pequeño hoyo, susurraba en él su verdad, y después lo volvía a cubrir de tierra. La cosa acabó mal, pero como no tiene nada que ver con el cúter ni con los riesgos laborales, mejor lo dejamos.
Si siempre dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada. Mark Twain.


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