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jueves, 1 de enero de 2026

PELOTAS, CINTAS Y PLANETAS: LA MATEMÁTICA RECREATIVA

 


El reverendo William Whiston fue un teólogo, historiador y matemático inglés algo excéntrico. Al objeto de estimular a sus alumnos, publicó en 1702 un libro de texto escolar con el anodino y poco original título de The Elements of Euclid, Los Elementos de Euclides, como habían titulado sus textos decenas de matemáticos antes que él. No pasó la obra a la historia de las matemáticas o la geometría por contener ningún hallazgo revolucionario ni ninguna proposición brillante. Whiston debía tener un peculiar sentido del humor, y llenó su texto de adivinanzas y de problemas curiosos. Sólo unos años antes, en 1696, había dado a la imprenta otro libro mucho más singular, en el que desarrolló la teoría de que el mítico Diluvio Universal de la Biblia estuvo causado por un cometa. Esto nos da idea de la originalidad del personaje.

Acaso el acertijo más curioso que el reverendo Whiston incluyó en su texto escolar es el de la cuerda que rodea la Tierra, un juego matemático que ha intrigado e interesado a niños y adultos durante más de tres siglos. Constituye el perfecto ejemplo de cómo las matemáticas más sencillas pueden lograr que el razonamiento analítico supere los límites de la intuición.

Imaginemos una cuerda o una cinta que ciñe por su ecuador una esfera cualquiera, una pelota, un balón de fútbol, de baloncesto, una sandía, etc. La longitud de la cinta será la que sea, según el tamaño de la esfera. Imaginemos ahora que la cinta, en vez de ceñir por completo la pelota, deba quedar a un decímetro de distancia de su superficie en todos sus puntos, como si una “atmósfera” invisible de un decímetro rodeara por completo a la pelota. La pregunta es: ¿cuánto debería alargarse la cinta para que quedara a un decímetro de distancia de la esfera o del balón a lo largo de todo su recorrido?


Whiston traslada a continuación el problema a una esfera mucho mayor, al planeta Tierra. Suponiendo a la Tierra perfectamente esférica, la cuerda o la cinta debería tener una longitud aproximada de unos cuarenta mil kilómetros. ¿Cuánto debería alargarse la longitud de la cuerda para lograr que la distancia entre ella y la superficie fuera de un decímetro a lo largo de todo el ecuador?

La respuesta es sorprendentemente sencilla: 2p, es decir, unos 6,28 decímetros más larga. Y la solución es igualmente válida para la Tierra y para el balón de baloncesto o de lo que sea. Si R es el radio de la Tierra, y 1 + R es el radio en decímetros de la circunferencia ampliada, podemos comparar la longitud de la cuerda antes (2pR) y después 2p (1 + R), lo que demuestra que la diferencia es de 2p decímetros, con independencia del radio que estemos utilizando.

Sea el radio de unos pocos centímetros o de cuarenta mil kilómetros, para separar la cinta un decímetro de la superficie, debemos alargarla 2p, y como sabemos que el valor de p es 3,14, deberemos alargar la cinta 6,28 decímetros sea cual sea el tamaño de la esfera.


¿Asombroso, verdad? Veo que nuestro profe Bigotini está rodeando con cintas su enorme nariz de berenjena, lo que indica que o bien se avecinan grandes descubrimientos científicos, o bien volveremos a pasar unas horas en urgencias.

Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es inadmisible. Oscar Wilde.


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