Translate

jueves, 20 de febrero de 2025

LA IGLESIA EN LOS REINOS CRISTIANOS DURANTE EL SIGLO XIV


 

La profunda crisis que en el siglo XIV se cebó con los reinos cristianos peninsulares, y con los del resto de Europa, también afectó de forma muy acusada a la Iglesia y al estamento religioso. No hay que perder de vista la enorme influencia que ejercía la Iglesia en lo social, lo político y lo económico. Así pues, la Iglesia en el siglo XIV no atravesó precisamente su mejor momento. Muchos prelados, obispos y abades estaban más interesados en las cuestiones políticas que en las propiamente religiosas. De hecho, la mayoría de ellos formaban parte de las grandes familias de la nobleza, siendo sus cargos religiosos simples atributos extras de su poder terrenal.

También dejaba mucho que desear la formación religiosa del clero. En 1325, el arzobispo de Segovia, Pedro Cuéllar, redactó un Catecismo en romance castellano, porque la inmensa mayoría de los clérigos ignoraba el latín. Recuérdense los versos de Berceo en su Clérigo ignorante:

Era un simple clérigo pobre en sabiduría,

su misa a Santa María decía cada día,

no sabía decir otra, siempre la repetía,

más la sabía por uso que por sabiduría.

Casi todos los hombres de Iglesia incumplían el tercer voto, el de castidad. Sus amantes, más conocidas como barraganas, proliferaban por doquier. Incluso el interior de los monasterios era escenario de excesos de toda índole. Aquella relajación de las costumbres del clero, se reflejaba en las gentes del pueblo llano, cada vez más inclinadas a las supersticiones. Con el ánimo de reformar esas costumbres tanto en los dirigentes como en los fieles, in capite et in membris, surgió en 1373 la nueva orden de los jerónimos, cuya primera fundación se instaló en el monasterio de Lupiana. Otro tanto hicieron los benedictinos, orden ya muy arraigada, que en 1390 patrocinó también la reforma moral desde su monasterio de Valladolid. Pedro Tenorio, el arzobispo de Toledo, se empeñó en la misma causa. Los frutos de aquellas reformas fueron ciertamente dispares. Mientras que los frailes benitos perseveraron en sus propósitos moralizantes, convirtiéndose en los siglos posteriores en firmes puntales de la Inquisición, los jerónimos sin embargo, se convertirían en refugio de herejes de toda laya como se acreditó en numerosas causas abiertas contra ellos.


Para complicar todavía más el panorama eclesiástico peninsular, en 1378 estalló el Cisma de Occidente que dividió a la cristiandad en toda Europa. Los reinos hispánicos se situaron en un principio al lado del pontífice de Avignon. La situación se complicó aún más con la elección del papa Luna, Benedicto XIII. Comenzó a aclararse tras el Concilio de Constanza en 1414, y no se resolvió definitivamente hasta la muerte del papa aragonés, enrocado en Peñíscola, en 1423.

Las primeras universidades, también muy ligadas a la Iglesia, se fundaron en el siglo XIV. Lérida en 1300, Valladolid en 1346, Perpiñán en 1349, Huesca en 1354… En el terreno literario e intelectual de esa época, cabe destacar en la Corona de Aragón al catalán Ramón Muntaner, al aragonés Juan Fernández de Heredia o al valenciano Francesc Eiximineis, y en Castilla a Don Juan Manuel, el canciller López de Ayala o el arcipreste de Hita.


Hoy en día la fidelidad sólo se encuentra en los equipos de sonido. Woody Allen.


lunes, 17 de febrero de 2025

ESTACIO, EL CLÁSICO OLVIDADO

 


Publio Papinio Estacio fue un napolitano nacido probablemente el año 45, durante el mandato del emperador Claudio. Su padre, originario de Velia, era un caballero que al perder su fortuna, dejó de pertenecer a la orden ecuestre. Así que Estacio ya desde muy joven, tuvo que procurarse el sustento por sus propios medios. Afortunadamente, los ciudadanos de la vieja Neapolis contaban con la ventaja de haber recibido una esmerada educación a la griega, algo que entre los romanos más snobs se valoraba enormemente. En las mejores casas de Roma alardeaban de tener un maestro griego para sus retoños. A menudo esa función era ejercida por esclavos griegos comprados a precios exorbitantes, pero como a falta de griegos de pura cepa, los itálicos del sur y muy especialmente los napolitanos, servían perfectamente a ese propósito, Estacio se trasladó a Roma en el año 69, y allí se dedicó a la enseñanza y a la poesía.

En Roma fue lo que se llamaba entonces un poeta cortesano. Declamaba sus versos públicamente, y era, salvando las distancias, una especie de divo intelectual con sus seguidores y admiradores correspondientes.


Se casó en Roma con una viuda rica y amante de las letras cultas. Su esposa tenía una hija de su anterior matrimonio, reputada de excelente música. Estacio no tuvo hijos, pero sí un esclavo al que trató siempre como a su propio hijo, aunque nunca llegó a adoptarlo legalmente. El mayor apogeo de su fama y su prestigio poético se produjo durante el mandato de Domiciano. En diversos juegos y certámenes poéticos fue laureado y vitoreado. Lo fue varias veces en los juegos Albanos y también en los Capitolinos. Fue además profeta en su tierra, porque triunfó incluso en su Nápoles natal, según consta en la reseña de los juegos celebrados allí en el año 78.

Parece que a partir de entonces alternó su residencia entre Nápoles y Roma. Falleció posiblemente en el 96, año a partir del cual no se tienen más noticias sobre él. Dejó inconcluso el libro décimo de su Aquileida.


Aquella última obra poética, la Aquileida, estaba inspirada  en las leyendas mitológicas en torno a Aquiles, el gran héroe griego. Del extenso poema, que aparece citado en muchas fuentes antiguas, sólo se conserva hoy en día apenas una cuarta parte, unos mil doscientos versos de sus libros primero y segundo, que recogen la infancia del héroe Pélida, cuando fue alumno del centauro Quirón, y su adolescencia entre las hijas de Licomedes.

La obra más popular de Estacio fue su colección de Silvas, treinta y dos poemas líricos recogidos en cinco libros, donde se reseñaban natalicios, festejos, epitalamios, panegíricos y elegías fúnebres. Aparte de su calidad literaria, las Silvas ofrecen una cuidada descripción de la alta sociedad romana de su tiempo.

En general, la poesía de Estacio fue muy celebrada durante la Antigüedad y la Alta Edad Media. Posteriormente cayó algo en el olvido. Muchos autores renacentistas y posteriores citan con admiración a Virgilio, a Ovidio o a Horacio entre los poetas latinos, olvidando frecuentemente a Estacio.

Traemos aquí de nuestra biblioteca Bigotini, una versión digital de su Tebaida, obra poética en doce libros en la que Estacio glosa el célebre episodio de Los siete contra Tebas. Su autor la dedicó al emperador Domiciano, y nosotros desde aquí la dedicamos a nuestros fieles lectores cuya insaciable curiosidad por las ciencias y las artes, tan solo se ve superada por la extraordinaria paciencia con que sufren nuestras excéntricas locuras. Hagan clic en el enlace, pasen y lean:

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=La+Tebaida.pdf

¿Por dónde, oh musas, del Parnaso gloria, mandáis que dé principio al triste cuento? Cantaré en el principio de mi historia de esta gente feroz el nacimiento. Estacio. Tebaida.


viernes, 14 de febrero de 2025

EL EMBARAZO, SUS FASES Y LOS RIESGOS ASOCIADOS AL TRABAJO

 


Con independencia de que la mujer embarazada sea objeto de especial protección por parte de la normativa laboral, y de cualquier otra consideración legal, permitidme esbozar brevemente las tres fases cronológicas del embarazo y la posible incidencia de factores de riesgo laboral en cada una de ellas. El embarazo puede dividirse convencionalmente en tres trimestres. Cada trimestre tiene sus propios eventos importantes:

 

Primer trimestre: Es el periodo en el que se forman los órganos y sistemas principales del feto (Organogénesis), es el  de mayor fragilidad.

Las patologías predominantes tienen que ver con la exposición a contaminantes, fármacos y otras sustancias. En este periodo los riesgos laborales más sobresalientes están relacionados con la presencia de contaminantes o de sustancias que pudieran originar daños en el embrión (teratogénicas).


Segundo trimestre: Es la época de movilización y crecimiento intrauterino. El feto se forma por completo.

Las patologías predominantes son las relacionadas con esfuerzo físico, posturas forzadas, movimientos repetitivos...

 

Tercer trimestre: Es el periodo caracterizado por el crecimiento rápido y la maduración del feto.

Las patologías que predominan son similares a las del segundo trimestre, acentuadas por el aumento de volumen de la embarazada y las consiguientes molestias.

 

Atendiendo a estas circunstancias y aunque a priori sea evidente que algunos puestos de trabajo estén exentos de riesgo y por tanto de planificación preventiva, aconsejamos consultar cualquier duda o situación con el médico del Servicio de Prevención. Conviene que la trabajadora embarazada comente su evolución, y refiera su estado subjetivo de salud y aquellas molestias que pudieran estar vinculadas con su trabajo.


¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.  Groucho Marx.


martes, 11 de febrero de 2025

ORIENTACIÓN Y CAMPOS MAGNÉTICOS

 


Es sabido que el planeta Tierra, nuestro planeta, es un imán gigantesco. Posee un campo magnético cuya influencia se extiende desde su núcleo central de hierro incandescente, hasta miles de kilómetros en el espacio. La magnetosfera es una burbuja magnetizada que protege la vida en la Tierra. Sin ella la corriente de partículas energéticas emitida desde el Sol, que conocemos como viento solar, haría ya tiempo que habría deteriorado nuestra atmósfera, barriendo a su paso cualquier vestigio de vida.

Pero a diferencia de una clásica barra imantada, el magnetismo de la Tierra es diferente. Ha ido cambiando a lo largo del tiempo, porque tiene su origen en el interior del núcleo de hierro fundido. El origen preciso de este fenómeno resulta complicado de explicar. Se cree que se debe al efecto geodinamo, por el que la circulación de metales líquidos en el núcleo terrestre genera corrientes eléctricas, que a su vez originan el campo magnético.


De manera que la vida en la Tierra, por supuesto con la nuestra incluida, debe su existencia a este escudo protector de la magnetosfera. Pero no termina aquí su utilidad para los seres vivos. Desde hace tiempo, muchos zoólogos y naturalistas han venido observando que muchas especies han evolucionado hacia el desarrollo de formas muy ingeniosas de utilizar el campo magnético terrestre. Igual que lo vienen utilizando los marinos para navegar por esos mares, muchos otros animales, tanto especies marinas como terrestres, aves, mamíferos y hasta insectos, han desarrollado a lo largo de millones de años, un sentido que detecta el campo magnético terrestre, y lo utiliza para desplazarse, para navegar o volar en la dirección correcta.

Fue un zoólogo ruso, Aleksandr von Middendorf, quien ya en el siglo XIX, registró localidades y fechas de llegada de varias especies de aves migratorias. Basándose en los datos observados, dibujó varias curvas sobre los mapas a las que llamó isopiptesas, o líneas de llegada simultánea.


Partiendo de aquellas líneas de Middendorf, que reflejaban las direcciones de llegada de las aves, puede deducirse una convergencia general en dirección al norte, al polo norte magnético. Middendorf publicó sus trabajos hacia 1850, proponiendo que las aves migratorias utilizan para orientarse el campo magnético terrestre. Se refería a las aves como marineros del aire, capaces de navegar a pesar del viento, del tiempo atmosférico, de la oscuridad o de las nubes. Casi todos sus colegas de la época se mostraron escépticos. Algo que resulta ciertamente paradójico, porque conviene recordar que precisamente en aquellas décadas centrales del XIX, muchos de quienes se consideraban a sí mismos hombres de ciencia, aceptaban sin mayor reparo las ideas pseudocientíficas más estrambóticas, como la telepatía, el espiritismo y otros muchos fenómenos paranormales. Sin embargo, fueron incapaces de reconocer la influencia de los campos magnéticos sobre la biología.

Ya en pleno siglo XX, el físico americano Henry Yeagley, realizó durante la Segunda Guerra Mundial investigaciones para el cuerpo de Señales del ejército de los USA, estudiando las capacidades de navegación de las palomas mensajeras, que todavía entonces se utilizaban para transportar mensajes. El mecanismo por el que las palomas encontraban el camino de regreso de forma infalible, seguía siendo un misterio. Yeagley aventuró que las palomas podían seguir tanto la rotación de la Tierra como su campo magnético, formándose en el cerebro de las aves una especie de retícula que le proporcionaba las coordenadas de latitud y longitud. Probó su teoría fijando imanes a un grupo determinado de palomas, con lo que erraban el camino o lo encontraban con gran dificultad.

Desde entonces, muchos investigadores han establecido la orientación mediante los campos magnéticos de muchos animales, como una realidad incontestable.  Se han realizado en este sentido experimentos exitosos con tortugas marinas, truchas arcoíris, aves, mamíferos marinos, insectos y hasta bacterias. De hecho, parece demostrado que incluso algunas plantas poseen alguna especie de mecanismo que les impulsa a orientar sus hojas o sus ramas en una determinada dirección.


La facultad de muchos seres vivos para detectar campos magnéticos y aprovechar esa capacidad, ya no se pone en duda. Diferentes investigaciones se centran actualmente en averiguar si esos sentidos de orientación funcionan en algunos casos como una brújula convencional, o en otros la magnetocepción la confiere una especie de brújula química. Otro de los objetivos de estudio es conocer en qué partes anatómicas se localizan estos órganos. Sabemos que en algunos peces se sitúan en la nariz, por lo que no resulta exagerado decir que huelen los campos magnéticos. Algunos insectos utilizan las antenas… En definitiva la casuística es de lo más variopinta. Nuestro profesor Bigotini sin ir más lejos, es capaz de detectar el campo magnético de una copa de gin tonic, mediante la sutil vibración de los pelos de su bigote. Y si se lo propone, distingue con los ojos cerrados el jamón ibérico de bellota de cualquier otro sucedáneo.

La verdadera felicidad es como la mahonesa: cuesta un huevo alcanzarla y es difícil evitar que se corte.


viernes, 7 de febrero de 2025

JOSÉ PEÑARROYA, DON PÍO Y LOS TEBEOS DEL FRANQUISMO

 


El señor con cara de loco que aparece en la foto, era José Peñarroya, un castellonense de Forcall, nacido en 1910. Combatió durante la guerra en el ejército republicano, detalle que al término de la contienda le acarreó, como al resto de españoles en su situación, no pocas dificultades. Tuvo que ganarse la vida como contable, hasta que su habilidad con el lápiz le abrió las puertas de los Estudios Chamartín, donde se produjeron los primeros cortos de animación en España. Comenzó a colaborar en Bruguera a partir de 1947, dibujando para las revistas Pulgarcito y DDT, por entonces las más populares entre la chiquillería. En Bruguera formó Peñarroya un trío irrepetible con Cifré y Escobar, quienes también merecen un lugar de honor en nuestra Historia de la Historieta. Más que compañeros de trabajo, fueron los tres verdaderos amigos. Compartieron un estudio alquilado, y pasaban los domingos juntos en el campo buscando setas. En esta primera época con Bruguera aparecieron sus personajes más recordados: Don Pío, Gordito Relleno, Calixto o Don Berrinche.

En 1957, descontentos con el trato de la editorial, Peñarroya, junto a los citados Escobar y Cifré, y junto a Conti y Giner, que se les unieron, crearon una empresa autogestionaria que editó la revista Tío Vivo. Como los derechos de sus historietas pertenecían a Bruguera, Peñarroya tuvo que crear otras nuevas, entre las que destacó La familia Pi, con similitudes muy evidentes con la de Don Pío.

A pesar del éxito de Tío Vivo, aquel grupo de amigos no gestionó bien la empresa, que acabó por desaparecer. Volvieron todos al redil de Bruguera donde continuaron sus carreras. De la segunda etapa de Peñarroya en la firma, además de sus series más clásicas, podemos recordar las de Floripondia Piripí, Pitagorín o Pepe, el hincha, inspirada ésta última en la pasión por el fútbol de su autor.

Pero sin duda las historietas más emblemáticas de José Peñarroya fueron Don Pío y Gordito Relleno, cargadas ambas de un humor ingenuo y un poco amargo, no exento de una pizca de crítica social, la poca que podía hacerse en aquella época negra en la que cada viñeta era mirada con lupa por la censura franquista. La ironía y la intención crítica del artista están sobre todo presentes en Don Pío. Su protagonista es un modesto empleado, honrado y trabajador, siempre abrumado por la tiranía de su jefe, y hasta por la de su esposa, Doña Benita, empeñada constantemente en superar a sus vecinas y en ascender en una escala social en la que resulta del todo imposible subir un solo peldaño. Las letras, las hipotecas, las deudas, y el no llegar nunca a fin de mes, constituyen el pan de cada día del pobre Don Pío. Si el Carpanta de Escobar es un marginado, un sin techo que las pasa moradas, el Don Pío de Peñarroya no le va a la zaga en tribulaciones. Tiene un trabajo, un hogar y una esposa, sí, pero en esencia, vive la misma pesadilla que el pobre Carpanta. La misma que vivían millones de españoles explotados y humillados, a los que se hurtó hasta el derecho a la protesta.

Aquí os dejamos, como siempre, una selección de páginas de José Peñarroya, otro superviviente que llenó nuestra infancia de sonrisas, aunque fueran un poco tristes.






















martes, 4 de febrero de 2025

HOPE LANGE, UNA VIDA ANTE LAS CÁMARAS

 



Hija de un músico y una actriz, la pequeña Hope Lange comenzó muy jovencita a ponerse ante las cámaras. Fueron primero las cámaras de los fotógrafos, cuando se inició como modelo infantil aún antes de empezar en el instituto. Una foto publicitaria en la que aparecía con un extraño sombrero que se comercializó como transistor, la lanzó a la fama. La chica de la radio en la cabeza, que aparecía en diarios, revistas y carteles, se convirtió en un rostro popular, y la jovencísima Hope inició su carrera como actriz primero en televisión, y poco después en los platós hollywoodienses. Debutó con un papel secundario en Bus Stop, junto a Marilyn Monroe y Don Murray, que se acabó convirtiendo en su primer marido en cuanto la pequeña Hope tuvo edad suficiente para casarse. Actuó también en La verdadera historia de Jesse James, formando una pareja encantadora con el entonces también jovencísimo Robert Wagner. La contrató la Warner, y fue en aquella firma donde cosechó sus mayores éxitos: Peyton Place, por la que obtuvo varios premios, El baile de los malditos, Un gánster para un milagro, de Frank Capra, junto a Glenn Ford y Bette Davis, y hasta llegó a ser la partenaire del rey del rock, nada menos que Elvis Presley en persona, en el que fue una especie de intento fallido de introducir al ídolo en un guión más dramático que aquellas comedias musicales que protagonizaba.

Después su carrera cinematográfica declinó un tanto, y Hope Lange, ya algo más madura, se centró en las series televisivas, actuando en algunas muy exitosas en América. Alternó, no obstante, la televisión con ocasionales apariciones en el cine, adaptándose muy bien a papeles de mujeres de edad.

En el terreno amoroso, además de su primer matrimonio con Don Murray, tuvo otros dos, uno con el productor Alan Pakula, y el último ya en edad provecta, con el también productor Charles Hollerith. Se le conocieron además varios affaires amorosos, por ejemplo, con Glenn Ford o con Frank Sinatra. En definitiva, la pequeña Hope Lange tuvo finalmente una larga vida ante las cámaras. Para recordarla, os ofrecemos el enlace con un video que repasa su biografía y muestra diversas imágenes de la actriz.

La vida y el triste final de Hope Lange

https://www.youtube.com/watch?v=9POLEeg-wi0

Próxima entrega: Steve McQueen


sábado, 1 de febrero de 2025

LA CAZA DE JUDÍOS EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIV

 


El clima antijudío, que había ido creciendo en el resto de Europa durante el siglo XIII, al que contribuyeron las  duras medidas contra los hebreos del Concilio de Letrán (1215), se instaló en la península con algún retraso, pero con idéntica o aún mayor crudeza. Se habían tomado medidas radicales contra la comunidad judía en Inglaterra y en Francia, concretamente en París, donde se produjo una quema masiva de ejemplares del Talmud. Navarra, más ligada a sus vecinos franceses que el resto de los reinos peninsulares, fue testigo del estallido de la violencia contra las juderías de 1328. Lideró el movimiento antijudío fray Pedro de Olligoyen, un franciscano  exaltado al frente de un violento grupo autodenominado los matadores de judíos. La inquina contra la raza hebrea se agravó con las sucesivas epidemias de peste, tragedia que se dio en achacar a las diabólicas artes de los judíos, de manera que en muchos lugares se tomaron como chivo expiatorio.


En la Corona de Aragón se produjeron asaltos a las juderías con gran profusión de sangre en Barcelona, Cervera, Lérida, Tárrega, y Gerona, siempre bajo la acusación de ser los judíos causantes o propagadores de la peste negra.

En la Corona de Castilla el cada día mayor rechazo a los judíos se contaminó además de política. Enrique de Trastámara, el príncipe bastardo aspirante al trono, alentó durante la guerra sucesoria el creciente antijudaísmo, para atraer simpatizantes a su causa. Las tropas trastamaristas  actuaron con inusitada violencia contra juderías en tierras palentinas y burgalesas, exigiéndoles grandes sumas de dinero que sirvieron para financiar la guerra civil. Una vez entronizado como Enrique II, el Trastámara intentó dar marcha atrás, pero ya era tarde. Durante su reinado las tierras castellanas y leonesas se convirtieron en un infierno para los seguidores de la ley mosaica, tal como lo recogió en aquel tiempo el cronista hebreo Menahem ben Zerak. Tanto muchos procuradores de villas y ciudades castellanas, como las mismas Cortes, patrocinaron durísimos ataques contra los judíos. El canciller Pedro López de Ayala escribió en su Rimado de Palacio:

Allí vienen los judíos, que están aparejados

para beber la sangre de los pobres cuytados.


Pero los mayores  y más feroces ataques a las juderías se produjeron ya en la última década del siglo XIV. Fallecidos el rey castellano Juan I y el obispo de Sevilla, don Pedro Gómez Barroso, que prudentemente contuvieron la furia antijudía en Andalucía, Ferrán Martínez, un arcediano de Écija, exaltado incendiario de juderías, se puso al frente del movimiento popular antihebreo, propagándose la violencia primero al valle del Guadalquivir, y después a muchos otros lugares de la meseta castellana y de la Corona de Aragón. A propósito del caso, seguimos la crónica del citado Pedro López de Ayala: Perdiéronse por este levantamiento en este tiempo las aljamas de los judíos de Sevilla e Córdoba e Burgos e Toledo e Logroño e otras muchas del regno; e en Aragón las de Barcelona e Valencia e otras muchas; e los que escaparon quedaron muy pobres. El número de víctimas judías de los desórdenes de 1391 se ha estimado en unas cuatro mil, y es muy posible que los cálculos hayan quedado cortos.


Consecuencia directa de aquellos estallidos de violencia fue la conversión masiva de miles de judíos que aceptaron el bautismo no por convicción, sino sencillamente para salvar sus vidas. En los años siguientes, muchos predicadores en Castilla y el valenciano Vicente Ferrer en Aragón, se esforzaron por atraer a la fe cristiana a muchos judíos. La mayor parte de las conversiones no fueron sinceras, lo que causó la pervivencia de un creciente criptojudaísmo en los reinos peninsulares. Los nuevos cristianos y sus descendientes continuaron practicando su vieja religión en la intimidad de sus hogares, aunque de puertas afuera simularan ser cristianos y hasta algunos profesaran como religiosos. Con el tiempo, volvería a encenderse la mecha que estalló en nuevos conflictos y en interminables violencias que iban a prolongarse hasta la definitiva expulsión de los judíos durante el reinado de los Reyes Católicos.

Capítulo aparte merecen los conversos sinceros. Algunos de ellos lo fueron tanto y con tal intensidad, que se acabarían convirtiendo en los más feroces inquisidores y celosos perseguidores de judíos y de moros. No hay peor cuña que la de la misma madera.

-Querida, acabo de romper un plato en la cocina.

-Ahora mismo voy con la escoba.

-Mujer, no es tan urgente, puedes venir andando.