Boixcar fue la firma que siempre utilizó en sus
dibujos Guillermo Sánchez Boix. Nacido en la localidad barcelonesa de Sant Just
Desvern en 1917, apenas se tienen datos de su biografía. Sin que exista
demasiada seguridad, se le han atribuido algunos dibujos de tema bélico
aparecidos sin firma durante los años de la guerra de España, cuando apenas
debía tener veinte años, por lo que cabe inferir que su vocación por el dibujo
y su carrera en la ilustración tuvieron un comienzo precoz. Pero su etapa de
mayor actividad abarca las décadas de los cuarenta y los cincuenta, veinte años
en los que dibujó y guionizó series de aventuras que publicó la editorial Marco
en los cuadernillos apaisados clásicos del tebeo español de posguerra. El
mundo futuro, una especie de versión española de las aventuras de Flash Gordon, trasladaba al lector
infantil a mundos fantásticos en planetas lejanos. El puma fue una serie de
aventuras mucho más clásica, con el típico héroe juvenil triunfando en
arriesgadas empresas.
Pero
la serie por la que Boixcar ha pasado a la historia del tebeo español, y
glosamos hoy en nuestra particular Historia del Cómic, es sin duda Hazañas bélicas. Publicada por editorial
Toray, y concebida desde sus comienzos como una serie enfocada a adolescentes
creciditos o incluso a adultos, Hazañas
bélicas se dedicó por su autor a exaltar los valores castrenses con
inflamado ardor. Naturalmente, en aquella España del águila rampante y las
filas prietas, la serie no sólo no tuvo ni el más mínimo problema con la
censura, sino que fue reconocida, premiada y estimulada por el régimen
franquista. Los escenarios y los argumentos de Hazañas bélicas se fueron amoldando a los vientos políticos que
soplaron en esos años. Al principio las historietas se centraron en la División
Azul y el papel de los voluntarios españoles en la campaña de Rusia, con una
visión benévola de las fuerzas del Eje, alemanes e italianos. Y en los años
cincuenta, el tebeo giró hacia la simpatía por las fuerzas americanas en Corea,
con el sargento Gorila, el personaje que
protagonizó la serie en esa segunda época. Leemos en Tebeoesfera:
De estilo acusadamente figurativo y muy
apoyado en la documentación, por más que el autor abusó de la copia de obra
ajena, su paso por la historieta española fue verdaderamente importante por
lograr un dibujo efectista que atrajo a la lectura de tebeos tanto a niños como
a mayores. Su cuidadosa reproducción de material bélico, paisajes y escenas
guerreras generó una consideración distinguida hacia los tebeos que firmaba,
que por su temática supusieron alimento de muchos españoles que habían vivido
el aliento cercano o el eco lejano de las guerras.
Guillermo
Sánchez Boix, Boixcar, cesó su actividad y desapareció del mapa del tebeo en
1960. Celoso como fue de su vida privada, evitó siempre acudir a reuniones y
convenciones de ilustradores, por lo que algunos le consideraron fallecido en
esa fecha. El dibujante realmente murió en 1964, cuando Toray publicó una breve
nota anunciando su defunción. Como siempre hacemos, os dejamos un puñado de
portadas y páginas de su mano para que sean descubiertas por los jóvenes y
recordadas por los viejos.







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