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jueves, 29 de octubre de 2026

BOIXCAR, EL SARGENTO GORILA Y LAS HAZAÑAS BÉLICAS

 


Boixcar fue la firma que siempre utilizó en sus dibujos Guillermo Sánchez Boix. Nacido en la localidad barcelonesa de Sant Just Desvern en 1917, apenas se tienen datos de su biografía. Sin que exista demasiada seguridad, se le han atribuido algunos dibujos de tema bélico aparecidos sin firma durante los años de la guerra de España, cuando apenas debía tener veinte años, por lo que cabe inferir que su vocación por el dibujo y su carrera en la ilustración tuvieron un comienzo precoz. Pero su etapa de mayor actividad abarca las décadas de los cuarenta y los cincuenta, veinte años en los que dibujó y guionizó series de aventuras que publicó la editorial Marco en los cuadernillos apaisados clásicos del tebeo español de posguerra. El mundo futuro, una especie de versión española de las aventuras de Flash Gordon, trasladaba al lector infantil a mundos fantásticos en planetas lejanos. El puma fue una serie de aventuras mucho más clásica, con el típico héroe juvenil triunfando en arriesgadas empresas.


Pero la serie por la que Boixcar ha pasado a la historia del tebeo español, y glosamos hoy en nuestra particular Historia del Cómic, es sin duda Hazañas bélicas. Publicada por editorial Toray, y concebida desde sus comienzos como una serie enfocada a adolescentes creciditos o incluso a adultos, Hazañas bélicas se dedicó por su autor a exaltar los valores castrenses con inflamado ardor. Naturalmente, en aquella España del águila rampante y las filas prietas, la serie no sólo no tuvo ni el más mínimo problema con la censura, sino que fue reconocida, premiada y estimulada por el régimen franquista. Los escenarios y los argumentos de Hazañas bélicas se fueron amoldando a los vientos políticos que soplaron en esos años. Al principio las historietas se centraron en la División Azul y el papel de los voluntarios españoles en la campaña de Rusia, con una visión benévola de las fuerzas del Eje, alemanes e italianos. Y en los años cincuenta, el tebeo giró hacia la simpatía por las fuerzas americanas en Corea, con el sargento Gorila, el personaje que protagonizó la serie en esa segunda época. Leemos en Tebeoesfera:

De estilo acusadamente figurativo y muy apoyado en la documentación, por más que el autor abusó de la copia de obra ajena, su paso por la historieta española fue verdaderamente importante por lograr un dibujo efectista que atrajo a la lectura de tebeos tanto a niños como a mayores. Su cuidadosa reproducción de material bélico, paisajes y escenas guerreras generó una consideración distinguida hacia los tebeos que firmaba, que por su temática supusieron alimento de muchos españoles que habían vivido el aliento cercano o el eco lejano de las guerras.

Guillermo Sánchez Boix, Boixcar, cesó su actividad y desapareció del mapa del tebeo en 1960. Celoso como fue de su vida privada, evitó siempre acudir a reuniones y convenciones de ilustradores, por lo que algunos le consideraron fallecido en esa fecha. El dibujante realmente murió en 1964, cuando Toray publicó una breve nota anunciando su defunción. Como siempre hacemos, os dejamos un puñado de portadas y páginas de su mano para que sean descubiertas por los jóvenes y recordadas por los viejos.


















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