Hijo
de una familia de la aristocracia independentista norteamericana, Washington Irving nació en Manhattan en
1783. Su madre le llamó así por George Washington, que conoció y trató al niño
en sus primeros años. Desde muy joven manifestó su preferencia por las letras,
vocación que alentó su familia. Sus hermanos, prósperos comerciantes, financiaron
su carrera de escritor. Sus primeras lecturas fueron Las mil y una noches y Robinson
Crusoe. En la adolescencia realizó varios viajes fluviales por el Hudson, y
residió durante algún tiempo en la colonia holandesa de Sleepy Hollow, que
convertiría en escenario de uno de sus relatos más célebres.
Se
inició como escritor profesional en la prensa, concretamente en el Morning
Chronicle de Nueva York, donde a partir de 1802, se ocupó de las noticias
locales con el seudónimo de Jonathan Oldstyle, uno de los muchos que empleó a
lo largo de su carrera. Padeció fiebre amarilla, una infección entonces
endémica en la región, y sus hermanos le pagaron un viaje por Europa para
reponerse. Viajó extensamente por Francia, Italia, Suiza, Holanda e Inglaterra,
y se implicó intensamente en los movimientos sociales de la Europa de la época,
llevando una vida bohemia y rehuyendo en lo posible el trato con la “buena
sociedad” cuyos contactos habían preparado sus hermanos.
Al regresar a América, Washington estudió derecho sin mucho entusiasmo. En 1807 fundó la revista literaria Salmagundi que ridiculizaba la cultura y la política neoyorquinas. Rebautizó a Nueva York con el nombre de Gotham, la ciudad gótica, que siglo y medio después se haría célebre por los cómics de Batman. En 1809 publicó una sátira titulada Una historia de Nueva York desde el principio del mundo hasta el final de la dinastía neerlandesa, por Diedrich Knickerbocker. Antes de su publicación, Irving urdió un engaño colocando anuncios en los diarios neoyorquinos en busca de noticias sobre el profesor Diedrich Knickerbocker, historiador holandés desaparecido de su hotel. Otro anuncio firmado por el director del hotel, amenazaba con publicar un manuscrito que había dejado el desaparecido historiador, si no se presentaba a pagar la factura. El público se tragó la historia. La policía llegó a buscar al holandés, y cuando se supo todo, Washington Irving se hizo enormemente popular. El apellido Knickerbocker hace referencia a un tipo de pantalón usado por los colonos neerlandeses. Con el tiempo, se ha convertido en un apodo de los neoyorquinos en general, y lo han adoptado el equipo de béisbol y el de baloncesto de los New York Knicks.
Tras
arruinarse los negocios familiares, Washington y varios de sus hermanos se instalaron
en Inglaterra. Allí conoció y trató a escritores y artistas del momento, muy
especialmente a Walter Scott, al que le uniría una gran amistad. Irving se
integró entonces en el movimiento romántico.
Por
medio de su hermano Ebenezer, publicó en Nueva York una serie de escritos por
entregas que obtuvieron un gran éxito. Entre aquellos relatos estaba La leyenda de Sleepy Hollow, el famoso
jinete sin cabeza del que se han hecho innumerables reediciones y adaptaciones.
Igual de exitoso o incluso más, fue su relato Rip Van Winkle, un tipo que duerme durante veinte años, acostándose
en la época colonial, y despertando tras la Revolución estadounidense.
Irving
residió a caballo de Londres y París, frecuentando en ambas los salones
literarios más importantes. En uno de los londinenses conoció al escritor
anglo-español José María Blanco-White, que comenzó a inspirarle su amor por
España. En la ciudad alemana de Dresde se enamoró de la joven americana Emily
Foster, que le rechazó; y en París, a Mary Wollstonecraft Shelley, futura
autora de Frankenstein, que se
interesó por él. Irving la rechazó, así que puede decirse que la vida
sentimental del escritor no fue tan intensa como su vida social y literaria.
Su
amigo el bostoniano Alexander Hill Everett, a la sazón embajador en España de
los Estados Unidos, le invitó a reunirse con él en Madrid para traducir al
inglés una colección de documentos sobre Cristóbal Colón. Con esa excusa y con
su hermano Peter, Washington Irving vino a España. La recorrió extensamente, y
quedó prendado de sus tierras, sus lugares y sus gentes. Residió en varias
localidades de Castilla, en Sevilla y en Granada, ciudad que le cautivó de
forma especial. Tras un breve paso por Londres, fue nombrado embajador en
España. Trató a los políticos del periodo isabelino y estableció amistad en
Sevilla con la escritora Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero). Tras
regresar a América, falleció en 1859, siendo enterrado en el cementerio de
Sleepy Hollow.
Washington Irwing fue el primer escritor norteamericano que consiguió vivir de sus escritos, arrastrando una pléyade de lectores fieles en América y Gran Bretaña, sobre todo de sus cuentos cortos, género del que fue un auténtico maestro. Si en sus inicios le ayudó su familia, tras la ruina de los negocios familiares, fue él quien se encargó de varios de sus hermanos y sobrinos. En el área anglosajona fue el iniciador de un modelo literario que prescindió de enseñanzas y moralejas, para centrarse en el entretenimiento del lector. Su estilo contó con grandes defensores como Longfellow, Scott o Thackeray, y con detractores como Edgar Allan Poe, que lo consideraba sobrevalorado. Entre su extensa obra, nos resultan particularmente entrañables sus Cuentos de la Alhambra, publicados en 1832, una de las colecciones de relatos más paradigmáticas del Romanticismo en lengua inglesa. Hoy rescatamos de nuestra biblioteca Bigotini la versión digital de su relato Los buscadores de tesoros. Haced, si os place, clic en el enlace:
https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+buscadores+de+tesoros.pdf
-En pocas palabras, si no estoy equivocado, usted es el mismo demonio, como se le llama corrientemente.
-El
mismo, a sus órdenes, respondió con una inclinación de cabeza que quería ser
cortés.







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