Parece
curioso analizado con cierta distancia, el fenómeno de las numerosas
representaciones de las estrellas a lo largo de la historia, como figuras
pentagonales y habitualmente de cinco puntas. Por qué razón las estrellas que
la humanidad ha observado en el firmamento desde muy antiguo, acabaron siempre
viéndose representadas mediante pentágonos estrellados, es cuestión bien
interesante. Si aplicamos el sentido común, quizá habría que achacarlo al
centelleo que percibimos al mirar las estrellas debido a la variación de
densidad del aire y a otros fenómenos atmosféricos. En cualquier caso, poco ha
cambiado este conjunto de circunstancias desde los primeros tiempos en que
nuestros antepasados comenzaron a escrutar el cielo nocturno con intención de
descifrar los significados ocultos de aquellas luminarias que brillaban como
antorchas en la inabarcable negrura del firmamento.
Las
representaciones de estrellas en forma de pentágonos estrellados son muy
antiguas. Pueden hallarse ya en tablillas mesopotámicas, en jeroglíficos
egipcios, y hasta en diversos ejemplos del arte precolombino mesoamericano.
Pentalfa
es el nombre que recibe el símbolo de la estrella pentagonal, llamada también estrella pitagórica, que servía al fin
de identificar a los miembros de la sociedad secreta que se estableció en torno
a Pitágoras y sus doctrinas gnósticas. Para aquellos adeptos, la péntada, es decir, el número cinco en
sus diferentes formas y representaciones, simbolizaba el número de la armonía
universal, la armonía en la salud y la belleza, y también, claro está, en el
universo del conocimiento, de la búsqueda de la verdad más allá de lo obvio,
tal como la ha definido algún semiólogo moderno.
El
cinco es la equilibrada combinación del dos, el primer número par o díada, y el tres, la tríada o primer impar completo. el príncipe
Matila Ghyka, escritor y profesor de estética rumano, señala que el pentalfa o pentagrama es a la vez el
símbolo del Amor creador y el de la Belleza viva, del equilibrio en la salud
del cuerpo humano. Podría añadirse por extensión, que lo es también del hombre,
del ser humano. Así lo interpreta y lo plasma Leonardo da Vinci en su
archirreproducido hombre de Vitruvio.
Ghyka, en varias de sus obras desarrolla la relación de la estrella pentagonal
con la proporción áurea y con la sucesión de Fibonacci. En el pentágono
invertido que forma en su centro la estrella, puede dibujarse otra estrella
haciendo coincidir sus puntas con los ángulos del pentágono. Dentro de la segunda
estrella puede trazarse una tercera, y así sucesivamente hasta el infinito,
siguiendo siempre la proporción áurea.
Tiene
el pentalfa una dilatada historia
como símbolo de sociedades secretas. Figura en el anagrama rosacruz, y muy
frecuentemente en los de las logias masónicas. Ahí está el tetragrámatron o pentagrama esotérico. El apelativo de pentalfa se debe a que las cinco puntas,
los cinco vértices de la estrella dibujan cinco letras A, alfa en griego.
También a veces se le denomina pentángulo,
por poseer cinco ángulos agudos. Se han desarrollado las ecuaciones que
corresponden a su específica geometría.
En nuestro mundo visual, la estrella pentagonal es una figura extraordinariamente común. La encontramos a nuestro alrededor como representación gráfica de los más dispares significados. Aparece en el paseo de la Fama de Los Ángeles como atributo de las estrellas de Hollywood. Es a la vez, símbolo de muchos partidos revolucionarios, representando sus cinco vértices a los cinco continentes, y expresando así la vocación internacionalista de los movimientos que las exhiben como símbolos. En combinación con el color rojo, simboliza el sufrimiento de los oprimidos en su lucha por la emancipación, y la sangre que se derrama para conseguirla. Es protagonista también de numerosas banderas nacionales, tanto de estados de ideología revolucionaria, como de religión musulmana. En el Islam, la estrella pentagonal representa los cinco pilares o los cinco mandamientos fundamentales de los creyentes. Curiosamente, también en la bandera estadounidense se representa a cada estado mediante una estrella pentagonal. Encontramos en la arquitectura medieval, y muy especialmente en nuestro románico peninsular, huellas templarias de la estrella pentagonal.
-¿Papá,
por qué somos tan feos en esta familia?
-Yo
soy mamá.
-Ay,
perdona.






















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