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miércoles, 4 de febrero de 2026

AL PACINO. POR UNA CABEZA

 



Al Pacino, el inolvidable Michael Corleone de la trilogía de El Padrino, se ganó a pulso con ese papel un sitio en la industria cinematográfica y en los corazones de los espectadores de todo el mundo. Con el triunfo y la fama, dejó atrás a aquel Alfredo James Pacino, un hijo de emigrantes en la jungla de asfalto neoyorquina, de infancia difícil y adolescencia delictiva. Francis Ford Coppola fue para él una especie de hermano mayor que le introdujo en la profesión y siempre le prestó apoyo. El joven Alfredo estudió interpretación con gran aprovechamiento, y llegó a convertirse en un actor talentoso, capaz de manejarse bien en varios registros interpretativos. En Serpico, de Sidney Lumet, o en Scarface, de Brian de Palma, exprimió al límite de su condición de ítaloamericano todos sus recursos gangsteriles. Pero demostró que también era capaz de moverse con soltura en otros géneros. Su interpretación en 1992 del protagonista de Esencia de mujer, de Martin Brest, versión americana de la italiana Profumo di Donna, estuvo por completo a la altura de Vittorio Gassman.

Precisamente de esa gran película, os dejamos el enlace con la magistral escena del tango, uno de los momentos musicales más inolvidables de la historia del cine:

Al Pacino. Tango de Esencia de mujer. 1992

https://www.youtube.com/watch?v=z7jdL7ZgG0Y

Próxima entrega: Susan Sarandon


domingo, 1 de febrero de 2026

CARLOMAGNO O CÓMO CONVERTIRSE EN EMPERADOR

 


En pasadas entregas hemos hablado de Carlomagno, el flamante emperador de la barba florida, que elevó su reino de los francos a la categoría de Imperio Romano Germánico. Pero, claro está, no se llega a forjar un Imperio como ese de la noche a la mañana.

La campaña que Carlomagno emprendió contra los longobardos de Italia, fue poco más que una guerra relámpago, sobre todo si se la compara con la que dirigió contra los sajones, una guerra de treinta años poco más o menos, que ocupó gran parte de su reinado. Sajonia se extendía desde el mar del Norte al bajo y medio Rin, Turingia y el Elba. Media Europa. Los emperadores romanos habían intentado desde mucho tiempo atrás, someter a los sajones sin éxito. Y es que los sajones eran feroces, primitivos y supersticiosos, unas auténticas bestias pardas. Practicaban un paganismo antiguo y cruel, se vestían con pieles de cabra, y vivían del hurto y la rapiña. El Rin era la única barrera natural que les separaba de los francos, pero los sajones atravesaban el río sin ningún pudor, y saqueaban las poblaciones limítrofes cada vez que les venía en gana.


Tiempo atrás, Pipino el Breve había establecido una serie de líneas de defensa fronterizas, imponiendo a los sajones un simbólico tributo anual de trescientos caballos. Cuando Carlomagno accedió al trono, los sajones habían convertido aquel impuesto en una especie de burla en la que entregaban apenas unas decenas de animales viejos y comidos por las pulgas. Pero en el año 772 los exactores francos encargados de recoger el tributo se presentaron en Aquisgrán con las manos vacías. Esto proporcionó a Carlomagno un perfecto pretexto para declarar la guerra a los sajones e invadir sus territorios. Cruzó el Rin, y en Ehresburg levantó un fuerte que sirvió de base para sucesivas expediciones. Desde allí, se dirigió al norte donde destruyó el Irminsul, un ídolo muy venerado por los sajones. Marchó luego hacia el río Weser, para volver después a Austrasia. De esa manera, conquistó la parte más occidental del gran país, sentó las bases para proseguir la invasión, y se convirtió en el paladín de la Iglesia de Roma, cristianizando un extenso territorio y a sus habitantes.


Sin embargo, sólo un año después, en 773, los sajones incendiaron las iglesias que Carlomagno había hecho construir. Siguió una feroz represalia por parte de los francos, con episodios atroces que se prolongaron hasta 804, cuando puede decirse que Sajonia fue completamente sometida. Hubo en aquel periodo bautismos en masa, seguidos de abjuraciones y asesinatos de sacerdotes y frailes, que a su vez, provocaban nuevas y cada vez más sangrientas represalias. En fin, la guerra franco-prusiana que nos es tan familiar en época contemporánea, pero librada once siglos antes con hachas, lanzas y espadas en lugar de cañones. Sobresalió entre los sajones un caudillo llamado Vidikindo, una especie de Vercingetórix redivivo especialista en incendiar abadías y violar a monjas. En Varden, al sur de Bremen, Carlomagno ejecutó a cuatro mil rehenes sajones. El instrumento documental de la represión franca fue el llamado Capitular sajón, un texto urdido a medias por Carlomagno y el papado, cuyo contenido podría resumirse en la fórmula cristianismo o muerte.


Sajonia se transformó en una inmensa prefectura franca. Una red territorial de condados a cargo de condes dotados de amplios poderes sobre vidas y haciendas. Para sofocar las frecuentes revueltas e impedir que se repitieran, el emperador ordenó la deportación en masa de millares de familias sajonas a los territorios occidentales de Austrasia y Neustria. La medida resultó todo un éxito. En el siglo XX la intentaría repetir Hitler repoblando Polonia y Bohemia, y de hecho la repitió Stalin en la Unión Soviética con el mismo éxito que Carlomagno.

En los albores del siglo IX, Sajonia era ya el embrión de la futura Germania. El emperador extendió su dominio hacia el sur y el sureste, dominando Baviera y los territorios alpinos. No le detuvo la oposición del caudillo bávaro Tassilon que se hizo fuerte en Ratisbona durante un breve periodo, al parecer con apoyo de Bizancio. Carlomagno aplastó también la insurrección con gran regocijo por parte de Roma, cuyas hostilidades con Bizancio eran más que patentes. Así, el emperador de la barba florida extendió su dominio hasta el curso inferior del Danubio y Panonia, la actual Hungría.

También durante el verano de 778, Carlomagno estuvo a punto de extender su dominio hasta Hispania, una vieja aspiración de su reinado. No pudo ser. La Zaragoza musulmana, pieza clave para dominar el valle del Ebro, se le resistió. Frente a sus murallas, el emperador de los francos tuvo noticia de una nueva revuelta en Sajonia, y volvió grupas. En su retirada, saqueó Pamplona, y al regresar a su reino por el paso de Roncesvalles, fue sorprendida su retaguardia por grupos de vascones en el desfiladero de Valcarlos. En la escaramuza perdió la vida su paladín Roland, también conocido como Roldán, Rolando u Orlando, episodio que dio origen al cantar de gesta más famoso de Europa, la Chanson de Roland.

al-Andalus, la Hispania musulmana, quedó así definitivamente separada de Europa por los Pirineos y por varios siglos. Los entonces todavía incipientes reinos cristianos peninsulares, fueron poco a poco estableciendo puentes culturales con el continente, sobre todo a través del Camino de Santiago, verdadero cordón umbilical y arteria cultural que unió la península Ibérica al Occidente europeo.

 

Para amasar una gran fortuna hay que hacer harina a mucha gente. Manolito, el amigo de Mafalda.

miércoles, 28 de enero de 2026

WASHINGTON IRVING, UN AMERICANO ENAMORADO DE ESPAÑA

 


Hijo de una familia de la aristocracia independentista norteamericana, Washington Irving nació en Manhattan en 1783. Su madre le llamó así por George Washington, que conoció y trató al niño en sus primeros años. Desde muy joven manifestó su preferencia por las letras, vocación que alentó su familia. Sus hermanos, prósperos comerciantes, financiaron su carrera de escritor. Sus primeras lecturas fueron Las mil y una noches y Robinson Crusoe. En la adolescencia realizó varios viajes fluviales por el Hudson, y residió durante algún tiempo en la colonia holandesa de Sleepy Hollow, que convertiría en escenario de uno de sus relatos más célebres.

Se inició como escritor profesional en la prensa, concretamente en el Morning Chronicle de Nueva York, donde a partir de 1802, se ocupó de las noticias locales con el seudónimo de Jonathan Oldstyle, uno de los muchos que empleó a lo largo de su carrera. Padeció fiebre amarilla, una infección entonces endémica en la región, y sus hermanos le pagaron un viaje por Europa para reponerse. Viajó extensamente por Francia, Italia, Suiza, Holanda e Inglaterra, y se implicó intensamente en los movimientos sociales de la Europa de la época, llevando una vida bohemia y rehuyendo en lo posible el trato con la “buena sociedad” cuyos contactos habían preparado sus hermanos.

Al regresar a América, Washington estudió derecho sin mucho entusiasmo. En 1807 fundó la revista literaria Salmagundi que ridiculizaba la cultura y la política neoyorquinas. Rebautizó a Nueva York con el nombre de Gotham, la ciudad gótica, que siglo y medio después se haría célebre por los cómics de Batman. En 1809 publicó una sátira titulada Una historia de Nueva York desde el principio del mundo hasta el final de la dinastía neerlandesa, por Diedrich Knickerbocker. Antes de su publicación, Irving urdió un engaño colocando anuncios en los diarios neoyorquinos en busca de noticias sobre el profesor Diedrich Knickerbocker, historiador holandés desaparecido de su hotel. Otro anuncio firmado por el director del hotel, amenazaba con publicar un manuscrito que había dejado el desaparecido historiador, si no se presentaba a pagar la factura. El público se tragó la historia. La policía llegó a buscar al holandés, y cuando se supo todo, Washington Irving se hizo enormemente popular. El apellido Knickerbocker hace referencia a un tipo de pantalón usado por los colonos neerlandeses. Con el tiempo, se ha convertido en un apodo de los neoyorquinos en general, y lo han adoptado el equipo de béisbol y el de baloncesto de los New York Knicks.


Tras arruinarse los negocios familiares, Washington y varios de sus hermanos se instalaron en Inglaterra. Allí conoció y trató a escritores y artistas del momento, muy especialmente a Walter Scott, al que le uniría una gran amistad. Irving se integró entonces en el movimiento romántico.

Por medio de su hermano Ebenezer, publicó en Nueva York una serie de escritos por entregas que obtuvieron un gran éxito. Entre aquellos relatos estaba La leyenda de Sleepy Hollow, el famoso jinete sin cabeza del que se han hecho innumerables reediciones y adaptaciones. Igual de exitoso o incluso más, fue su relato Rip Van Winkle, un tipo que duerme durante veinte años, acostándose en la época colonial, y despertando tras la Revolución estadounidense.

Irving residió a caballo de Londres y París, frecuentando en ambas los salones literarios más importantes. En uno de los londinenses conoció al escritor anglo-español José María Blanco-White, que comenzó a inspirarle su amor por España. En la ciudad alemana de Dresde se enamoró de la joven americana Emily Foster, que le rechazó; y en París, a Mary Wollstonecraft Shelley, futura autora de Frankenstein, que se interesó por él. Irving la rechazó, así que puede decirse que la vida sentimental del escritor no fue tan intensa como su vida social y literaria.


Su amigo el bostoniano Alexander Hill Everett, a la sazón embajador en España de los Estados Unidos, le invitó a reunirse con él en Madrid para traducir al inglés una colección de documentos sobre Cristóbal Colón. Con esa excusa y con su hermano Peter, Washington Irving vino a España. La recorrió extensamente, y quedó prendado de sus tierras, sus lugares y sus gentes. Residió en varias localidades de Castilla, en Sevilla y en Granada, ciudad que le cautivó de forma especial. Tras un breve paso por Londres, fue nombrado embajador en España. Trató a los políticos del periodo isabelino y estableció amistad en Sevilla con la escritora Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero). Tras regresar a América, falleció en 1859, siendo enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow.

Washington Irwing fue el primer escritor norteamericano que consiguió vivir de sus escritos, arrastrando una pléyade de lectores fieles en América y Gran Bretaña, sobre todo de sus cuentos cortos, género del que fue un auténtico maestro. Si en sus inicios le ayudó su familia, tras la ruina de los negocios familiares, fue él quien se encargó de varios de sus hermanos y sobrinos. En el área anglosajona fue el iniciador de un modelo literario que prescindió de enseñanzas y moralejas, para centrarse en el entretenimiento del lector. Su estilo contó con grandes defensores como Longfellow, Scott o Thackeray, y con detractores como Edgar Allan Poe, que lo consideraba sobrevalorado. Entre su extensa obra, nos resultan particularmente entrañables sus Cuentos de la Alhambra, publicados en 1832, una de las colecciones de relatos más paradigmáticas del Romanticismo en lengua inglesa. Hoy rescatamos de nuestra biblioteca Bigotini la versión digital de su relato Los buscadores de tesoros. Haced, si os place, clic en el enlace: 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+buscadores+de+tesoros.pdf

-En pocas palabras, si no estoy equivocado, usted es el mismo demonio, como se le llama corrientemente.

-El mismo, a sus órdenes, respondió con una inclinación de cabeza que quería ser cortés.


domingo, 25 de enero de 2026

CUTTER Y OTRAS HERRAMIENTAS DE CORTE. UN PERRO ANDALUZ


 

París, 1929. Luis Buñuel tenía 29 años y Salvador Dalí 25. En colaboración escribieron el guión de un cortometraje, que tras algunas dudas, titularon Un chien andalou. Años después Buñuel, siendo ya un cineasta consagrado, confesó que para escribir aquel guión siguieron una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. El resultado se exhibió en las pantallas al compás de la música grandilocuente de Richard Wagner. Sorprendió a casi todos y también consiguió irritar a unos cuantos. Con el tiempo, aquel controvertido perro andaluz se ha convertido en un film de culto, la quintaesencia del surrealismo cinematográfico.

 

Sin duda el fotograma más célebre de la película es el que suele aparecer en los affiches, y reproduzco aquí. El plano del ojo, de la cuchilla afilada, seguido inmediatamente de otro en que un jirón de nube atraviesa la pálida redondez de la luna, resulta escalofriante y para algunos, hasta obsceno. A mí me sirve para introducir como quien no quiere la cosa, el tema preventivo de hoy: riesgos y medidas preventivas de las herramientas de corte. Concretamente del cúter, un utensilio habitualmente común en una gran variedad de actividades y tareas.


Deficiencias más comunes de la herramienta y su uso:

Cierre de recogida del filo flojo o que no se enclave en posición fija.

Hoja mellada.

Mango deteriorado.

Cortar en dirección a la mano o al cuerpo.

Guardar el cúter con la hoja extendida en algún bolsillo.

 

Medidas preventivas:

Asegurarse del buen estado de la herramienta, desechando aquellas que presenten alguna deficiencia de las citadas.

Comprobar que las hojas estén bien afiladas.

Garantizar que el corte no se dirija a la mano desprotegida o a cualquier otra parte del cuerpo de quien utiliza el cúter o de las personas próximas.

Jamás utilizar la herramienta para otros cometidos diferentes, como abrir una lata, atornillar u otros.

Tras su uso, guardar el cúter con el resto de las herramientas en el lugar establecido. No llevarlo en los bolsillos de monos, batas u otras ropas de trabajo.

No limpiar nunca la herramienta con la ropa de trabajo.

No gesticular ni hacer movimientos bruscos con el cúter en la mano.

 

Equipo de protección individual:

En caso de trabajadores que utilicen el cúter de forma frecuente y reiterada durante periodos de tiempo considerables, se utilizarán guantes de material anticorte.

Ya veis que cuando se trata de la integridad física, toda precaución es poca. Procurad no cortaros ni en sentido literal ni en sentido figurado. No negaré que algunas veces, por prudencia, conviene callar. Pero a la larga, y sobre todo en exceso, las verdades resultan muy indigestas. Si nos tragamos muchas y no las echamos fuera, acaban por hacernos daño. Cierto personaje, cuando no podía soportar más la carga, cavaba en la tierra un pequeño hoyo, susurraba en él su verdad, y después lo volvía a cubrir de tierra. La cosa acabó mal, pero como no tiene nada que ver con el cúter ni con los riesgos laborales, mejor lo dejamos.

Si siempre dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada.  Mark Twain.


miércoles, 21 de enero de 2026

SEMILLAS: LA VIDA ENCAPSULADA

 


Siguiendo en este comentario a la bióloga Karen James, conviene comenzar por decir que no todas las plantas tienen semillas. Las más primitivas, los musgos y los helechos, no tienen ni semillas ni flores. Se reproducen mediante esporas. Incluso las algas acuáticas, todavía más primitivas, no producen semillas y ni siquiera esporas.

Hace unos trescientos cincuenta millones de años, los bosques cubiertos de musgo dieron paso a impresionantes selvas de helechos tan grandes como árboles. Los insectos y los primitivos arácnidos vivían allí a sus anchas aprovechando el alimento y el cobijo que les brindaban esas plantas. Mientras tanto, en el agua, las aletas de algunos peces empezaron a evolucionar y a transformarse en patas que les permitieron caminar sobre tierra firme, convirtiéndose sus descendientes primero en anfibios y mucho más tarde en reptiles. Así, la vida fue ganando terreno, pasando del medio acuático al terrestre.


Fue en esa misma época cuando las esporas de algunos helechos evolucionaron, crecieron y desarrollaron un almacén interno de nutrientes de almidón, y una cubierta impermeable. Habían nacido las primeras semillas. Esos almacenes de nutrientes proporcionaban a las plantas una ventaja decisiva, porque las semillas podían sobrevivir durante cierto tiempo aún en condiciones adversas y lugares secos donde las esporas de vida efímera no tenían la más mínima posibilidad de supervivencia.

Charles Darwin realizó experimentos para averiguar cuánto tiempo podían sobrevivir distintas semillas en el agua marina saturada de sal. Un medio inhóspito, ya que las semillas prefieren para germinar el agua dulce. Pues bien, Darwin comprobó que muchas semillas podían permanecer durante un tiempo prolongado en agua salada, así que, transportadas por las corrientes marinas, podían viajar muy lejos, colonizando nuevos continentes. Es lo que el científico pretendía demostrar.



Las capas impermeables de las semillas las ayudan a sobrevivir no sólo en lugares secos o en el océano, sino también durante mucho tiempo. En 2005, un equipo científico de Israel consiguió hacer germinar una semilla de más de dos mil años de antigüedad.

Las ventajas que ofrecían las semillas permitieron que las primeras plantas que las desarrollaron tuvieran éxito evolutivo, y que sus descendientes hayan llegado hasta nuestro tiempo desde hace millones de años. Así que cuando pasees por una pradera, te pongas una camiseta de algodón o comas pan tierno, acuérdate de los antepasados de esas plantas, y de cómo evolucionaron hasta convertirse en los cientos de miles de hermosísimas y útiles plantas con las que compartimos el planeta Tierra, gracias a su almacén de energía y a sus cubiertas impermeables.

El profe Bigotini se ha metido en la bañera envuelto en un chubasquero. Ha resistido tres horas, pero haciendo trampa, porque le quedaba fuera del agua su enorme nariz. Ahora parece que tiene fiebre. Me temo que pasaremos otra noche en urgencias.

-¿Duelen mucho los tatuajes?

-Hombre, depende del sitio en que te los hagas.

-Bueno, yo soy de Reus…


domingo, 18 de enero de 2026

AMBRÓS, UN TALENTO NO RECONOCIDO


 

Ambrós fue el seudónimo con el que firmó siempre sus trabajos Miguel Ambrosio Zaragoza, uno de los dibujantes más prolíficos y geniales del tebeo español. Valenciano, nacido en la localidad de Albuixech en 1913, estudió magisterio en Valencia, y ejerció la docencia hasta el final de la guerra civil, cuando fue “depurado” como tantos otros maestros de la República, por el régimen de Franco. Tras unos años de miseria en los que ayudó a sobrevivir a sus padres en el campo, se inició en el dibujo en 1946 en la Editorial Valenciana que dirigía Juan Puerto, con algunas historietas humorísticas. Se trasladó a Barcelona a los pocos meses, y allí dibujó hasta 1951 la serie El Caballero Fantasma, con guiones de Federico Amorós. Era un personaje inspirado en El Zorro de José Mallorquí, cuyas novelas de aventuras tuvieron gran éxito en la España de aquellos años. Entre 1951 y 1956 continuó dibujando la serie Chispita, el hijo del Jinete Fantasma.

En 1956, cuando ya se había hecho un nombre en la industria del tebeo y una reputación como dibujante, fichó por la editorial Bruguera, donde ilustró las historietas de aventuras que periódicamente aparecían en la revista Pulgarcito, y algunos libros de la editorial, adaptaciones para niños de grandes novelas. Al mismo tiempo, colaboró con el guionista Víctor Mora en una nueva serie: El Capitán Trueno, concebida un poco como versión más actualizada de El Guerrero del Antifaz, de Manuel Gago. Las primeras aventuras del Capitán Trueno tuvieron un éxito inmediato, pasando de las páginas de Pulgarcito a editarse en cuadernillos sueltos apaisados, primero con periodicidad quincenal, y poco después semanal. La serie llegó a alcanzar tiradas de 350.000 ejemplares, algo sin precedentes en el tebeo español.

Como ocurrió con muchos otros dibujantes de la casa barcelonesa, sus éxitos apenas tuvieron repercusión en sus salarios. La racanería de Bruguera impulsó a Ambrós a abandonar España. Residió en París entre 1960 y 1964, pero tuvo que regresar frustrado a Barcelona y al redil de Bruguera, que le encargó la ilustración de varias novelas y una serie sobre vidas de santos que el dibujante aceptó por necesidad, a pesar de su anticlericalismo.

Tras otro breve periodo en Editorial Valenciana, regresó otra vez a Bruguera, que monopolizaba en la práctica la industria, para ilustrar El Corsario de Hierro, otra serie con guión de Víctor Mora que comenzó a publicarse en las páginas centrales de la revista Mortadelo. Ambrós se retiró en 1981. Recibió en 1989 el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, y rechazó en 1991 el premio “al català mes universal del moment”, protestando que él no era catalán sino valenciano. Falleció en 1992, cuando contaba setenta y nueve años. Os dejamos aquí abajo una serie de sus páginas y viñetas que ilustran el estilo dinámico y el dominio del género de Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós, todo un clásico entre los clásicos del tebeo español de aventuras. Uno de esos dibujantes españoles (y no es ni mucho menos un caso aislado) que en América habría sido considerado un gran artista, y aquí no pasó de ser un trabajador mal pagado.





















miércoles, 14 de enero de 2026

ROBERT DE NIRO. HASTA LOS MÁS GRANDES SE EQUIVOCAN

 



Robert de Niro reúne en su persona la doble condición de ítalo-americano y neoyorquino, orígenes que han condicionado su carrera artística de forma notable. La mayoría de sus mejores trabajos en el cine los ha hecho a las órdenes de tres directores también ítalo-americanos: Scorsese, Coppola y De Palma. Ha actuado también para Sergio Leone y Bertollucci, y en definitiva, la mayor parte de su vida artística ha transcurrido en ese ecosistema cultural tan definido y característico. Títulos tan importantes como El Padrino, Novecento, Taxi driver, Toro salvaje, El cazador, La misión, Érase una vez en América, Los intocables de Elliot Ness o Uno de los nuestros, avalan su impecable trayectoria de grandísimo actor, que ha sido reconocida con varios premios Oscar de la Academia. Imposible olvidar su extraordinario papel en Taxi driver, aquel inquietante y peligroso paranoico, su actuación magistral en El Padrino II, o su implacable y vengativo psicópata de El cabo del miedo.

Pero como hasta el mejor escribiente de vez en cuando echa un borrón, este gran intérprete también ha tenido sus errores. Acaso el más notable fue renunciar a protagonizar El nombre de la rosa, que filmó Jean-Jacques Annaud en 1986. Tanto Umberto Eco, el autor de la novela, como el mismo Annaud, querían a Robert de Niro en el papel de fray Guillermo de Baskerville, el protagonista. Finalmente lo hizo Sean Connery porque de Niro insistió una y otra vez en incluir en la película una escena de duelo a espada. Son pequeñas anécdotas que demuestran que ser un gran actor no es incompatible con ser un poco tontolaba.

Con ocasión de esta reseña de Robert de Niro, os proponemos visionar el tráiler oficial en versión original de Taxi driver, que dirigió Martin Scorsese en 1976. Clic en el enlace, y adelante. 

Robert De Niro. Trailer V.O. de Taxi Driver. 1976. Scorsese

https://www.youtube.com/watch?v=T5IligQP7Fo

Próxima entrega: Al Pacino