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miércoles, 15 de abril de 2026

RIESGO BIOLÓGICO EN EL TRABAJO. CUANDO LOS MICROBIOS VAN A LA OFICINA

 


El riesgo biológico demasiado a menudo es el gran ausente en los planes de prevención y las evaluaciones de riesgo. Es este un olvido común que no sólo afecta al público en general, sino que en ocasiones tienen también algunos profesionales de la prevención. De forma un tanto apresurada, se suele considerar que el riesgo de contraer enfermedades infecciosas en el trabajo queda limitado a determinadas actividades muy específicas en laboratorios donde se manipulan microorganismos. Nada más lejos de la verdad. La práctica cotidiana nos enseña que existen gran variedad de actividades y tareas donde este riesgo está presente de forma reiterada y tenaz.

Entre los profesionales expuestos con mayor frecuencia a los agentes biológicos cabe destacar en primer lugar al personal sanitario en cualquiera de sus especialidades. Los microorganismos que de manera fundamental suelen estar implicados en la exposición biológica en centros y establecimientos sanitarios son por orden de importancia:


§     Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

§     Virus de las hepatitis B y C.

§     Herpesvirus.

§     Virus de la rubéola.

§     Mycobacterium tuberculosis.

 Una forma de contacto en ocasiones olvidada es la que afecta al personal de laboratorios biológicos y clínicos expuesto a conjuntivitis transmitidas a través de los visores de los microscopios. En el sector agropecuario, veterinarios, actividades con animales y sus productos e industrias afines se registran a menudo procesos tales como:

§     Bronquitis crónicas y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

§     Asma bronquial.

§     Neumonitis.

§     Micosis (que son especialmente frecuentes en las queserías).

También está expuesto al riesgo el personal de museos y bibliotecas, así como los anticuarios y restauradores de arte y antigüedades, fundamentalmente por micosis y otras infecciones causadas por la inhalación de los ácaros del polvo. Por último es imprescindible incluir entre los expuestos al riesgo biológico a los profesionales que trabajan atendiendo al público sobre todo si lo hacen en establecimientos o recintos cerrados. Cabe citar entre otros a maestros y educadores, auxiliares de guarderías y residencias, sin olvidar a conductores y otros trabajadores de transportes y servicios públicos. Recordemos a este respecto el reciente post sobre la gripe.


La prevención del riesgo biológico se sustenta en dos pilares fundamentales:

1.          Formación. El conocimiento de las bases de la epidemiología y de los mecanismos de transmisión de las enfermedades infecciosas, constituye el arma más eficaz para desarrollar hábitos higiénicos y estrategias preventivas adecuadas entre los profesionales expuestos.

2.          Son esenciales las exploraciones médicas previas a la incorporación al trabajo y posteriormente periódicas. Deben aplicarse los protocolos indicados para detectar estos procesos, en función de los riesgos específicos a que estén sometidos en cada caso.


Dictadura: sistema de gobierno en el que todo lo que no está prohibido es obligatorio.  Enrique Jardiel Poncela.


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