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viernes, 2 de marzo de 2018

WINSOR McCAY, EL PRIMER GRAN REY DEL CÓMIC




En 1867 nació Winsor McCay. Spring Lake, Michigan, y Woodstock, Canadá, se disputan ser su lugar de nacimiento. Probablemente nació en la segunda localidad, aunque su infancia transcurrió en la primera. Ambas están orgullosas de su hijo más ilustre. McCay sería al comic lo que Mozart a la música. En esta informal Historia del Comic y la Ilustración que vamos desgranando por entregas, él es el primer grande entre los pioneros de los primeros tiempos. Eso por no hablar de su faceta de precursor en la animación. Winsor McCay es sin duda el primer gran rey del comic, y como tal lo coronamos ya desde el mismo título de este artículo.


El joven Winsor comenzó a dibujar precozmente. Su primer trabajo remunerado como dibujante lo inició en una especie de circo ambulante o feria de atracciones, donde realizaba caricaturas con gran soltura. Fue en esa primera época de su incipiente carrera cuando desarrolló su trazo fácil, ágil y genial. Se trasladó a Chicago con poco más de veinte años. Allí dibujó carteles publicitarios para una compañía gráfica que comenzó a utilizar nuevas técnicas de litografía. Y fue en esa etapa cuando McCay aprendió y dominó todos los recursos técnicos del oficio, lo que le ayudó el resto de su carrera. No se limitó al dibujo, sino que la impresión y hasta la comercialización, no tuvieron secretos para él desde aquel momento. Pasó más tarde a residir en Cincinnati, y allí comenzó a dibujar caricaturas e historietas en algunas publicaciones locales, así como para el semanario Life, de ámbito nacional.

En 1903 apareció su primera serie de historietas en el Cincinnati Enquirer, con el título A tale of the jungle imps, by Felix Fiddie, su bautismo como historietista en 43 episodios a todo color, todo un alarde tipográfico que cosechó un gran éxito de lectores. Llegó a Nueva York ya como un artista consagrado, y allí pasó el resto de su carrera y de su vida hasta su fallecimiento en 1934 a causa de un ictus. Aparte de sus caricaturas de sátira política, que no dejó de cultivar de forma periódica, cabe destacar las tiras cómicas de Little Sammy Sneeze, que produjo entre 1904 y 1906. Su protagonista era un chiquillo que daba unos estornudos descomunales, produciéndo diversas catástrofes. También tuvo gran éxito su serie Dreams of a Rarebit Fiend, publicada entre 1904 y 1911. Esta tira narraba las estrafalarias pesadillas de un señor aficionado a las cenas copiosas. La tira se publicó con el seudónimo de Silas.

Pero la que sin duda ninguna es la obra cumbre de Winsor McCay en el terreno del comic, es Little Nemo in Slumberland, que comenzó a publicarse en 1905 en el New York Herald. Son historietas de una sola página (¡pero qué página!) que terminan siempre con el pequeño Nemo cayéndose de la cama en el último recuadro. En la entrega siguiente, se retomaba el argumento del sueño, con lo que la serie pudo contar con personajes secundarios reconocibles. La serie se prolongó en diversas etapas hasta 1926. Son varios los factores que hacen de Little Nemo una joya del comic. Aparte del trazo genial de McCay, están el fabuloso color, lo revolucionario de la composición de los recuadros, la fenomenal estética cercana al art dèco, y sobre todo la extraordinaria imaginación de su autor. Nemo viaja a mundos imaginarios poblados de criaturas fantásticas, animales imposibles y paisajes oníricos.


Curiosamente, las aventuras del pequeño Nemo no tuvieron en su momento la difusión que han tenido en tiempos recientes. Los lectores de su época fueron casi exclusivamente neoyorquinos. En aquel entonces Winsor McCay estaba enfrascado en el cine de animación. Produjo alguno de los filmes pioneros en este género, entre los que cabe destacar el corto de 1911 cuyo enlace os ofrecemos hoy. Es el titulado Little Nemo, que está parcialmente coloreado y cuenta con la presencia como actor del propio Winsor McCay. Haced clic en la ilustración de la izquierda y deleitaos con esta pequeña joya de la primitiva animación. Sirva también como modesto homenaje de Bigotini al que fue gran pionero, genial artista y mayúsculo dibujante.