
Sea
como fuere, Charles Laughton fue un gigante de la escena. A partir de su
portentoso Enrique VIII, papel en el que consiguió llenar la pantalla con su
prodigiosa interpretación, dándose a conocer en el mundo entero, el
reconocimiento a su singular talento fue unánime. Desde nuestro blog os
proponemos la revisión de la magnífica creación que hizo Laughton del personaje
de Quasimodo, el jorobado de Notre Dame. Una completa demostración de talento y
sensibilidad en uno de los más difíciles retos a que puede enfrentarse un
actor. Como siempre os decimos, haced clic en la imagen, y recrearos con el
recuerdo de este auténtico coloso de la interpretación.
Próxima entrega: Ann Sheridan
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