

El
máximo esplendor de esta cultura
talayótica viene
expresado por las navetas,
grandes construcciones ciclópeas con forma que recuerda la de una
barca varada. Se utilizaron como tumbas colectivas. Existe otro
monumento más sencillo y probablemente más primitivo: las taulas
o tablas, consistentes en un monolito sobre el que descansa una losa
rectangular a modo de plataforma. En muchos casos, una tercera piedra
apoyada en la primera, sirve de contrafuerte al conjunto. Se han
descubierto también cierto número de monolitos más pequeños
rodeando al mayor en círculo o en cuadro. Su finalidad está
envuelta en el misterio. Podría tratarse de restos de construcciones
cuyo techo se ha desplomado, o bien de algún tipo de santuario, a
juzgar por la abundancia de restos tanto humanos como sobre todo de
animales, hallados en su interior y en las inmediaciones, lo que
hablaría a favor de un lugar sagrado donde se ofrecían sacrificios.
Todas
las fuentes antiguas coinciden en que las gentes de las islas andaban
desnudas y eran habilísimos honderos.
Se han hallado depósitos de proyectiles de barro, con formas, pesos
y tamaños adecuados para ser lanzados con hondas. Ciertos relatos
hacen referencia al duro aprendizaje al que al parecer eran sometidos
los muchachos, privándoseles de comida hasta que no hubieran
acertado un número establecido de blancos. En un país donde no se
producían metales, vino, aceite, ni prácticamente ningún artículo
de comercio, con una habitación considerable que entre Mallorca y
Menorca llegó a superar los trescientos núcleos de población, sin
duda la emigración de los jóvenes debió ser más una necesidad que
una simple alternativa. Lo cierto es que los míticos honderos
baleáricos ganaron una bien merecida fama en todo el ámbito
mediterráneo.
Tanto
las tropas cartaginesas como posteriormente las legiones romanas,
reclutaron honderos en las islas, y los consideraron soldados de
élite. Llegaron a estar muy bien remunerados en la Roma Imperial,
por lo que tras la licencia algunos regresarían a su tierra ricos.
La fama y el prestigio de los honderos se perpetuaron en relatos y
narraciones hasta la tardorromanidad. Mucho más dudoso es que, como
quiere hacernos creer algún historiador desinformado o visionario,
los honderos baleares continuaran en activo durante el medioevo,
entre los almogávares que acompañaron a Roger de Flor en
expediciones reales o imaginarias. Desde Bigotini queremos llamar la
atención de nuestros lectores hacia la interesantísima Prehistoria
Balear, que durante muchos años ha permanecido eclipsada por la
exuberante y cercana civilización ibérica del Este peninsular.
Ahora este desconocido periodo insular, con cada nuevo hallazgo se
nos muestra más rico y variado.
Cuanto
más atrás seas capaz de mirar, más adelante verás. Winston
Churchill.
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