
Publicó
sus primeros poemas en la Revista de Occidente, y en aquel Madrid
bullente de protorepublicanismo conoció a Lorca, a Alberti, a Cernuda, a
Altolaguirre…, volviendo a contraer una infección para la que ya no encontró
cura, acaso a fuerza de no buscarla: es el veneno que ataca a los poetas más
exquisitos, convirtiéndolos en adoradores de la diosa sanguinaria que devora a
sus hijos. Pasó la guerra como un huracán. La guerra truncó su relación amorosa
con Andrés Acero. Después de eso, Vicente eligió ocultar su condición
homosexual para no disgustar a su hermana, y eligió también permanecer en
aquella España castrada y triste del general. Había obtenido el Premio Nacional
de Literatura en 1933, obtuvo el de la Crítica en 1963 y 1969, y el Nobel
en 1977. Biblioteca Bigotini ha rescatado de la red una brevísima y modesta
antología digitalizada. Haced clic en la imagen de la portada, y regalaos
unos minutos con cuatro poemas de Aleixandre. Dejaos empapar por su serenidad y
disfrutad de su lectura.
Asombrarse
es empezar a comprender. José Ortega y Gasset.
No hay comentarios:
Publicar un comentario