En
su obra Methodus Differentialis,
publicada en 1730, el matemático escocés James Stirling
presentó por vez primera su aproximación del valor n! La vida y la carrera de Stirling transcurrieron en tiempos muy
agitados en los que se produjo el choque crucial entre ciencia y religión, que
sobre todo en Inglaterra alcanzó a la política y tuvo gran repercusión.
Stirling fue amigo personal de Isaac Newton (uno de los pocos a quien admitió
en su cerrado círculo social). La publicación de su obra le procuró grandes
quebraderos de cabeza, hasta el punto de que, a partir de 1735, abandonó las
matemáticas para dedicarse en exclusiva a la gestión industrial que en las
islas cobraba cada vez mayor auge.
Stirling fue un pionero de los factoriales que actualmente podemos encontrar en muchos campos de las matemáticas, pero que en su época constituían toda una novedad.
Dado
un entero no negativo n, “n factorial” (escrito n!) es el producto de todos los enteros
positivos menores o iguales que n.
Por ejemplo, 4! = 1 x 2 x 3 x 4 = 24. La notación n! la introdujo unas décadas
más tarde, en 1808, el matemático francés Christian Kramp. Los factoriales se
utilizan por ejemplo en combinatoria, para determinar el número de ordenaciones
distintas de los elementos de una secuencia. Aparecen también en teoría de
números, en probabilidad y en cálculo. Modernamente se han hecho imprescindibles
en la física teórica y la mecánica cuántica.
Al
tratarse de los productos de todos los números positivos menores o iguales, los
valores factoriales crecen con una velocidad muy notable, así que por ejemplo,
70! Es un número mayor que 10100, o bien 25.206! es mayor que 10100.000,
como puede apreciarse, son números enormes, positivos seguidos de tantos ceros
que difícilmente podrían escribirse en una libreta por grande que fuera.
La
fórmula de Stirling, que generalmente se representa como,
proporciona
una buena estimación del factorial de n
factorial. En la fórmula, el símbolo =
significa “aproximadamente igual a”, mientras que e y p son dos constantes matemáticas, e =
2,71828 y p = 3,1416, para valores grandes
de n, esta expresión da como
resultado una aproximación de aspecto aún más sencillo 1n (n!) = n1n(n) – n, que también puede escribirse como n! = nn e-n.
Para
Keith Ball, la fórmula de Stirling es uno de los descubrimientos decisivos del
siglo XVIII, centuria por cierto bien prolífica en descubrimientos. Una fórmula
como esta, nos ofrece una idea de la asombrosa transformación de las
matemáticas que se produjo entre los
siglos XVII y XVIII. Los logaritmos se inventaron a comienzos del XVII. Noventa
años más tarde aparecieron los Principia
de Newton que sentaron las bases del cálculo diferencial. Durante el siguiente
siglo, el XVIII y los albores del XIX el desarrollo de las matemáticas creció
de forma exponencial. La fórmula de Stirling es un buen ejemplo de ello.
Cuando
la ciencia era niña, la religión intentó estrangularla en la cuna. Robert G.
Ingersol.




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