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martes, 16 de septiembre de 2014

EL QUIJOTE DE AVELLANEDA, UN MISTERIO DE CUATROCIENTOS AÑOS

El próximo año 2015 se celebrará el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote, la inmortal obra de Miguel de Cervantes. Pero precisamente ahora en 2014, se cumplen los cuatro siglos del llamado Quijote apócrifo, publicado un año antes que el cervantino. La efeméride está pasando tan desapercibida como la identidad de su autor, que después de cuatrocientos años sigue formando parte del misterio literario más insondable.
El libro apareció en Tarragona en 1614, vendiéndose en la librería de Felipe Roberto, con el título de Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras. Se añade en la portada que está compuesto por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas, que a todas luces es un nombre falso.

Al calor del éxito que cosechó Cervantes con la primera parte de su obra (1605), y alentadas por la tardanza de la prometida continuación, surgieron varias imitaciones, pero ninguna alcanzó la difusión y el aplauso que obtuvo la de Avellaneda. Entre todas las continuaciones apócrifas fue esta la única que realmente hizo daño a Cervantes. Le causó un notable quebranto económico, y sobre todo un importante daño moral, que el inmortal autor acusó en el prólogo y en varios pasajes de su verdadera y ya definitiva segunda parte.


Como han hecho notar los principales cervantistas, hispanistas y especialistas en literatura del siglo de oro, El Quijote de Avellaneda es una obra de notable altura que, aun no pudiendo competir con el genio cervantino, iguala y hasta supera a muchas otras novelas de su época por su frescura, su ácido humor y su calidad literaria. Desde este blog queremos añadir otra virtud de la obra que acaso ha pasado más desapercibida: muy probablemente debemos a Avellaneda (sea quien sea) que Cervantes publicara la segunda parte de su Quijote. En efecto, Miguel de Cervantes se tomó esta publicación con demasiada calma. Pero a raíz de la gran contrariedad que le produjo la obra de su adversario, se empleó a fondo en la escritura, realizando además grandes cambios en su proyecto. Por ejemplo, Cervantes reconoce explícitamente al comienzo de su segunda parte, que había planeado que Don Quijote y Sancho fueran a las justas de Zaragoza, y sólo por el placer de desmentir al suplantador, los lleva al palacio de los duques, Ebro arriba, donde Sancho obtiene su prometida ínsula, para marchar después hacia Barcelona. Miguel de Cervantes falleció en abril de 1616, unos meses después de la apresurada publicación de su segunda parte. Es lícito suponer que en ausencia del acicate que representó la novela de Avellaneda, acaso la obra más sobresaliente de nuestra literatura no hubiera llegado nunca a su término. Vaya pues desde aquí nuestra gratitud al Quijote apócrifo.


El Quijote visto por Moebius
En cuanto a la verdadera identidad de Avellaneda, se han hecho muchas conjeturas. Hubo un cura en Avellaneda (Ávila) llamado Alonso Fernández de Zapata, que se ha descartado por completo. Los especialistas parecen estar de acuerdo en que el misterioso autor debió ser aragonés o haber vivido muchos años en Aragón, por la abundancia de aragonesismos y giros propios del habla aragonesa que contiene la obra. También se acepta generalmente que o bien se trata de un clérigo o de persona cercana o versada en materia religiosa, y afín a la orden dominica. Se señaló a los hermanos Argensola (Bartolomé y Lupercio Leonardo). También fue sospechoso Pedro Liñán de Riaza, aragonés amigo de Lope de Vega. Según los defensores de esta teoría, Liñan escribió la mayor parte del libro, pero murió antes de su publicación, por lo que lo habrían terminado sus amigos Baltasar Elisio de Medinilla y el mismo Lope de Vega, a quien se debería el mordaz prólogo en el que aconseja a Cervantes: conténtese con su Galatea y comedias en prosa, que eso son las más de sus novelas: no nos canse.

Ilustración de Gustavo Doré
Lope y Cervantes, vecinos de la misma calle madrileña, siempre se llevaron mal, existiendo numerosas pruebas escritas de su animadversión, lo que confiere a esta hipótesis cierta verosimilitud. Sin embargo, desde Biblioteca Bigotini suscribimos abiertamente la tesis del profesor Martín de Riquer, nuestro más ilustre cervantista, en el sentido de que tras el seudónimo de Avellaneda se oculta la identidad de Jerónimo de Pasamonte.
Jerónimo de Pasamonte y Godino nació en Ibdes (Zaragoza) en 1553. Desde los 18 años fue soldado, luchando junto a Cervantes en Lepanto, en 1571, y después en las batallas de Navarino (1572) y Túnez (1573). Fue hecho prisionero en esta última, y permaneció durante 18 años cautivo de los turcos, como Cervantes lo estuvo en Argel. Tras muchas penalidades y varios intentos de fuga, fue liberado en 1592, regresando primero a España y marchando luego a Italia, donde escribió sus memorias: Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte, que permaneció inédita nada menos que hasta 1922. Falleció tras haber profesado como cisterciense, pues era hombre profundamente religioso.


Cervantes y Pasamonte coincidieron como soldados, y todo indica que quizá tuvieron algún encuentro (o desencuentro) durante sus cautiverios. Quizá se vieron también en España. En cualquier caso, no parece que existiera entre ellos mucha simpatía mutua. Por lo que sabemos del aragonés, era un sujeto enfermizo, neurótico y religioso hasta el fanatismo. En cuanto a Cervantes, según sus biógrafos, no era persona de trato fácil. El caso es que Cervantes situó a Pasamonte en su primera parte del Quijote, en una cuerda de presos, en el capítulo 22 de la liberación de los galeotes. Allí le da el nombre de Ginés de Pasamonte y más tarde el de Ginesillo de Parapilla, que hurtó al pobre Sancho Panza su querido asno Rucio. Con este sinónimo voluntario, Cervantes tachó a su antiguo camarada de ladrón y desagradecido, acaso recordando algún episodio bélico o de su común cautiverio. También se acordó de él en la segunda parte, haciéndole representar el papel de maese Pedro el titiritero, que adoptó como fugitivo de la justicia en el episodio del retablo de las maravillas.



Como modesto homenaje a esta obra tan notable y tan injustamente denostada, Biblioteca Bigotini se complace en ofrecer a sus fieles lectores una magnífica versión digital del Quijote de Avellaneda. Está tomada de la Biblioteca Digital Miguel de Cervantes, y respeta escrupulosamente la primera edición tarraconense de 1614. Haced clic en la portada y disfrutad de la sal gorda de su humor despiadado. Advirtamos que el autor (hemos quedado en que Pasamonte) no tiene la menor caridad con los personajes cervantinos (Alonso Quijano y Sancho), que se comportan como un loco y un zafio gañán. Para quienes amamos el Quijote genuino, esto resulta un poco cruel, la verdad. Sin embargo, merece la pena asomarse a esta otra visión, que siendo tan diferente, no carece ni de interés ni de gracia.


Caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese… y no hubo nada. Miguel de Cervantes.



viernes, 12 de septiembre de 2014

LA RESACA. EL MAL DEL DÍA SIGUIENTE

La sensación de malestar que conocemos vulgarmente como resaca es una más de las miserias humanas cotidianas que sufren los bebedores. Su recorrido se remonta hasta la antigüedad, y ya en Isaías 5, 11 puede leerse: ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez! Los síntomas de la resaca dependen de la cantidad y la naturaleza de las bebidas alcohólicas ingeridas, y pueden ir desde un ligero malestar hasta una indisposición severa que incluye náuseas, vómitos, dolor intenso de cabeza, gastralgias, sed, sequedad de boca, mareo, calambres, dolores musculares, temblores y sensación de postración. Otros síntomas como taquicardia o incremento de la presión arterial pueden pasar algo más desapercibidos al sujeto resacoso, siendo acaso los más importantes. En los casos más severos puede afectarse la percepción visual o el área cognitiva, incapacitando para el trabajo a los afectados.


La explicación más sencilla y también más extendida de la resaca es la deprivación del alcohol en una fase precoz; algo así como un síndrome de abstinencia agudo. Por eso muchos remedios populares contra la resaca incluyen paradójicamente cierta cantidad de alcohol. Sin embargo, desde el punto de vista fisiológico intervienen varios factores. Uno de ellos es la aparición en la sangre de acetaldehído, un producto resultante de la metabolización del alcohol por el organismo. Otro factor importante es el contenido en glucosa de las bebidas ingeridas, o más bien la transformación en azúcares que sufren las bebidas alcohólicas durante su metabolización. Por este motivo provocan resacas más severas las bebidas de mayor graduación alcohólica. A igual o parecido contenido calórico, resultan más peligrosas las bebidas oscuras (brandy, güisqui, ron de caña) que las transparentes (ginebra o vodka). Pero no te equivoques pensando que a base de gintonics te librarás de la temida resaca. Si bebes más de la cuenta, aunque se trate de cerveza u otras bebidas de baja graduación, al día siguiente lo pagarás muy caro.


El alcohol inhibe la producción de hormona antidiurética, lo que produce un incremento de la cantidad de orina, con la consiguiente deshidratación que acentúa aun más los síntomas de la resaca. Si bebes alcohol muy deprisa, sin comer o sin diluirlo en bebidas no alcohólicas, tu resaca será monumental. Se ha comprobado que la existencia de algunos factores coadyuvantes como el consumo de tabaco, la música demasiado alta, los destellos luminosos y el deterioro de la calidad y la cantidad de horas de sueño, contribuyen a acrecentar el dolor de cabeza en la resaca del día siguiente.


En cuanto a los remedios, no está claro que los alimentos ricos en azúcar alivien los síntomas de la resaca, pero es cierto que tanto el azúcar como los líquidos en abundancia pueden contribuir a superar la hipoglucemia y la deshidratación, por lo que resultan muy recomendables. Los antiácidos ayudarán a superar las náuseas y los síntomas digestivos. Los antiinflamatorios y los analgésicos contribuirán a aliviar el dolor de cabeza. En cualquier caso, conviene no abusar de los fármacos. No hay resaca que se resista a un buen sofá y al paso de las horas.
 
El profe Bigotini gustosamente seguiría ilustrando a sus innumerables seguidores sobre la resaca y sus remedios más eficaces, pero se disculpa por no seguir adelante. La noche pasada tomó media copita de jerez con un viejo colega mientras discutía abstrusas teorías científicas, y esta mañana se ha levantado con una ligera jaqueca. Me encarga que lo despida y que agradezca al genial Robert Crumb los simpáticos dibujos que acompañan este breve artículo. Ahora tengo que dejar de escribir porque el profe me hace señas de que le molesta hasta el ruido del tecleo. Adiós y cuidadito con las resacas.




Perdonen que no me levante. Epitafio apócrifo de Groucho Marx.



martes, 9 de septiembre de 2014

HIPASO DE METAPONTO Y LOS NÚMEROS IRRACIONALES

Ippasos Metapontinos, cuyo nombre más familiar es el latinizado Hipaso de Metaponto, nació en la ciudad del mismo nombre, situada en el itálico Golfo de Tarento, región que se conocía como la Magna Grecia. Desconocemos las fechas precisas de su nacimiento y de su muerte, aunque se sabe que fue contemporáneo de Pitágoras, lo que le sitúa en el siglo V a.C. Cabe la duda de si trató directamente al propio Pitágoras, y se le supone maestro de Heráclito de Éfeso. En cualquier caso, Hipaso se encuadra entre los filósofos pitagóricos. Posiblemente Hipaso lideró el movimiento de los acusmáticos, algo así como una facción escindida de los seguidores de Pitágoras. Existen diferentes versiones de su final. Se dice que Hipaso rompió la regla de silencio de la secta, revelando la existencia de los números irracionales. Por esta causa fue expulsado de la escuela, y los pitagóricos erigieron un túmulo con su nombre, significando de esta forma que para ellos estaba muerto. Otros quieren llegar aun más lejos, diciendo que sus condiscípulos lo asesinaron. Sin embargo otras versiones señalan que Hipaso se suicidó arrepentido de su indiscreción, o incluso que pereció víctima de un naufragio.


En cuanto a las aportaciones científicas de Hipaso, la más importante que se le atribuye es precisamente la del hallazgo de los números irracionales, que habría descubierto calculando la raíz de 2. También destacó en geometría, ostentando la paternidad del dodecaedro inscrito en una esfera. Por último fue un teórico de la música. Realizó importantes estudios sobre acústica y resonancia. Entre los escasos documentos atribuidos a Hipaso que han llegado hasta nosotros, existe la descripción de un experimento realizado con discos de bronce del mismo diámetro y diferente grosor, que producían una serie de escalas armónicas.

Los violinistas dan conciertos de violín antes de cenar. Los maleducados dan conciertos de sopa durante la cena.



viernes, 5 de septiembre de 2014

LA CARA OCULTA DEL PROFESOR BIGOTINI

La avidez de nuestros seguidores por descubrir nuevas facetas de nuestro polifacético profesor Bigotini, no conoce límites. Por ello, contraviniendo sus instrucciones expresas, nos atrevemos hoy a desvelar algunos aspectos de su biografía que han permanecido hasta ahora ocultos para el gran público.

Es proverbial que nuestro profe es un decidido amante de la paz, por eso muchos ignoran su brillante pasado en la milicia. La aportación más sobresaliente de Bigotini en el terreno bélico fue sin duda la invención del agujero en los cañones. Efectivamente, tanto los ingenieros militares como los más descollantes estrategas, cegados por su desmedido afán de aniquilar enemigos a destajo, olvidaron el pequeño pero trascendental detalle de incorporar agujero a los ingenios de balística. Esta lamentable omisión se traducía en tremendas explosiones internas de los cañones, que reventaban con gran estrépito, lesionando a los artilleros que servían la pieza e impidiendo dormir la siesta a los vecinos de trincheras y puestos bélicos en general (las denuncias por alteración del orden fueron numerosas). Tras la instalación de agujeros en todas las piezas de artillería, se evitó este molesto contratiempo. Desde entonces, cada día de la onomástica del profe, el ministerio de la guerra organiza unas salvas de fusilería en el dormitorio, el gabinete y el cuarto de baño del benefactor de la milicia. Después el mismo ministerio corre con los gastos de restauración de techos y paredes.

A nadie se le oculta la enorme dedicación del profesor a la música culta. Es bien célebre su acusada melomanía, y sus admiradores probablemente recuerden con emoción el estreno de su concierto nº 1 para cuchara y botella de anís, op. 342, más conocido por su popular título de Juerga en la tasca del Paco, que se ha ejecutado por las más prestigiosas orquestas del mundo. Mucho menos conocido es el interés de Bigotini por introducir nuevos instrumentos musicales en las celebraciones religiosas de la semana santa. El hecho de que las procesiones se acompañen tradicionalmente sólo con tambores, bombos, cornetas y ocasionalmente, carracas, fue objeto del estudio y la profunda reflexión de nuestro sabio. Finalmente tuvo la genialidad de incluir en los oficios religiosos dos nuevos instrumentos: el banjo y la armónica, que aportan a los desfiles procesionales un delicioso toque country. La primera cofradía que se atrevió a introducir esta destacada innovación fue la de Nuestro Divino Redentor llamado a declarar como imputado, cuyo hermano mayor, don José Torrefacto, acompañó el paso interpretando Dixie con el banjo y la armónica.

No es posible terminar esta semblanza sin hacer referencia a la carrera policial del profesor. Profundamente interesado en la ciencia criminalística, Bigotini formó parte de la policía en los felices años veinte. En esta etapa, huyendo de la tradicional severidad que suele acompañar a las acciones policiales, nuestro entrañable profe inauguró una nueva era rodeando las detenciones de alegría y jolgorio. En la ilustración puede vérsele bailando con uno de los delincuentes aprehendidos. Observe el lector el semblante jubiloso del detenido que, lejos de lamentar su suerte, acompaña el sincopado paso de su captor con el contagioso ritmo de un airoso charlestón.

Esperando que estos tres ejemplos incrementen, si cabe, la profunda admiración de sus seguidores, nos despedimos en nombre del profe y en el nuestro, con la promesa de ofrecer en entregas posteriores más noticias y más completa información sobre la vida, la obra y la intachable trayectoria de este gran hombre a quien nunca se reconocerán suficientemente sus generosas aportaciones al progreso y a la felicidad de las sencillas gentes del pueblo.

El arte de vivir consiste en conseguir que hasta los sepultureros lamenten tu muerte. Mark Twain.



miércoles, 3 de septiembre de 2014

CAROLE LOMBARD. LA PREFERIDA DE LUBITSCH



El provechoso aprendizaje de sus primeros años en la factoría de Mack Sennett, permitió a la joven Carole Lombard dominar todos los recursos de aquel cine cómico de la época muda. Siendo como era una muchacha inteligente dotada de excepcional talento interpretativo, aprovechó aquel caudal de comicidad en su carrera como actriz.
Carole Lombard se convirtió de esta manera en la reina de la comedia. A su belleza supo unir una elegancia natural y un agudo ingenio, de forma que no tuvo rival en aquellas comedias románticas de los treinta. Fue la actriz preferida de Lubitsch, porque supo mejor que ninguna otra captar la sutileza de sus diálogos y poner un toque impagable de picardía en todas sus actuaciones ante las cámaras.

Desde el blog de Bigotini os proponemos el enlace con este montaje musical y fotográfico de la estrella. Sirva como modesto tributo a la Lombard. Haced clic en la ilustración y disfrutad unos minutos de su espléndida belleza.

Próxima entrega: Ernst Lubitsch


sábado, 30 de agosto de 2014

LOS PRIMEROS ANFIBIOS. CONQUISTANDO LA TIERRA FIRME

Ichthyostega es considerado por muchos especialistas el anfibio fósil más antiguo de los conocidos hasta la fecha. Fue hallado en rocas correspondientes a finales del Devónico en Groenlandia. Un territorio que entonces (hace unos 370 millones de años) formaba parte de un continente euroamericano, después fraccionado, y ocupaba una latitud ecuatorial. Este Ichthyostega, o algún otro de sus parientes próximos como Seymouria, debió ser el primer vertebrado que abandonó el medio acuático, al menos parcialmente, para habitar la tierra firme. Los paleontólogos coinciden en que los primeros anfibios evolucionaron a partir de uno de los grupos de peces de aletas carnosas: los peces pulmonados o dipnoos, que han sobrevivido hasta el presente, o los extinguidos ripidistios. Mirad el esquema que ilustra la evolución de las patas delanteras, y juzgad vosotros mismos.


Ripidistio
Los numerosos paleontólogos que consideran que los anfibios evolucionaron a partir de peces ripidistios, se basan en la notable similitud entre los huesos del cráneo y de las aletas-patas de ambos grupos. No obstante, quienes sostienen que los ancestros de los anfibios fueron los dipnoos o peces pulmonados, apuntan al desarrollo de los pulmones, los orificios nasales y las extremidades. El análisis del ADN parece dar la razón a estos últimos, si bien, la extinción de los ripidistios hace imposible llegar a una conclusión definitiva.

Dipnoo

Aunque una de las características más evidentes de los anfibios actuales es la humedad de su piel, este es realmente uno de los rasgos que más los diferencian de sus remotos antepasados. La mayoría de los anfibios modernos  complementan la respiración pulmonar con el intercambio respiratorio a través de la piel húmeda. Sin embargo, muchos anfibios paleozoicos tenían el cuerpo revestido de escamas o corazas, y a diferencia de sus modernos descendientes, llegaron a alcanzar en muchos casos tamaños considerables. Los anfibios arcaicos debieron tener la piel impermeable, escamosa y con la consistencia del cuero, para evitar la pérdida de agua. Lo más probable es que fueran animales lentos y voluminosos.


Pero acaso lo más interesante sea averiguar el mecanismo por el cual aquellos anfibios primitivos abandonaron las aguas para habitar la tierra, haciendo frente a temperaturas variables y al consiguiente riesgo de deshidratación. En principio se creyó que las responsables pudieron haber sido las sequías estacionales. Un pez capaz de abandonar el barrizal a punto de secarse en que se había convertido su laguna, para aventurarse caminando unos metros hasta la charca más próxima, habría tenido mayores oportunidades de supervivencia. No obstante, siguiendo la teoría más reciente, parece incluso más probable que lo que empujó a los peces hasta más allá de las orillas pudo haber sido la presión de los predadores. Es muy posible que para huir de ciertos monstruos armados con dentaduras terroríficas, los jóvenes sarcopterigios emplearan sus robustas aletas carnosas para ganar la tierra firme, y sus pulmones para respirar el aire oxigenado de aquel Devónico tardío. Una vez en tierra habrían sobrevivido fácilmente alimentándose de los numerosos insectos, gusanos, caracoles y demás invertebrados que habitaban el barro y la húmeda vegetación de las orillas.


Nos hallamos por lo tanto, ante un momento determinante en la Historia de la evolución y de la biología. Cuando los primeros vertebrados pisaron la tierra, abrieron un camino que paso a paso, primero torpemente, y más tarde a grandes zancadas, nos ha traído hasta el presente. El profesor Bigotini, aun a costa de agarrar un buen catarro, se descubre quitándose el sombrero ante tan glorioso y decisivo acontecimiento. Trepa la pequeña lagartija por la vieja y soleada pared, le hace un guiño con uno de sus ojillos traviesos, y el profe sonríe bajo su enorme bigote, porque sabe que es un guiño que ha recorrido cientos de millones de años. Siendo viejo como el mundo, se renueva cada día y cada minuto cuando los tímidos brotes surgen de la tierra y cuando las pequeñas criaturas salen de su cascarón.

Todo en esta vida tiene un principio y un final. Donde esto se aprecia con mayor claridad es en las longanizas.



miércoles, 27 de agosto de 2014

MATEO ALEMÁN Y EL FATALISMO ESPAÑOL

Mateo Alemán nació en Sevilla en 1547, precisamente el mismo año en que Miguel de Cervantes fue bautizado en Alcalá. Era hijo de un judeo-converso del que se sabe que ejerció como cirujano en la Cárcel Real sevillana. Su madre era medio andaluza y medio florentina, así que el joven Mateo heredó una mezcla interesante de sangres y de culturas. Comenzó sus estudios de la mano de Juan de Mal Lara, un erasmista ilustre y genial. Con semejante comienzo no puede sorprender que nuestro protagonista eligiera el camino de las letras. En efecto, la pluma le atraía más que el bisturí, pues al parecer inició estudios de medicina en Salamanca y Alcalá, pero nunca llegó a licenciarse.

En aquella España de finales del XVI la vida no resultaba nada fácil, especialmente para el hijo de un converso. Desde luego, la de Mateo no fue precisamente plácida. En su tortuosa biografía encontramos un matrimonio forzado con una tal doña Catalina, consecuencia de un préstamo que no pudo devolver. Siguió dando tumbos. Se dedicó algún tiempo al negocio ignominioso de la trata de esclavos. Se granjeó varios enemigos importantes a causa de un informe “secreto” sobre el trabajo forzoso en las minas de Almadén. Fue encarcelado dos veces por deudas en Sevilla… Finalmente, ya viejo, obtuvo en 1608 licencia para pasar a México, algo que generalmente sólo se permitía a quienes podían demostrar “limpieza de sangre”. En la capital azteca pasó plácidamente sus últimos años, sirviendo como secretario al arzobispo fray García Guerra. No se tienen noticias suyas a partir de 1615, así que debió fallecer por entonces.

Aparte de la traducción del latín de las Odas de Horacio, de una Vida de san Antonio de Padua, y de un prólogo para la obra Proverbios morales de Alonso de Barros, Alemán invirtió todo su ingenio y su talento literario en una sola obra, el Guzmán de Alfarache, publicada en dos partes en 1599 (Madrid) y 1604 (Lisboa). El Guzmán es una obra maestra de la novela picaresca, comparable al Lazarillo y al Buscón, y hasta superior a ellas en muchos aspectos. Desde su misma primera edición, el Guzmán se convirtió en el primer best seller de la Historia. Se tradujo al francés, al italiano, al inglés, al alemán y al latín, y su influencia en la literatura europea del XVII fue extraordinaria. Influyó de forma muy especial en Cervantes, Quevedo, Sterne, Von Grimmelshausen, Villaroel…

En su Guzmán, Mateo Alemán despliega un dominio absoluto del mundo del hampa, los usos y la jerga de los maleantes, acaso por sus propias experiencias personales. A diferencia de otros pícaros más inocentes como Estebanillo González o el propio Lázaro de Tormes, Guzmán es un delincuente incorregible que una y otra vez recae en sus vicios. El devenir biográfico de su autor, le convierte en un pesimista con una nula confianza en la bondad de los hombres. El mensaje de la obra es misantrópico y fatalista. A pesar de esa negra perspectiva, salvan al Guzmán la maestría literaria de Alemán y ese humor sarcástico que rezuma, no exento en ocasiones de su pequeña dosis de ternura. En el fondo, todos los cínicos son unos sentimentales.

Biblioteca Bigotini os invita a la lectura de la edición digital de la segunda parte del Guzmán de Alfarache. Haced clic en la portada y sumergíos en el turbio ambiente del hampa de la España imperial que fletaba galeones repletos de oro mientras la mayor parte del pueblo se consumía en la más negra de las miserias.

En la Italia de los Borgia tuvieron durante treinta años guerra, terror, torturas y asesinatos, pero produjeron las mejores obras de arte de la Historia. En Suiza han tenido quinientos años de paz, democracia y amor fraternal, y ¿qué han producido?: el reloj de cuco. Oscar Wilde.