En
Bruguera prosiguió con sus historietas más célebres y sus más divertidos
personajes: Mi tío Magdaleno (1951), La vida adormilada de Morfeo Pérez (1952),
y sobre todo, los que probablemente son sus mejores trabajos: El
loco Carioco y Apolino Tarúguez. Carioco es personaje atípico de
ocurrencias disparatadas y argumentos surrealistas, mientras Apolino Tarúguez personifica al
empresario tiránico que explota sin compasión al pobre Celedonio, su secretario y único empleado, una crítica
socio-laboral sin concesiones que logró milagrosamente escapar del largo brazo
de la censura, seguramente gracias a su humor sutilmente extravagante.
Además
de sus historietas, Conti publicó chistes y comentarios humorísticos en medios
tan dispares como la revista ¡Hola!, Blanco y Negro o el diario ABC. Dirigió
también el semanario satírico Mata Ratos desde 1972 hasta 1975, año en que
falleció el artista con apenas cincuenta y nueve. Os remito a las páginas y
viñetas de Carlos Conti que reproduzco aquí abajo.






















No hay comentarios:
Publicar un comentario