Translate

martes, 17 de febrero de 2026

HERMANN HESSE. ANTIBELICISMO Y ANTINACIONALISMO

 


Hermann Karl Hesse nació en 1877 en Calw, estado de Wurtemberg, en una familia numerosa de misioneros pietistas suabos de origen estonio. El joven Hermann ingresó en el seminario evangélico de Maulbronn, del que escapó a los pocos meses, asfixiado por la rigidez educativa del centro que le impidió estudiar poesía. Seré poeta o nada, se propuso, tal como escribió en su autobiografía. En su obra Unterm rad (Bajo las ruedas) describió aquel opresivo sistema educativo, coincidiendo su análisis con el que hizo Albert Einstein, estudiante en la misma época que Hesse.

Hermann tuvo entonces una mala relación con sus padres, que le arrastraron a un peregrinaje por diferentes escuelas e instituciones educativas. Padeció una crisis depresiva que le llevó al borde del suicidio, con ingreso en un manicomio incluido. En 1893 abandonó los estudios y comenzó a trabajar primero como aprendiz de mecánico, y después como librero, tarea que le sirvió para acrecentar su cultura y su afición a las letras.


En 1896 publicó en una revista vienesa su poema Madonna, en 1898, su primer libro, Romantische Lieder (Canciones románticas), y en 1899 Eine Stunde hinter Mitternacht (Una hora después de medianoche). Fueron un fracaso comercial, pero su publicación resultó un estímulo para el autor. El cambio de siglo le sorprendió trabajando en una librería de Basilea, donde se codeó con las élites culturales de la ciudad suiza. Se libró del durísimo servicio militar alemán por sus problemas visuales, sus neuralgias y sus migrañas.

En 1901 vio cumplido su sueño de viajar a Italia. De vuelta en Basilea, el editor Samuel Fischer se interesó por su novela Peter Camenzind, que se publicó con éxito en 1904. A partir de entonces, Hermann Hesse pudo al fin vivir de la escritura. Se casó con María Bernoulli, descendiente de la famosa familia de científicos suizos. Sus siguientes novelas fueron la ya citada Bajo las ruedas (1906), y Gertrud (1910), reflejo de su crisis matrimonial. Hesse consideró fallidas tanto la novela como su relación con María. En 1911 viajó por Ceilán e Indonesia. A su vuelta publicó Aus Indien (Cuadernos hindúes), y se trasladó con su esposa a Berna.


Al inicio de la Gran Guerra, Hesse se presentó para alistarse, siendo rechazado por el ejército alemán a causa de su mala salud. Durante la contienda trabajó como voluntario en la embajada de Alemania en Berna, para asistir a prisioneros de guerra. La experiencia acentuó su antibelicismo y su antinacionalismo. A finales de 1914 publicó su célebre artículo O Freunde, nicht diese Töne, Amigos, dejemos nuestras disputas, primer verso de la Oda a la Alegría de Schiller. Se colocó con ello en el ojo del huracán político, siendo declarado traidor por la prensa alemana y buena parte de la intelectualidad del momento, exaltada por el pangermanismo que en ese tiempo se abría camino, presagiando ya la tragedia de unas décadas más tarde. La presión, las amenazas, la crisis esquizofrénica de su mujer y la enfermedad de su hijo Martin, pudieron con sus precarios nervios, y tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico. Conoció y trató entonces a Carl Gustav Jung, y con él se inició en la abstrusa ciencia del psicoanálisis que vivía sus años más gloriosos. Como escribió Woody Allen, por cinco francos suizos, Jung te psicoanalizaba; por diez, te psicoanalizaba y te planchaba los pantalones; por quince, dejaba que le psicoanalizaras a él y que te llevaras al cine a su sobrina…


No sabemos si Hesse se llevó al cine a la sobrina de Jung, pero parece improbable, porque según confesión propia, tras la ruptura de su matrimonio con María Bernoulli, no volvió a tener contacto físico con ninguna otra mujer. Durante el final de la guerra y los años veinte, el escritor produjo sus obras más célebres, Demian (1919), Siddhartha (1922), En el balneario (1924) y El lobo estepario (1927). En 1924 se casó con una colaboradora, Ruth Wenger, un matrimonio amistoso que nunca fue consumado. Se instaló en la villa de Montagnola, en el cantón suizo de Tesino. En 1932 publicó la que seguramente es su gran obra, El juego de los abalorios, que le valdría el Premio Nobel de literatura en 1946.

Tras la llegada al poder de los nazis, nadie se atrevió a publicar en Alemania ni un solo artículo de Hermann  Hesse. Fue considerado por el régimen un intelectual degenerado y amigo de los judíos. Acogió en su refugio suizo a Bertolt Brecht y Thomas Mann, y a pesar de la caída del nazismo, la estatura intelectual de Hesse no fue reconocida en Alemania hasta bien entrados los años cincuenta. Falleció en su retiro de Montagnola en 1962, cuando contaba ochenta y cinco años. En esta reseña literaria nos centramos en el Hermann Hesse escritor, pero también fue un notable pintor y dibujante con un brillante y personal empleo del color en su obra plástica.

De nuestra biblioteca Bigotini extraemos su relato brevísimo La fábula de los ciegos, haced clic en el enlace para acceder:

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=La+f%C3%A1bula+de+los+ciegos.pdf

Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas. Herman Hesse.


sábado, 14 de febrero de 2026

EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS

 


Roger Corman, el mítico director de películas de serie B, a quien se deben títulos tan emblemáticos como El ataque de los cangrejos gigantes (1957), La mujer avispa (1959) o Yo fui un cavernícola adolescente (1958), filmó en 1963, y en sólo tres semanas, como era su costumbre, El hombre con rayos X en los ojos. Se trata de un producto de calidad acorde con su bajo presupuesto. El guión no puede ser más simple: Al profesor James Xavier (interpretado por Ray Milland) le retiran la subvención para continuar sus investigaciones, a la vista de la falta de resultados. En un último intento desesperado por obtener algún éxito, el profesor se decide a probar en sí mismo un peligroso suero que proporciona visión de rayos x. Como es previsible, los acontecimientos se precipitan hacia un final terrorífico que os impactará si no conocéis la película. No faltan los desnudos insinuados y el torpe erotismo marca de la casa, que lo han convertido en un film de culto para los seguidores de Corman y para los amantes del género.


Con este preámbulo pretendo traer a colación los riesgos y las medidas preventivas aplicables en el puesto de técnico de radiodiagnóstico. A quien me lea por primera vez, quizá le parezca asombrosa una asociación de ideas tan estrafalaria. Sé que los que me leéis habitualmente no os asombráis ya de nada, así que jugando con esa ventaja, paso a enumerar, primero los riesgos:

 

Exposición a radiaciones ionizantes.

Dermatitis de contacto.

Irritación respiratoria.

Lesiones corneales.

Riesgo medioambiental.

 

Y después las medidas preventivas. No os las perdáis:


Las instalaciones deben estar autorizadas y revisadas por el Consejo de Seguridad Nuclear.

Deben contar con paredes emplomadas y el resto de los aislamientos.

Las distintas zonas estarán debidamente delimitadas y señalizadas.

Los trabajadores portarán dosímetro para evaluar los niveles de radiación a que están expuestos.

Se controlarán los tiempos de exposición.

La gestación y/o la lactancia son incompatibles con la actividad, por lo que se procederá al cambio de puesto de trabajo o a la suspensión temporal de la actividad.

Se realizará un reconocimiento médico previo a la incorporación al puesto, así como reconocimientos periódicos específicos, por servicio autorizado por la autoridad autonómica o nacional competente, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear.

Debe procederse a la eliminación de sustancias o productos peligrosos o nocivos en recipientes adecuados y por empresa autorizada (gestor de residuos).

Las tareas de limpieza de las cubetas, si se realizan a intervalos breves, pueden hacerse con agua, evitando el uso de limpiadores más agresivos.

Los trabajadores estarán convenientemente formados e informados de los riesgos, las medidas preventivas y los medios de protección.

Deben extremarse en todo momento las medidas higiénicas.

Los locales contarán con ventilación general y localizada. El caudal recomendado en la norma UNE 100-011-91, es de 3 l/s por m2.

Se ventilará abundantemente la zona durante las operaciones de limpieza y mantenimiento, así como en caso de derrames, operaciones de trasvase de líquidos, o uso de barnices para fijar y proteger las fotografías.

Es necesario asegurar que no se sobrepasen los valores límite ambientales (TLV) propuestos por la ACGIH de ninguna de las sustancias presentes en el procedimiento de revelado.

Todas las sustancias presentes deben contar con la correspondiente ficha de seguridad.

Los productos se conservarán siempre en sus envases originales, que estarán etiquetados y marcados con los pictogramas (frases R y frases S) correspondientes.

Los frascos y envases que contengan sustancias cáusticas o corrosivas, se situarán en estantes bajos, con el fin de evitar su derrame en la cara o los ojos en caso de rotura o caída accidental.

Es aconsejable adquirir ácidos fuertes (como el sulfúrico), ya diluidos, para reducir el riesgo por salpicaduras durante el proceso de dilución; o para reducir al mínimo la emisión de vapores (caso del ácido clorhídrico). El ácido acético se manipulará al 80% y se evitará el ácido acético glacial.


Equipos de protección:

 

Guantes impermeables en la manipulación de sustancias químicas.

Guantes y gafas en la preparación de los baños.

El tipo de guantes dependerá de la sustancia de cuyo contacto haya que protegerse. Por lo tanto, antes de su elección, es preciso conocer las fichas de seguridad de los diferentes productos.

 

Espero como siempre, que nuestros consejos sean útiles. Considerad la magnitud de los daños que podrían producir tanto las sustancias químicas, como las propias radiaciones, y no tendréis más remedio que coincidir conmigo en que toda precaución es poca en este caso.

Por mi parte he conocido a viejos radiólogos acostumbrados a trabajar con la precariedad de medios de protección que caracterizó a épocas pretéritas. No pocos fallecieron prematuramente, víctimas de leucemias, linfomas y procesos tumorales. Así que protegeos y obligad a los demás a hacerlo. Merece la pena, creedme.

Con cada nuevo contratiempo, el Káiser se iba degradando más y más. Con la derrota huyó, con la revolución abdicó, y en el exilio… ¡se volvió a casar!  Winston Churchill.


miércoles, 11 de febrero de 2026

LA LEY DE LOS GRANDES NÚMEROS

 


Junto a su hermano Johann, y junto a Isaac Newton y Gottfried Wilhelm Leibniz, el suizo Jacob Bernoulli, nacido en 1654, fue uno de los más grandes matemáticos del siglo XVII. En 1713, unos años después de su muerte, se publicó su demostración de la Ley de los grandes números, formando parte del tratado titulado Ars Conjectandi, el arte de hacer conjeturas. La ley de Jacob Bernoulli es un teorema de probabilidad que describe la estabilidad a largo plazo de una variable aleatoria. Si tiramos, por ejemplo, una moneda al aire, y siempre que el número de observaciones sea suficientemente grande, la aparición porcentual de un resultado, por ejemplo, “caras”, será muy cercana a la probabilidad del resultado, en este caso 50%. Es decir, dada una sucesión de variables aleatorias independientes e idénticamente distribuidas con varianza y media poblacional finitas, el promedio de las observaciones se acercará a la media teórica de la población.


Lanzando un dado de seis caras, esperamos que la media de los valores obtenidos sea el valor promedio, es decir, 3,5. Si lanzamos el dado sólo unas pocas veces, el azar, siempre caprichoso, podría dejar la cifra promedio algo alejada de lo esperado. Supongamos por ejemplo, tres únicos lanzamientos con valores 1, 2 y 3: el promedio será 2. Pero si lanzamos el dado un número elevado de veces, cuantas más veces lo lancemos, más se aproximará el promedio al 3,5 esperable. Los profesionales del juego y de los seguros adoran la ley de los grandes números. Los encargados de los casinos pueden confiar en resultados estables a largo plazo, y las aseguradoras dependen de ésta ley para planear variaciones cuando hay pérdidas.


En su obra, Bernoulli estima la proporción de pelotas blancas en una urna que contiene un número desconocido de pelotas blancas y negras. Extrayendo pelotas de la urna y reemplazándolas aleatoriamente después de cada extracción, puede estimarse la proporción de pelotas blancas que contenía la urna, mediante la proporción de pelotas blancas extraídas. La predicción será tanto más certera cuanto mayor sea el número de pelotas extraídas. Si la operación se realiza un número suficiente de veces, puede obtenerse la precisión que se desee en la estimación. Bernoulli llega aún más lejos afirmando que si las observaciones de todos los acontecimientos continuaran hasta el infinito, la probabilidad se convertiría en una certeza absoluta, todos los sucesos del mundo se darían en proporciones fijas, e incluso en los hechos más accidentales podríamos reconocer una especie de predestinación.


Esta visión tan extremadamente optimista, correspondía a una época en la que las ciencias avanzaban de una forma tan decidida, que muchos científicos y filósofos tuvieron la tentación de conjeturar que con los instrumentos de medida y de observación precisos, ningún fenómeno natural escaparía al escrutinio de los hombres. Hoy sabemos que tales utopías son imposibles, porque conocemos el principio de incertidumbre o la teoría del caos. Hoy vivimos inmersos en la duda perpetua, y nos aproximamos a la ciencia descartando por completo cualquier esperanza de certeza. Felices aquellos pioneros del método científico y de las ciencias experimentales.

Lo único capaz de consolar a un hombre de las estupideces que hace es el placer que le proporciona hacerlas. Oscar Wilde.


domingo, 8 de febrero de 2026

FRANK TASHLIN. TEBEOS Y PELÍCULAS

 


Francis Fredrick von Taschlein nació en Nueva Jersey en 1913. Abandonó la escuela a los trece años, y muy joven comenzó a trabajar como dibujante y animador en la compañía de Paul Terry. En los años treinta trabajó brevemente en los estudios Van Beuren, y poco después, en 1932, entró de la mano de Leon Schlesinger a formar parte de la plantilla de la casa Warner Bros como animador. Se inició al mismo tiempo en el género del cómic dibujando tiras cómicas que firmó con el seudónimo de Tish Tash. En los títulos de crédito de las productoras en que colaboró aparecía siempre con el nombre de Frank Tashlin, por el que fue conocido en el mundo de la animación, y con el que ha pasado a la historia de la ilustración cómica. Todavía antes de finalizar la década de los treinta, trabajó para otros estudios, como los de Ub Iwerks, Disney y Hal Roach. Para Columbia Pictures – Screen Gems, creó en 1941 la serie La zorra y el cuervo, The Fox and the Crow, que también llevó al cómic con gran éxito.

Pero Frank Tashlin no limitó su talento al mundo del cómic y la animación. Se inició también en el cine con actores reales, al principio como guionista y escritor de gags para los hermanos Marx, Lucille Ball o Bob Hope, entre otros. En los años cincuenta dio el salto a la dirección y a la producción, filmando comedias y películas musicales. Se convirtió en el director fetiche de figuras de la comedia como Dean Martin, Jerry Lewis, Jayne Mansfield, Tom Ewell, Tony Randall y Bob Hope. En su filmografía encontramos títulos como Artistas y modelos (1955), Una rubia en la cumbre (1956) o Una Mujer de cuidado (1956). Sus guiones se caracterizaron por un humor alocado y surrealista, muy próximo al cine de animación. Más de una veintena de comedias de aquellos años se deben al talento de Frank Tashlin. Décadas más tarde, algunas de aquellas comedias locas se han convertido en películas de culto para una legión de aficionados. Entrados los sesenta, su estrella declinó un tanto, principalmente por el auge y la competencia de las series televisivas.

Frank Tashlin falleció en 1972 a los cincuenta y nueve años. Os dejamos unas cuantas muestras de su trabajo como dibujante e ilustrador.
















miércoles, 4 de febrero de 2026

AL PACINO. POR UNA CABEZA

 



Al Pacino, el inolvidable Michael Corleone de la trilogía de El Padrino, se ganó a pulso con ese papel un sitio en la industria cinematográfica y en los corazones de los espectadores de todo el mundo. Con el triunfo y la fama, dejó atrás a aquel Alfredo James Pacino, un hijo de emigrantes en la jungla de asfalto neoyorquina, de infancia difícil y adolescencia delictiva. Francis Ford Coppola fue para él una especie de hermano mayor que le introdujo en la profesión y siempre le prestó apoyo. El joven Alfredo estudió interpretación con gran aprovechamiento, y llegó a convertirse en un actor talentoso, capaz de manejarse bien en varios registros interpretativos. En Serpico, de Sidney Lumet, o en Scarface, de Brian de Palma, exprimió al límite de su condición de ítaloamericano todos sus recursos gangsteriles. Pero demostró que también era capaz de moverse con soltura en otros géneros. Su interpretación en 1992 del protagonista de Esencia de mujer, de Martin Brest, versión americana de la italiana Profumo di Donna, estuvo por completo a la altura de Vittorio Gassman.

Precisamente de esa gran película, os dejamos el enlace con la magistral escena del tango, uno de los momentos musicales más inolvidables de la historia del cine:

Al Pacino. Tango de Esencia de mujer. 1992

https://www.youtube.com/watch?v=z7jdL7ZgG0Y

Próxima entrega: Susan Sarandon


domingo, 1 de febrero de 2026

CARLOMAGNO O CÓMO CONVERTIRSE EN EMPERADOR

 


En pasadas entregas hemos hablado de Carlomagno, el flamante emperador de la barba florida, que elevó su reino de los francos a la categoría de Imperio Romano Germánico. Pero, claro está, no se llega a forjar un Imperio como ese de la noche a la mañana.

La campaña que Carlomagno emprendió contra los longobardos de Italia, fue poco más que una guerra relámpago, sobre todo si se la compara con la que dirigió contra los sajones, una guerra de treinta años poco más o menos, que ocupó gran parte de su reinado. Sajonia se extendía desde el mar del Norte al bajo y medio Rin, Turingia y el Elba. Media Europa. Los emperadores romanos habían intentado desde mucho tiempo atrás, someter a los sajones sin éxito. Y es que los sajones eran feroces, primitivos y supersticiosos, unas auténticas bestias pardas. Practicaban un paganismo antiguo y cruel, se vestían con pieles de cabra, y vivían del hurto y la rapiña. El Rin era la única barrera natural que les separaba de los francos, pero los sajones atravesaban el río sin ningún pudor, y saqueaban las poblaciones limítrofes cada vez que les venía en gana.


Tiempo atrás, Pipino el Breve había establecido una serie de líneas de defensa fronterizas, imponiendo a los sajones un simbólico tributo anual de trescientos caballos. Cuando Carlomagno accedió al trono, los sajones habían convertido aquel impuesto en una especie de burla en la que entregaban apenas unas decenas de animales viejos y comidos por las pulgas. Pero en el año 772 los exactores francos encargados de recoger el tributo se presentaron en Aquisgrán con las manos vacías. Esto proporcionó a Carlomagno un perfecto pretexto para declarar la guerra a los sajones e invadir sus territorios. Cruzó el Rin, y en Ehresburg levantó un fuerte que sirvió de base para sucesivas expediciones. Desde allí, se dirigió al norte donde destruyó el Irminsul, un ídolo muy venerado por los sajones. Marchó luego hacia el río Weser, para volver después a Austrasia. De esa manera, conquistó la parte más occidental del gran país, sentó las bases para proseguir la invasión, y se convirtió en el paladín de la Iglesia de Roma, cristianizando un extenso territorio y a sus habitantes.


Sin embargo, sólo un año después, en 773, los sajones incendiaron las iglesias que Carlomagno había hecho construir. Siguió una feroz represalia por parte de los francos, con episodios atroces que se prolongaron hasta 804, cuando puede decirse que Sajonia fue completamente sometida. Hubo en aquel periodo bautismos en masa, seguidos de abjuraciones y asesinatos de sacerdotes y frailes, que a su vez, provocaban nuevas y cada vez más sangrientas represalias. En fin, la guerra franco-prusiana que nos es tan familiar en época contemporánea, pero librada once siglos antes con hachas, lanzas y espadas en lugar de cañones. Sobresalió entre los sajones un caudillo llamado Vidikindo, una especie de Vercingetórix redivivo especialista en incendiar abadías y violar a monjas. En Varden, al sur de Bremen, Carlomagno ejecutó a cuatro mil rehenes sajones. El instrumento documental de la represión franca fue el llamado Capitular sajón, un texto urdido a medias por Carlomagno y el papado, cuyo contenido podría resumirse en la fórmula cristianismo o muerte.


Sajonia se transformó en una inmensa prefectura franca. Una red territorial de condados a cargo de condes dotados de amplios poderes sobre vidas y haciendas. Para sofocar las frecuentes revueltas e impedir que se repitieran, el emperador ordenó la deportación en masa de millares de familias sajonas a los territorios occidentales de Austrasia y Neustria. La medida resultó todo un éxito. En el siglo XX la intentaría repetir Hitler repoblando Polonia y Bohemia, y de hecho la repitió Stalin en la Unión Soviética con el mismo éxito que Carlomagno.

En los albores del siglo IX, Sajonia era ya el embrión de la futura Germania. El emperador extendió su dominio hacia el sur y el sureste, dominando Baviera y los territorios alpinos. No le detuvo la oposición del caudillo bávaro Tassilon que se hizo fuerte en Ratisbona durante un breve periodo, al parecer con apoyo de Bizancio. Carlomagno aplastó también la insurrección con gran regocijo por parte de Roma, cuyas hostilidades con Bizancio eran más que patentes. Así, el emperador de la barba florida extendió su dominio hasta el curso inferior del Danubio y Panonia, la actual Hungría.

También durante el verano de 778, Carlomagno estuvo a punto de extender su dominio hasta Hispania, una vieja aspiración de su reinado. No pudo ser. La Zaragoza musulmana, pieza clave para dominar el valle del Ebro, se le resistió. Frente a sus murallas, el emperador de los francos tuvo noticia de una nueva revuelta en Sajonia, y volvió grupas. En su retirada, saqueó Pamplona, y al regresar a su reino por el paso de Roncesvalles, fue sorprendida su retaguardia por grupos de vascones en el desfiladero de Valcarlos. En la escaramuza perdió la vida su paladín Roland, también conocido como Roldán, Rolando u Orlando, episodio que dio origen al cantar de gesta más famoso de Europa, la Chanson de Roland.

al-Andalus, la Hispania musulmana, quedó así definitivamente separada de Europa por los Pirineos y por varios siglos. Los entonces todavía incipientes reinos cristianos peninsulares, fueron poco a poco estableciendo puentes culturales con el continente, sobre todo a través del Camino de Santiago, verdadero cordón umbilical y arteria cultural que unió la península Ibérica al Occidente europeo.

 

Para amasar una gran fortuna hay que hacer harina a mucha gente. Manolito, el amigo de Mafalda.

miércoles, 28 de enero de 2026

WASHINGTON IRVING, UN AMERICANO ENAMORADO DE ESPAÑA

 


Hijo de una familia de la aristocracia independentista norteamericana, Washington Irving nació en Manhattan en 1783. Su madre le llamó así por George Washington, que conoció y trató al niño en sus primeros años. Desde muy joven manifestó su preferencia por las letras, vocación que alentó su familia. Sus hermanos, prósperos comerciantes, financiaron su carrera de escritor. Sus primeras lecturas fueron Las mil y una noches y Robinson Crusoe. En la adolescencia realizó varios viajes fluviales por el Hudson, y residió durante algún tiempo en la colonia holandesa de Sleepy Hollow, que convertiría en escenario de uno de sus relatos más célebres.

Se inició como escritor profesional en la prensa, concretamente en el Morning Chronicle de Nueva York, donde a partir de 1802, se ocupó de las noticias locales con el seudónimo de Jonathan Oldstyle, uno de los muchos que empleó a lo largo de su carrera. Padeció fiebre amarilla, una infección entonces endémica en la región, y sus hermanos le pagaron un viaje por Europa para reponerse. Viajó extensamente por Francia, Italia, Suiza, Holanda e Inglaterra, y se implicó intensamente en los movimientos sociales de la Europa de la época, llevando una vida bohemia y rehuyendo en lo posible el trato con la “buena sociedad” cuyos contactos habían preparado sus hermanos.

Al regresar a América, Washington estudió derecho sin mucho entusiasmo. En 1807 fundó la revista literaria Salmagundi que ridiculizaba la cultura y la política neoyorquinas. Rebautizó a Nueva York con el nombre de Gotham, la ciudad gótica, que siglo y medio después se haría célebre por los cómics de Batman. En 1809 publicó una sátira titulada Una historia de Nueva York desde el principio del mundo hasta el final de la dinastía neerlandesa, por Diedrich Knickerbocker. Antes de su publicación, Irving urdió un engaño colocando anuncios en los diarios neoyorquinos en busca de noticias sobre el profesor Diedrich Knickerbocker, historiador holandés desaparecido de su hotel. Otro anuncio firmado por el director del hotel, amenazaba con publicar un manuscrito que había dejado el desaparecido historiador, si no se presentaba a pagar la factura. El público se tragó la historia. La policía llegó a buscar al holandés, y cuando se supo todo, Washington Irving se hizo enormemente popular. El apellido Knickerbocker hace referencia a un tipo de pantalón usado por los colonos neerlandeses. Con el tiempo, se ha convertido en un apodo de los neoyorquinos en general, y lo han adoptado el equipo de béisbol y el de baloncesto de los New York Knicks.


Tras arruinarse los negocios familiares, Washington y varios de sus hermanos se instalaron en Inglaterra. Allí conoció y trató a escritores y artistas del momento, muy especialmente a Walter Scott, al que le uniría una gran amistad. Irving se integró entonces en el movimiento romántico.

Por medio de su hermano Ebenezer, publicó en Nueva York una serie de escritos por entregas que obtuvieron un gran éxito. Entre aquellos relatos estaba La leyenda de Sleepy Hollow, el famoso jinete sin cabeza del que se han hecho innumerables reediciones y adaptaciones. Igual de exitoso o incluso más, fue su relato Rip Van Winkle, un tipo que duerme durante veinte años, acostándose en la época colonial, y despertando tras la Revolución estadounidense.

Irving residió a caballo de Londres y París, frecuentando en ambas los salones literarios más importantes. En uno de los londinenses conoció al escritor anglo-español José María Blanco-White, que comenzó a inspirarle su amor por España. En la ciudad alemana de Dresde se enamoró de la joven americana Emily Foster, que le rechazó; y en París, a Mary Wollstonecraft Shelley, futura autora de Frankenstein, que se interesó por él. Irving la rechazó, así que puede decirse que la vida sentimental del escritor no fue tan intensa como su vida social y literaria.


Su amigo el bostoniano Alexander Hill Everett, a la sazón embajador en España de los Estados Unidos, le invitó a reunirse con él en Madrid para traducir al inglés una colección de documentos sobre Cristóbal Colón. Con esa excusa y con su hermano Peter, Washington Irving vino a España. La recorrió extensamente, y quedó prendado de sus tierras, sus lugares y sus gentes. Residió en varias localidades de Castilla, en Sevilla y en Granada, ciudad que le cautivó de forma especial. Tras un breve paso por Londres, fue nombrado embajador en España. Trató a los políticos del periodo isabelino y estableció amistad en Sevilla con la escritora Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero). Tras regresar a América, falleció en 1859, siendo enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow.

Washington Irwing fue el primer escritor norteamericano que consiguió vivir de sus escritos, arrastrando una pléyade de lectores fieles en América y Gran Bretaña, sobre todo de sus cuentos cortos, género del que fue un auténtico maestro. Si en sus inicios le ayudó su familia, tras la ruina de los negocios familiares, fue él quien se encargó de varios de sus hermanos y sobrinos. En el área anglosajona fue el iniciador de un modelo literario que prescindió de enseñanzas y moralejas, para centrarse en el entretenimiento del lector. Su estilo contó con grandes defensores como Longfellow, Scott o Thackeray, y con detractores como Edgar Allan Poe, que lo consideraba sobrevalorado. Entre su extensa obra, nos resultan particularmente entrañables sus Cuentos de la Alhambra, publicados en 1832, una de las colecciones de relatos más paradigmáticas del Romanticismo en lengua inglesa. Hoy rescatamos de nuestra biblioteca Bigotini la versión digital de su relato Los buscadores de tesoros. Haced, si os place, clic en el enlace: 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+buscadores+de+tesoros.pdf

-En pocas palabras, si no estoy equivocado, usted es el mismo demonio, como se le llama corrientemente.

-El mismo, a sus órdenes, respondió con una inclinación de cabeza que quería ser cortés.