Nacido
en 1916 en Cardwell, Missouri, como Everett Owen
Fitzgerald, desarrolló interés por el arte ya desde la infancia.
Todavía adolescente, Owen era ya un dibujante notable que diseñaba planos de
edificios para el negocio de su padre. Medio a escondidas, dibujaba también
caricaturas de los políticos y los personajes famosos de la época. En 1937, su
hermano James mandó aquellas caricaturas a los estudios Disney, entonces
recientemente instalados en California, lo que le valió su primer contrato.
Allí
trabajó en varios proyectos que verían la luz en los años siguientes, entre
otros los bocetos de varios personajes para el largometraje Pinocho. Fue ascendido por los Disney a
asistente de animación, pero no demasiado satisfecho en el plano laboral,
marchó en 1939 a los estudios Fleischer de Miami, entonces la competencia más
directa de Disney, para trabajar en Los
viajes de Gulliver, el primer largometraje de la casa Fleischer. Tampoco
allí se sintió cómodo, así que regresó a la costa oeste para trabajar en la
Warner Bros. a las órdenes Friz Freleng, que en los cuarenta era el número uno
de los directores de animación. Con él aprendió todos los fundamentos del
oficio.
Fue
reclutado por el ejército en 1943, y al regresar a casa comenzó a dedicarse al
cómic, género en el que se hizo un nombre durante los últimos años cuarenta y
la década de los cincuenta con series como Starlet
O’Hara, Ozzie y Harriet, Bob Hope, Moronica o Dean Martin y Jerry Lewis. Eran historietas y álbumes que
distribuyó DC Comics, y que partían de una idea cómica completamente opuesta a
sus anteriores experiencias en los estudios de animación. Owen Fitzgerald, en
lugar de humanizar animalitos, dibujaba personajes humanos en situaciones
disparatadas propias de las series de animación. Se apoyó en la popularidad de
estrellas cómicas como Bob Hope, Dean Martin o Jerry Lewis, que en los
cincuenta eran ídolos del público tanto en el cine como en la televisión.
Tuvieron también mucho éxito sus personajes femeninos, siempre pícaros y
atrevidos. A ese periodo de dibujante de tebeos pertenecen la mayor parte de
las páginas que mostramos aquí abajo.
En
los años sesenta, Fitzgerald comenzó a padecer una afección neurológica,
probablemente del tipo del parkinson, que le produjo temblores y le impidió
seguir dibujando las historietas semanales. Así que regresó a la animación
trabajando para la Warner, los estudios DePartie/Freleng, los de
Hannah-Barbera, y de nuevo y definitivamente la Warner Bros., donde permaneció
hasta su muerte en 1994, cuando contaba 77 años. No obstante, el gusanillo del
cómic siguió picándole, y compaginó la dirección de las animaciones con las
historietas, sólo que en esa última etapa se limitó a bosquejar los guiones a lápiz
para que fueran otros dibujantes quienes los terminaran.























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