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viernes, 19 de junio de 2026

JONATHAN SWIFT, EL MISÁNTROPO GENIAL

 


Nacido en Dublín de padres ingleses en 1667, Jonathan Swift tras la prematura muerte de su padre y el abandono de su madre, se crió en Irlanda con su tío Godwin. Fue un niño pobre que terminó sus estudios a duras penas, siendo objeto de crueles burlas por parte de los otros estudiantes. A los diecinueve años comenzó a trabajar en Inglaterra como secretario del baronet William Temple, a quien le unía un lejano parentesco. Allí se enamoró de una niña, Esther Johnson, posiblemente hija ilegítima de su patrón, a la que Swift rebautizó como Stella. Aunque no se han hallado pruebas documentales, todo indica que cuando Stella cumplió quince años, se casaron en secreto, lo que no impidió que años más tarde Jonathan Swift conviviera desde 1714 hasta 1723 con Esther Vanhomrigh, joven perteneciente a una importante familia anglo-irlandesa, para la que inventó el seudónimo poético de Vanessa, y a la que escribió, como a Stella, una apasionada correspondencia amorosa.


La trayectoria política de Jonathan Swift fue errática, saltando del partido whig al tory con admirable soltura. Su Cuento del tonel (1704), una sátira cruel que despellejaba a la sociedad inglesa y a la política de la corona, disgustó profundamente a la reina Ana que al parecer maniobró para frustrar las aspiraciones políticas del escritor. Swift se ganó la vida modestamente en la carrera religiosa, en la que llegó a ser deán de la catedral de San Patricio de Dublín, frenando allí su ascenso las influencias reales.

Jonathan Swift brilló como escritor en la sátira, muchas veces feroz, de la sociedad de su tiempo. William Thackeray dijo de él que era un resentido con mucho talento, y siglos más tarde, Jorge Luis Borges lo califica de misántropo que se propuso desacreditar al género humano. Y es que en efecto, su afiladísima pluma no dejó títere con cabeza. Desde La batalla entre los libros antiguos y modernos (1704), La conducta de los Aliados (1710), en la que criticaba duramente el papel de Inglaterra en la Guerra de Sucesión de España, sus panfletos anónimos En defensa de Irlanda, contra los abusos de los ingleses, sus Cartas del trapero (1724-1725), hasta su folleto titulado Una modesta proposición (1729), que para André Breton constituye el verdadero inicio del humor negro.


En ese escrito Swift propone que los campesinos irlandeses que no podían pagar el arriendo de sus tierras a los inflexibles terratenientes ingleses, les ofrezcan sus hijos como comida:

 

Un niño alcanzará para los dos platos en una comida de amigos... Concedo que este alimento será un poco caro, así que convendrá muy bien a la clase de terratenientes, ya que, habiendo devorado a la mayor parte de los padres parecen tener ahora más derechos sobre los hijos. La carne de los niños estará en sazón todo el año, pero será más abundante en marzo, ya que, según un eminente médico francés, siendo el pescado un alimento prolífico, nacen más niños en los países católicos después de cuaresma..., los mercados estarán más abastecidos, porque el número de niños papistas es casi de tres a uno en este reino, lo que traerá otra ventaja: disminuir el número de niños papistas entre nosotros (J. Swift, Una modesta proposición, 1729).


Pero la principal obra de Jonathan Swift es sin duda Los viajes de Gulliver, publicada en 1726, aunque probablemente la comenzó a escribir hacia 1720. Del Gulliver se han editado desde entonces infinidad de versiones, muchas de ellas para niños y jóvenes, comics, e incluso se han realizado filmes de dibujos animados, alguno muy notable como el de los hermanos Fleischer en 1939. La obra ha adquirido gran popularidad en todo el mundo como novela de aventuras, pero conviene aclarar que la intención de su autor estaba muy lejos de ese género de relatos.

Es más, con Gulliver, Swift se propone precisamente desacreditar y parodiar la literatura de viajes y aventuras en países lejanos que en su tiempo hacía furor entre los lectores. Sólo unos años antes de su publicación, había aparecido el Robinson Crusoe de William Defoe, novela donde la superioridad del hombre blanco, del europeo civilizado, queda patente y autoriza en cierto modo la política colonialista imperante en su época. En su relato, Swift hace que Lemuel Gulliver se embarque como cirujano en un navío que dirige el capitán Robinson, lo que no parece una elección casual del apellido.


En Gulliver hay posiblemente otros guiños metaliterarios, como la coincidencia de la Penélope, esposa de Ulises en La Odisea, y la sufrida cónyuge del viajero Lemuel Gulliver, que acepta con resignación las repetidas fugas de su esposo, hombre de acción al que le aburre soberanamente la vida sedentaria y la rutina conyugal. Pero por encima de todo, Los viajes de Gulliver, son una mordaz crítica de la política y de la organización social. Tanto en el episodio de los liliputienses, el más popular del relato, como en el del país de los gigantes, Jonathan Swift hace pepitoria la sociedad inglesa, sus instituciones y sus costumbres. La sátira alcanza sus tintes más elevados en el episodio en que Gulliver recala en una isla habitada y gobernada por caballos, seres de una bondad y una nobleza que deja en un pésimo lugar a las sociedades humanas.

En Bigotini somos admiradores de Los viajes de Gulliver, y esa es la lectura que os proponemos, haciendo clic en el enlace para acceder a la versión digital. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+viajes+de+Gulliver.pdf

Uno de ellos, oficial de la guardia, me metió la punta de su chuzo por la ventana izquierda de la nariz y me hizo estornudar violentamente.


lunes, 15 de junio de 2026

SIR LAWRENCE ALMA TADEMA. NEOCLASICISMO, ROMANTICISMO Y ARTE COMERCIAL

 

Iniciamos en Bigotini una nueva serie de artículos dedicados a diferentes artistas plásticos y a su obra.


Lourens o Lawrence Alma-Tadema, neerlandés nacido en 1836 en el municipio frisón de Menameradiel, era hijo de un notario que falleció cuando el pequeño Lawrence tenía cuatro años. Perdió también muy joven a su madre, y su padrino y tutor lo matriculó en una academia de arte de Amberes. Asistió luego al taller de Leys, un pintor neoclásico especializado en murales y obras de gran formato. Hacia 1860 se inició como artista en solitario. Sus primeras obras reconocidas por la crítica pertenecen a la serie merovingia, pinturas de tema histórico que recrean episodios como La educación de los hijos de Clodoveo (1861) o Fredegunda en el lecho de muerte de Praetextatus, de 1878. En esos años 60 y 70 también se sintió fascinado por el antiguo Egipto: La muerte del primogénito, La momia o José, supervisor del granero del faraón, son algunos de sus lienzos de aquella primera etapa en la que el artista reflejó como nunca la influencia del Romanticismo pictórico, aun sin apartarse del Neoclasicismo.

Tras el éxito de diversas exposiciones en Bélgica, Francia y su país natal, Alma-Tadema instaló su estudio taller en Londres, donde, habiéndole precedido su fama, gozó siempre de gran reputación. En su etapa inglesa, y a instancias de sus incondicionales admiradores, se interesó por la historia de Grecia y Roma, pintando entonces sus obras más célebres como Las rosas de Heliogábalo de 1888, el retrato de la poetisa Sappho, Paraíso terrenal (1891) o Primavera (1894). Favorito del público en las exposiciones, y de los burgueses acaudalados de la city, comenzó a producir obras de pequeño formato, cuadritos bien por encargo o bien fruto de su capricho personal, que se vendieron, revendieron y circularon por las mansiones de las principales ciudades europeas convirtiendo a Lawrence Alma-Tadema en el artista más cotizado en vida del siglo XIX. Las flores, que adornan con profusión muchas de sus obras, fueron su principal seña de identidad.

En esa prolífica etapa de su carrera consiguió premios, honores y reconocimientos, fue miembro de las más prestigiosas academias europeas (Múnich, Berlín, Madrid y Viena), se le distinguió en Francia con la Legión de Honor, y hasta fue nombrado Sir por la reina Victoria en 1899. Al decir de quienes le trataron, Lawrence Alma-Tadema era en el plano personal lo más opuesto al arquetipo de artista bohemio que abundó en su generación y las sucesivas. Su paisano, el escritor neerlandés Louis Couperus, se escandalizó de su comportamiento burgués sin freno en el comer, el beber, ni en su inclinación por las mujeres y la juerga un tanto vulgar. Sus dos esposas sucesivas, la francesa Marie-Pauline Gressin de Boisgirard, y la inglesa Laura Epps, posaron para él como modelos. Tuvo dos hijas. La mayor, Laurence, fue una afamada escritora.

Sir Lawrence Alma-Tadema falleció en 1912 por una hemorragia digestiva. Sus hijas heredaron cientos de cuadros que aun permanecían en su lujoso estudio. Curiosamente, la gran fama que tuvo en vida fue desapareciendo durante el siglo XX, cuando se consideró por la crítica un pintor menor. Sus principales admiradores fueron durante el pasado siglo los cineastas hollywoodienses. Griffith en Intolerancia (1916) y Cecil B. DeMille en Los diez mandamientos (1956) se basaron en su obra para ambientar sus películas. También puede apreciarse su influencia en la dirección artística de Gladiator de Ridley Scott. En las últimas décadas y el cambio de siglo, la pintura de Alma-Tadema parece haber recobrado interés. Os dejamos aquí una muestra representativa de su arte.














viernes, 12 de junio de 2026

CRECIMIENTO ARMÓNICO. EL NÚMERO ÁUREO EN LA NATURALEZA

 


¿Cómo es posible crecer sin perder la forma? Imaginemos un caso aparentemente sencillo, el de un rectángulo. El sentido común nos dice que si aumenta su longitud en la misma proporción y en todas las direcciones conservará su forma. Pues bien, aunque parezca lo más lógico, veremos que la relación de longitudes entre los dos lados no se mantiene constante, así que perdería su forma.

Sin embargo, añadiendo a un rectángulo áureo cuadrados de lado igual al de su lado mayor, obtenemos otro rectángulo áureo. Aumentamos el tamaño conservando la forma. Es la fórmula que adoptan muchos seres vivos, sobre todo vegetales pero también estructuras como las conchas de los moluscos, por ejemplo, para conservar la forma primitiva a lo largo del crecimiento.

Claro que conservar las proporciones no siempre conviene a los seres vivos. El desarrollo de los seres humanos es un constante cambio de proporciones, y es una verdadera suerte, porque si conserváramos las proporciones de los recién nacidos, tendríamos serias dificultades para mantener la cabeza erguida. Fijaos en la ilustración.


La principal diferencia de la espiral áurea con otras espirales, es que se va ensanchando a medida que gira. El biólogo escocés D’Arcy Thompson (1860- 1948), conocido como el primer biomatemático, descubrió que la propiedad de algunos seres vivos de aumentar por crecimiento terminal sin modificación de la forma total es característica de la espiral logarítmica y de ninguna otra curva matemática: “Toda curva plana que parte de un polo fijo y de tal naturaleza que el área polar de un sector sea siempre un gnomon respecto del área precedentemente obtenida, es una espiral logarítmica”.

Los insectos trazan una espiral áurea cuando se acercan a un punto de luz. Si en lugar de alejarnos de un punto determinado, queremos acercarnos a él conservando el ángulo de giro, sólo podemos hacerlo así. Las aves de presa mantienen esa trayectoria cuando se lanzan a cazar. Es la única manera en la que pueden mantener la cabeza recta y sin variarla de posición, con lo que siempre tienen control visual sobre las presas y maximizan la velocidad.



Desde la gestación del hombre ideal por parte de Leonardo de Vinci, la historia del arte y paralelamente, la de las ciencias, han visto numerosos estudios sobre la adecuación de diferentes partes del cuerpo humano a la proporción áurea. Incluso antes, ya en la edad media, se usaba la medida humana como patrón entre los constructores de catedrales. Los canteros franceses y los alarifes españoles utilizaban un instrumento de medida con cinco vástagos articulados con las longitudes de la palma, la cuarta, el palmo, el pie y el codo, que correspondían a las magnitudes del brazo además de la longitud del pie.

Todas esas longitudes eran múltiplos de una unidad llamada línea, que equivalía a poco menos de 2,5 mm (exactamente, 2,247). En la tabla de aquí abajo se muestra la equivalencia de esas medidas con la línea y con nuestras unidades actuales. Se puede comprobar que las líneas son términos sucesivos de Fibonacci, por lo tanto, la razón de cada uno respecto al anterior será F, lo que no deja de ser sorprendente, pues las medidas iniciales fueron tomadas en el cuerpo humano.


He aquí pues la sorprendente y casi mágica correlación entre las matemáticas y la naturaleza, en este caso la biología. El pobre profesor Bigotini tiene el hándicap de su tremenda narizota cuya desproporción desafía a Fibonacci, a la proporción áurea y a todas las leyes conocidas hasta el presente.

 

Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente. Es como contar ovejas. Oscar Wilde.


lunes, 8 de junio de 2026

BOB KANE Y EL NACIMIENTO DE BATMAN

 


Robert Kahn, que cambió legalmente su nombre por el de Bob Kane, con el que siempre firmó sus trabajos, nació en Nueva York en 1915. Fue compañero de instituto de Will Eisner, el creador de The Spirit, y con él se inició en el mundo del cómic en 1936. Kane debutó con la serie Peter Pupp que se publicó simultáneamente en Gran Bretaña y los USA. Trabajó también para los estudios Fleischer colaborando en los cortos de Betty Boop, y para Detective Comics (DC Comics) en diferentes series y tiras cómicas.

En 1939, el gran éxito que tuvo Superman en Action Comics, impulsó a DC Comics a lanzar otro superhéroe que compitiera con él. Encargaron de ello a Bob Kane, que en principio pensó en Birdman, el hombre-pájaro, pero cambió de proyecto cuando junto al escritor Bill Finger, ideó a Batman, el hombre murciélago, que sería el personaje definitivo. Kane reconoció el papel de Finger en la creación de la serie, en el aspecto físico del héroe y en la ambientación del cómic en la ciudad de Gotham, trasunto de Nueva York que un siglo antes había acuñado el escritor romántico Washington Irving.


Ya desde los primeros episodios, Batman era una mezcla de detective y millonario filántropo empeñado en combatir el crimen. Llegarían más tarde los personajes de Robin, equivalente juvenil del Watson de Sherlock Holmes, y el Joker, un desquiciado criminal. Joker era el contrapunto del héroe, mientras que Robin, según Kane y Finger, fue creado para que el personaje de Batman pudiera dialogar con él, y así no hacer tan pesados sus pensamientos escritos en bocadillos-nube. La sospecha de relaciones equívocas entre Batman y su joven ayudante fue sugerida y alentada por escritores y dibujantes muy posteriores a Finger y Kane, en parodias de la serie que aparecieron en el cómic alternativo.

Aparte de dedicarse a dibujar, Bob Kane publicó un par de volúmenes autobiográficos (Batman and Me) que obtuvieron gran éxito entre los muchos fans de la serie. Colaboró como asesor en los guiones de varias películas de Batman en los ochenta y los noventa. Falleció en Los Ángeles en 1998. Su viuda, Elizabeth Sanders, participó en papeles secundarios en tres películas de Batman. Os dejamos una selección de páginas y dibujos del autor.












viernes, 5 de junio de 2026

HACE MUCHO TIEMPO, EN UNA GALAXIA MUY, MUY, LEJANA…

 




Star Wars, la Guerra de las Galaxias, como se tradujo el título en español, es mucho más que una serie de películas. La primera entrega estrenada en 1977, marca un antes y un después en la Historia del Cine. Su creador, George Lucas, que había estudiado antropología, se sintió fascinado desde muy niño por los cómics de Flash Gordon cargados de aquella fantasía barroca y desbordante. Su primera idea fue producir una gran película sobre el cómic de Alex Raymond, pero cuando quiso adquirir los derechos, se le adelantó el productor italiano Dino de Laurentis que produjo un film perfectamente prescindible, cuyo único aliciente era la presencia de Ornella Muti. Lucas, que ya había comprometido a medio Hollywood en el proyecto, no tuvo más remedio que reinventar una historia. Fruto colateral de aquello fue una novela firmada por él, y bastante mala, por cierto. Pero lo suyo no era la literatura sino el cine, así que el guión de la primera película, Una nueva esperanza, resultó mucho mejor. Completó la trilogía en 1980 y 1983 con El Imperio contraataca (seguramente la más conseguida) y El retorno del Jedi. Años más tarde llegarían precuelas, secuelas y derivadas varias, últimamente producidas por la factoría Disney que se hizo con todos los derechos.

La saga cuenta con millones de seguidores y hasta de fanáticos, repartidos por todo el mundo. Ha dado lugar a toda una original escuela filosófica de alcance casi religioso. En casa Bigotini, sin llegar a esos extremos de veneración, admiramos a George Lucas y nos confesamos fans de Star Wars y su universo de fantasía que nos ha hecho pasar tan buenos ratos frente a una pantalla. Para celebrarlo, traemos el enlace con algunas escenas de la princesa Leia con aquel atuendo tan sexy cuando fue prisionera del malvado Jabba. Que las disfrutéis. 

STAR WARS. Secuencias de Leia esclava de Jabba.

https://www.youtube.com/watch?v=VgsK9fuO2a8

Próxima entrega: Kim Basinger


lunes, 1 de junio de 2026

PRAGMATISMO EN LA CULTURA EGIPCIA. LA BELLEZA DE LO ÚTIL

 


Que la egipcia fuera una de las civilizaciones que floreció durante más siglos en la Historia, seguramente no fue fruto de la casualidad. Después de haber sido un enigma durante mucho tiempo, a partir del hallazgo en el siglo XIX de la piedra de Rosetta, pudo ser descifrada su escritura, hallazgo que abrió una puerta al conocimiento por historiadores y egiptólogos de una rica cultura, del espíritu de un pueblo vivaz, humorista e intensamente práctico. Precisamente de esa faceta práctica de la cultura egipcia, se ocupó el profesor John A. Wilson, eminente egiptólogo a quien seguimos en este comentario. Sus investigaciones sobre todo en materia lingüística, nos ilustran acerca de ese pragmatismo. Para los egipcios, lo útil y lo bueno estaban íntimamente unidos. La idea de que una sola palabra pueda significar a la vez “gloria celeste” y “utilidad terrenal” lo dice todo, aunque resulte tan ajena al pensamiento moderno.


La palabra ma’at significa “orden” en un contexto y “rectitud” en otro. Una autoridad traduce el adjetivo akh por “beneficioso, ventajoso, glorioso”, y el adjetivo menekh por “eficaz, benéfico, excelente”. Puede pensarse que para una mentalidad mitificadora un estado de gloria, esplendor o bienaventuranza  era ipso facto eficaz para cualquier función, de suerte que “gloria” era la idea básica en akh, y puede pensarse también que cierto género de poder efectivo produce el estado de gloria, de modo que la “efectividad” (menekh) era la idea fundamental. En uno y otro caso, es claro el paso de significar esplendor ultraterreno a significar utilidad terrenal. Puede mencionarse un caso notable en que la significación radical de cada palabra era “eficacia útil”. En la Instrucción de Ptah.hotep, se prescribe la elocuencia como ventaja (akh) para el que la escucha y desventaja para el que la menosprecia. La esposa apacible se describe como un campo provechoso (akh) para su señor, y la insensata es vituperada porque “mira la ciencia como ignorancia y la ganancia (akhet) como pérdida”.


Si un noble hace lo que el rey desea, su majestad “satisfará muchas peticiones importantes tuyas, para beneficio (akh) del hijo de tu hijo por siempre”. Un hombre pide oraciones mortuorias considerando que es más ventajoso (akh) para el que lo hace que para aquel por quien se hace. Es decir, rezar por el alma del difunto le hace bien al difunto, pero sobre todo favorece al que reza. Un noble puede amenazar con vengarse desde el otro mundo de todo el que viole su tumba, porque conoce la “magia útil”, de manera que saquear la tumba del difunto, además de ser un delito, se convierte en una mala idea que no proporcionará beneficio alguno, y acarreará problemas al ladrón. Los textos mortuorios que se recitaban en beneficio de un difunto se llamaban sakhu y eran útiles al espíritu en el otro mundo. Se le decía al muerto: “te he proporcionado magia para tu protección, y las capacidades (akhu) de Isis para tu fortaleza”. Así que hasta en las creencias religiosas de los egipcios, sólo era bueno lo que tenía utilidad, lo que servía para algo tangible o representaba una ventaja o un beneficio.


Aparecen también frecuentemente en las inscripciones los adjetivos menekh y menekhet que pueden traducirse por “idóneo” y “efectivo” en el lenguaje corriente, o por “fiel” y “servicial” cuando se aplican a un noble en referencia al rey. Además de estos significados de utilidad aplicada, hay muchos ejemplos en los que va indicado un sentido traslaticio con la significación de admirable, noble, agradable, espléndido, glorioso… Una vez más, un espectro que va de la tierra al cielo, con valor funcional en un extremo y esplendor celestial en el otro. Vemos que muy difícilmente podrá hallarse pues, una cultura y un sistema de creencias con una vocación de utilidad práctica mayor que la de los egipcios. El mismo profe Bigotini, habitualmente hombre de firmes convicciones, duda a menudo si tomar su chupito de bourbon resulta más útil o más glorioso. Ante semejante disyuntiva, estoy en condiciones de afirmar que optará por tomarlo de todas formas.

El problema de nuestra época es que los hombres ya no quieren ser útiles sino importantes. Winston Churchill.


viernes, 29 de mayo de 2026

SÓFOCLES Y LA IMPOSIBILIDAD DE ELUDIR EL DESTINO

 


Sófocles, junto a Eurípides y Esquilo, completa el trío de grandes trágicos de la Grecia clásica. Nació en Colono, una población cercana a Atenas, hacia 497 o 496 a.C. en el seno de una familia de campesinos acomodados. Su padre, Sófilo, fue al parecer, poeta y quizá autor de alguna comedia. El joven Sófocles aprendió con su maestro Lampro poesía, música y danza. Hacia 460 se casó con Nicóstrata con la que tuvo a su hijo Iofonte, que también se dedicó a la tragedia. Ya viejo, Sófocles se enamoró de la meretriz Teóride de Sición, con la que tuvo otro hijo, Aristón, que sería el padre de Sófocles el Joven, también escritor de tragedias. Algún biógrafo atribuye a Sófocles otros tres hijos de los que no se tienen más noticias. En todo caso, puede verse que se trató de una familia muy literaria en la que florecieron los dramaturgos.


Aparte de su labor poética, Sófocles participó activamente en la política de la Atenas de su tiempo. Perteneció al consejo de los diez, fue heletómano, una especie de ministro de finanzas, y más tarde estratego en la guerra de Samos, durante el mandato de Pericles. Dirigió entonces la flota ateniense que resultó derrotada en Meliso. Se atribuye también a Sófocles el fracaso de la expedición a Sicilia, así que  como estratego no se lució precisamente. A pesar de ello, fue siempre muy popular y querido entre sus paisanos que le admiraron y hasta le recompensaron cuando recuperó una valiosa corona de oro que había sido robada. Dijo Sófocles que el paradero de la joya le había sido revelado por Heracles en una aparición, y con los dineros de la recompensa erigió un santuario dedicado a Heracles denunciador. Desempeñó también funciones religiosas, y parece que fue quien introdujo formalmente en Atenas el culto a Asclepio sanador. En el capítulo monetario, Sófocles tuvo fama de tacaño. Su hijo Iofonte llegó a querellarse con él a cuenta de ciertos dineros. Falleció en 406 o 405 a.C. Se decretó luto en Atenas, y el poeta Frínico le dedicó estos versos:

Bienaventurado Sófocles, que después de una larga vida

murió como un hombre feliz e ingenioso.

Hizo muchas hermosas tragedias.

Tuvo un fin agradable sin dolor alguno.


Se atribuye a Sófocles la autoría de entre 120 y 130 tragedias. Compitió en treinta concursos de las fiestas Dionisias, en las que venció en dieciocho ocasiones. Se dice que en 468 venció incluso al mismo Esquilo, único dramaturgo que consiguió tal hazaña. También compitió al menos seis veces en las fiestas Leneas.

De su extensa producción dramática, sólo han llegado hasta nosotros siete tragedias completas: Edipo rey, Edipo en Colono, Antígona, Áyax, Las Traquinias, Electra y Filoctetes. En la escena griega se le atribuye el aumento de dos a tres actores principales. Aumentó también el coro de doce a quince componentes, introdujo muchas innovaciones en escenografía, y fuera de la escena fundó el Tiaso de las musas, un espacio dedicado a ellas, donde se reunían artistas y poetas.


En las tragedias de Sófocles predomina un sentido fatalista de la existencia, por el que el destino de los protagonistas está escrito, y no es posible cambiarlo. Esa impotencia para alterar el designio de los dioses se manifiesta de manera especial en el personaje de Edipo, a quien el oráculo había advertido que mataría a su padre y yacería con su madre. El joven Edipo, tratando de huir de su destino, cae fatalmente en él, asesinando a Layo, su padre, sin saber que lo era, y desposando a Yocasta, su verdadera madre.

Sófocles es también el inventor en dramaturgia de la ironía trágica, por la que personajes favorecidos de la fortuna como Filoctetes, acaban en la miseria más absoluta, o grandes héroes como Áyax, se convierten en criaturas débiles y medrosas.

Para recordar la grandeza trágica de Sófocles, traemos aquí el enlace con la versión digital de su Edipo rey.

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=EDIPO.pdf

¿Dónde podrá encontrarse la huella de una antigua culpa? Sófocles. Edipo rey.