El
apellido Mach nos resulta familiar si hablamos de aviación militar. La rapidez
de los cazas de combate se mide en mach,
unidad relacionada con la velocidad del sonido. Decimos que un avión va a
velocidad mach 0.5 cuando se desplaza a
la mitad de la velocidad del sonido, mach 1 cuando coincide con ella, mach 2 si
duplica la velocidad del sonido, y así sucesivamente. La unidad se emplea en
honor del físico austriaco Ernst Mach, que en la segunda mitad del siglo XIX,
fue pionero en estudiar la física del sonido y sus límites. Fue Mach también
pionero en otros campos. En su época nadie imaginaba todavía la idea del big bang, el violento proceso que dio
origen al universo físico. Ernst Mach se preguntó entonces qué ocurriría si
suprimiéramos toda la materia del universo. Su acertada primera conclusión fue
que el movimiento desaparecería. En un cosmos sin masa, moverse o no moverse
daría lo mismo. No seríamos capaces de notar nada aunque girásemos a una
velocidad extraordinaria.
Tampoco
si aceleráramos. Moviéndonos en un coche con los ojos cerrados, no sentiremos
el menor movimiento mientras el vehículo siga en línea recta y a una velocidad
constante. Cuando mantenemos la misma dirección e impulso sin cambio, hablamos
de movimiento inercial. Notaremos
acelerar o frenar en forma de un empujón en la espalda en el primer caso o el
desplazamiento brusco hacia delante en la frenada. También experimentaremos
sensación de movimiento si el automóvil gira o varía su dirección, lo que hará
que nos desplacemos lateralmente. Cualquier objeto percibe los movimientos
acelerados porque existen fuerzas que los empujan, pero Mach se preguntó de dónde
provienen esas fuerzas. La respuesta es clara: de toda la materia que compone
el universo. Cada partícula que existe, con independencia de lo lejos que pueda
estar, ejerce una influencia en otras partículas a lo largo del cosmos.
Así
que las leyes naturales son consecuencia
de la distribución de la materia en el universo. Mach conjeturó que en un
universo sin materia no habría leyes naturales. Sin materia, el espacio y el
tiempo desaparecerían porque su existencia no tendría sentido. Lo que da
esencia al espacio y al tiempo es el movimiento. En ausencia de objetos que se
muevan, no tendremos capacidad de discriminar las distancias, y sin distancias
que medir, el espacio y el tiempo no pueden continuar siendo reales. Está claro
que se trataba de una propuesta revolucionaria en su época. Según Mach, el
punto de referencia del movimiento acelerado es la materia que compone el
cosmos. Si suprimimos la materia, suprimimos cualquier punto de referencia
posible. El movimiento se anula en un cosmos sin masa. Una idea tan
trascendente que se ha convertido en un principio físico al que llamamos Principio de Mach, que se define: el movimiento de cualquier sistema es
consecuencia de su interacción con el resto del universo. Tenemos pues,
delante de las narices, relatividad antes
de la relatividad. Varios decenios antes. Se trata por lo tanto, de una
intuición genial, a pesar de que ahora pueda parecernos tan obvia.
Por
cierto, Ernst Mach tenía también mucho talento artístico. A él se debe un
célebre dibujo en el que se autorretrató tumbado en su biblioteca.
La escuela prepara a los niños para vivir en un mundo que no existe. Albert Camus.
De
todos modos, vas a ir. La mamá de Albert Camus.












































