Nacido
en Dublín de padres ingleses en 1667, Jonathan Swift
tras la prematura muerte de su padre y el abandono de su madre, se crió en
Irlanda con su tío Godwin. Fue un niño pobre que terminó sus estudios a duras
penas, siendo objeto de crueles burlas por parte de los otros estudiantes. A
los diecinueve años comenzó a trabajar en Inglaterra como secretario del
baronet William Temple, a quien le unía un lejano parentesco. Allí se enamoró
de una niña, Esther Johnson, posiblemente hija ilegítima de su patrón, a la que
Swift rebautizó como Stella. Aunque no se han hallado pruebas documentales,
todo indica que cuando Stella cumplió quince años, se casaron en secreto, lo
que no impidió que años más tarde Jonathan Swift conviviera desde 1714 hasta
1723 con Esther Vanhomrigh, joven perteneciente a una importante familia anglo-irlandesa,
para la que inventó el seudónimo poético de Vanessa, y a la que escribió, como
a Stella, una apasionada correspondencia amorosa.
La
trayectoria política de Jonathan Swift fue errática, saltando del partido whig al tory con admirable soltura. Su
Cuento del tonel (1704), una sátira cruel que despellejaba a la sociedad
inglesa y a la política de la corona, disgustó profundamente a la reina Ana que
al parecer maniobró para frustrar las aspiraciones políticas del escritor.
Swift se ganó la vida modestamente en la carrera religiosa, en la que llegó a
ser deán de la catedral de San Patricio de Dublín, frenando allí su ascenso las
influencias reales.
Jonathan
Swift brilló como escritor en la sátira, muchas veces feroz, de la sociedad de
su tiempo. William Thackeray dijo de él que era un resentido con mucho talento,
y siglos más tarde, Jorge Luis Borges lo califica de misántropo que se propuso
desacreditar al género humano. Y es que en efecto, su afiladísima pluma no dejó
títere con cabeza. Desde La batalla entre
los libros antiguos y modernos (1704), La
conducta de los Aliados (1710), en la que criticaba duramente el papel de
Inglaterra en la Guerra de Sucesión de España, sus panfletos anónimos En defensa de Irlanda, contra los abusos
de los ingleses, sus Cartas del trapero
(1724-1725), hasta su folleto titulado Una
modesta proposición (1729), que para André Breton constituye el verdadero
inicio del humor negro.
En
ese escrito Swift propone que los campesinos irlandeses que no podían pagar el
arriendo de sus tierras a los inflexibles terratenientes ingleses, les ofrezcan
sus hijos como comida:
Un niño alcanzará
para los dos platos en una comida de amigos... Concedo que este alimento será
un poco caro, así que convendrá muy bien a la clase de terratenientes, ya que,
habiendo devorado a la mayor parte de los padres parecen tener ahora más derechos
sobre los hijos. La carne de los niños estará en sazón todo el año, pero será
más abundante en marzo, ya que, según un eminente médico francés, siendo el
pescado un alimento prolífico, nacen más niños en los países católicos después
de cuaresma..., los mercados estarán más abastecidos, porque el número de niños
papistas es casi de tres a uno en este reino, lo que traerá otra ventaja:
disminuir el número de niños papistas entre nosotros (J.
Swift, Una modesta proposición, 1729).
Pero la principal
obra de Jonathan Swift es sin duda Los viajes de Gulliver, publicada en 1726, aunque probablemente
la comenzó a escribir hacia 1720. Del Gulliver
se han editado desde entonces infinidad de versiones, muchas de ellas para
niños y jóvenes, comics, e incluso se han realizado filmes de dibujos animados,
alguno muy notable como el de los hermanos Fleischer en 1939. La obra ha
adquirido gran popularidad en todo el mundo como novela de aventuras, pero
conviene aclarar que la intención de su autor estaba muy lejos de ese género de
relatos.
En Gulliver hay posiblemente otros guiños
metaliterarios, como la coincidencia de la Penélope, esposa de Ulises en La Odisea, y la sufrida cónyuge del
viajero Lemuel Gulliver, que acepta con resignación las repetidas fugas de su
esposo, hombre de acción al que le aburre soberanamente la vida sedentaria y la
rutina conyugal. Pero por encima de todo, Los
viajes de Gulliver, son una mordaz crítica de la política y de la
organización social. Tanto en el episodio de los liliputienses, el más popular
del relato, como en el del país de los gigantes, Jonathan Swift hace pepitoria
la sociedad inglesa, sus instituciones y sus costumbres. La sátira alcanza sus
tintes más elevados en el episodio en que Gulliver recala en una isla habitada
y gobernada por caballos, seres de una bondad y una nobleza que deja en un
pésimo lugar a las sociedades humanas.
En Bigotini somos admiradores de Los viajes de Gulliver, y esa es la lectura que os proponemos, haciendo clic en el enlace para acceder a la versión digital.
https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+viajes+de+Gulliver.pdf
Uno de ellos, oficial de la guardia, me metió la punta de su chuzo por la ventana izquierda de la nariz y me hizo estornudar violentamente.
















































