Translate

domingo, 26 de julio de 2026

ANDREA DEL SARTO, EL ÚLTIMO GRAN ARTISTA FLORENTINO

 


Florentino, nacido en 1486, Andrea del Sarto, manierista del primer Renacimiento pictórico, y especializado en la pintura al fresco, fue llamado por algunos Andrea senza errori, Andrea sin errores, por su depurado estilo y la perfección de sus obras. En el Alto Renacimiento, de alguna manera ejemplifica en su persona y en su trayectoria artística el paso del cetro artístico que detentaba su Florencia natal, a Roma, la monumental ciudad pontificia donde florecieron genios como Rafael y Miguel Ángel.

Podemos considerarle el sucesor directo del arte florentino, no contaminado todavía de romanismo. Fue discípulo de Piero di Cósimo, quien heredó, a su vez, de Botticelli y de Verrocchio las características de su estilo. Hijo y nieto de sastres, Andrea d’Agnolo, que ese era su verdadero nombre, fue conocido por sus contemporáneos como Andrea del Sarto (del sastre), y así ha pasado a la posteridad y a la Historia del Arte.

Comenzó pintando los frescos de la capilla de los carmelitas y pintó después una infinidad de madonas bellísimas del tipo florentino, incluso más delicado que las madonas de Rafael. Sus colores cálidos confieren a sus obras una gracia sentimental algo afeminada aunque sin llegar al amaneramiento. Reproduce una y otra vez el rostro de Lucrecia, su esposa, según propia confesión por averla nel’ animo impresa. La serie de madonas de Andrea del Sarto permite seguir su evolución desde el desorden palpitante de la Anunciación (Galería Pitti) pintada en su juventud, hasta la dulce aristocracia de la célebre Madona de las Arpías (Uffici), pintada en 1517, hecha toda ella de una poesía estática en la que la forma, el color y la luz se manifiestan como un factor único y complejo.


Giorgio Vasari que como Miguel Ángel, Rafael y de Vinci, fue su contemporáneo, se muestra intencionalmente difuso al hablar de Andrea del Sarto. No obstante, aprecia la valía de sus obras y relata, aunque desordenadamente, algunos datos biográficos interesantes. Según Vasari, Andrea del Sarto hubiera sido el primer pintor de su época de no haber mostrado cierta timidez de ánimo que le hizo mancar de grandeza e copiosità, a la maniera que la tuvieron otros pintores, es decir, Miguel Ángel y sus discípulos. También lamenta que Andrea no hubiera estado más tiempo en Roma para miguelangelizarse. Para Vasari, Roma era ya a mediados del siglo XVI por sí sola, la mejor escuela de arte. Se si fuse fermo in Roma, egli avrebbe avanzato tutti gli artefice del tempo suo. Vasari nos entera también del viaje de Andrea del Sarto a Francia y de la buena acogida que allí le dispensó Francisco I, así como de la graciosa anécdota de su vuelta por la nostalgia que le acometió al leer las cartas de su esposa, y de la alegre temporada que pasó en Florencia a su regreso hasta que agotó los dineros que le había dado el rey francés.

La esposa de Andrea del Sarto resulta un tipo muy moderno. Parece una de esas compañeras de pintor de tiempos recientes, difíciles de contentar, y con gran ascendencia sobre su marido por la colaboración que le brinda como modelo. Así la vemos en los distintos retratos que el artista pintó de esta famosa Lucrecia di Fede. La repetición del mismo tipo femenino en todas las obras de Andrea del Sarto llega a hacerse un tanto monótona, pero todo se disculpa por la extraordinaria belleza de los colores, la combinación prodigiosa de los grupos y hasta la delicada perfección de los pliegues y los ropajes. Andrea del Sarto fue acaso el último gran artista florentino. Salvo su viaje a Francia, su vida transcurrió en Florencia y la Toscana. Su trabajo en el convento de Valombrosa o en otros monasterios cercanos nos retrotraen al Quattrocento, y sus frescos de los conventos de Florencia constituyen aún grandes series que cautivan el ánimo. Se diría que el viejo espíritu de los pintores al fresco florentinos revive rejuvenecido en pleno siglo XVI. Después de Andrea del Sarto, Florencia se romaniza, y no queda ambiente a fines de siglo para un auténtico espíritu toscano. Falleció el artista en 1531. Os dejamos unas cuantas muestras de su genio.


























miércoles, 22 de julio de 2026

LA CONSTANTE DE EULER-MASCHERONI

 


Con un valor numérico de 0,5772157…, y representada con la letra griega g, la constante de Euler-Mascheroni tiene una dilatada y fascinante historia. Tan fascinante, aunque no tan dilatada, como puede serlo la de otras constantes matemáticas como p, seguramente la más famosa, o como e. Fue el matemático suizo Leonhard Euler (1707-1783) quien la estudió y glosó en su artículo De Progressionibus harmonicis observationes, Observaciones acerca de las progresiones armónicas, que vio la luz en 1735. En ese tiempo Euler sólo fue capaz de calcular seis decimales. En 1790 el religioso y matemático italiano Lorenzo Mascheroni (1750-1800) halló algunos dígitos más. Actualmente (en 2008), “sólo” se han calculado unos diez mil millones de decimales de g, muy pocos en comparación con los algo más de mil doscientos billones que se han calculado de p hasta la fecha. Los especialistas en estos cálculos por ordenador aseguran que resulta mucho más sencillo hallar decimales de p que de g.



En cualquier caso, y aunque todavía no ha quedado demostrado matemáticamente, se conjetura que el número de decimales tanto de uno como de otro es infinito.

El número g relaciona las potencias y los logaritmos con la teoría de números, y se define como el límite de la expresión (1 + ½ + 1/3 + … + 1/n – 1n n) cuando n tiende a infinito. Esta constante juega un papel importante en áreas tan diversas como las series infinitas, los productos, la probabilidad y la representación de integrales definidas. Por ejemplo, el número medio de divisores de todos los números entre 1 y n está muy cerca de 1n (n) + 2g – 1.


A día de hoy no sabemos si el número puede expresarse como una fracción. Julian Havil, que dedicó un libro entero a esta constante, cuenta que el matemático inglés G.H. Hardy ofreció ceder su cátedra de Oxford a quien fuera capaz de demostrar que g no puede expresarse como una fracción.

-Almirante Colón, ¿falta mucho para llegar a las Indias?

-Falta lo que tenga que faltar y punto, que me tienes hasta los cojones ya con la preguntita a todas horas.

(Colón irritable).


domingo, 19 de julio de 2026

BUD SAGENDORF, EL PADRASTRO DE POPEYE

 


Nacido en 1915 en Wenatchee, estado de Washington, Forrest Cowles Sagendorf, era hijo de un inmigrante ruso. Su hermana Helen le apodaba cariñosamente “Bud”, y ese fue el nombre que Bud Sagendorf iba a elegir para firmar sus trabajos. El padre falleció cuando el pequeño Bud tenía tres años, y la familia se trasladó a Santa Mónica en California. Allí comenzó muy niño vendiendo periódicos por las calles, y todavía adolescente, el dibujante E.C. Segar, viendo que tenía buena mano para el dibujo, le contrató por 50 dólares semanales como ayudante para sus tiras cómicas de Popeye el marino y de Sappo, que producía con gran éxito para el KFS. Sagendorf supo asimilar el espíritu y el particular humor que Segar imprimía a Popeye y al resto de los graciosos personajes de la serie, el Thimble Theatre o teatro del dedal, con chistes algo groseros y una gracia entre salvaje y gamberra.

Con un trabajo estable, Bud pudo casarse con Nadia Crandall, su novia desde el instituto. E.C. Segar falleció en 1938, y Sagendorf heredó la serie para satisfacción de los jefes del KFS. Así que si Segar fue el padre de Popeye, puede decirse que Sagendorf fue su padrastro, siempre atento y amoroso con su criatura. Se mudó con su reciente esposa a una zona rural de Connecticut, donde transcurriría gran parte de su existencia y encontraría el tranquilo escenario de su trabajo. En cuanto le fue posible, se rodeó de una nutrida tropa de ayudantes que supieron desarrollar sus guiones a la perfección, hasta el punto de que el artista sólo tuvo que dibujar personalmente las tiras diarias y las dominicales de la serie. Sus colaboradores se ocuparon de los cortos de animación y los álbumes de historias completas. Paralelamente, desarrolló juguetes y diferentes productos comerciales de Popeye.

La mayoría de los graciosos personajes secundarios que acompañaban al forzudo marinero, habían sido creados por su antecesor, de manera que a Sagendorf se deben muy pocas innovaciones. Una de ellas, y por cierto, muy lucrativa, fue el contrato con los productores de espinacas de América, que promocionaron su producto a través de las historietas de Popeye.

Bud Sagendorf continuó dibujando la serie hasta 1986, cuando se retiró por problemas de visión. King Features Syndicate encargó la serie a otros dibujantes. Sagendorf falleció en 1994, a los 79 años, víctima de un cáncer cerebral. Os dejamos con una selección de muestras de su trabajo.



















miércoles, 15 de julio de 2026

RICHARD GERE, EL PRÍNCIPE AZUL DEL SUEÑO AMERICANO


 

Richard Gere, un chico de Filadelfia medio judío y medio irlandés, se abrió paso en el show business luciendo palmito en revistas para hombres. Hizo en el cine pequeños papeles de reparto hasta que en 1980 consiguió ver por fin su nombre en las marquesinas con American Gigoló, donde se mostró todo lo guapo que fue capaz de mostrarse. A partir de allí se convirtió en una estrella cotizada, bien con uniforme de primera comunión como en Oficial y caballero (1981) o bien como trompetista gangsteril en Cotton Club (1984).

Especialmente dotado para la comedia romántica, encarnó en Pretty Woman (1990), prototipo del género, al príncipe azul y hada madrina a partes iguales que hizo realidad los sueños de aquella Cenicienta Julia Roberts. Una fábula sobre el sueño americano para jovencitas descarriadas en la que Gere interpretó un millonario que además de guapo era bueno, mensaje neoliberal que parecía invitar a las muchachas perdidas a acostarse con y someterse a los caprichos de los millonarios, porque “es que son tan buenos…”

Después de eso, se disparó su caché hasta alturas estratosféricas. Hizo varias películas prescindibles, repitió con la Roberts en Novia a la fuga (1999), y ya en el nuevo milenio volvió a las andadas románticas con Jennifer López, sabia elección de los productores que así extendieron el sueño americano de pescar un príncipe azul a las chicas inmigrantes o, como dicen los agentes de aduanas, colored. Hizo también un brillante papel en el musical Chicago, probablemente su mejor película.

Os dejamos al alcance de un clic el enlace a un breve video musical con una selección de escenas de Oficial y Caballero. Bon apetit.

Richard Gere. Oficial y caballero. Selección

https://www.youtube.com/watch?v=plKnAI7Gv4c

 

Próxima entrega: Julia Roberts