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martes, 6 de mayo de 2025

HOMERO Y EL NACIMIENTO DE LA LITERATURA

 


La Iliada y La Odisea, las dos obras que tradicionalmente se atribuyen a Homero, inauguran la literatura, al menos en nuestro ámbito cultural occidental, heredero de la cultura greco-latina. Ambas vieron la luz muy probablemente durante el siglo VIII antes de nuestra era, hace casi tres mil años. Cabe presumir pues, que en ese periodo vivió su autor, Homero, personaje tan controvertido desde el punto de vista histórico, que incluso alguna teoría preconiza que nunca existió en realidad. En Bigotini nos gusta pensar que Homero realmente existió, que fue un extraordinario poeta y un aún más extraordinario narrador, y que nos legó esas dos obras monumentales que durante tres milenios han sido y siguen siendo fuente de inspiración, objeto de estudio y cumbre literaria universal.


El propio nombre de Homero se ofrece a especulación desde su misma etimología. Hómêros podría ser una variante jónica del eólico Homaros, con el significado de rehén o prisionero. Esto ha llevado a ciertos estudiosos a conjeturar que un grupo de poetas, Homéridas u Homêridai, que significaría los hijos de los rehenes, habrían sido encargados de memorizar la poesía épica y los sucesos de la guerra a la que no tenían permiso de asistir por dudarse de su lealtad. Así en época en la que no existía todavía literatura escrita, los poemas que cantaban las gestas y las acciones de guerra se transmitirían oralmente para ser cantadas por los aedos que recorrían Grecia de corte en corte.

Otra explicación etimológica del nombre Hómeros, lo hace proceder de la expresión ho me horón, con el significado de el que no ve, por lo que la tradición hace a Homero ciego. Se le ha representado en pinturas y diferentes obras de arte como un ciego provisto de báculo o acompañado de un lazarillo.


En cuanto a su origen, diferentes tradiciones, ninguna de ellas sólidamente fundamentada, le hacen proceder de diversos lugares como Quíos, Esmirna, Colofón, Atenas, Argos, Rodas, Salamina, Pilos, Cumas e Ítaca, entre otros muchos, de manera que sólo cabe concluir que se desconoce su lugar de nacimiento. Tampoco existe certeza alguna sobre el lugar de su muerte, pues diversas ciudades y territorios se disputan ser la localidad donde reposan sus restos, sin que tampoco pueda probarse de ningún modo. Así que ya vemos que el personaje y hasta sus datos biográficos más elementales, están envueltos en la espesa bruma del misterio más insondable.

La incertidumbre y hasta la controversia, alcanza también a sus obras, pues ya desde el periodo helenístico, varios eruditos adjudican a Homero la autoría de La Iliada, pero no de La Odisea, en base a las diferencias que se aprecian entre ambas. Ciertamente La Iliada sólo recoge el último tramo del asedio de Troya por los griegos, y su caída propiciada por la cólera del héroe Aquiles, desatada por la muerte de su compañero Patroclo, mientras que La Odisea relata el largo viaje de regreso de Ulises u Odiseo a su patria de Ítaca, plagado de aventuras y sucesos a lo largo del periplo.


Todos los especialistas parecen estar de acuerdo en que ambas obras se transmitieron oralmente en su origen, y que no se pusieron por escrito hasta una fecha posterior al siglo VIII, seguramente el siglo VII e incluso según otros, siglo VI, cuando su autor, si admitimos que efectivamente fuera Homero, ya no vivía.

Ambas están redactadas en hexámetros dactílicos y en un griego algo artificioso que combina los dialectos jónico-ático y eolio, y que utiliza arcaísmos que ya no solían emplearse en el lenguaje vulgar. Sin embargo, la enorme repercusión de ambas epopeyas hizo que el lenguaje homérico se convirtiera a partir de su popularización, en el lenguaje de la poesía griega posterior, llegando incluso al teatro del periodo clásico.


Además de estos dos extensos poemas, han sido atribuidas a Homero otras obras como la Batracomiomaquia o Guerra de las ranas y los ratones, una especie de epopeya cómica muy divertida y muy imitada, o como Margites, como unos llamados Himnos homéricos, o como un ciclo épico compuesto de poemas sobre la guerra de Troya, sobre la caída de Tebas o sobre la historia de Edipo. Ninguna de estas atribuciones parece tener fundamento suficiente.

En Bigotini somos incondicionales de Homero y de sus dos grandes e inmortales obras, verdaderos monumentos literarios. Os dejamos (clic en el enlace) una versión digital de La Odisea en castellano. Recrearos con la fantástica literatura de Homero. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=ODISEA.pdf

Canta, oh diosa, la cólera del Pélida Aquiles; funesta cólera que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves. Homero, La Iliada.


lunes, 5 de mayo de 2025

ZANJAS Y EXCAVACIONES: VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

 


Con el título original de Journey to the center of the Earth, la Fox produjo en 1959 un film que dirigió Henry Levin y protagonizó James Mason junto a Pat Boone y Diane Baker. Basado en la célebre novela de Julio Verne Viaje al centro de la Tierra, narraba las aventuras del intrépido profesor Lidenbrock que acompañado de su sobrino y un fornido islandés, se introducía a través del cráter de un volcán extinto, en las mismas entrañas de nuestro viejo planeta. Naturalmente, los viajeros sorteaban una larga serie de peligros y asechanzas, que incluían dinosaurios y otros seres monstruosos no demasiado realistas, porque los efectos especiales de la época eran todavía un poco chapuceros. Aun así, la película obtuvo tres nominaciones a los premios Oscar y gran éxito en las taquillas. Para los más jóvenes existen un remake hollywoodiense de 2008 con Brendan Fraser, y otro más de 2012 sin Brendan Fraser, ambos realizados en 3D y con unos efectos visuales espectaculares. También circula por ahí otra versión horrible de 1999, interminable y aburrida. Si queréis mi recomendación, yo me inclino sin dudarlo por la novela de Verne, que como todas las suyas, rebosa imaginación, y esa especie de ingenuidad científica tan característica y encantadora.


Los lectores habituales del blog ya sabéis que suelo hacer estas introducciones cinéfilas, para adornar algún tema más árido de riesgos laborales. En esta ocasión quiero tratar de la prevención en trabajos de excavación de zanjas o trincheras. ¿No os parece admirable lo bien que he conseguido hilvanarlo? A mí desde luego, me lo parece, y si no me cebo en la autocomplacencia, es porque mi modestia sobrepasa incluso a mi talento (parece imposible pero es así, amigos). En fin, al grano. Los riesgos más sobresalientes en este tipo de tareas incluyen:

 

  • Desprendimientos de tierras.
  • Caídas de personas al mismo y a distinto nivel.
  • Interferencias por conducciones soterradas.
  • Inundación.
  • Golpes y cortes por objetos.
  • Pisadas sobre objetos.
  • Caída de objetos desde altura.
  • Aplastamientos por vuelco de máquinas.
  • Posturas forzadas y sobreesfuerzos.
  • Exposición a condiciones climáticas adversas.
  • Contactos eléctricos.
  • Dermatitis.
  • Exposición a polvo.
  • Exposición a ruido.
  • Exposición a vibraciones.
  • Proyección de fragmentos o partículas.
  • Atrapamiento por o entre objetos.
  • Atropellos en zonas próximas a la circulación de vehículos.

Para evitar o minimizar estos riesgos, conviene respetar las siguientes medidas preventivas:

  • Se cumplirán siempre y en todo momento las condiciones de seguridad establecidas para todos los medios auxiliares que se empleen en los trabajos.
  • Acceso y salida de las zanjas mediante escalera sólida, anclada arriba de la zanja y sobresaliendo 1 m. de la superficie de su borde superior.
  • Prohibidos los acopios de materiales a menos de 2 m. del borde de la zanja.
  • Las zanjas de profundidad superior a 2 m., se entibarán, biselando a 45º los bordes de la zanja.
  • Si la profundidad es mayor de 2 m. y la zanja permanece abierta, se dispondrá de barandilla de protección a 2 m. del borde. La altura de la barandilla será de 90 cm.
  • Los trabajos en los bordes de las zanjas o trincheras con taludes no muy estables, se realizarán sujetos con cinturón de seguridad o arnés, amarrado a puntos fuertes situados en el exterior de las zanjas.
  • Se procederá al achique inmediato de las aguas que se recojan en el interior de las zanjas, para evitar que se afecte la estabilidad de los taludes.
  • La zanja abierta estará protegida mediante redes de nylon, malla 5x5 y/o barandillas autoportantes en cadena, ubicadas a 2 m. del borde superior del corte.
  • En las zonas de paso de vehículos, se dispondrán sobre las zanjas palastros continuos y resistentes, que hagan imposible la caída.
  • El lado de circulación de camiones o de maquinaria, quedará balizado a una distancia de la zanja no inferior a 2 m., mediante el uso de cuerda de banderolas.
  • En presencia de conducciones o servicios subterráneos imprevistos, se paralizarán de inmediato los trabajos, dando aviso urgente al jefe de obra. Las tareas se reanudarán tras ser estudiado el problema por la dirección facultativa, y siguiendo sus instrucciones expresas.
  • La desentibación se hará siempre en sentido contrario que se haya seguido para la entibación, siendo realizada y vigilada por personal competente durante toda su ejecución.
  • En presencia de lluvia o de niveles freáticos altos, se vigilará el comportamiento de los taludes en previsión de posibles derrumbamientos. Se ejecutarán lo antes posible los achiques necesarios.
  • En caso de riesgo de vuelco o deslizamiento de un talud límite de una zanja, se dará la orden de desalojo inmediato y se acordonará la zona para evitar accidentes.
  • El personal que trabaje en el interior de las zanjas conocerá los riesgos a los que está sometido.
  • Se revisará el estado de cortes o taludes a intervalos regulares, en aquellos casos en los que puedan recibir empujes por proximidad de caminos, carreteras, etc., transitados por vehículos, y en especial, si en la proximidad se establecen tajos donde se usen martillos neumáticos, compactadores o equipos similares.
  • Se revisarán las entibaciones tras la interrupción de los trabajos y antes de reanudarse.
  • Ninguna persona permanecerá dentro del radio de acción de las máquinas o de sus partes móviles.
  • El encargado o capataz inspeccionará las entibaciones antes del inicio de cualquier trabajo en la coronación o en la base.
  • Se paralizarán los trabajos al pie de las entibaciones cuando la garantía de estabilidad sea dudosa. En este caso, antes de reanudarse, se reforzará o apuntalará la entibación.
  • La circulación de vehículos se separará del borde de la excavación como mínimo 3 m. para vehículos ligeros y 4 m. para vehículos pesados.
  • Se prohíbe permanecer o trabajar al pie de una zanja recién abierta, antes de haber procedido a su saneo, entibado y refuerzo.
  • Los productos de la excavación que no se lleven al vertedero, se colocarán a una distancia del borde de la zanja mayor a la mitad de la profundidad de ésta, y como mínimo a 2 m., salvo en el caso de terrenos arenosos, en que esa distancia será por lo menos igual a la profundidad de la excavación.
  • Los taludes se revisarán especialmente en época de lluvias o cuando se produzcan cambios de temperatura que puedan congelar o descongelar el agua del terreno.
  • Antes del inicio de los trabajos se llevará a cabo una inspección para detectar posibles grietas o movimientos del terreno.
  • Las zonas de trabajo se mantendrán limpias y ordenadas.
  • Si no es posible dar a los taludes su pendiente natural, los laterales de las zanjas se entibarán.
  • Si las condiciones del terreno no permiten la permanencia de personas en el interior, los trabajos de entibado se realizarán desde fuera de la zanja.
  • No se utilizarán las entibaciones para el ascenso o descenso de los trabajadores.
  • Las máquinas eléctricas estarán dotadas de doble aislamiento, o en su defecto, estarán provistas de interruptores diferenciales asociados a sus correspondientes puestas a tierra.
  • Se utilizará alumbrado portátil alimentado con tensión de seguridad (24 voltios), con portalámparas estancos dotados de mango aislante y rejilla protectora.
  • Es imprescindible la coordinación con el resto de oficios que intervienen en la obra.
  • Como medida de seguridad, habrá siempre un trabajador en el exterior de la zanja.

Equipos de protección individual:

  • Casco.
  • Mascarilla antipolvo con filtro recambiable.
  • Gafas antipartículas.
  • Arnés de seguridad.
  • Guantes de protección mecánica.
  • Botas de seguridad con puntera reforzada y suela antiperforaciones.
  • Botas de goma con puntera reforzada y suela antiperforaciones.
  • Protectores auditivos.
  • Traje para ambientes húmedos o lluviosos.
  • Chaleco reflectante de autoseñalización para trabajos próximos a vías de circulación o en presencia de vehículos.

Si trabajáis en excavaciones recordad y respetad siempre estas normas, porque vienen a ser el evangelio de los trabajos en zanjas. Ignorarlas o tomarlas a broma se paga con lesiones graves y a veces con la vida. 

¿Cavar trincheras con nuestros hombres cayendo como moscas? ¡No tenemos tiempo de cavar trincheras. Las tendremos que comprar prefabricadas!.  Groucho Marx.


viernes, 2 de mayo de 2025

UN PAR DE COSAS SOBRE EL CAOS

 


Los orígenes del concepto del caos hunden sus raíces en la edad media. Mucho después, en 1758 Benjamin Franklin reprodujo en su Almanaque del Pobre Richard una vieja cantinela infantil inglesa del siglo XIV:

Por falta de un clavo, se perdió la herradura,

por falta de una herradura se perdió el caballo,

y por falta de un caballo se perdió el jinete,

de modo que el enemigo lo alcanzó y le dio muerte.

Todo por falta de un clavo de herradura.

Así que el Pobre Richard perdió un reino por un simple clavo. Una vez plantada la semilla inicial, la incertidumbre comienza a crecer exponencialmente. Ocurre otro tanto con el ejemplo del aleteo de la mariposa, que causa un ciclón en la otra parte del mundo. El cuento presenta muchas variedades. En el territorio de los universos paralelos tenemos un universo en el que aletea la mariposa, y otro en el que permanece quieta, los futuros de ambos universos difieren y divergen hasta convertirse en mundos completamente diferentes.


En el género de la ciencia ficción y la fantasía, los viajeros del tiempo que se trasladan a un pasado remoto infringen las normas, alterando el medio aunque sea mínimamente. La muerte de un mosquito insignificante o una simple huella dejada en el barro, tendrán la funesta consecuencia de que al regresar a su tiempo, los viajeros hallen un mundo completamente desconocido. Variantes del efecto mariposa, en definitiva.

El caos y la meteorología están íntimamente relacionados por el papel que desempeña la incertidumbre en los pronósticos meteorológicos. Desde los tiempos de Newton, y de acuerdo con sus leyes, el futuro del sistema solar está totalmente determinado por su estado actual. Se dice que un mundo es determinista si su estado actual define completamente su futuro. Laplace inventó en 1820 una entidad que se conoce como demonio de Laplace, vinculando el determinismo y la capacidad de predecir en base a la propia noción de éxito en la ciencia. El famoso demonio tiene tres propiedades: un conocimiento exacto de las leyes de la naturaleza (todas las fuerzas), la capacidad de captar a modo de instantánea el estado exacto del universo (todas las posiciones), y una infinita capacidad de cálculo (todo el intelecto).

Desde Einstein sabemos que eso es imposible. Conocemos el principio de incertidumbre. Cuando se lleva a cabo una observación, la medición nunca es exacta en un sentido matemático, de forma que siempre existe cierto grado de incertidumbre sobre el valor verdadero. A menudo suele decirse que toda incertidumbre en una observación es debida al ruido, un concepto por cierto, bastante impreciso. Añadimos al guiso el concepto de caos, nombre que se atribuye al mecanismo que permite un crecimiento rápido de la incertidumbre en los modelos matemáticos. El caos pues, amplifica la incertidumbre y malogra los pronósticos. El ruido hace que exista la incertidumbre observacional, mientras que el caos nos ayuda a entender cómo pequeñas incertidumbres pueden convertirse en grandes incertidumbres. Una vez tengamos un modelo matemático sobre el caos, estaremos más cerca de tenerlo sobre el ruido.


También la evolución y el caos tienen más en común de lo que pudiera pensarse. Tanto una como otro se usan para aludir tanto a los fenómenos que se van a explicar, como a las teorías que se supone que los explican. A menudo esto lleva a una confusión entre la descripción y el objeto descrito, algo así como confundir el mapa con el territorio que representa. Analizados en profundidad, es posible que algunos ecosistemas evolucionen como si fueran sistemas caóticos. El cambio climático, el calentamiento global y en general, el impacto de la actividad humana sobre el clima, las extinciones y la degradación del planeta, nos ofrecen un doloroso ejemplo de caos e incertidumbre de crecimiento exponencial. Los modelos matemáticos no auguran nada bueno. Todo indica que una vez traspasada la línea roja de la irreversibilidad, la incertidumbre crece y el caos nos amenaza como un depredador a sus indefensas presas. ¡Corred, insensatos!

La estupidez es la única enfermedad en la que no sufre quien la padece, sino los que están a su alrededor.


lunes, 28 de abril de 2025

URFER, KRAUSMANN Y SUS ANNIBELLES


 

Probablemente el personaje femenino del cómic más popular en América durante los años treinta fue Annibelle, protagonista de una serie pensada para lectoras, quizá la primera en su género, pero que se popularizó de tal manera que las tiras eran leídas también por los hombres. Su creadora fue la dibujante Dorothy Urfer, nacida en Indianápolis en 1905, toda una pionera del cómic y la ilustración cómica. La joven Dorothy trabajó como higienista dental, y en Cleveland presentó sus dibujos en la sucursal local de la Newspaper Enterprise Association (NEA), donde fue inmediatamente contratada. Entre 1929 y 1930 Urfer trabajó en la serie Radiomanía que ya gozaba de alguna popularidad entre los lectores. Basada en los entonces popularísimos programas de radio, Radiomanía retrataba y caricaturizaba a las estrellas del medio.

A partir de diciembre de 1929, Dorothy Urfer inició en la NEA su serie original Annibelle, que publicada en las páginas femeninas de los diarios, se convirtió muy pronto en un auténtico éxito. Al principio la serie se presentó en una sola tira horizontal o vertical y en blanco y negro. A partir de 1935, se amplió a dos tiras en color. Urfer continuó dibujando las tiras de su Annibelle hasta 1936, fecha en que se casó, retirándose por completo.


A partir de entonces se hizo cargo de la serie otra mujer, Virginia Krausmann, nacida en Cleveland en 1912. Virginia había estudiado en la Escuela de Artes de Cleveland, y en la NEA se dedicó a ilustrar las novelas que se publicaban por entregas en los suplementos dominicales de los diarios. Sustituyó a Dorothy Urfer en la serie de Annibelle en marzo de 1936, encargándose del guión y los dibujos hasta 1939. Krausmann simultaneó ese trabajo con la serie Marianne, que había creado años antes la ilustradora Ethel Hays, a quien dedicamos también un reciente artículo. Marianne era muy similar a Annibelle en su planteamiento. Virginia Krausmann se hizo cargo de ambas series hasta los primeros años cuarenta, cuando, siguiendo los pasos de Dorothy Urfer, su antecesora, se casó y colgó los lápices definitivamente para dedicarse a sus labores de ama de casa. A nadie extrañe, eran cosas de los tiempos. Krausmann falleció en 1986.

En cuanto a Annibelle, la serie que ideó Dorothy Urfer y continuó Virginia Krausmann, digamos que se trataba de una tira y de un personaje simpático. La protagonista, anclada en los felices veinte y por completo ajena a las penalidades de la gran depresión de los treinta, vive una vida feliz de lujos, compras y fiestas que transportaban a sus lectoras a una fantasía muy parecida a la que veían en los cines. Las pequeñas aventuras de Annibelle parecen sacadas de aquellas comedias del primer sonoro con los bailes de Fred Astaire y los glamurosos vestidos de la Garbo o de Ginger Rogers. Para que os hagáis una idea, os dejamos aquí abajo unas cuantas muestras de la serie y algún otro trabajo de las dos artistas que la hicieron posible.

 



















sábado, 26 de abril de 2025

ROBERT REDFORD, EN LO MÁS ALTO DEL PODIO

 





Algunos críticos coincidieron recién inaugurado el siglo XXI, al señalar a Robert Redford como el mejor actor vivo. Esas son sin duda, palabras mayores, y en esto, como en las sempiternas y cíclicamente repetidas listas de las mejores películas, la subjetividad adquiere un peso singular. De lo que no cabe duda es de que Redford es un grandísimo actor. Destacó desde sus tímidos comienzos en el teatro y la televisión. Destacó ya en la gran pantalla en títulos como Descalzos por el parque, Tal como éramos, Dos hombres y un destino o El golpe. En su filmografía por encima de la extensión está la calidad, así que resulta lícito sacar la conclusión de que Redford ha sabido elegir bien sus papeles. Buenos guiones, buenos repartos y buenos directores también. George Roy Hill y sobre todo, Sidney Pollack, supieron sacar de Robert al mejor Redford. De alguna manera Redford se ha instalado en el imaginario colectivo como una espléndida continuación de Newman, con quien compartió reparto en sus primeros trabajos. Físicamente notable, el actor ha protagonizado también seguramente muchos de los sueños eróticos de millones de espectadoras en todo el mundo. Su inolvidable papel en Memorias de África, secundando a una extraordinaria Meryl Streep, le consagró como el más admirado y admirable galán del último tercio del siglo.

En su homenaje traemos el enlace con el tráiler y la banda sonora de la versión de El gran Gatsby que protagonizó en 1974, filme cuya estética lo ha elevado a película de culto, y en el que la presencia de Robert Redford adquiere tintes casi sobrenaturales. Pasen y disfruten.

Robert Redford. Trailer de El gran Gatsby. 1974

The Great Gatsby (1974) - trailer soundtrack - YouTube

Próxima entrega: Jane Fonda


martes, 22 de abril de 2025

TANTO MONTA. LA BODA DEL MILENIO

 


Mediado el siglo XV, la infanta Isabel de Castilla estaba destinada a suceder a su hermano Enrique IV, llamado por unos el Liberal y por otros el Impotente, al frente de la Corona castellana. Por las mismas fechas en Aragón, el príncipe Fernando, hijo de Juan II, esperaba heredar de su padre la Corona aragonesa. Fernando era, a pesar de su juventud, un muchacho despejado que había tenido buenos preceptores, hablaba varias lenguas, y había viajado por sus posesiones mediterráneas y por gran parte de Europa. Se dice que Maquiavelo escribió El Príncipe, su más famosa obra, pensando precisamente en él. Isabel por su parte, era una joven hermosa, al decir de alguna crónica que la describe como alta, robusta, de ojos azules y cabellos rubios como correspondía a su sangre inglesa. También debía ser muy decidida, pues cabalgaba mejor que muchos hombres, y había cazado osos armada de una jabalina. Todo un carácter.


Careciendo de descendencia como se deduce de su apodo, Enrique el Impotente tenía decidido en principio que le sucediera Isabel, su hermana menor, hasta que a sus oídos llegaron noticias de traiciones y conspiraciones en las que al parecer, andaba envuelta. Enrique, haciendo honor a su otro apodo, el Liberal, era si no un rey “democrático”, algo del todo impensable en pleno siglo XV, sí al menos moderado en su política. Sus principales consejeros y apoyos políticos y financieros eran judíos, en algún caso conversos, y en otros todavía fieles a la ley mosaica. Isabel en cambio, era una especie de integrista religiosa muy próxima a las ideologías reaccionarias de los dominicos, primitivo germen de lo que poco después sería la Inquisición. Consideraba que su hermano estaba rodeado de gentuza. Uno de los principales amigos y consejeros de Isabel era Alfonso Carrillo, el arzobispo de Toledo, adalid de la línea más dura contra judíos y moriscos.


Así que el rey Enrique recordó de repente que oficialmente tenía una hija, la princesa Juana, a quien apodaban La Beltraneja porque la suponían fruto de una relación de la reina con el cortesano Beltrán de la Cueva, y cambió sus planes, designando a Juana heredera del trono. Planeó también casar a Isabel con Girón, el gran maestre de Calatrava, un judío converso que carecía de suficiente categoría social para ser rey, frustrando de esa manera las aspiraciones de su hermana. La reacción del partido de Isabel no se hizo esperar. El arzobispo Carrillo se puso secretamente en contacto con Fernando de Aragón, y éste no lo pensó dos veces. Aprovechando la ausencia de Enrique, de viaje por Extremadura, el príncipe aragonés cruzó la frontera disfrazado entre un grupo de mercaderes judíos, se presentó en la corte castellana, rindió público homenaje a Isabel y le obsequió un collar de cuarenta mil escudos. Aquello era una petición de mano en toda regla, y Enrique, aunque estaba furioso, no tuvo más remedio que aceptarlo. No podía oponerse a la boda ofendiendo a Aragón, el más poderoso estado vecino. Así que Carrillo los casó. La intriga gestada por el arzobispo resultó ser a la postre la más exitosa operación política de la Europa de su tiempo. Isabel ocupó el trono de Castilla en 1474, a la muerte de Enrique IV, y no sin una fuerte oposición por parte de los partidarios de Juana, que derivó en una cruenta guerra civil resuelta a favor de Isabel. Cinco años después, en 1479, a la muerte de Juan II, Fernando heredó la Corona de Aragón.


En 1492, con la conquista de Granada casi se completó la expansión peninsular, que culminó en el siglo siguiente, cuando Fernando ya viudo, se desposó con Germana de Foix, incorporando así Navarra a su reino. También en ese mismo año prodigioso de 1492, Cristóbal Colón pisó la primera tierra americana descubierta, tomando posesión de ella en nombre de Castilla. Los reinos que siete siglos antes habían surgido en los reductos de las montañas cantábricas y pirenaicas, se convirtieron al final del siglo XV, en los más poderosos de Europa precisamente en aquellos años críticos en que convencionalmente se ha establecido el fin del periodo medieval y el principio de la llamada Edad Moderna. En Bigotini cerramos con esto la serie histórica de los reinos cristianos peninsulares, aunque prometemos continuar glosando otros episodios del pasado.

-Voy a pedirte matrimonio con un anillo que perteneció a mi difunta abuela.

-Genial, pero, ¿por qué me has traído al cementerio?

-Calla y dame esa pala.


sábado, 19 de abril de 2025

EL PADRE ISLA Y SU FRAY GERUNDIO

 


Nacido en 1703 en el municipio leonés de Cistierna, José Francisco de Isla se crió en Valderas. Fue un niño precoz e inteligente, que a los once años se graduó como bachiller en leyes, e ingresó a los dieciséis en la Compañía de Jesús. Estudió después filosofía y teología en Salamanca. Lástima que una mente superdotada como la suya perdiera el tiempo con la teología, cuyos libros, según el gran Jorge Luis Borges, deberían exponerse en la sección de fantasía. Pero en fin, en aquella España atrasada de los albores del XVIII las ciencias brillaban por su ausencia, así que el joven Isla no tuvo más remedio que aplicarse a las letras tanto sagradas como profanas.

A los diecinueve años tradujo la Historia del emperador Teodosio, y escribió cuatro comedias en verso que se representaron en las fiestas de la canonización de san Luis Gonzaga y san Estanislao de Kostka. Enseñó filosofía en Segovia, Compostela, Medina del Campo y Pamplona. Destacó también como predicador en Zaragoza y Valladolid, mientras continuó su brillante trabajo de traductor, trasladando al castellano las principales obras históricas de autores franceses.


Le ofrecieron el cargo de confesor de la reina doña Bárbara de Braganza. Lo rechazó, probablemente para huir de la etiqueta y los politiqueos cortesanos. Fue gran seguidor de Baltasar Gracián otro hermano de su orden, y seguramente inspirado en su magisterio, se decidió a dar a la imprenta en 1758 la primera parte de su Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes, desobedeciendo como Gracián, a sus superiores jesuitas, y firmando la obra con el nombre ficticio de Francisco Lobón de Salazar. La inusualmente abundante primera edición del libro (1500 ejemplares) del que sus amigos habían hecho alguna publicidad, se agotó en solo tres días, y puso en guardia a la Inquisición que la prohibió en menos de un mes. La segunda parte del Fray Gerundio tuvo que publicarse diez años después, en 1768, en edición clandestina y en Italia, donde Isla se exilió con el resto de sus hermanos jesuitas cuando la Compañía fue expulsada de España.



Sin menoscabo del resto de su producción literaria, el Fray Gerundio es la obra más famosa y emblemática del padre Isla, y naturalmente es la que aquí os traemos en su edición digital (clic en el enlace de más abajo). Se trata de una sátira de los predicadores que continuaban cultivando el estilo pomposo, gongorino y pedante. Su protagonista, el lego Antón Zotes, muchacho natural de Campazas, y de poca sal en la mollera, que al convertirse en fraile adopta el pretencioso nombre de fray Gerundio, sirve al autor como ejemplo y símbolo de una España atrasada, inculta y orgullosa de su incultura y de su atraso. Gerundio es una auténtica bestia que, encaramado a un púlpito, inculca sus bestialidades en la cabeza hueca de cuantos acuden a oírle predicar. Es novela que se inspira en el género picaresco y en lo mejor de la literatura barroca de los siglos de oro, con El Quijote cervantino a la cabeza. Destacan por encima de todo en la obra de Isla el humor, el ingenio, la ironía, la parodia y la sátira más despiadada. La acción es muy escasa, limitándose a los grotescos estudios del protagonista y a sus disparatadas ocurrencias disfrazadas de fingida erudición. Una delicia que en su tiempo indignó a los estamentos eclesiásticos, divirtió a sus lectores, y hoy en día nos sigue deleitando tanto por sus ingeniosas salidas, como por el retrato que dibuja Isla de aquella casposa España suya y de algunos de sus ridículos habitantes, que a día de hoy siguen pareciéndonos todavía demasiado cercanos y hasta presentes, quién sabe por qué.

José Francisco de Isla falleció en el exilio de Bolonia en 1781. Su Fray Gerundio y el resto de su obra se conocieron años más tarde en España gracias al empeño de una de sus hermanas que dedicó su vida y su hacienda a esa misión. Al final del XVIII se publicaron sus obras completas contaminadas con algunas otras apócrifas o espurias. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Fray+Gerundio+de+Campazas.pdf

Como el estudiantico ya era un poco espigado, adulto y barbicubierto, miraba con buenos ojos a una mozuela vecina suya… Padre Isla. Fray Gerundio de Campazas.