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martes, 8 de septiembre de 2026

FRANCISCO LÓPEZ DE ÚBEDA Y LA PÍCARA JUSTINA

 


Francisco López de Úbeda fue un médico y escritor del Siglo de Oro nacido en 1560 en Medina del Campo y fallecido hacia 1606. Si como afirman la mayoría de los historiadores de nuestra literatura, fue el autor del Libro de entretenimiento de la pícara Justina, es muy probable que viviera mucho tiempo en territorio leonés o berciano, por las numerosas palabras y giros dialectales leoneses que contiene la novela. La autoría del libro se ha atribuido por algunos al dominico leonés fray Andrés Pérez, y al también dominico vallisoletano fray Baltasar Navarrete. No obstante, los analistas más prestigiosos con Marcel Bataillon en cabeza, consideran a la Pícara Justina obra de Francisco López de Úbeda, que solía formar parte del séquito de Felipe III, monarca al que entretenía con sus ingeniosas ocurrencias. Le acompañó precisamente en un viaje que el rey hizo por tierras leonesas en 1605.


La primera edición del libro data precisamente de 1605 y fue impresa en Medina del Campo. Ese mismo año apareció en Barcelona con el título de La Pícara montañesa llamada Justina. Se reeditó en Bruselas en 1608. Se tradujo al italiano en dos volúmenes aparecidos en 1624 y 1625, y al inglés en 1707 por John Stevens, con el título de The Spanish Jilt (la española desdeñosa). La pícara Justina pertenece de forma innegable al género de la novela picaresca, y a la vez es ejemplo perfecto del exceso barroco. Como ejemplo, el título italiano de la edición de su primera parte en 1624:

Vita della Picara Giustina Diez; Regola degli animi licentiosi: In cui con gratiosa maniera si mostrano gl’inganni, che hoggidì frequentemente s’usano; s’additano le vie di superarli; e si leggono Sentenze gravi, Documenti morali, Precetti Politici, Avvenimenti curiosi, e Favole facete, e piacevoli.


Barroquismo incontenible que se manifiesta desde el mismo título. La novela de López de Úbeda fue aborrecida por Miguel de Cervantes, detalle que ya de entrada pudiera inclinar en su contra a quienes admiramos al extremo de la reverencia al autor del Quijote. Sin embargo, vista desde nuestra perspectiva, La pícara Justina ofrece rasgos muy interesantes. Es novela picaresca como fruto de la literatura ligera de su tiempo, pero muestra rasgos del género bufonesco medieval que recuerdan intensamente a un Rabelais. La protagonista, Justina, se desenvuelve en un entorno social irreverente y marginal. Hoy diríamos que Justina era una muchacha antisistema. El humor alcanza en la novela lo burlesco y lo sardónico. López de Úbeda realiza una acerada y desenfadada crítica social que no deja títere con cabeza. Tiene La pícara Justina una deriva metaliteraria, pues hace pepitoria de otras novelas y de otros autores. Aparece como personaje (novio de Justina) el pícaro Guzmán de Alfarache, protagonista de la novela de Mateo Alemán. Es personaje también de la novela Pero Grullo, el paladín de la obviedad, en una de sus primeras apariciones literarias.


La novela anuncia con descarada hipocresía su intención moralizante y ejemplarizante (niños, no hagáis esto), pero lo cierto es que brilla por su ausencia desde el principio hasta el final. El hecho de que en la España de su tiempo gozase de una amplia difusión, probablemente tuvo su origen en la especial protección que Felipe III y su valido el duque de Lerma dispensaron al autor. Cervantes, como he dicho, no fue precisamente partidario de la obra, que se publicó casi a la vez, sólo unas pocas semanas antes, que la primera parte del Quijote, y situó a su autor en cabeza de la relación de poetas chirles que aparece en su Viaje del Parnaso:

 

Haldeando venía y trasudando

el autor de La pícara Justina,

capellán lego del contrario bando;

y, cual si fuera de una culebrina,

disparó de sus manos su librazo,

que fue de nuestro campo la ruïna:

al buen Tomás Gracián mancó de un brazo,

a Medinilla derribó una muela

y le llevó de un muslo un gran pedazo.

Una despierta nuestra centinela

gritó: ¡Todos abajen la cabeza,

que dispara el contrario otra novela!

Dos polearon una larga pieza,

y el uno al otro, con instancia loca,

de un envión, con arte y con destreza,

seis seguidillas le encajó en la boca

con que le hizo vomitar el alma,

que salió libre de su estrecha roca.

 


Es de resaltar en la novela el protagonismo de una heroína femenina. Justina tiene los notables precedentes de Celestina y sus pupilas, y de la Lozana andaluza de Delicado. Otros personajes femeninos destacados de nuestro barroco son la monja alférez, que escribió su propia autobiografía, las protagonistas de algunas comedias de Lope, y las mujeres de la obra cervantina. Tenemos por ejemplo en las Novelas ejemplares a la Gitanilla, la ilustre fregona o la española inglesa. También en el Quijote incluye Cervantes a la pastora Marcela, mujer hermosa y libre que para serlo, escoge la libertad de los campos, gentil antecedente literario del feminismo. Como leemos a Ricardo García Cárcel, la liberación de la mujer de los corsés asignados es un hecho incontrovertible que la literatura se limita a registrar en algunos casos (Cervantes), mientras que en otros lo denuncia (Quevedo). El sentido patrimonial del honor perteneciente en exclusiva al varón, padre, hermano o marido, se tambalea. En El celoso extremeño, Cervantes redime al adulterio de su carga afrentosa en el marco de la unión matrimonial carente de afecto entre un hombre viejo y una mujer joven. Otro tanto hace Rojas Zorrilla en Cada cual lo que le toca, con el añadido de ser aquí la mujer quien mata a su violador, asumiendo un papel activo y vengador de su propia afrenta. Cervantes (otra vez Cervantes) proclama como en un manifiesto, la autonomía de Preciosa, su gitanilla de las Novelas ejemplares, cuando la muchacha advierte: Sepa que conmigo ha de andar siempre la libertad desenfadada, sin que la ahogue ni turbe la pesadumbre de los celos. En muchas comedias de Lope aparece la mujer travestida de varón, medio del que se vale para conseguir el éxito de su propósito amoroso. El papel asignado a la mujer dentro del matrimonio cristiano, y hasta el mismo matrimonio, hacen aguas por momentos. Leemos en El curioso impertinente:

 

El casamiento a mi ver

cuando bien lo estoy mirando

no es más que estarse engañando

un hombre y una mujer.

 

Y en La malcasada de Valencia hallamos esta desengañada definición del matrimonio:

 

…yugo pesado, violento,

si no fueras sacramento,

dijera que eres demonio.

Así, el matrimonio que en Lope era muchas veces solución y final feliz, se convierte en fracaso para Guillén de Castro o Rojas Zorrilla.

 

Justina es también mujer libre, pero muy alejada de la admirable Marcela, y acaso más próxima a Elicia y Areusa, las sobrinas de Celestina, o a la Gananciosa, la Escalanta y la Cariharta, prostitutas que aparecen en el patio del seor Monipodio en Rinconete y Cortadillo. Justina es sobre todo, descarada e irreverente, un dolor de cabeza permanente para cuantos la rodean.

El lenguaje en La pícara Justina es barroco como queda dicho, y está lleno además de leonesismos, lusismos, arcaísmos y vocabulario de germanía, jerga en la que López de Úbeda demuestra ser un auténtico experto. Quienes compusieron el Diccionario de Autoridades, y el padre Esteban de Terreros, autor del otro gran diccionario del siglo XVIII, el Diccionario castellano, hallaron en La pícara Justina un verdadero filón. López de Úbeda demuestra una desbordante creatividad léxica, siendo abundantes en su Justina los neologismos de todo tipo.

En fin, que en mi modesta opinión, pocos libros habrá más apropiados que este Libro de entretenimiento de la pícara Justina para ahondar en los caminos de nuestra literatura, porque resume en sus páginas el espíritu literario de las dos grandes épocas de la literatura hispánica, la medieval reflejada en la intención burlesca, rabelesiana y por momentos goliárdica de su autor, y la barroca, plasmada en su abigarrada prosa. Para que saque el lector conclusión propia, dejamos aquí el enlace con la versión digital de la novela:

 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=EL+LIBRO+DE+ENTRETENIMIENTO+DE+LA+P%C3%8DCARA+JUSTINA.pdf

 

Señoras sardinas: el salmón, mi señor, besa a vuesas mercedes las manos, y dice que, por acá, en agosto hay frío en rostro, y así que vuesas mercedes se vengan acercando adonde suele.


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