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miércoles, 16 de noviembre de 2022

WILSON McCOY, REALISMO Y MISTERIO A PARTES IGUALES

 


Wilson McCoy, uno de los más grandes clásicos del cómic, nació en 1902 en Troy, Missouri. Era el sexto de siete hermanos de una familia modesta. Su padre falleció cuando Wilson tenía once años, lo que le obligó a trabajar ocho horas diarias en una droguería después de la escuela, para ayudar a la economía familiar. Comenzó a dibujar en una agencia publicitaria de St. Louis. Estudió más tarde arte en Chicago y Washington, y en la academia de la capital federal conoció a Dorothy, también artista, que se convirtió en su mujer.

En 1931 Wilson sobrevivió de milagro a un gravísimo accidente de tráfico, lo que limitó su movilidad e hizo que a partir de entonces siguiera dibujando en su casa de Barrington, Illinois, donde permaneció hasta su muerte acaecida en 1961. Se convirtió así en una especie de pionero del teletrabajo.

Su labor se centró en la publicidad hasta que en 1942 su amigo Ray Moore fue llamado a filas, y Wilson le sucedió como dibujante de The Phantom, El Fantasma, que en España y otros países de habla hispana se llamó El hombre enmascarado.

La serie, que antes de la llegada de McCoy no se encontraba entre las más seguidas por los lectores, experimentó un cambio radical a partir de aquel momento. A ella se incorporó como guionista Lee Falk, que ya había alcanzado gran éxito con su serie Mandrake el mago, y lo alcanzaría mucho mayor años después con Spiderman. También Dorothy, la esposa de Wilson, se encargó del relleno de fondos, de colorear las páginas dominicales y de rotular los bocadillos.

Wilson McCoy desarrolló un estilo gráfico único y muy personal que algunos críticos calificaron de arte ingenuo. Preparaba las viñetas tomando fotografías de amigos y familiares para situar los personajes y la acción de las historias. En su trabajo pueden apreciarse fuertes influencias del cine negro, aportando Falk con sus guiones un toque surrealista que convirtió a la serie del enmascarado en una de las más modernas y vanguardistas del cómic del siglo XX. Muchos críticos han comparado el grafismo de McCoy con el del pintor Edward Hopper, principal exponente del llamado realismo americano. En efecto, gran parte del atractivo y el tirón de The Phanton deben atribuirse al contraste entre el protagonista de la serie, un misterioso vengador enmascarado vestido con mallas, y el resto de los personajes habituales o circunstanciales: gentes absolutamente corrientes en las que el lector podía reconocer a sus amigos, sus vecinos o a sí mismo.


Sobreponiéndose a su discapacidad, Wilson McCoy realizó varios viajes a lugares exóticos en los que, siempre con su cámara fotográfica en ristre, obtuvo abundante material para ilustrar sus aventuras. Precisamente en un viaje al Congo contrajo la enfermedad que le llevó a la tumba. La serie continuó con otros dibujantes, algunos tan notables como Carmine Infantino o Sy Barry, pero con McCoy se perdió gran parte de su esencia. La línea clara con contornos gruesos, el sombreado y la particular atmósfera a medio camino entre el cine y la pintura, no volverían a recuperarse.

Para recordar como merece el talento de Wilson McCoy, os dejamos unas muestras de sus páginas y viñetas. Disfrutadlas.


















sábado, 12 de noviembre de 2022

MARILYN MONROE. ASÍ SE EXTINGUE UNA ESTRELLA

 








El gran Billy Wilder dijo una vez de Marilyn Monroe que llegaba tarde a los rodajes, olvidaba sus diálogos y en definitiva, era un desastre. Añadió que su tía Millie era una mujer siempre puntual, de memoria prodigiosa y muy responsable. Pero, claro, concluía, ¿quién pagaría ni un centavo en la taquilla para ver a mi tía Millie? Wilder estaba en lo cierto. La gente quería ver una y otra vez a Marilyn, que tiempo atrás había sido la pequeña Norma Jeane.

Juguete roto en mil pedazos, la pequeña Norma Jeane se extinguió para siempre un cálido 4 de agosto de 1962. Accidente, suicidio o asesinato fueron las tres hipótesis nunca probadas y nunca del todo descartadas que envolvieron su trágica muerte en un misterio que todavía, sesenta años más tarde, no ha sido aclarado. Su adicción a los barbitúricos y sus encuentros sexuales con los hermanos Kennedy, el presidente y el joven Ted, componen un cocktail tan difícil de tragar que finalmente resultó mortal.

La pequeña Norma Jeane, la rutilante estrella Marilyn Monroe había dejado muchas, demasiadas cosas atrás. Atrás quedó la infancia difícil de una huérfana. Atrás quedaron sus comienzos en la inextricable jungla de asfalto de aquel Hollywood-Babilonia de los cuarenta. Un primer matrimonio de conveniencia, el trago amargo de las calles donde ejerció la prostitución a cambio de una comida, posados para revistas de adultos, pornografía, y finalmente el cine, musa y sex symbol de los cincuenta. Su nombre en las marquesinas, su rostro en todas las portadas…

Otros dos matrimonios fallidos. Uno con Joe DiMaggio, un jugador de beisbol medio idiota. Otro con Arthur Miller, un intelectual engreído y narcisista que la exhibió en público como un trofeo y la maltrató en privado como a una basura. Depresión, sedantes, alcohol, la Casa Blanca, el servicio secreto… Demasiado para la pequeña Norma Jeane y hasta para la gran Marilyn. Quizá un trago, quizá otra pastilla, y adiós, fundido en negro, este es el fin, the end. Una extinción discreta, sin estallidos. Dormir, tal vez soñar…

Marilyn Monroe. Trailer de Con faldas y a lo loco. 1959

https://www.youtube.com/watch?v=rI_lUHOCcbc

Próxima entrega: Henry Hathaway


miércoles, 9 de noviembre de 2022

TIBERIO, EL MÁS TRISTE DE LOS HOMBRES

 


Primer hijo varón de Tiberio Claudio Nerón, de quien tomó el nombre, y de Livia, que siendo ya una mujer madura se desposaría con el joven Augusto, Tiberio fue el segundo emperador de Roma y al decir de Plinio el viejo, tristissimus hominum, el más triste de los hombres. En su primera edad fue un joven corpulento y buenazo que admiraba hasta el extremo a Druso, su hermano, un muchacho brillante y adorable que superaba al torpe Tiberio en todo cuanto emprendía. Druso falleció prematuramente y aquella fue la primera gran desgracia que amargó la vida de Tiberio. También Augusto lamentó amargamente la muerte de Druso, su hijastro favorito en quien confiaba como sucesor. Tiberio, sin embargo, no agradaba a Augusto. Así se lo hizo saber numerosas veces, llamándole bestia en su cara y atormentándole con otros mil improperios. Le hizo divorciarse de Vipsania, su primera mujer a la que Tiberio quería sinceramente, para casarle con Julia, su hija, que era un verdadero pendón y había frecuentado la mayor parte de los lechos de Roma.


A pesar de ello, el voluntarioso Tiberio se esforzó siempre en agradar a su padrastro. Protagonizó una exitosa carrera militar derrotando a los germanos y consolidando las fronteras septentrionales del Imperio. Sus legionarios y sus amigos le estimaban por su franqueza y su honradez. Pero Augusto seguía sin poder soportarle a su lado, por lo que tuvo que exiliarse prácticamente en Rodas durante unos años. La insistencia de Livia, su intrigante madre, y la muerte de Augusto, le convirtieron en emperador cuando ya tenía cincuenta y cinco años, muchos kilos de más, un reumatismo mortificante y una acentuada tendencia depresiva. Los senadores, siempre aduladores con el poder, le propusieron dar su nombre a otro mes del año, igual que antes habían hecho con Julio y con Augusto. Tiberio rechazó el honor preguntándoles qué ocurriría cuando se entronizara al decimotercer emperador. Así se convirtió en Tiberio Julio César Augusto, emperador y fundador de la dinastía Claudia, sucesora de la Julia y acaso la más escandalosa y controvertida de la historia de la Roma imperial.

Objetivamente los años de Tiberio en el poder fueron de los más fructíferos y florecientes de Roma. No era un tipo ni ingenioso ni brillante, pero era honrado y justo. Soportó con paciencia las puyas de sus enemigos y hasta soportó las intrigas y la opresora influencia de Livia, su madre, una mujer bastante insoportable. No todos sus contemporáneos y aun quienes vivieron épocas inmediatamente posteriores a la suya opinaron así. Los historiadores Tácito y Suetonio se emplearon a fondo en descalificar a Tiberio, haciéndole responsable e iniciador de las tropelías y los vicios de sus sucesores. Le acusaron oficiosamente, y probablemente sin razón, de haber hecho suprimir a su sobrino Germánico, hijo de su hermano Druso y designado sucesor. Nadie lamentó más que su tío la muerte del joven Germánico, en quien Tiberio veía el vivo retrato de su difunto y querido hermano. Pero a veces los rumores, aun siendo infundados, cobran tanta fuerza que se convierten en dogmas. Pisón, a quien Tiberio había designado tutor de Germánico, se vio empujado al suicidio por la presión popular.



Su creciente depresión acabó por hacerle arrojar la toalla. Se retiró a una quinta campestre en la isla de Capri, dejando encargado de los asuntos del gobierno a Seyano, el comandante de los pretorianos, un sujeto abyecto y corrupto que se enriqueció a base de inventar conjuras y asesinar a los supuestos conjurados. Roma entera vivía aterrorizada hasta que su cuñada Antonia, la madre de Germánico, le envió secretamente un mensaje advirtiéndole de que Seyano conspiraba para asesinarle y hacerse con el poder. Tiberio regresó a Roma, hizo arrestar al traidor y lo entregó al Senado para ser procesado. Los senadores, que habían estado aterrorizados por aquel sátrapa, ordenaron no sólo su ejecución, sino la de todos sus parientes y amigos que se contaron por cientos. También fue ejecutada la hija menor de Seyano, y como la ley prohibía ajusticiar a las vírgenes, la niña fue desflorada antes de matarla. Así se las gastaban en Roma. De aquella orgía de sangre surgió un Tiberio ya senil y profundamente insensible. Aceptó las denuncias que se hicieron a miembros de su propia familia. Hizo detener como cómplice de Seyano a Livia, su sobrina, hija de Antonia. Obligó a suicidarse a Agripina, la esposa de Germánico…

En el año 37, mientras viajaba por Campania, Tiberio se sintió enfermo y guardó cama. Se dice que el joven Cayo Calígula, su sobrino nieto, hijo de Germánico y Agripina, ordenó que le asfixiaran con una almohada.

El patrimonio es un conjunto de bienes. El matrimonio, un conjunto de males. Jardiel Poncela.


sábado, 5 de noviembre de 2022

CLAIRE DE DURAS, OURIKA O LA MUJER NEGRA

 


Nacida en Brest, Bretaña francesa, en 1777, Claire de Duras fue la hija mestiza de Armand de Kersaint, contraalmirante francés, y una esclava de Martinica. Su padre fue guillotinado durante la Revolución. La infancia de la pequeña Claire transcurrió en Londres hasta que, restablecido el orden durante el Imperio, regresó a París en 1801 como duquesa de Duras. Al caer Bonaparte, durante los años de la Restauración, Claire fue la anfitriona de un célebre salón literario. Entre los amigos que lo frecuentaron cabe citar a Goethe, Victor Hugo o Sainte-Beuve. Fue íntima amiga de Madame de Staël, con quien se rumoreó que mantuvo una relación sentimental. Cultivó también la amistad de Nathalie de Noailles y del político Chateaubriand, al que había conocido y frecuentado durante su exilio en Londres.



Precisamente a instancias de Chateaubriand, se decidió a escribir, protagonizando una notable carrera literaria que convierte a la Duras en una de las más importantes representantes del Neoclasicismo literario en lengua francesa, al menos en cuanto a la forma, porque sus argumentos la sitúan un paso más allá, como precursora de la corriente romántica que imperaría en las letras francesas durante la mayor parte del siglo XIX. A su pluma se deben al menos cinco novelas, tres de ellas publicadas en vida de su autora y otras dos que se dieron a la imprenta tras su fallecimiento prematuro acaecido en 1828 por causa de la tuberculosis en Niza, que entonces formaba parte del Reino de Cerdeña.

Junto a algún manuscrito de carácter histórico y político, destacan en su obra las novelas Olivier ou le secret, Édouard, y sobre todo Ourika, texto escrito en 1823 y publicado anónimamente. La novela narra las vicisitudes biográficas de su protagonista, una esclava senegalesa liberada de la servidumbre y educada en París en un ambiente refinado y aristocrático. Ourika toma conciencia de su condición y señala el rechazo y el racismo en una sociedad presidida por la hipocresía. Muere prematuramente recluida en un convento, en lo que representa toda una premonición del final de la misma autora que en gran medida refleja a través de la novela su propia vida y sus propias inquietudes. La novela tuvo un fugaz éxito en su momento, y cayó en el olvido a partir de 1848, fecha de la abolición de la esclavitud en Francia. Recientemente ha sido otra vez revindicada y puesta en valor, resaltándose también su importancia como novela precursora del feminismo, movimiento del que Duras adelanta muchos rasgos.

Es la obra que nuestra biblioteca Bigotini quiere poneros al alcance de un clic. Hacedlo sobre el enlace de aquí debajo y sumergiros en el mundo literario de Claire de Duras, formidable escritora y admirable mujer. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Ourika.pdf

Me veo negra, dependiente, despreciada y sin apoyo. Rechazada de un mundo en el que nunca fui admitida. Claire de Duras. Ourika.


miércoles, 2 de noviembre de 2022

ESTREÑIMIENTO, LA TORTURA COTIDIANA

 


En nuestra especie la frecuencia de la defecación es variable. Entre dos veces al día y tres veces a la semana podría considerarse normal, siempre que no se afecte la calidad de vida ni se acompañe de otros trastornos. Llamamos estreñimiento a la defecación infrecuente o realizada con gran esfuerzo, generalmente de heces escasas y duras.

El término procede del bajo latín stypticus, derivado a su vez del griego stuttikoz, con significado de astringente. A menudo se denomina también constipación intestinal, si bien esta expresión suele aplicarse a situaciones pasajeras, reservando el término estreñimiento para procesos crónicos o de larga duración.

El problema puede afectar a los dos sexos, aunque parece observarse con alguna mayor frecuencia en mujeres, sin que para ello existan razones objetivas de peso. Se caracteriza por la falta de movimiento intestinal regular. Además de las molestias y el esfuerzo durante las defecaciones, a menudo los pacientes refieren pesadez de vientre y sensación de plenitud. En ciertos casos crónicos llegan a producirse cuadros de ansiedad relacionados con la defecación, y no es infrecuente que el estreñimiento acompañe a desórdenes psicológicos, como la anorexia y otros trastornos del comportamiento alimentario.



Las constipaciones intestinales pasajeras se presentan con relativa frecuencia, hasta el punto de ser raras las personas que no han padecido algún episodio a lo largo de su vida. A menudo estas situaciones se provocan por viajes, estrés, ingestión insuficiente de líquidos o dieta inadecuada (escasa en fibras). También suele darse durante el embarazo. En todos estos casos se trata de situaciones pasajeras sin influencia seria en la salud. Determinados procesos como el colon irritable, al que dedicamos una reciente entrada, alternan episodios de estreñimiento con otros de diarrea.

El diagnóstico no ofrece la menor dificultad. Es casi siempre el propio paciente quien se etiqueta como estreñido. No obstante, aparte de la frecuencia de las defecaciones, existen fórmulas objetivas para clasificar las heces según su consistencia y aspecto. La más extendida es la que se conoce como escala de Bristol, una tabla ideada por Heaton y Lewis en esa universidad británica, que clasifica siete tipos de heces. Los tipos 1 y 2 son característicos del estreñimiento crónico. En aras de la pedagogía y la claridad expositiva, me vais a permitir reproducir la tabla. Soy consciente de que se aparta de nuestro habitual refinamiento, pero ¡qué le vamos a hacer! Hasta los franceses, que pasan por ser los más finolis de Europa, dicen: pas même Mme. Pompadour s’excuse de la merde. O sea, que hay servidumbres naturales a las que todos estamos sujetos, o en términos poéticos:

En este mundo caní

sin cagar nadie se escá.

Caga el pobre, caga el rí,

caga el obispo y el Pá



Aparte del colon irritable, ya mencionado, otras posibles causas patológicas de estreñimiento podrían ser hipotiroidismo, carcinoma colorrectal, procesos neurológicos o psiquiátricos.

En cuanto a los factores predisponentes, hemos mencionado el estrés, los viajes y el embarazo. Cabría añadir el consumo de determinados fármacos (codeína o incluso laxantes, por su efecto rebote), la ansiedad, la falta de ejercicio o sedentarismo, la edad (los ancianos suelen presentar estreñimiento con mayor frecuencia), la insuficiente hidratación, los trastornos circulatorios y la concurrencia de ciertos cuadros quirúrgicos en la zona: hemorroides, fístulas, fisuras anales… o mecánicos: poliposis, diverticulosis…

También tiene gran influencia la alimentación. El consumo excesivo de proteínas y escaso de fibras (vigoréxicos), el exceso de carnes rojas, productos cárnicos en general, alimentos industriales, cafeína y alcohol, favorecen el estreñimiento.

Si hablamos de prevención, conviene seguir las siguientes medidas:

 

  • Ingiere abundantes líquidos: un mínimo de 1,5 – 2 l./día es lo aconsejable. Recuerda que la hidratación no se limita al agua. Infusiones, zumos o caldos conseguirán el objetivo de hidratar las heces, aumentando su tamaño, disminuyendo su dureza y facilitando la evacuación.
  • Consume una dieta rica en fibra vegetal: frutas, verduras y hortalizas varias veces al día; legumbres varias veces por semana, garantizarán una adecuada frecuencia. Los alimentos fermentados (yogures, quesos, kefir, chukrut) contienen bacterias beneficiosas que ayudan a la naturaleza en el tracto intestinal inferior.
  • Haz ejercicio. El movimiento favorece el tránsito intestinal.
  • Procura comer a las mismas horas. La regularidad es muy importante.
  • También lo es en lo que se refiere a la defecación. Procura mantener un horario fijo para ir al baño (se aconseja después del desayuno). No hagas retenciones, reprimiendo el deseo defecatorio, ni intentes forzarlo cuando no exista.
  • Evita los laxantes. Deben reservarse como último recurso, y siempre se usarán bajo supervisión médica.

Una última consideración: en su estado natural, el homo sapiens, lo mismo que el resto de grandes simios, realiza la defecación en cuclillas, lo que favorece que el ángulo ano-rectal sea más abierto, y por consiguiente, la defecación más fácil. En nuestra civilización urbana afrontamos el problema sentados en el inodoro, un invento sin duda benemérito en lo relativo a la higiene y la salud pública, pero acaso no tan favorable a la mecánica defecatoria como sería deseable. Si a esto unimos que la falta de ejercicio físico disminuye notablemente la eficacia de la musculatura abdominal y perineal, las dificultades pueden agravarse aun más.

 Sin duda muchas personas que padecen estreñimiento podrían beneficiarse de la reeducación funcional del suelo pélvico y el fortalecimiento de la pared abdominal. Como en tantos otros casos, el profesional al que hay que recurrir es el fisioterapeuta


Gire a la izquierda y siga por el pasillo. Verá una puerta que dice Caballeros, pero no deje que eso le disuada de entrar.  Mark Twain.

sábado, 29 de octubre de 2022

DIVERGENCIA DE LA SERIE ARMÓNICA

 


Nicolás de Oresme, filósofo y matemático francés, fue hacia 1350 el primero en señalar la divergencia de la serie armónica. A él se atribuye la metáfora, ciertamente poética, que compara a las series divergentes con los ángeles de Dios, ya que vuelan aproximándose siempre a la eternidad, al infinito…

Pero, ¿qué son las series divergentes? Consideremos como ejemplo más sencillo, la serie de los números enteros positivos: 1, 2, 3, 4… Si los vamos sumando y cada año agregamos un número a la serie: 1+2+3+4, esta suma después de los primeros cuatro años, dará como resultado 10. Ahora bien, si transcurre un número infinito de años, la suma de la serie llega al infinito. Los matemáticos dieron en llamar a esas series “divergentes” porque con un número infinito de términos, se disparan hasta el infinito.

Existen series divergentes que, aunque también se dirigen al infinito, lo hacen de una forma cada vez más lenta. Para Nicolás de Oresme, serían ángeles con alas mucho menos vigorosas, sí, pero cuyo destino final es igualmente infinito. Consideremos ahora la serie armónica, primer ejemplo célebre de serie divergente cuyos términos se aproximan cada vez más a cero: 1, ½, 1/3, ¼… En caso de que sumemos los términos: 1+1/2+1/3+1/4+… su crecimiento será tan pausado que si agregamos un término cada año, después de 1043 años la suma total no llegará a 100. Pero atención, si bien crece cada vez más lentamente, su destino final es alcanzar también el infinito. Su fórmula y su desarrollo son los siguientes:



Los matemáticos y los científicos familiarizados con los números y su comportamiento, tienden a olvidar lo asombroso que este descubrimiento puede resultar para los estudiantes que comprenden el fenómeno por primera vez. Es una fantástica metáfora real de la inmensidad que habita en lo diminuto, una inmensidad tan grande que de hecho, es infinita.

Perdida durante siglos la obra de Oresme, fue recuperada por el matemático italiano Pietro Mengoli, que en 1647 volvió a encontrar la solución. Ya a finales de aquel siglo XVII los hermanos Bernoulli, Johann y Jakob, publicaron una demostración en términos más modernos en su Tratado sobre las series infinitas, obra de 1689.

Conviene tener presente que el concepto de infinito, aunque intuitivamente podamos alcanzarlo, no resulta fácil de demostrar de forma matemática. En tratados tanto de matemáticas, como de física o filosofía, se habla a veces de “infinitos grandes” e “infinitos pequeños”, lo que resulta muy poco racional. El asombroso mundo de la serie armónica se ajusta mucho mejor a la realidad de nuestro universo físico y las leyes que lo rigen, puesto que introduce la idea de velocidad en la progresión de las series. El espacio-tiempo afecta a las series numéricas del mismo modo que afecta al resto de cuanto forma parte del universo físico. Lo tangible y lo intangible. Meditad un momento sobre ello.

-Mamá, ¿por qué todos los chinos parecemos iguales?

-Yo no soy tu mamá.


miércoles, 26 de octubre de 2022

FRED HARMAN, EL VAQUERO DIBUJANTE

 


Nacido en St. Joseph, Missouri, en 1902, Fred Harman se trasladó muy niño con su familia a Pagosa Springs, Colorado, una pequeña localidad del Oeste consagrada por entero a los ranchos de ganado. Allí creció familiarizado con los caballos, los lazos y todo lo que tiene que ver con el oficio de cowboy, que él mismo ejerció en su juventud, llegando a adquirir una merecida fama como domador de potros broncos. A los catorce años había abandonado la escuela y nunca tuvo acceso a otra educación formal. En lo artístico fue un completo autodidacta. Se inició en la ilustración trabajando para el Kansas City Star, y poco después, junto con su hermano Hugh, ingresó como animador en los estudios Disney. Su primera vocación fue la de la pintura, especializándose en escenas costumbristas del Oeste americano. A duras penas se ganó la vida realizando ilustraciones para la compañía del Pony Express y para una agencia de publicidad, siempre de los mismos temas que eran su especialidad. Harman desistió de dedicarse profesionalmente a la pintura el día que nació su primer hijo y vendió su primer y último cuadro. El comprador fue su jefe en la agencia publicitaria, que le pagó el importe exacto de la factura del hospital en el que dio a luz Lola, su esposa, pues el feliz suceso le pilló sin un centavo ahorrado.

Aconsejado por familiares y amigos, se centró en el dibujo de tiras cómicas, y con una carpeta de ellas bajo el brazo recorrió la mayoría de los diarios del Oeste sin obtener la menor atención. Cuando por motivos familiares, visitó Nueva York en 1938, su hermano le consiguió una entrevista con Stephen Slesinger, el editor, que estaba buscando un artista que se hiciera cargo de la serie Red Ryder. Aunque a Slesinger no terminó de convencerle el estilo de dibujo algo tosco de Harman, le fascinó que se tratara de un auténtico vaquero, conocedor al dedillo de multitud de detalles que podían enriquecer los argumentos de la serie, de manera que no dudó en contratarle.

Fred Harman guionizó y dibujó las aventuras de Red Ryder durante veinticinco años, al principio con Slesinger y más tarde actuando él mismo como editor. Sus tiras y páginas dominicales aparecieron en más de setecientos periódicos de todo el país. También editó un buen número de álbumes. Se rodeó de ayudantes a quienes supervisaba estrechamente para asegurarse de que plasmaban correctamente sus ideas argumentales. En cuanto al estilo de los dibujos, la participación de otros dibujantes hizo que mejorara notablemente. Harman se hizo rico con los derechos de autor y con un sinfín de artículos de merchaidising. El personaje de Red Ryder fue llevado al cine en varias ocasiones, tanto en filmes de animación, como con personajes reales. El autor falleció en 1982, a los setenta y nueve años. Os dejamos aquí unas cuantas muestras de su trabajo.