Joaquim
Muntañola Puig nació en Barcelona en 1914. Le conocemos sobre todo por sus
historietas del semanario TBO, una de las firmas emblemáticas de la publicación
infantil junto a Urda, Benejam o Coll. Pero su carrera profesional tuvo mayor
recorrido, abarcando también la literatura, la traducción, la animación y el
periodismo deportivo. Comenzó a dibujar en los años 30, durante el periodo
republicano, para revistas catalanas como En Patufet, El Be Negre o L’Esquitx.
Terminada la guerra, se inició también en el mundo de los dibujos animados
colaborando con artistas gráficos como Escobar o Rovira Beleta. La serie
animada del Faquir González se debe
al talento de Muntañola. Dirigió también la revista Atalaya y fue autor de una
serie de novelas humorísticas del oeste escritas en catalán, que se vendieron
en los kioscos junto a la prensa y los tebeos.
Comenzó
a trabajar para TBO ya en los años 40, y en 1944 y 45 se iniciaron sus
colaboraciones en El Correo Catalán y El Mundo Deportivo donde, tras la jornada
futbolística, aparecían sus chistes gráficos que venían a ser una especie de
resumida crítica de cada partido. Fue Muntañola un trabajador infatigable,
apareciendo también sus viñetas y sus chistes en Tele-Estel, Dicen, Fotogramas,
Lecturas, Don Balón, Barcelona Deportiva, La Vanguardia, Interviú y un largo
etcétera de cabeceras. Fue tan prolífico que incluso dio en recopilar sus
trabajos por temas, publicando álbumes dedicados al fútbol, al cine, a los médicos…
Fue cartelista y crítico cinematográfico, y hasta escribió para Catalunya Ràdio
varias comedias teatrales.
En
su faceta de historietista, que es la que más nos interesa en nuestra singular
Historia de la Historieta, Muntañola creó en TBO varios personajes
inolvidables: Doña Exagerancia, Angelina y Cristobalito, curiosa pareja
formada por una mujer corpulenta y su marido, un señor chiquito, tímido y
medroso prototipo del cónyuge obediente. Pero su serie más exitosa e
inolvidable fue a partir de 1963, Josechu
el Vasco, personaje que abundando en el tópico regionalista, resolvía
cualquier problema a base de fuerza bruta y carácter generoso. Joaquim
Muntañola falleció en su Barcelona natal en 2012, con casi noventa y ocho años.
En su recuerdo dejamos aquí una muestra de sus páginas y viñetas que seguro
disfrutarán los nostálgicos.






















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