Las
mezcladoras de cemento u hormigón, también conocidas como hormigoneras o
pasteras, son máquinas simples, que funcionan con un motor eléctrico, cuya
utilidad en la obra es la mezcla de materiales para conseguir pastas homogéneas
que permitan la unión firme y duradera de los elementos constructivos. El
movimiento continuo de giro permite que arena, cemento, agua, grava y otros
materiales, se mezclen, repartiéndose uniformemente.
Sustituyen
a los brazos de los trabajadores que en épocas pretéritas debían remover sin
cesar las masas en diferentes recipientes. Con idéntico propósito y función,
existen también mezcladoras de gran tamaño montadas sobre vehículos pesados.
Son los conocidos camiones hormigonera. En el presente post nos ocuparemos de
las mezcladoras no automotrices, que pueden situarse en distintos puntos de la
obra, para cubrir las necesidades de materiales de unión en tareas
constructivas concretas, tanto estructurales como de albañilería.
Estos
equipos de trabajo no están exentos de riesgos. Acaso la primera recomendación
preventiva debe ser conocer perfectamente tanto la máquina como los materiales.
Todos los trabajadores presentes en una obra de construcción deberían conocer la
ficha técnica del equipo, para en caso de emergencia, proceder a su inmediata
parada, aun en el caso de trabajadores que no manipulen la máquina de forma
habitual.
También
es de capital importancia la protección de los trabajadores frente a todos los
productos empleados en el proceso. Deben protegerse frente a la inhalación de
cemento en polvo, capaz de provocar lesiones pulmonares graves. Los ojos deben
ser también objeto prioritario de protección. En caso de contacto con el
material, se limpiarán con abundante agua a la mayor brevedad. Además el polvo
de cemento produce irritaciones en la piel, por lo que resulta indispensable el
uso de guantes y ropa adecuada.
Tan
importante como la protección del trabajador, es la de la propia máquina. Es
necesario que la hormigonera quede correctamente fijada en una zona plana sin
desniveles, para evitar su posible caída. Es vital no retirar jamás las
protecciones de la máquina. El servicio de prevención o el responsable de
seguridad laboral del centro de trabajo, debe revisar el equipo periódicamente,
siguiendo las directrices del R.D. 1215/1997, para garantizar que la máquina se
halla en condiciones óptimas de funcionamiento, o bien proceder a subsanar las
deficiencias observadas.
Recordad
quienes trabajéis en obras, que el trabajo no es un juego. Cualquier
distracción o negligencia puede traducirse en un accidente grave que podría
afectarte a ti o a tus compañeros. Respeta las normas de seguridad y haz que
sean respetadas por los demás. No te pesará.
Un idiota millonario es un millonario. Un idiota pobre es un idiota. Enrique Jardiel Poncela.



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