Nacido
en 1913 en Filadelfia y en una familia de origen irlandés, Walter Crawford
Kelly, que desde muy joven firmó sus dibujos como Walt
Kelly, comenzó a ganarse la vida hacia 1930 como reportero de
sucesos en un diario de Connecticut. Muy pronto abandonó el periodismo por los
lápices y los pinceles, pero él siempre se consideró a sí mismo periodista.
Entabló una entrañable amistad con otros dos grandes del cómic de su generación
de quienes ya hemos hablado en nuestra historia de la historieta, Milton Caniff
y Al Capp. Los tres dieron en una especie de juego recurrente, citándose unos a
otros en sus tiras cómicas. En la década de los treinta Kelly trabajó como
animador en los estudios Disney de California, sobre todo en los cortos del
pato Donald. Colaboró después en los largometrajes Pinocho, Fantasía, Dumbo y Los tres caballeros.
En
los cuarenta comenzó a dibujar tiras e historietas para Dell Comics, tebeos
basados en canciones infantiles, cuentos de hadas y de navidad. Durante la
guerra mundial ilustró manuales para el ejército, y fue en ese periodo,
concretamente en 1943, cuando comenzó a dibujar la serie que le hizo
mundialmente célebre: Pogo
o Pogo Possum, la zarigüella Pogo, un
bicho que se fue humanizando cada vez más, lo mismo que el resto de personajes
de la serie, Albert el cocodrilo, la tortuga, el sabueso y un largo etcétera,
animales humanizados siguiendo los principios de la casa Disney.
Kelly
adoptó desde el principio la ambientación y el lenguaje del sur profundo y de
los negros que aparecían en los cuentos del tío Remus, Uncle Remus, creados por el escritor Joel Chandler Harris, que
había popularizado la factoría Disney en la película Canción del Sur y algunas otras secuelas televisivas. La serie
destila humor y fina ironía a menudo crítica con los “valores americanos”. Políticamente,
Walt Kelly se sitúa en la izquierda, si es lícito hablar de izquierdas en los
USA. Apoyó a Harry Truman y a Eisenhower, y en sus caricaturas fue muy crítico
con Lyndon Johnson, Richard Nixon y con personajes como Edgar Hoover, Wallace o
Spiro Agnew. El FBI llegó a pinchar sus teléfonos, y un testigo llamado por la
Comisión de Actividades Antiamericanas afirmó que la excéntrica jerga de las tiras
cómicas de Walt Kelly escondía un código secreto ruso. El artista defendió
siempre la libertad de expresión y el fin de la segregación racial. Su posición
ante el sistema americano podría resumirse en la frase hemos encontrado al enemigo y era de los nuestros, que apareció
muchas veces en sus tiras y dio título a una de sus colecciones. Caricaturizó a
McCarthy como una rata, pero también a Nikita Jruschov como un cerdo y a Fidel
Castro como una cabra que fumaba enormes puros y recitaba soflamas como la escasez se repartirá entre los campesinos.
Así que no dejó títere con cabeza. Kelly falleció en 1973. Tras su muerte, sus
historietas se convirtieron en un icono contracultural, reproduciéndose a
menudo en las publicaciones underground.
Traemos a nuestra Historia del Cómic una selección de sus páginas y viñetas.



















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