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martes, 5 de noviembre de 2019

POLVO DE ESTRELLAS. EL ORIGEN DE LA MATERIA



Cuando acaricies a un niño, cuando pases la mano por la superficie rugosa de la corteza de un árbol, cuando sientas en la piel el frío metálico del acero, piensa que no existirían todas estas formas y materias tan diversas si no existieran en el negro firmamento nocturno aquellas distantes luciérnagas que llamamos estrellas.
Un antiguo proverbio dice: “Se humilde, porque estás hecho de barro. Se orgulloso, porque estás hecho de estrellas”. Pues bien, nada podría ser más exacto. Estamos hechos de estrellas, como toda la materia que nos rodea. Prácticamente ningún elemento más pesado que el hidrógeno y el helio existiría en el universo en cantidades significativas, si no se hubiera producido a lo largo de eones en el seno de estrellas moribundas que terminaron explotando y esparciendo todos sus elementos.

Fijaos en el siguiente cuadro que recoge las concentraciones relativas de los diferentes tipos de átomos del universo.


Por cada millón (1.000.000) de átomos de hidrógeno existentes en el universo, hay:


160.000 átomos de helio


700 átomos de oxígeno


600 átomos de néon


300 átomos de carbono


100 átomos de nitrógeno


30 átomos de silicio


30 átomos de magnesio


20 átomos de azufre


10 átomos de hierro


5 átomos de argón


2 átomos de aluminio


2 átomos de sodio


2 átomos de calcio



1 átomo de los demás elementos restantes juntos



El proceso de formación de las estrellas se inicia con enormes y turbulentas nubes de gas y polvo cósmico procedente, bien de la explosión primitiva, bien de sucesivas explosiones de cuerpos celestes. Por la atracción que ejercen sus extraordinarias masas, estas nubes van concentrándose hasta formar una masa única con una rotación lenta, que finalmente se contraerá hasta formar una densa bola de gas. En este proceso la bola va adquiriendo una velocidad de rotación cada vez mayor. Los patinadores saben bien que si giran apretando cada vez más los brazos contra el cuerpo, consiguen mayor velocidad. Del mismo modo, las primitivas protoestrellas consiguen mayor velocidad al contraerse.


Los átomos, atraídos por la fuerza de la gravedad hacia el centro de la bola, chocan unos con otros produciendo energía en forma de calor. Con el núcleo al rojo vivo, cuanto más crece la estrella, más átomos se precipitan hacia su centro, y más se eleva la temperatura. Cuando la masa de la estrella es lo bastante grande puede alcanzarse un valor crítico en torno a un millón de grados. A partir de aquí se abre una nueva fuente de energía infinitamente más eficaz que la calorífica. Se trata de una auténtica reacción nuclear, la fusión de los núcleos de hidrógeno. El proceso continúa hasta que se alcanza un equilibrio: la energía nuclear que se produce en el interior llega a compensar la presión generada por la fuerza de gravedad de la masa. La bola de gas deja entonces de comprimirse. La estrella es ya un cuerpo estable.


Ya veis que hemos asistido al nacimiento de una estrella sin necesidad de desplazarnos a Hollywood, ni tan siquiera de movernos de la silla. El interior de la estrella se convierte en este momento en una auténtica fábrica de materia. Pero, ¿cómo es posible que lleguen a formarse toda la enorme variedad de elementos de la tabla periódica? La respuesta hay que buscarla en la increíble inestabilidad de las partículas atómicas. Esta inestabilidad es la responsable de que en el ardiente caldo de las reacciones nucleares se produzca una extraordinaria serie de metamorfosis.

El protón, que forma el núcleo del átomo de hidrógeno y constituye casi toda su masa, es también la partícula más estable, siendo su vida media (el tiempo que transcurre antes de que se transforme) nada menos que de 1035 segundos, es decir, 200.000.000.000.000.000 veces la edad actual del universo (5x1017 segundos).
Le sigue en estabilidad el electrón, con una vida media de 1028 segundos.
El neutrón es la tercera de las partículas más estables. Su vida media es de 8 minutos.
La cuarta partícula más “estable” (aquí tengo que poner comillas) es el mesón, cuya vida media es de 10-6 segundos (0,000006 segundos). Esto a efectos prácticos, viene a ser lo que tarda en hacer sonar el claxon el conductor que tenemos detrás, cuando el semáforo se pone verde.
Y a partir de aquí, las demás partículas subatómicas son extremadamente inestables y efímeras, por lo que no debemos extrañarnos de que la materia esté continuamente variando y creándose en el bullente interior de las luminosas estrellas.

Queda patente pues que la extraordinaria diversidad de la materia, que por supuesto incluye la materia orgánica y los seres vivos, nunca hubiera sido posible sin la existencia de los cuerpos estelares. Pensadlo cuando al contemplar el paso de una estrella fugaz, pidáis un deseo. El mayor de los deseos ya nos ha sido concedido.
En esta línea argumental, Carsten Bresch escribe: Toda la materia de nuestro planeta, compuesta casi exclusivamente por átomos superiores, proviene de antiguas estrellas que explotaron hace ya más de cinco mil millones de años. Esto significa que –aparte de los átomos de hidrógeno- todos los átomos de los que se compone nuestro cuerpo se formaron hace ya miles de millones de años en reacciones nucleares que se dieron en alguna estrella gigantesca del universo, y que posteriormente han tomado parte en algún sitio en toda una serie de espectaculares procesos que dieron lugar a la formación de nuestra galaxia. Cada uno de los átomos superiores que forman parte de nosotros es el producto de un proceso evolutivo que nos vincula estrechamente a acontecimientos anteriores ocurridos en el Cosmos. Esta idea debería formar parte de la definición y comprensión de nuestra naturaleza humana.
Si esto no es panteísmo puro, que vengan los midiclorianos y lo vean, y que La Fuerza nos acompañe a todos. Amen.

La ignorancia es la noche de la mente. Una noche sin luna ni estrellas.  Confucio.




viernes, 1 de noviembre de 2019

CASTELAO, EL GALLEGO UNIVERSAL



Alfonso Rodríguez Castelao nació en Rianjo el 29 o el 30 de enero de 1886. Su faceta de dibujante y caricaturista nos obliga a incluirle en esta Historia del Cómic y la Ilustración, pero lo cierto es que la obra y el devenir biográfico de Castelao van mucho más lejos, abarcan lo literario y lo político, y sitúan al personaje a la cabeza de la cultura gallega del siglo XX.
Sus padres emigraron a Argentina, donde transcurrió la infancia de Alfonso. Regresaron a Galicia en 1900, y allí realizó sus estudios secundarios y la carrera de medicina en la universidad de Santiago. Comenzó a publicar por entonces sus dibujos y caricaturas, recibiendo varios premios. En Madrid se especializó en obstetricia, regresó a su Rianjo natal a ejercer la medicina, continuó publicando sus ilustraciones en diversos semanarios, y se interesó por la política local ingresando en el partido Conservador de Antonio Maura.

En 1912 se adhirió al Movimiento Agrario de Acción Gallega que lideraba Basilio Álvarez, y a partir de entonces su ideología y su activismo derivaron hacia la izquierda política y el nacionalismo. Sufrió poco después un desprendimiento de retina del que nunca llegó a recuperarse completamente. Codirigió la revista Nós, que fue la más influyente política y culturalmente en Galicia durante los años veinte y treinta. Fue miembro de la Real Academia Gallega desde 1933 y fue elegido diputado por el Partido Galleguista en las Cortes Constituyentes de la Segunda República.
Tras la Revolución del 34 fue confinado en Badajoz. En 1936 volvió a Madrid como diputado del Frente Popular, y allí le sorprendió la sublevación del 18 de julio. Se instaló primero en Valencia, después en Barcelona, y en 1938 se exilió, residiendo en Nueva York, La Habana, Montevideo y París, donde fue ministro del Gobierno Republicano en el exilio presidido por José Giral. Falleció finalmente en Buenos Aires en 1950.

Entre los intelectuales del llamado exilio interior, la figura de Castelao cobró una gran importancia, hasta el punto de que a su muerte la Dirección General de Prensa del gobierno franquista despachó a los medios las siguientes instrucciones de cómo tratar la noticia:
«Habiendo fallecido en Buenos Aires el político republicano y separatista gallego Alfonso Rodríguez Castelao se advierte lo siguiente: La noticia de su muerte se dará en páginas interiores y a una columna. Caso de insertar fotografía, esta no deberá ser de ningún acto político. Se elogiarán únicamente del fallecido sus características de humorista, literato y caricaturista. Se podrá destacar su personalidad política, siempre y cuando se mencione que aquella fue errada y que se espera de la misericordia de Dios el perdón de sus pecados. De su actividad literaria y artística no se hará mención alguna del libro "Sempre en Galiza" ni de los álbumes de dibujos de la guerra civil.
Cualquier omisión de estas instrucciones dará lugar al correspondiente expediente»

Hasta aquí la semblanza biográfica del gran Castelao. En cuanto a su obra gráfica, destaca su trazo siempre elegante, de líneas curvas, ágiles y limpias, y destacan sus dibujos de tipos populares gallegos, labradores, marineros y los sempiternos caciques. Durante la Guerra Civil publicó numerosos dibujos que denunciaron la barbarie fascista en colecciones como Galicia mártir, Atila en Galicia o Milicianos. En su estancia en USA y Cuba trabajó en su cuaderno Debuxos de negros, que le valió el nombramiento de presidente de honor de la Federación Mundial de Sociedades de Negros en reconocimiento a su lucha antirracista.
Os dejamos una selección de sus dibujos e ilustraciones para que juzguéis vosotros mismos.


























martes, 29 de octubre de 2019

GARY COOPER, EL HÉROE TÍMIDO







Tímido, modesto y callado. Así era el personaje que Gary Cooper interpretó en la práctica totalidad de su extensa filmografía.
Aquel vaquero guapo y larguilucho de sus primeras apariciones en los westerns del mudo, fue después a Washington a defender los derechos y las libertades de los ciudadanos de la mano de Jean Arthur y Frank Capra, interpretó al erudito y despistado profesor enamorado de Barbara Stanwich en Bola de fuego, luchó en España junto a Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas y se enfrentó valerosamente a la muerte en Solo ante el peligro.
Héroe americano y universal, hombre de rectos principios con la estrella de sheriff en el chaleco o con el uniforme de la legión extranjera, Gary Cooper se enfrentaba al mal tragándose el miedo cada sesión de tarde en aquellos cines de nuestra lejana infancia. Otro santo laico en los altares del imaginario colectivo. El comienzo de la oración que popularizó Pilar Miró, otra de sus admiradoras incondicionales que también soñó con él cuando niña: Gary Cooper que estás en los cielos…
En la Historia del Cine de Bigotini os proponemos hoy el enlace (clic en la foto) para ver un magnífico documental biográfico sobre la persona y la carrera de Gary Cooper. Tiene subtítulos en castellano y lo presenta Clint Eastwood, otro héroe de las pantallas. Espero que os guste.

Próxima entrega: Anne Baxter




viernes, 25 de octubre de 2019

REYES HOLGAZANES Y MAYORDOMOS DILIGENTES


Bautismo de Clodoveo

Los francos eran germanos originarios del Bajo Rin, que ocuparon los territorios de Bélgica, Artois y Picardía hasta el valle del Mosela, en el siglo V. Dieron el nombre de su tribu a Francia, su nuevo país, y extendieron su influencia hasta Aquitania y Provenza. En el año 481 proclamaron rey de los francos al joven Clodoveo o Clovis en francés, nombre del que derivan los más familiares de Louis y Luis. Como este Clodoveo era hijo de un tal Childerico y nieto de un tal Meroveo a quien al parecer tenía mucho aprecio la familia, la dinastía adoptó el nombre de merovingia por el que es conocida en la Historia. Clodoveo invadió el territorio comprendido entre el Marne y el Sena, tomó París, y en la Navidad de 496 tomó también el bautismo en la basílica de Reims. Se convirtió en el primer rey francés católico, y por extensión, fueron los francos el primer pueblo bárbaro que abrazó el catolicismo, adelantándose unas décadas a Recaredo y los visigodos españoles.
Antes de morir en 511, Clodoveo o Clovis, el primer merovingio, extendió sus dominios desde el Rin hasta el Atlántico, sometiendo a burgundios, ripuarios y visigodos de Tolosa.


Sus hijos y demás descendientes no heredaron su espíritu emprendedor. Con acaso la única excepción de Clotario, uno de sus nietos, el resto de los reyes merovingios se dieron a la molicie. Fueron víctimas de los placeres de la mesa y de la alcoba. Hodgkin, un historiador inglés que los ha investigado a fondo, asegura que los sucesivos miembros de la dinastía tuvieron una media de vida de veintisiete años, sólo uno llegó a los cincuenta, y cada uno reinó un promedio de escasos cinco años. Vivían rodeados de lujos y de concubinas, y se desplazaban cuando era absolutamente necesario en lentos carros tirados por bueyes. Se ganaron a pulso el sobrenombre de reyes holgazanes. No ejercieron el poder, se limitaron a ser una institución simbólica, dejando el gobierno y la toma de decisiones en manos de los llamados mayordomos de palacio, cargo común entre otras naciones góticas como ostrogodos o longobardos, pero que sólo en el caso de los merovingios adquirió el status de completo dominio.

Carlos Martel
En 622 el rey Dagoberto designó mayordomo de palacio a Pipino, un noble perteneciente a una rica familia austrasiana. Pipino era listo y valeroso. Con él en el poder, su cargo de mayordomo adquirió también  carácter hereditario. Cuando murió, le sucedió su hijo Grimoaldo. Esta dinastía se llamó de los pipínidas por su fundador y porque varios de sus miembros llevaron también el nombre de Pipino. Precisamente el hijo de Pipino de Heristal y de una concubina llamada Alpaida, estaba destinado a entrar en la Historia con letras de molde. Cuando nació, la comadrona lo mostró al padre exclamando ¡es un varón!, karl en el idioma franco, así que el orgulloso Pipino decidió llamarle Karl. La Historia le conocería como Carlos Martel, el martillo, por su fuerza hercúlea y por ser martillo de herejes. Carlos Martel derrotó a las tropas islámicas de Abderramán hacia 732 en la decisiva batalla de Poitiers, al sur del Loira. De haber sido contrario el resultado, la Historia de Europa habría sido muy distinta.

Carlos Martel contribuyó a la evangelización de los germanos, separó la Iglesia del Estado, y ordenó que los diezmos y demás impuestos se pagaran a este y no a aquella, por lo que se ganó una merecida excomunión, ya que los obispos y prelados de aquel tiempo eran de gatillo fácil con eso de las excomuniones. El arzobispo Hincmar cuenta que san Euquerio hizo un viaje a ultratumba y allí encontró a Carlos Martel abrasándose en el infierno. Parece que el buen arzobispo no era un hagiógrafo muy riguroso, porque ignoró el pequeño detalle de que san Euquerio había muerto tres años antes que Carlos.

Fouquet, 1458. La Coronación de Pipino el Breve

Evariste-Vital Luminais. El último merovingio
Aquel extraordinario mayordomo dejó dos hijos, Carlomán y Pipino, a quien apodaban el Breve por su baja estatura. En 746 Carlomán se retiró a un convento, así que todo el poder quedó en manos de Pipino el Breve, aunque oficialmente pertenecía al rey holgazán de turno que entonces era Childerico III. Se cuenta que Pipino envió al papa Zacarías un mensaje con la siguiente pregunta: ¿Quién es rey, quien posee el título pero no ejerce el poder, o quien ejerce el poder pero no posee el título? Dice la leyenda que el pontífice contestó: Rey es aquel que manda. Unos días después, Pipino fue coronado rey de los francos por Bonifacio, obispo de Soissons. Childerico, el último holgazán, fue rapado y confinado en un monasterio hasta su muerte. Pipino el Breve inauguró la dinastía carolingia, así llamada por su auténtico fundador, Carlos Martel, y porque más tarde iba a contar entre sus hijos ilustres con otro Carlos notable. Nada menos que Carlos el Grande o Carlomagno en bajo latín.

-¿Sabes?, He comprado un auto de esos que se conducen solos.
-¿Si? ¡Qué bien! ¿Dónde lo tienes?
-¡Y yo qué sé!



martes, 22 de octubre de 2019

JOSÉ DE CAÑIZARES Y SUS MÁGICAS COMEDIAS



José de Cañizares y Suárez nació en Madrid en 1676. Era hijo de judíos conversos emigrados de La Mancha a la corte. Comenzó a los veinte años su carrera literaria componiendo obras a imitación de Lope de Vega, de quien llegó a refundir alguna comedia. Existen documentos que le sitúan en la milicia, concretamente como capitán de coraceros en 1711, pero su paso por las armas fue fugaz, porque poco después entró al servicio del duque de Osuna, a cuyo mecenazgo se acogió de allí en adelante.
Protegido por tan alto príncipe, Cañizares accedió a puestos importantes como el de Fiscal de Comedias de la Corte y Compositor de Letras Sagradas de la Real Capilla. Se casó por dos veces, enviudó otras tantas, y se lió con una actriz (representanta, se decía entonces) apodada la Gallega. Murió también en Madrid, en 1750.

En cuanto a su obra literaria, en su caso dramática, que como sabéis es lo que nos interesa, Cañizares fue uno de los más prolíficos e importantes dramaturgos de la primera mitad del XVIII. Con más de un centenar de piezas entre melodramas, comedias de santos, comedias de figurón, burlescas, mojigangas y hasta parodias. Pero sus dos géneros favoritos, de los que puede considerársele precursor, fueron las llamadas comedias de magia y las zarzuelas, algunas musicadas por Sebastián Durón y otras por el genial Antonio de Literes o José de Nebra, autores cumbre del barroco español. Destacaremos entre sus piezas musicales Acis y Galatea, zarzuela compuesta y versificada a imitación de la entonces en boga ópera ligera italiana, que se estrenó en palacio con motivo del cumpleaños de Felipe V y fue representada en otros escenarios con gran éxito.


Sus célebres comedias de magia, le reportaron pingües beneficios, pues se convirtieron en muy populares por su gran espectacularidad. Cañizares introdujo sobre las tablas nuevos y variados artificios, como fumarolas, trampillas, escenarios móviles y hasta giratorios, que hicieron las delicias de un público acostumbrado hasta entonces simplemente a ver declamar a los actores parados en la escena. Destacan en este género sus comedias de la serie de Don Juan de la Espina, El asombro de Francia, Marta la Romarantina, El asombro de Jerez, Juana la Rabicortona, El anillo de Giges y mágico rey de Lidia
Otros títulos célebres fueron Amor aumenta el valor, Angélica y Merodo, Entremés de Bartolo Tarasca, El niño inocente de La Guardia, La ilustre fregona, Salir el amor del Mundo o El pastelero de Madrigal, rey don Sebastián fingido.
En nuestra Biblioteca Bigotini os brindamos el enlace a la versión digital de El Dómine Lucas, una de las comedias más representativas y representadas de José de Cañizares. Haced clic en la portada para acceder. Y para los melómanos, he aquí otro enlace para su ópera o zarzuela Acis y Galatea, libreto de Cañizares y música de Antonio de Literes. Disfrutad.


El verdadero pariente si sabe serlo de veras, es el amigo. José de Cañizares.




viernes, 18 de octubre de 2019

EL CLÍTORIS DE LA PRINCESA


A propósito del orgasmo femenino y la eterna cuestión de los orgasmos vaginales versus los clitoridianos, merece la pena desempolvar la vieja historia de la princesa Marie Bonaparte, a quien su círculo más íntimo conocía por Mimí.
Mimí no era precisamente una joven vulgar. Era muy hermosa. Era también sobrina nieta de Napoleón Bonaparte por vía paterna, y por parte de madre, nieta del fundador del casino de Montecarlo. Se casó (la casaron) en 1907 con el príncipe Jorge de Grecia, tío abuelo de la hasta hace poco reina Sofía. Al principio de su matrimonio, Marie descubrió que su alteza era homosexual. Jorge solía acostarse con un tío suyo, el príncipe Waldemar de Dinamarca. El danés estaba casado a su vez con otra princesa, María de Orleans, una pintora aficionada además de a la pintura, a la morfina y al travestismo. Como puede verse, una tropa interesante. Al parecer Jorge de Grecia, haciendo de tripas corazón, visitaba alguna que otra noche a su reciente esposa, exclusivamente con el objetivo procreativo que le exigía su condición de príncipe, pero sin poner demasiado interés en la frustrada joven.


Pues bien, nuestra Marie o Mimí, mujer de recursos y no muy conforme con su inesperada condición de célibe, buscó el amor entre los brazos de su sobrino, precisamente el hijo mayor de Waldemar y la de Orleans. Como aquella relación no terminó de satisfacerla, siguió buscando tenazmente en brazos de otros amantes la felicidad que se le negaba, pero no terminó de hallarla.
Marie descubrió que siendo penetrada nunca o rara vez alcanzaba el orgasmo, mientras que si se masturbaba estimulando el clítoris,  obtenía el clímax sin mayor dificultad. Hace un siglo no había sexólogos a quienes consultar el problema, pero la princesa no carecía de ingenio e iniciativa. Dio en suponer que acaso su clítoris quedaba demasiado alejado de su vagina, así que con la ayuda de su médico personal inició un peculiar estudio. Midió la distancia entre el clítoris y la vagina de 243 mujeres. No era una muestra demasiado amplia, pero sí lo bastante para confirmar o refutar su hipótesis.


Halló que un 10% de las mujeres investigadas eran mesoclitoridianas, con el clítoris situado a unos 2,5 cm de la uretra. Otra minoría de mujeres eran lo que llamó teleclitoridianas, en las que la distancia clítoris-uretra era significativamente mayor de 2,5 cm. Por último, la mayoría de las mujeres que estudió serían paraclitoridianas, con el clítoris visiblemente más cercano a la uretra. Tal como intuía la princesa, estas últimas alcanzaban el orgasmo con facilidad al ser penetradas, mientras que, cuanto más alejado estaba el clítoris de la uretra, y por lo tanto más aún del introito vaginal, mayor dificultad tenían en llegar al orgasmo y más insatisfactorias resultaban sus relaciones. Marie Bonaparte publicó sus resultados en 1924 con el seudónimo de A. E. Narjani en una revista científica belga llamada Bruxelles Medical, donde concluía que efectivamente, existía una relación inversa entre la frecuencia de orgasmos durante el coito y la distancia del clítoris.

Cuando en 1940 el investigador estadounidense Carney Landis intentó replicar el estudio, que juzgaba una frivolidad, con una muestra esta vez amplia de pacientes, encontró la misma correlación. Modernamente, en 2011, Wallen y Lloyd revisaron los datos de Bonaparte y Landis, con métodos estadísticos actuales, y publicaron un artículo en la revista Hormones and Behaviour concluyendo que en efecto, la distancia entre clítoris y vagina podría ser uno de los varios factores implicados en la frecuencia de orgasmos durante el coito.

Bueno, así que después de todo Marie Bonaparte estaba en lo cierto, por lo que desde Bigotini nos descubrimos ante esta mujer tenaz y extraordinaria. Por cierto, no fue esta su única contribución a la ciencia. Años más tarde, en la década de los treinta, la princesa y su marido utilizaron sus influencias para librar nada menos que a Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, del siniestro destino que le deparaban los nazis por su condición de judío. Pero en fin, esa es ya otra historia que nada tiene que ver con nuestros pequeños relatos sobre sexo.

Aquella chica se masturbaba frotando con tanto entusiasmo, que su clítoris terminó por concederle tres deseos.



martes, 15 de octubre de 2019

FÓSILES VIVIENTES: EL CELACANTO Y LOS PECES PULMONADOS



No constituye ninguna novedad que el continente australiano ha sido durante millones de años una reserva biológica. En su aislamiento austral, una multitud de especies animales y vegetales ha evolucionado sin entrar en contacto con el resto del planeta. Muchas de esas especies representan auténticas reliquias. En Australia se han mantenido fórmulas evolutivas ya superadas en otros continentes, lo que ha hecho de aquellas tierras una verdadera reserva de fósiles vivientes. Por eso no sorprendió demasiado a los naturalistas del siglo XIX un asombroso hallazgo en el territorio de Queensland (Australia nororiental).


En 1869 un colono recién llegado llamado Forster, comentó en una conversación casual con el naturalista Gerard Krefft, la existencia de un extraño pez que los aborígenes llamaban barramunda, y los colonos blancos conocían como salmón del río Burnett. La descripción del animal fue tan sugestiva, que excitó la curiosidad de Krefft hasta el punto de que Forster le hizo llegar a los pocos días varios ejemplares en un barril de salmuera (con los medios de la época era prácticamente imposible mantenerlos vivos).

Los ejemplares, de alrededor de metro y medio de longitud, no defraudaron las esperanzas de Krefft. Tal como había dicho el colono, los peces tenían cuatro aletas ventrales, carnosas y fuertes, que daban la impresión de ser cuatro patas rudimentarias. Pero la sorpresa fue mayúscula al diseccionar los peces. Además de branquias, aquellos bichos tenían un solo pulmón tan auténtico y aparentemente tan funcional, como el de los animales terrestres. Eso y sus cuatro patas incipientes, le habría permitido realizar cortos desplazamientos fuera del agua. Krefft bautizó el espécimen como Neoceratodus forsteri, conocido en el ámbito científico como pez pulmonado australiano.


Este género Neoceratodus resultó ser el más arcaico de los peces pulmonados. En el resto del mundo existen otros dos géneros: Lepidosiren en Suramérica, que cuenta también con una sola especie viva, y Protopterus en África, del que se conocen cuatro especies. Tanto los africanos como los americanos tienen dos pulmones, lo que convierte al pez australiano en el pionero en cuanto a respiración pulmonar. Durante casi un siglo Neoceratodus forsteri ha sido considerado el ejemplo viviente de la transición entre los vertebrados acuáticos y sus descendientes los vertebrados terrestres.

Pero en 1938 se produjo un nuevo descubrimiento que, además de conmocionar al mundo de la zoología y la biología, desposeyó de su título al salmón del Burnett. Ese año J. L. B. Smith describió por vez primera un pez hallado por los pescadores de la costa oriental sudafricana. Recibió el nombre científico de Latimeria chalumnae. El nombre genérico (Latimeria) se adoptó en homenaje a Marjorie Courtenay-Latimer, la entonces conservadora del museo de East-London. El nombre específico (chalumnae) alude al río Chaluma, en cuya desembocadura fue cobrado el primer ejemplar.


Latimeria chalumnae, más conocido por su nombre vulgar de celacanto, puede alcanzar 2 metros de longitud y hasta 90 kilos de peso. Está cubierto de unas escamas inusualmente grandes, y posee cuatro aletas lobuladas y carnosas, también recubiertas de escamas, que se mueven alternativamente, “como las patas de un caballo trotando”, según una sugestiva descripción. Se trata de un depredador eficacísimo, dotado de un órgano facial electro-sensor, que le ayuda a detectar a sus presas. A diferencia de los peces pulmonados de hábitat fluvial, el celacanto es un habitante de las profundidades marinas. De día ocupa cuevas situadas a 150, 300 y hasta 700 metros bajo la superficie. De noche asciende para alimentarse de peces de los arrecifes, y es este el único momento en que puede ser apresado por las redes de los pescadores.

La reproducción de celacanto es ovovivípara, con fecundación interna. Tras una larga gestación (13 meses), las hembras paren entre 5 y 25 crías tan bien desarrolladas, que no precisan cuidados parentales, y se las arreglan por su cuenta. Desde 1938 se han hallado otras especies del género, distribuidas por la costa oriental africana (Kenia, Tanzania, Mozambique, Madagascar…). Algunas de ellas presentan bioluminiscencia propia de las criaturas abisales. En fecha tan reciente como 1998 fue descubierta una nueva especie de celacanto más oriental en las islas Célebes (Indonesia). Recibió el nombre de Latimeria menadoensis. En el mapa que acompaña a estas líneas podéis apreciar la distribución geográfica del género. Si tenéis curiosidad por ver imágenes del pez en su medio natural, os dejo también este enlace de vídeo:


Celacanto se originó en el periodo devónico, hace entre 350 y 400 millones de años. Antes de su sorprendente hallazgo con vida, se habían encontrado algunos ejemplares fósiles, ninguno de ellos posterior a la era de los dinosaurios, por lo que se consideraba extinguido desde hace unos 65 millones de años. Podéis imaginar por lo tanto, el asombro que produjo una “resurrección” tan fantástica como inesperada. Hace muy poco, en abril de 2013, un artículo publicado en la revista Nature anunciaba que había sido descifrado su genoma. El ADN de celacanto contiene unos 3.000 millones de bases, lo que lo hace comparable en extensión al genoma humano. Los genetistas han encontrado en él pistas muy valiosas de cómo los vertebrados evolucionaron para conquistar la tierra firme. Si recordáis nuestro post titulado cinco lobitos, os hablé en él de ichthyostega, un firme candidato a ser el antepasado común que compartimos todos los vertebrados terrestres. Pues bien, todo parece situar a celacanto como un antepasado directo de ichthyostega, y por lo tanto, también nuestro.


Por qué celacanto se ha conservado prácticamente idéntico a sí mismo, generación tras generación, durante tantos millones de años, es un formidable misterio que tal vez algún día llegue a ser desentrañado. Los genetistas que han estudiado su ADN apuntan a que su ritmo de mutación (promedio de mutaciones por número de divisiones celulares) es anormalmente bajo. Esta característica sitúa a celacanto en el grupo de ciertos animales como cocodrilos, tortugas o tiburones, y en última instancia explicaría por qué apenas han cambiado en todo este tiempo, mientras florecían por doquier nuevas clases y nuevos órdenes de animales, y se desplazaban los continentes.

Permitidme para terminar una pequeña nota cinéfila. Ya sabéis quienes seguís el blog que a menudo aderezo los artículos con alguna referencia a viejas películas. Quizá os sorprenda saber que existe un film donde aparece un celacanto, y que no se produjo en Hollywood ni pertenece al género de la ciencia-ficción o la fantasía. Se trata de una comedia española de 1961 dirigida por Antonio Momplet y protagonizada por Conchita Velasco y Tony Leblanc. Su título es Julia y el celacanto. En el equipo de guionistas figuraba nada menos que Noel Clarasó, un histórico de la revista La Codorniz. Se desarrolla en un pueblecito de pescadores del levante español, donde un buen día pescan… pues si, un celacanto. Julia, el personaje que interpreta Concha Velasco, es la única que comprende la importancia del hallazgo… La película pasó por los cines con más pena que gloria, y que yo sepa, no ha sido repuesta en televisión, pero, creedme, es bastante más digna que muchas de esas con las que nos martirizan a la menor oportunidad.


Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo. Si aun estuviera vivo, todo el mundo hablaría de él. ¿Por qué? Pues porque si viviera tendría ciento cuarenta años.  Groucho Marx.