Nacido
en Cincinnati en el seno de una familia judía, Steven
Spielberg creció fascinado por el cine. Sus comienzos
profesionales fueron televisivos, dirigiendo muy joven algunos episodios de la
serie Colombo. También para la
televisión, dirigió El diablo sobre
ruedas, extraña y muy ingeniosa mezcla de terror y movie road de bajo presupuesto, cuyo éxito le llevó a realizar una
versión cinematográfica con idéntica fortuna. Corría el año 1972. A partir de
entonces, el joven Spielberg se ganó la confianza de los productores y los
magnates de la industria, pudiendo ya contar con presupuestos millonarios y más
acordes a su talento. Un talento y un olfato dirigidos de forma inequívoca a lo
comercial. La principal virtud de Spielberg siempre fue saber exactamente qué
querían los espectadores. Tiburón
(1975) y Encuentros en la tercera fase
(1977) obtuvieron tales éxitos de taquilla, que la carrera del director fue ya
imparable. En 1981 inició su serie de Indiana Jones con el primer título, En busca del arca perdida, que tendría
sus conocidísimas continuaciones hasta tiempos bien recientes, con un
Indiana-Harrison Ford ya octogenarios. Mientras tanto, Spielberg no perdió el
tiempo. Siguió produciendo, escribiendo y dirigiendo grandes bombazos de
taquilla como E.T. el extraterrestre, El
Imperio del Sol, Parque Jurásico o La
guerra de los mundos, y hasta se permitió trabajos más comprometidos como El color púrpura o La lista de Schindler, que al calor de su nombre en la cabecera
obtuvieron también importantes recaudaciones. Steven Spielberg viene a ser en
la historia del cine, una especie de Walt Disney sin dibujos animados,
reinventor de un cine para toda la familia favorito de papás, niños y
abuelitos, que se ha proyectado en las pantallas de todo el mundo y se sigue
reponiendo en todas las cadenas televisivas consiguiendo siempre grandes
audiencias.
Decía el viejo refrán que millones de moscas no pueden equivocarse. En Bigotini no nos vamos a poner estupendos a estas alturas ni a adoptar poses de intelectuales suscritos a Cahiers du cinema. Así que sí, también nos gusta Spielberg. Nos ha interesado como reinventor del cine espectáculo durante el cambio de siglo, y nos ha mantenido como a todos, durante horas sin movernos de la butaca, fascinados y hasta emocionados por momentos. En su homenaje traemos el enlace con las mejores escenas de El diablo sobre ruedas, su ópera prima. Ha envejecido regular, pero conserva todavía el sello de su autor, un buen montaje y una notable sucesión de sobresaltos.
Steven
Spielberg. El diablo sobre ruedas. 1971
https://www.youtube.com/watch?v=moMo3IqrpHI&list=PLDMXwwy5dJa_0RPfwKdba7X4qSlYm7pZR
Próxima entrega: En una galaxia muy, muy lejana…



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