Ramón Sabatés i Massanell nació en 1915 en la
localidad barcelonesa de Llinars del Vallés. Estudió con los salesianos de
Barcelona y comenzó a dibujar y pintar hacia 1930. Se inició profesionalmente
en la publicidad de los diarios, dando desde allí el salto a los semanarios
infantiles que abundaron en Cataluña durante el periodo republicano (Cholito, Pocholo, Jordi…). Después de la
guerra, en 1941, dibujó durante algún tiempo cuadernillos apaisados de
aventuras con dibujo realista, pero lo suyo era el dibujo humorístico, y en
1943 el semanario TBO, con el que ya había colaborado esporádicamente, lo fichó
de forma definitiva para guionizar y dibujar Los grandes inventos del TBO, serie de la que llegó a producir más
de mil páginas. Antes habían trabajado en los
inventos varios dibujantes, pero Sabatés resultó a la postre ser el más
prolífico de sus autores, haciendo famosa su caricatura del profesor Franz de
Copenhague.
Aunque
los inventos son de lejos su serie más conocida, Ramón Sabatés fue un
trabajador incansable que a lo largo de siete décadas produjo muchas otras
series (Casimiro Noteví, agente del TBI.
El capitán Microbio, Sindulfo Sindetikón, La familia Tragaperas, Pepe el
Gitanillo, La familia Sulfamida…), no sólo para TBO, sino para otras
revistas (Pulgarcito, Cuentos de Pocholo, Trampolín, Tío Vivo, Jaimito, o la
revista para niñas Florita). Publicó también un chiste diario en La Vanguardia
y en El Periódico de Cataluña, y en definitiva, no paró de dibujar durante casi setenta años hasta su
fallecimiento en 2003. A pesar de ello vivió siempre con estrecheces
económicas, terreno en el que llegó a pasar serios apuros.
Para
recordar a Ramón Sabatés os dejamos aquí abajo una muestra de sus páginas.















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