En
Montpellier y en 1841, nació Frédéric Bazille.
Su familia, una de las más importantes de la Provenza, poseía tierras agrícolas
y tenía gran influencia en la política de su tiempo. El joven Frédéric había
sido destinado por sus padres al estudio de la medicina, pero él estaba
interesado en el arte desde que asistió a una exposición de Delacroix. Aprendió
dibujo en el museo de Montpellier y en el estudio del escultor Baussan. Comenzó
copiando los cuadros del Veronés. En esa primera etapa conoció a Monet y Renoir
con quienes compartió taller, y formó parte del grupo de artistas y poetas en
que figuraban nombres tan ilustres como los de Degas, Sisley, Manet, Morisot,
Cézanne, Pissarro, Zola o Verlaine. En el célebre cuadro de Monet El almuerzo en la hierba, el joven
Frédéric Bazille aparece junto a Coubet retratado como uno de los personajes.
En esa época concurrió a diversos salones y concursos con desigual fortuna, y
aprovechando la generosa asignación económica de sus padres, se instaló en un
magnífico estudio en el que acogió a varios de sus amigos artistas.
Bazille
se trasladó a París donde continuó formándose como pintor a la vez que siguió
ejerciendo de mecenas de sus compañeros más allegados. En París se apasionó
también por la literatura, el teatro y la música. Frecuentó la ópera y los
conciertos, y apareció retratado en diversas obras pictóricas, como en la tabla
de Fantin-Latour Estudio en Les
Batignolles de 1870. Bazille fue en esos años un personaje imprescindible
de la vida cultural parisina.
No
obstante, en París pintó muy poco, limitándose su labor a algunos retratos a
sus amigos, como el célebre de Renoir apoyando los pies en el bode de la silla.
La mayor parte de la escasa obra del pintor la produjo durante sus vacaciones
de verano en alguna de las propiedades que su familia tenía en la Provenza.
Cuadros como El vestido rosa, Retrato de
una familia, Escena veraniega, El pescador con red, Vista de la villa, Paisaje
cerca de Lez, La toilette o El taller
de la calle La Condamine, fueron pintados durante aquellas vacaciones
veraniegas.
A
pesar de la oposición de la familia, Frédéric Bazille se alistó en 1870 en el
tercer regimiento de Zuavos durante la guerra franco-prusiana. Ascendido pronto
a sargento mayor, cayó herido en la batalla de Beaune-la-Rolande heroicamente,
tratando de proteger a un grupo de mujeres y niños. Falleció a consecuencia de
sus heridas en noviembre de ese mismo año cuando apenas contaba veintiocho. Su
padre, monsieur Bazille, consiguió encontrar su cadáver y llevarlo de vuelta a
Montpellier en cuyo cementerio protestante reposan sus restos en una tumba
realizada por el escultor Auguste Baussan, hijo de uno de sus maestros.
Frédéric
Bazille fue, a pesar de su escasa producción pictórica, uno de los más
importantes exponentes del impresionismo
al que añadió una muy particular forma de naturalismo.
Os dejamos algunas muestras de su obra.












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