
Los
intervalos entre los cuales se producen estos cambios, se denominan fases de la materia. A menudo, en el
lenguaje común, tendemos a confundir las fases con los estados
de agregación de la materia: sólido, líquido y gaseoso. También
-y esto es más preocupante-, incluso entre personas con formación en ciencias,
tienden a confundirse ambos conceptos. El concepto de fase es más amplio que el
de estado de agregación, ya que pueden
coexistir diferentes fases dentro de un mismo estado de agregación.
Conviene subrayar que al hablar del sólido como de un estado especial de la
materia (diferente del líquido) se tiene en cuenta solamente el estado sólido
cristalino. El sólido amorfo, al calentarlo se transforma en líquido
ablandándose gradualmente, sin ningún salto. Por eso el estado sólido amorfo no
es una fase especial de la materia. Del mismo modo, no son distintas fases el
vidrio sólido y el líquido.
El
salto de una fase a otra se produce siempre a una temperatura determinada y una
presión dada. Así, a la presión atmosférica, el hielo comienza a fundirse a 0º
C, y con el calentamiento ulterior la temperatura permanece invariable hasta
que todo el hielo se haya convertido en agua. Durante este proceso coexisten
dos fases en íntimo contacto a la misma temperatura. He aquí un aspecto de la
materia que no deja de asombrarnos: a la temperatura en que se produce un
equilibrio termodinámico entre dos fases, y si no concurren agentes exteriores
(por ejemplo, comunicarle calor exterior), las dos fases en esta precisa
temperatura pueden coexistir indefinidamente. Al variar la presión, varía
también la temperatura de la transición de fase. En otros términos, la
transición de fase tiene lugar según una dependencia determinada entre la
presión y la temperatura de la sustancia. Esta dependencia puede representarse
gráficamente en el llamado diagrama de
fases o de constitución, en cuyos ejes de coordenadas se
expresan los valores de la presión y de la temperatura.

El
camino más corto entre dos puntos es la línea recta. El más largo es la
diplomacia. Enrique Jardiel Poncela.
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