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miércoles, 2 de abril de 2025

EL SIGLO XV ARAGONÉS. LOS TRASTÁMARAS

 


El problema sucesorio que se planteó en la Corona de Aragón a partir de 1410, comenzó a dirimirse en la Concordia de Alcañiz, y se zanjó definitivamente con el Compromiso de Caspe de 1412. Aspiraban al trono el infante Fernando de Castilla, Jaime, el conde de Urgell, y Luis de Anjou, el duque de Calabria. En Caspe se reunieron nueve compromisarios, tres por cada uno de los territorios: los reinos de Aragón y Valencia, y el principado de Cataluña. Los compromisarios, entre los que se hallaba el famoso dominico valenciano Vicente Ferrer, eligieron al infante Fernando, que accedió al trono como Fernando I, e inauguró así la dinastía de los Trastámaras en Aragón. La solución de Caspe, que ha suscitado siempre grandes debates historiográficos, fue según opinión de Jaime Vicens Vives, históricamente justa en tanto que designó al candidato más universalmente aceptado por las diversas estructuras de los países de la Corona de Aragón.


No obstante, la rebeldía del conde de Urgell, dividió a los catalanes, poniéndose una parte de ellos al lado del de Urgell, y contra la autoridad real. Según algún historiador reciente, ese pudo ser el momento histórico en que comenzó el denominado problema catalán. Fernando I derrotó al conde en Balaguer, y lo desterró a la localidad castellana de Urueña. Salió robustecida en la disputa la Diputación del General, que apoyó al Trastámara, pero algunos estamentos catalanes prolongaron su descontento. Durante el reinado de Juan II de Aragón, que en 1426 sucedió a su padre Fernando I, se produjo un levantamiento armado, la llamada guerra civil de Cataluña, alentada por una facción importante de la nobleza catalana y el patriciado urbano barcelonés, que ofreció el principado de Cataluña primero al príncipe de Viana, hijo de Juan II de Aragón, y más tarde al rey castellano Enrique IV el Impotente, que no lo aceptó. El conflicto armado se prolongó hasta 1461 con la capitulación de Villafranca del Penedés. Venció Juan II pero aceptando un acuerdo que según Josep María Salrach recogía todas las reivindicaciones políticas de la oligarquía catalana desde los tiempos de Pedro el Ceremonioso. En 1462 y los años siguientes se alzaron los payeses de remensa y los sectores populares de las ciudades en favor del rey aragonés y contra los intereses de la oligarquía. Intervino también Francia en favor de Aragón, y en definitiva, el conflicto armado se prolongó hasta tiempos de Fernando el Católico.



Como consecuencia directa de los desórdenes y luchas internas, se produjo un importante declive de Barcelona y Cataluña en general. En el plano demográfico se vivió un notable incremento de la población en Aragón, Mallorca, y sobre todo en Valencia, cuya capital y puerto superaron ampliamente a Barcelona en tráfico marítimo y en el terreno económico durante el siglo XV. Entre 1378 y 1479, Cataluña perdió una cuarta parte de su población. Barcelona, que había contado con 50.000 habitantes a mediados del siglo XIV, apenas tenía 20.000 mediado el XV. Valencia experimentó un crecimiento proporcional hasta los 40.000 habitantes, y Zaragoza alcanzó los 30.000. La economía valenciana fue al alza impulsada por sectores como el textil, la cerámica, los curtidos de pieles, los tintes o la fabricación de muebles.


Según el investigador italiano Mario del Treppo, entre los años 1455 y 1470 no arribó al puerto de Barcelona ningún barco genovés de los que se dirigían a Flandes, y en el periodo comprendido entre 1465 y 1469, no salió del puerto barcelonés ningún navío con dirección a Levante. En 1468 la Taula de Canvi, que se había constituido en Barcelona a principios de siglo, hizo suspensión de pagos. En resumen, el panorama que presentó Barcelona durante el reinado de Juan II, fue agónico, en contraste con el auge de Valencia en el mismo periodo. Valencia tomó el testigo de Cataluña en el floreciente comercio mediterráneo. En el reino de Aragón se produjo también la expansión del comercio, exportando lana y trigo a Cataluña y Francia, aceite a Navarra, y azafrán a la Europa cristiana. Mallorca mantenía su vitalidad con la exportación de tejidos al norte de África.

Primero conoce los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras. Mark Twain.


domingo, 30 de marzo de 2025

RICHARD DAWKINS, UN ATEO MILITANTE

 


Nacido en Nairobi en 1941, Richard Dawkins es una de las principales referencias de la reciente divulgación científica. Creció en una familia de colonos británicos en Kenia. Sus padres, interesados en las ciencias naturales, le inculcaron ese interés. De vuelta a Inglaterra la familia, el joven Richard estudió zoología, y se doctoró en 1966 bajo la supervisión del etólogo y premio Nobel de medicina Nikolaas Tinbergen. Su vida académica, repartida entre USA y el Reino Unido, le ha llevado a ocupar cátedras en Berkeley y en Oxford. Desde 2011 es catedrático en el New College of the Humanities de Oxford. Ha editado diversas revistas científicas y pertenece a varias sociedades. Ha recibido también prestigiosos premios en el campo de la ciencia y de la filosofía. Pero acaso la labor más conocida y reconocida internacionalmente de Dawkins es la de divulgador científico. En ese campo se deben a su pluma varios de los libros más importantes en materia de evolución, de zoología y de ciencias naturales en general.


Su primer gran éxito editorial fue El gen egoísta, publicado por vez primera en 1976, y que ha tenido numerosas reediciones y una reciente ampliación que recoge las aportaciones más innovadoras en la investigación genética. El gen egoísta parte de un planteamiento muy original en el que ni los individuos ni siquiera las especies, son los principales protagonistas de la evolución. Dawkins propone que lo son los genes, que han ido transmitiéndose de generación en generación desde el mismo origen de la vida hasta la actualidad. A partir de ese planteamiento, los seres vivos individuales sólo somos el vehículo del que se valen los genes para perpetuarse a lo largo del tiempo. Dawkins se apoya en numerosos y lúcidos ejemplos para desarrollar su teoría, lo que convierte al autor en un auténtico filósofo de la evolución.



Otras obras notables de Dawkins en la misma línea son: El fenotipo extendido (1982), El relojero ciego (1986), El río del Edén (1995), Escalando el monte improbable (1996), Destejiendo el arco iris (1998), El capellán del diablo (2003), o El cuento del antepasado (2004). En 2006 publicó El espejismo de Dios, un ensayo en el que, recogiendo las principales evidencias científicas, Dawkins despliega todo su talento y su enorme bagaje intelectual para destruir el mito de las religiones. El autor, de forma magistral, señala la desnudez del emperador cuyo inexistente traje nuevo se destina a engañar a los ignorantes. Richard Dawkins, ateo militante, se emplea sin compasión y con la precisión del cirujano, en derribar uno a uno los tópicos, supersticiones y falacias de que se han servido en todas las épocas y se siguen sirviendo, sacerdotes, imanes, gurús y charlatanes diversos que parasitan nuestra sociedad y ponen palos en la imparable rueda del progreso. El libro y el resto de su obra le han granjeado la enemistad de las jerarquías eclesiásticas de diversos credos, y las amenazas de fanáticos integristas. El espejismo de Dios es la obra que hoy nuestra biblioteca Bigotini quiere poner a disposición de sus lectores en su versión digital. Hágase clic en el enlace para acceder al ateísmo lúcido de Richard Dawkins.

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Richard+Dawkins+-+El+Espejismo+de+Dios.pdf

Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos de nuestra ignorancia. Richard Dawkins.


miércoles, 26 de marzo de 2025

SILICOSIS Y OTRAS NEUMOCONIOSIS. LAS MINAS DEL REY SALOMÓN

 


Aunque existe una versión anterior en blanco y negro de 1937, otra posterior de 1985 con una jovencísima Sharon Stone, y aun otra más realizada en 2004 para la televisión; la que sin duda resultó la más lograda de este clásico del cine de aventuras, fue la producida por la Metro en 1950. Las minas del rey Salomón contaba en la cabecera del reparto con la pareja británica formada por Stewart Granger y Deborah Kerr, que encarnaban al mítico aventurero Allan Quatermaine y a la atractiva viuda Curtis en busca de unas legendarias minas de diamantes. Obtuvo dos oscar y otras tres nominaciones. Os la recomiendo si queréis pasar una tarde entretenida. La historia se basa en la famosa novela de H. Rider Haggard, y puede que ostente el record de adaptaciones al cine, porque además de las cuatro citadas, recuerdo al menos otras tres: Maciste en las minas del rey Salomón (una horrorosa película italiana de 1964), Tarzán en las minas del rey Salomón (otro espanto producido en España en 1973), y hasta una comedia de Abbott y Costello de 1949, titulada en español Las minas del rey Salmonete, que en plan de parodia, no estaba demasiado mal.


La introducción cinéfila me sirve de excusa para hablaros de la silicosis, un cuadro respiratorio que se produce por la exposición prolongada a la inhalación de polvo de sílice o dióxido de silicio en sus formas cristalinas. Habitualmente dicha exposición tenía lugar en los trabajos extractivos en explotaciones mineras. En los últimos años vemos con alarma que el riesgo se ha extendido a muchos talleres de carpintería, dedicados fundamentalmente al mobiliario de cocina, que emplean como materia prima para las encimeras, planchas de silestone, un material complejo compuesto entre otros elementos por polvo de sílice, cuarzos, cristobalita, vidrios, poliéster, aditivos y pigmentos.

El nivel de daño orgánico en el ámbito laboral depende de la dosis recibida, es decir, de la concentración del polvo de sílice y del tiempo de exposición a que se ha estado sometido.


Medidas preventivas:

 

·                     Controlar de modo generalizado la exposición al polvo, reduciendo al mínimo el polvo presente en los lugares de trabajo.

·                     Utilizar materiales de chorreo abrasivo que sean menos peligrosos que los que contienen sílice cristalina.

·                     Instalar controles técnicos (ventilación de escapes localizados) y métodos de contención (gabinetes y máquinas de limpieza a chorro) para evitar que el polvo escape al aire.

·                     Capacitar a los trabajadores acerca de los efectos del polvo de sílice en la salud y acerca de las técnicas de trabajo apropiadas para reducir el polvo.

·                     Mojar las superficies antes de proceder a limpiarlas.

·                     Utilizar aspiradoras con filtros de aire particulado de alta eficacia (HEPA) o barrer sobre mojado durante las tareas de limpieza.

·                     No barrer nunca en seco ni limpiar el polvo con aire comprimido.

·                     Llevar puestas mascarillas de respiración siempre que sea necesario para evitar respirar el polvo.

·                     Darse cuenta de que las mayores concentraciones de sílice pueden encontrarse en interiores durante labores tales como chorreo abrasivo o corte con sierra de ladrillos, gres, etc. Llevar puestas mascarillas de respiración con suministro de aire en caso de levantarse demasiado polvo.

·                     Bañarse o lavarse, y ponerse ropa limpia antes de abandonar el lugar de trabajo.

Hace tiempo conviví con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las chicas.  Groucho Marx.

domingo, 23 de marzo de 2025

TEOREMA DE VIVIANI. MÁS ALLÁ DE LA GEOMETRÍA

 


Vincenzo Viviani, nacido en 1622 y fallecido en 1703, fue autor del teorema que lleva su nombre. Elíjase un punto cualquiera en el interior de un triángulo equilátero. No es necesario que el punto esté centrado. Si a partir de ese punto trazamos tres líneas rectas hasta cada uno de los tres lados del triángulo, y perpendiculares a ellos (véase la ilustración), con independencia de cuál sea la ubicación del punto inicial, comprobaremos que la suma de las longitudes de las tres rectas trazadas desde el punto interior, es igual a la altura del triángulo.

Galileo quedó tan impresionado por el talento del joven Viviani, que lo tomó como colaborador. Vincenzo permaneció con Galileo durante su proceso inquisitorial y le acompañó hasta su fallecimiento.



Tras la muerte del maestro, Viviani escribió una biografía e intentó la publicación de una edición completa de sus obras. El intento fue frustrado por las autoridades eclesiásticas. Un duro golpe para la reputación de maestro y discípulo, y sobre todo, para el progreso de la ciencia. En 1690 Viviani publicó la versión italiana de los Elementos de Euclides.

Volviendo al teorema de Viviani, diremos que desde el punto de vista matemático, su interés no sólo reside en las numerosas demostraciones existentes, sino en su utilidad pedagógica a la hora de enseñar a los escolares distintos aspectos de la geometría. Es clásico el problema del surfista que se encuentra en una isla con forma de triángulo equilátero. El surfista quiere construir una cabaña de modo que la suma de las distancias a los lados sea mínima, ya que le gusta surfear en las tres playas por igual. Los alumnos se asombrarán al descubrir que la ubicación de la cabaña resulta indiferente.


Ciertos investigadores han hallado formas de extender el teorema de Viviani a problemas en los que el punto se coloca fuera del triángulo. Además, se ha investigado la aplicación del teorema a cualquier polígono regular. En este caso, la suma de las distancias perpendiculares de un punto interior a los lados es n veces la apotema del polígono. Recordemos que la apotema es la distancia del centro a cada uno de los lados.

El teorema también puede estudiarse en dimensiones superiores. Incluso se han apuntado aplicaciones en el campo de las distancias atómicas y subatómicas. Partiendo del supuesto de que el núcleo no se encuentra necesariamente en el centro del átomo, se han desarrollado fórmulas para calcular la teórica posición de los electrones. Una posible aplicación práctica a nivel molecular podría ayudar a entender mejor las variaciones posicionales de los átomos, las partículas subatómicas, y su influencia en la química y en el comportamiento de determinadas moléculas en función de la posición de sus átomos. Todo esto, que parece ciencia-ficción, habría sido muy difícil de explicar a Vincenzo Viviani.

La buena educación consiste en esconder lo bueno que pensamos de nosotros y lo malo que pensamos de los demás. Mark Twain.


miércoles, 19 de marzo de 2025

JOHN PHILIP FALTER: PROPAGANDA PATRIÓTICA

 


John Philip Falter nació en Nebraska en 1910. Se crió en el ambiente ultraconservador de la América profunda. Empezó a dibujar de niño tiras cómicas y caricaturas que le valieron una beca para ir a estudiar arte a Nueva York. Estuvo en la Gran Manzana solamente un mes. Regresó a su pueblo aterrorizado por sus compañeros de estudios, a quienes consideró peligrosos comunistas. Durante la Depresión de los treinta el Partido Comunista de los Estados Unidos fue una organización muy fuerte, sobre todo en las grandes ciudades del Este, así que no es extraño que a un chico de pueblo educado en la religión y los valores más conservadores, aquella Nueva York de los primeros treinta le pareciera Rusia.

A falta de formación académica, Falter se formó a sí mismo mediante la imitación de los ilustradores a los que admiraba: Leyendecker, y sobre todo Norman Rockwell. Imitando el estilo de sus ídolos, consiguió trabajo en varias publicaciones y finalmente abrió su propio estudio en Nueva York. En medio de la general depresión económica, florecieron en América las revistas baratas, la llamada literatura pulp, que se vendía en los kioscos por unos céntimos, en la que se iniciaron autores como Lovecraft, Asimov o Dasiell Hammet, y que necesitaba ilustraciones atractivas para sus portadas.

Muy pronto Falter se introdujo en el mundo de la publicidad, primero comercial, y después de que los USA entraran en la Segunda Guerra Mundial, también en la propaganda patriótica, realizando carteles que invitaban al reclutamiento o que mostraban el orgullo de las familias de los combatientes. Esas son las obras más reconocibles de John Philip Falter, y esa fue su época más prolífica con más de 5.000 ilustraciones. Siempre permaneció fiel a su estilo costumbrista y rockwelliano, plasmando una América idealizada. El propio Norman Rockwell admitía con humor que la influencia era recíproca, reconociendo que él también atravesó su periodo Falter.

Con independencia de los mensajes propagandísticos, es preciso reconocer la calidad artística de John Philip Falter como ilustrador, por eso lo traemos a nuestra Historia del Cómic, y por eso os dejamos aquí abajo un puñado de muestras de su obra.


















domingo, 16 de marzo de 2025

CANDICE BERGEN, DEL CINE ALTERNATIVO A LA TELE

 



La joven Candice Bergen se crió en la California cinematográfica y en el seno de una familia de artistas (su padre era un famoso ventrílocuo). Forzosamente estaba destinada a la farándula, al negocio del espectáculo. Como no fue una estudiante muy aplicada, comenzó como modelo, así que antes de aparecer en las pantallas, el público ya la conocía de las portadas de las revistas ilustradas de los sesenta. Se inició como actriz en 1966, actuando en El grupo, comedia melodramática que insinuaba tímidamente el tema del lesbianismo. Fue también aquella maestra medio misionera inolvidable que acompañaba a Steve McQueen en El Yang-Tsé en llamas, una maravilla de Robert Wise que nos transportó a ese caudaloso río Amarillo en que se sumergieron nuestras ensoñaciones de muchachos. En el 70 hizo Soldado Azul y en el 71, Conocimiento carnal, películas ambas que en América suscitaron las iras de los más conservadores, pero que entusiasmaron a los europeos. La bella Candice se convirtió entonces en la musa del cine alternativo americano, sea eso lo que sea, porque nunca la etiqueta ha suscitado mucha unanimidad. En Europa la Bergen conservó siempre su aura de estrella progre. Sin embargo, en América se dedicó a partir de los ochenta a la televisión, congraciándose con quienes la habían denostado con su nueva imagen de chica de la tele. Así que, ¿con qué Candice Bergen nos quedamos? Aun siendo esta una pregunta retórica, no hace falta complicarse la vida, quedémonos con las dos, que es lo que hizo Louis Malle casándose con ella en 1981. Hay que ver estos franceses, cómo se lo montan los jodíos.

En fin, aquí abajo tenéis un enlace con un video biográfico sobre la actriz. No es gran cosa, la verdad, pero al menos salen muchas fotos. 

Candice Bergen

https://www.youtube.com/watch?v=dEfsb-eFfcw

Próxima entrega: Paul Newman


miércoles, 12 de marzo de 2025

EL SIGLO XV CASTELLANO. LUCES Y SOMBRAS

 


Castilla pasó durante el siglo XV por diferentes visicitudes. En el plano económico y comercial se produjo una recuperación notable con el auge de la ganadería y el consiguiente crecimiento de la industria lanera. En la agricultura se inició una especialización de los cultivos, produciéndose nuevas roturaciones. Creció el agro respondiendo a las crecientes necesidades de la población urbana, pues las principales ciudades castellanas experimentaron también un apreciable crecimiento. Durante esa centuria, la extracción de hierro en Vizcaya llegó a alcanzar los 40.000 quintales anuales, una cifra asombrosa si consideramos los precarios medios que se empleaban en la época. Los telares conquenses elaboraban entre tres mil y cuatro mil paños al año, y aunque en menor medida, la producción textil de otros centros en otras poblaciones, también aumentó de forma considerable. El comercio experimentó por su parte, un crecimiento exponencial, con la feria de Medina del Campo como referencia principal de las transacciones.

Desde el puerto de Santander partían lana y productos textiles hacia Inglaterra y hacia Flandes. La Crónica de don Álvaro de Luna hacia mediados del siglo XV, dice en referencia a las ferias de Medina del Campo que acudían a ellas grandes tropeles de gentes de diversas naciones así de Castilla como de otros regnos. Las ferias llegaron a durar unos cien días. Burgos se convirtió también en un gran centro de contratación de lanas, que luego se exportaban desde el puerto de Bilbao a Flandes, la costa atlántica francesa, Inglaterra y los países hanseáticos. Otro tanto puede decirse del hierro vizcaíno, y en menor medida de aceite, pieles, vino, alumbre, cueros e incluso azúcar, que comenzaba a llegar desde las Canarias recientemente conquistadas. Al calor del auge económico y mercantil, creció la población castellana, que en tiempos de Enrique IV llegó a superar los cuatro millones y medio de habitantes, cifra muy considerable comparada con la demografía del resto de territorios peninsulares.


En lo político reinó la incertidumbre en la Castilla del XV. Juan II accedió al trono siendo todavía un niño, actuando como regentes su madre, Catalina de Lancaster, y su tío, el infante don Fernando, también llamado Fernando de Antequera por haber conquistado aquella plaza para la Corona de Castilla. El de Antequera, un Trastámara, hijo de Leonor de Aragón y sobrino de Martín el Humano, accedió al trono aragonés tras el Compromiso de Caspe como Fernando I de Aragón. Al marchar dejó a sus hijos muy bien instalados en Castilla, eran los llamados infantes de Aragón: Juan, duque de Peñafiel, Enrique, maestre de la orden de Santiago, y Sancho, maestre de la de Alcántara. Se produjo un enfrentamiento entre los infantes de Aragón y el joven monarca castellano, Juan II, o más bien, su valido don Álvaro de Luna, curiosamente también procedente de una noble familia aragonesa, la de los Luna, que había dado a la Historia hasta un papa, el controvertido y excomulgado Papa Luna. En la Crónica del halconero de Juan II Pedro Carrillo de Huete, se dice de don Álvaro de Luna que no se conoce hombre que tan gran poderío toviese, ni tanto amado fuese de su Rey como él hera.


En 1423 don Álvaro de Luna fue nombrado condestable de Castilla. Venció a los infantes de Aragón en la batalla de Olmedo. Venció también a los nazaríes granadinos en la Higueruela en 1431. A pesar de sus triunfos, no se sabe muy bien cómo ni por qué, el de Luna cayó en desgracia. Sufrió un destierro temporal en 1439, y finalmente, en 1453, fue detenido en Burgos y ajusticiado en Valladolid, acusado sin demasiado fundamento de haber instigado un crimen. Algunos apuntaron como causa real de su caída en desgracia el enfrentamiento que habría mantenido con el rey por los favores de cierta dama. Un año más tarde de la ejecución del condestable, en 1454, murió Juan II, sucediéndole su hijo Enrique IV, al que la Historia conoce como Enrique el Impotente. Gregorio Marañón lo definió como displásico eunocoide, uno de los más controvertidos monarcas de Castilla.

Al parecer, era de carácter débil, retraído y abúlico. Tampoco parece que se rodeara de consejeros y cortesanos demasiado hábiles. Se enemistó con la nobleza y con los exportadores de lanas. No obstante, a punto estuvo Castilla durante su reinado de abrirse al comercio en el Mediterráneo, pues los catalanes, descontentos con su rey aragonés, le ofrecieron el Principado de Cataluña. Las hábiles maniobras de Aragón y del rey francés Luis XI, frustraron el ofrecimiento, pero sobre todo, perdió Castilla esa oportunidad por la indecisión y la apatía de su monarca.

En 1465 se celebró extramuros de Ávila una grotesca ceremonia conocida como la farsa de Ávila en la que se representó a Enrique por un muñeco al que se despojó del trono entre las risas y burlas de los asistentes, entre otros Juan Pacheco, que había sido un hombre importante en la corte castellana, y Alfonso Carrillo, el arzobispo de Toledo.

Habiendo muerto el infante Alfonso, único hermano varón del rey Enrique, el Impotente designó sucesora al trono en principio a su hermana Isabel. No obstante, el matrimonio de Isabel con Fernando, el heredero aragonés, que se realizó a espaldas del rey castellano, hizo que Enrique cambiara de idea, designando nueva sucesora a su hija Juana, habida de su segunda esposa, Juana de Portugal. Las malas lenguas atribuían la paternidad de la joven al cortesano Beltrán de la Cueva, por lo que el populacho dio en apodarla Juana la Beltraneja. Enrique IV falleció en 1474, y a su muerte estalló una cruenta guerra de sucesión entre las dos candidatas al trono y sus diferentes partidarios. Los acontecimientos que se produjeron en las últimas décadas del siglo XV resultarían a la postre decisivos para la Historia peninsular y para la del resto del mundo.

El error es un arma que siempre acaba disparándose contra el que la empuña.