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miércoles, 21 de enero de 2026

SEMILLAS: LA VIDA ENCAPSULADA

 


Siguiendo en este comentario a la bióloga Karen James, conviene comenzar por decir que no todas las plantas tienen semillas. Las más primitivas, los musgos y los helechos, no tienen ni semillas ni flores. Se reproducen mediante esporas. Incluso las algas acuáticas, todavía más primitivas, no producen semillas y ni siquiera esporas.

Hace unos trescientos cincuenta millones de años, los bosques cubiertos de musgo dieron paso a impresionantes selvas de helechos tan grandes como árboles. Los insectos y los primitivos arácnidos vivían allí a sus anchas aprovechando el alimento y el cobijo que les brindaban esas plantas. Mientras tanto, en el agua, las aletas de algunos peces empezaron a evolucionar y a transformarse en patas que les permitieron caminar sobre tierra firme, convirtiéndose sus descendientes primero en anfibios y mucho más tarde en reptiles. Así, la vida fue ganando terreno, pasando del medio acuático al terrestre.


Fue en esa misma época cuando las esporas de algunos helechos evolucionaron, crecieron y desarrollaron un almacén interno de nutrientes de almidón, y una cubierta impermeable. Habían nacido las primeras semillas. Esos almacenes de nutrientes proporcionaban a las plantas una ventaja decisiva, porque las semillas podían sobrevivir durante cierto tiempo aún en condiciones adversas y lugares secos donde las esporas de vida efímera no tenían la más mínima posibilidad de supervivencia.

Charles Darwin realizó experimentos para averiguar cuánto tiempo podían sobrevivir distintas semillas en el agua marina saturada de sal. Un medio inhóspito, ya que las semillas prefieren para germinar el agua dulce. Pues bien, Darwin comprobó que muchas semillas podían permanecer durante un tiempo prolongado en agua salada, así que, transportadas por las corrientes marinas, podían viajar muy lejos, colonizando nuevos continentes. Es lo que el científico pretendía demostrar.



Las capas impermeables de las semillas las ayudan a sobrevivir no sólo en lugares secos o en el océano, sino también durante mucho tiempo. En 2005, un equipo científico de Israel consiguió hacer germinar una semilla de más de dos mil años de antigüedad.

Las ventajas que ofrecían las semillas permitieron que las primeras plantas que las desarrollaron tuvieran éxito evolutivo, y que sus descendientes hayan llegado hasta nuestro tiempo desde hace millones de años. Así que cuando pasees por una pradera, te pongas una camiseta de algodón o comas pan tierno, acuérdate de los antepasados de esas plantas, y de cómo evolucionaron hasta convertirse en los cientos de miles de hermosísimas y útiles plantas con las que compartimos el planeta Tierra, gracias a su almacén de energía y a sus cubiertas impermeables.

El profe Bigotini se ha metido en la bañera envuelto en un chubasquero. Ha resistido tres horas, pero haciendo trampa, porque le quedaba fuera del agua su enorme nariz. Ahora parece que tiene fiebre. Me temo que pasaremos otra noche en urgencias.

-¿Duelen mucho los tatuajes?

-Hombre, depende del sitio en que te los hagas.

-Bueno, yo soy de Reus…


domingo, 18 de enero de 2026

AMBRÓS, UN TALENTO NO RECONOCIDO


 

Ambrós fue el seudónimo con el que firmó siempre sus trabajos Miguel Ambrosio Zaragoza, uno de los dibujantes más prolíficos y geniales del tebeo español. Valenciano, nacido en la localidad de Albuixech en 1913, estudió magisterio en Valencia, y ejerció la docencia hasta el final de la guerra civil, cuando fue “depurado” como tantos otros maestros de la República, por el régimen de Franco. Tras unos años de miseria en los que ayudó a sobrevivir a sus padres en el campo, se inició en el dibujo en 1946 en la Editorial Valenciana que dirigía Juan Puerto, con algunas historietas humorísticas. Se trasladó a Barcelona a los pocos meses, y allí dibujó hasta 1951 la serie El Caballero Fantasma, con guiones de Federico Amorós. Era un personaje inspirado en El Zorro de José Mallorquí, cuyas novelas de aventuras tuvieron gran éxito en la España de aquellos años. Entre 1951 y 1956 continuó dibujando la serie Chispita, el hijo del Jinete Fantasma.

En 1956, cuando ya se había hecho un nombre en la industria del tebeo y una reputación como dibujante, fichó por la editorial Bruguera, donde ilustró las historietas de aventuras que periódicamente aparecían en la revista Pulgarcito, y algunos libros de la editorial, adaptaciones para niños de grandes novelas. Al mismo tiempo, colaboró con el guionista Víctor Mora en una nueva serie: El Capitán Trueno, concebida un poco como versión más actualizada de El Guerrero del Antifaz, de Manuel Gago. Las primeras aventuras del Capitán Trueno tuvieron un éxito inmediato, pasando de las páginas de Pulgarcito a editarse en cuadernillos sueltos apaisados, primero con periodicidad quincenal, y poco después semanal. La serie llegó a alcanzar tiradas de 350.000 ejemplares, algo sin precedentes en el tebeo español.

Como ocurrió con muchos otros dibujantes de la casa barcelonesa, sus éxitos apenas tuvieron repercusión en sus salarios. La racanería de Bruguera impulsó a Ambrós a abandonar España. Residió en París entre 1960 y 1964, pero tuvo que regresar frustrado a Barcelona y al redil de Bruguera, que le encargó la ilustración de varias novelas y una serie sobre vidas de santos que el dibujante aceptó por necesidad, a pesar de su anticlericalismo.

Tras otro breve periodo en Editorial Valenciana, regresó otra vez a Bruguera, que monopolizaba en la práctica la industria, para ilustrar El Corsario de Hierro, otra serie con guión de Víctor Mora que comenzó a publicarse en las páginas centrales de la revista Mortadelo. Ambrós se retiró en 1981. Recibió en 1989 el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, y rechazó en 1991 el premio “al català mes universal del moment”, protestando que él no era catalán sino valenciano. Falleció en 1992, cuando contaba setenta y nueve años. Os dejamos aquí abajo una serie de sus páginas y viñetas que ilustran el estilo dinámico y el dominio del género de Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós, todo un clásico entre los clásicos del tebeo español de aventuras. Uno de esos dibujantes españoles (y no es ni mucho menos un caso aislado) que en América habría sido considerado un gran artista, y aquí no pasó de ser un trabajador mal pagado.





















miércoles, 14 de enero de 2026

ROBERT DE NIRO. HASTA LOS MÁS GRANDES SE EQUIVOCAN

 



Robert de Niro reúne en su persona la doble condición de ítalo-americano y neoyorquino, orígenes que han condicionado su carrera artística de forma notable. La mayoría de sus mejores trabajos en el cine los ha hecho a las órdenes de tres directores también ítalo-americanos: Scorsese, Coppola y De Palma. Ha actuado también para Sergio Leone y Bertollucci, y en definitiva, la mayor parte de su vida artística ha transcurrido en ese ecosistema cultural tan definido y característico. Títulos tan importantes como El Padrino, Novecento, Taxi driver, Toro salvaje, El cazador, La misión, Érase una vez en América, Los intocables de Elliot Ness o Uno de los nuestros, avalan su impecable trayectoria de grandísimo actor, que ha sido reconocida con varios premios Oscar de la Academia. Imposible olvidar su extraordinario papel en Taxi driver, aquel inquietante y peligroso paranoico, su actuación magistral en El Padrino II, o su implacable y vengativo psicópata de El cabo del miedo.

Pero como hasta el mejor escribiente de vez en cuando echa un borrón, este gran intérprete también ha tenido sus errores. Acaso el más notable fue renunciar a protagonizar El nombre de la rosa, que filmó Jean-Jacques Annaud en 1986. Tanto Umberto Eco, el autor de la novela, como el mismo Annaud, querían a Robert de Niro en el papel de fray Guillermo de Baskerville, el protagonista. Finalmente lo hizo Sean Connery porque de Niro insistió una y otra vez en incluir en la película una escena de duelo a espada. Son pequeñas anécdotas que demuestran que ser un gran actor no es incompatible con ser un poco tontolaba.

Con ocasión de esta reseña de Robert de Niro, os proponemos visionar el tráiler oficial en versión original de Taxi driver, que dirigió Martin Scorsese en 1976. Clic en el enlace, y adelante. 

Robert De Niro. Trailer V.O. de Taxi Driver. 1976. Scorsese

https://www.youtube.com/watch?v=T5IligQP7Fo

Próxima entrega: Al Pacino


domingo, 11 de enero de 2026

EL EMPERADOR DE LA BARBA FLORIDA

 


En 768 murió Pipino el Breve, rey de los francos. Repartió su reino entre sus dos hijos, Carlomagno y Carlomán. Eginardo, que sería el cronista áulico de Carlomagno, situó su nacimiento en 744. Los historiadores modernos lo hacen en 742, y achacan a Eginardo la trampa de atrasar un par de años el natalicio, porque en 742 sus padres, Pipino y Bertrada, aún no se habían casado. Parece que entre los francos (término cuyo significado es “libres”) estaba extendida la libertad de tomar concubinas antes del matrimonio. No obstante, Carlomagno llegó a ser nada menos que emperador de Occidente, y junto al papa de Roma, cabeza visible del catolicismo. Así que al prudente Eginardo debió parecerle inapropiado que el monarca hubiera sido un fruto del amor libre, y de paso le quitó un par de años, algo que no sólo satisface a las actrices y las cantantes, sino a todo hijo de vecino. A Carlomagno correspondieron en el reparto los territorios de Austrasia, Neustria y Aquitania, mientras que Borgoña, Provenza, Alsacia y Suabia, quedaron bajo el dominio de Carlomán.


Durante la juventud de ambos hermanos, Bertrada, la reina madre, se ocupó de mantener la paz entre ellos. En vida, fue Bertrada la mujer más influyente de Europa, y estableció alianzas con el papa Esteban III y con Desiderio, el rey longobardo de Pavía. Pero ocurrió que en 771 Carlomán falleció a los veinte años en circunstancias nunca aclaradas. El año siguiente murió también el papa Esteban, y le sucedió en Roma Adriano I que a juzgar por su correspondencia, sus demás escritos y su extravagante política, debía ser un completo imbécil. Las relaciones entre Roma, Pavía y Aquisgrán, donde residía Carlomagno, se enturbiaron hasta el límite por una serie de repudios matrimoniales y la consiguiente ruptura de las alianzas que había establecido Bertrada. El caso es que los sucesivos acontecimientos situaron a Carlomagno en el trono del Imperio, el nuevo-viejo Imperio romano restablecido, que desde entonces pasó a denominarse Sacro Imperio Romano Germánico.


Tenemos pues a Carlomagno establecido en el trono y retratado por los escultores a caballo sosteniendo en las manos los símbolos del poder, la espada y el globo del orbe rematado por la cruz. De joven era alto, hermoso y robusto. De viejo se le pintó como una especie de galán maduro, el emperador de la barba florida que además de ser el monarca más poderoso de su siglo, se rodeó de una corte de intelectuales, estudiosos y artistas de todo género, en lo que se ha dado en llamar el Renacimiento Carolingio, etapa de gran auge de las artes y las letras que precedió varios siglos al verdadero Renacimiento que supuso el final de la edad media. Amaba Carlomagno la buena vida y la buena mesa. Se deleitaba con las verduras y con el cerdo en todas sus preparaciones posibles. Siendo ya hombre de edad, descubrió el queso cuando un obispo le ofreció uno de oveja en tiempo de vigilia. Cuenta Eginardo en su Vita Karoli que al mordisquear la corteza estuvo a punto de hacer ejecutar al obispo porque le supo muy mal. Probó después la pulpa del queso, y le gustó tanto que al parecer no volvieron a faltar los quesos en su mesa.


Carlomagno sufrió en la vejez reumatismo y gota. Sufrió también los devaneos de sus hijas que aunque nunca llegaron a casarse, tuvieron varios hijos naturales a los que el abuelo aceptó amorosamente. Amó mucho a su esposa Hildegarda, lo que no impidió que tuviera varias amantes. Sometió a la Lombardía, aunque permitió que los longobardos (más civilizados que los francos) conservaran sus leyes y cierta autonomía en sus gobiernos. Sometió también a los sajones al Este, pero no pudo con los musulmanes andalusíes. La expedición guerrera de 778 en la que las tropas carolingias sitiaron Zaragoza sin éxito y a su regreso saquearon Pamplona, terminó de mala manera con el episodio del desastre de Roncesvalles que recoge La Chanson de Roland.


El emperador admiraba profundamente a los hombres cultos, y a menudo se hacía leer la Biblia y la obra de san Agustín. Sin embargo, no consiguió aprender a leer y escribir. El monarca más poderoso de su tiempo era analfabeto. Falleció Carlomagno en 814, a una edad desusadamente avanzada para la época, setenta y dos años. Siguiendo sus bárbaras tradiciones germánicas, dividió su Imperio entre sus tres hijos, Pipino, Carlos y Luis. Carlos que era su preferido, murió muy joven, lo mismo que Pipino. Finalmente el Sacro Imperio Romano Germánico fue heredado por el hijo superviviente, Ludovico Pío o Luis el Piadoso. En la Historia como en todo lo demás, el que resiste, gana.

 

-A su hija le hemos encontrado trazas de heroína.

-No me extraña, mi chica siempre fue muy valiente.


jueves, 8 de enero de 2026

CLARICE LISPECTOR, LA JAMES JOYCE BRASILERA

 


Nacida en 1920 en Ucrania, Chaya Pinjasivna Lispector, emigró con su familia de origen judío al Brasil en 1922, cuando tenía dos años. Adoptaron todos nombres más acordes con su nueva nacionalidad, y Chaya se llamó desde entonces Clarice Lispector, nombre que utilizó el resto de su vida. Clarice se crió en Recife, se aficionó a la lectura, y comenzó a escribir en portugués desde edad muy temprana. Quedó huérfana de madre a los diez años, y a los catorce se trasladó con su padre y una de sus hermanas a Río de Janeiro, en cuya universidad cursó los estudios de derecho. Comenzó a escribir profesionalmente a los diecinueve años para periódicos y revistas, y publicó su primera novela, Cerca del corazón salvaje, a los veintiuno. Se casó en 1943 con Maury Gurgel Valente, cuya carrera diplomática llevó al matrimonio a viajar por diferentes países de Europa y América. Clarice dominaba el inglés, el francés y el castellano, además del portugués, naturalmente. Se manejaba también con cierta soltura con el hebreo y el yiddish, y lo suficiente con el ruso para atreverse a traducirlo.


Se divorció en 1959, y en 1966 sufrió graves quemaduras al dormirse con un cigarrillo encendido, lo que aparte de las secuelas físicas, le sumió en una profunda depresión, de la que según íntima confesión, sólo pudo salvarla la literatura. Admiró de forma entusiasta a Jorge Luis Borges, y publicó en esa etapa de mayor creatividad varias novelas y un buen número de cuentos y relatos breves que aparecieron en diferentes colecciones y recopilaciones. Obtuvo un gran reconocimiento como charlista y conferenciante en diferentes universidades y foros literarios. Falleció en Río de Janeiro en 1977, cuando contaba cincuenta y seis años, víctima de un cáncer de ovario. Se enterraron sus restos en el cementerio de Cajú. Clarice Lispector dejó un formidable legado de documentos, correspondencia y manuscritos diversos, y una valiosísima biblioteca personal que fue donada a varias fundaciones e institutos de Río de Janeiro.

Su estilo literario es intimista y muy personal, predominando en su obra de ficción lo emocional y lo lírico sobre lo meramente narrativo que a menudo utiliza como simple excusa para desarrollar ideas y posturas vitales a través de sus personajes. Aquí, en casa Bigotini, la hemos calificado alguna vez como la James Joyce iberoamericana. No estamos muy de acuerdo sin embargo, con quienes la suelen comparar con Virginia Wolf, y disentimos airadamente con quienes insisten en hallar en su obra literaria soflamas feministas. Muy al contrario, Lispector rechaza de forma inequívoca cualquier atadura genérica, y muchas veces sus originales y heterodoxas proposiciones incomodan por igual a hombres y a mujeres, no dejando jamás indiferente a quien la lee.


Destacan entre sus novelas la citada Cerca del corazón salvaje, La araña, La manzana en la oscuridad, La pasión según G.H., Un aprendizaje o el libro de los placeres, Agua viva, y La hora de la estrella, todas ellas traducidas al castellano. Mucho más prolija resultaría la enumeración de sus cuentos y relatos breves. Como botón de muestra, de nuestra biblioteca Bigotini extraemos la versión digital de su micro-relato Una gallina. Haced clic en el enlace, disfrutad unos minutos su lectura, y mucho cuidadito con el huevo.

 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Una+gallina.pdf

 

La coherencia es mutilación. Quiero el desorden. Clarice Lispector.


lunes, 5 de enero de 2026

EXPOSICIÓN A RADIACIONES IONIZANTES. EN EL NÚCLEO DEL RIESGO

 


Los efectos de las radiaciones ionizantes y el riesgo nuclear están desgraciadamente presentes y vigentes en el mundo actual. Aun tenemos recientes en la memoria los accidentes nucleares de Chernobil y Fukushima.

Con independencia de la posibilidad de que se produzcan sucesos trágicos de esa naturaleza, existe también un riesgo cotidiano que alcanza a los trabajadores empleados en diferentes instalaciones nucleares o que emplean materiales o equipos radiactivos. A ellos nos referiremos en este breve comentario.

 

Como ocurre con cualquier sustancia o producto, la capacidad de producir daño a las personas depende de la dosis (cantidad de sustancia absorbida por unidad de tiempo). Naturalmente las radiaciones ionizantes no son una excepción a esta regla. De forma natural todos los seres vivos del planeta recibimos cierta cantidad de radiación en dependencia del lugar en que habitemos, ahora bien, estas dosis que podríamos llamar naturales, no son capaces de producir daño alguno. Las personas que extraen, manipulan o trabajan con materiales y equipos radiactivos, a pesar de las medidas de seguridad a las que están preceptivamente sometidas, tienen un mayor riesgo de exposición.

En cuanto a las posibles consecuencias de recibir dosis anormalmente elevadas de radiación, distinguiremos entre:

 

Efectos inmediatos o a corto plazo:

Que pueden ir desde un eritema cutáneo hasta lesiones graves semejantes a quemaduras térmicas.

En ocasiones se han producido heridas necróticas localizadas que no cicatrizan fácilmente y son tributarias de injertos cutáneos.

Puede producirse un descenso brusco del nivel globular en la sangre, dando lugar a plaquetopenia y/o leucopenia severas.

Son comunes las lesiones a nivel de médula ósea con un deterioro grave de la hematopoyesis sanguínea.

Las neuropatías de origen radiactivo pueden dar lugar a parálisis irreversibles.

En los casos más extremos puede producirse la muerte de las personas afectadas.


Efectos tardíos:

Diversos tipos de tumores cancerosos y otros procesos neoplásicos.
Anomalías genéticas que pueden afectar a la descendencia.

 

Actividades laborales más frecuentemente implicadas en el riesgo:

Explotación de minerales radiactivos, producción tratamiento, manipulación, utilización, posesión, almacenamiento, transporte y eliminación.

Operación de cualquier equipo que emita radiaciones ionizantes por encima de 10 kV. En este apartado entran los trabajadores de centrales e instalaciones nucleares y el personal sanitario y auxiliar de instalaciones clínicas que manejan equipos de radiodiagnóstico o radioterapia.

Comercialización de fuentes radiactivas y asistencia técnica a los equipos e instalaciones.

Cualquier otra práctica que la Autoridad competente, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear, estime oportuno definir.


En la legislación española relativa a este riesgo destaca el Real Decreto 783/2001. En Salud Laboral interesan especialmente los artículos:

 

Art. 26. Vigilancia radiológica del ambiente de trabajo.

Art. 27. Vigilancia individual de las dosis recibidas.

Art 34. Historial dosimétrico del trabajador.

 

Los trabajadores expuestos deberán someterse a Vigilancia de su Salud de forma periódica.

Deberán aportar a los exámenes médicos información dosimétrica (historial, lecturas de dosis recibidas, o equivalente)

 

Desde el momento que tomé su libro en las manos me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.  Groucho Marx.

jueves, 1 de enero de 2026

PELOTAS, CINTAS Y PLANETAS: LA MATEMÁTICA RECREATIVA

 


El reverendo William Whiston fue un teólogo, historiador y matemático inglés algo excéntrico. Al objeto de estimular a sus alumnos, publicó en 1702 un libro de texto escolar con el anodino y poco original título de The Elements of Euclid, Los Elementos de Euclides, como habían titulado sus textos decenas de matemáticos antes que él. No pasó la obra a la historia de las matemáticas o la geometría por contener ningún hallazgo revolucionario ni ninguna proposición brillante. Whiston debía tener un peculiar sentido del humor, y llenó su texto de adivinanzas y de problemas curiosos. Sólo unos años antes, en 1696, había dado a la imprenta otro libro mucho más singular, en el que desarrolló la teoría de que el mítico Diluvio Universal de la Biblia estuvo causado por un cometa. Esto nos da idea de la originalidad del personaje.

Acaso el acertijo más curioso que el reverendo Whiston incluyó en su texto escolar es el de la cuerda que rodea la Tierra, un juego matemático que ha intrigado e interesado a niños y adultos durante más de tres siglos. Constituye el perfecto ejemplo de cómo las matemáticas más sencillas pueden lograr que el razonamiento analítico supere los límites de la intuición.

Imaginemos una cuerda o una cinta que ciñe por su ecuador una esfera cualquiera, una pelota, un balón de fútbol, de baloncesto, una sandía, etc. La longitud de la cinta será la que sea, según el tamaño de la esfera. Imaginemos ahora que la cinta, en vez de ceñir por completo la pelota, deba quedar a un decímetro de distancia de su superficie en todos sus puntos, como si una “atmósfera” invisible de un decímetro rodeara por completo a la pelota. La pregunta es: ¿cuánto debería alargarse la cinta para que quedara a un decímetro de distancia de la esfera o del balón a lo largo de todo su recorrido?


Whiston traslada a continuación el problema a una esfera mucho mayor, al planeta Tierra. Suponiendo a la Tierra perfectamente esférica, la cuerda o la cinta debería tener una longitud aproximada de unos cuarenta mil kilómetros. ¿Cuánto debería alargarse la longitud de la cuerda para lograr que la distancia entre ella y la superficie fuera de un decímetro a lo largo de todo el ecuador?

La respuesta es sorprendentemente sencilla: 2p, es decir, unos 6,28 decímetros más larga. Y la solución es igualmente válida para la Tierra y para el balón de baloncesto o de lo que sea. Si R es el radio de la Tierra, y 1 + R es el radio en decímetros de la circunferencia ampliada, podemos comparar la longitud de la cuerda antes (2pR) y después 2p (1 + R), lo que demuestra que la diferencia es de 2p decímetros, con independencia del radio que estemos utilizando.

Sea el radio de unos pocos centímetros o de cuarenta mil kilómetros, para separar la cinta un decímetro de la superficie, debemos alargarla 2p, y como sabemos que el valor de p es 3,14, deberemos alargar la cinta 6,28 decímetros sea cual sea el tamaño de la esfera.


¿Asombroso, verdad? Veo que nuestro profe Bigotini está rodeando con cintas su enorme nariz de berenjena, lo que indica que o bien se avecinan grandes descubrimientos científicos, o bien volveremos a pasar unas horas en urgencias.

Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es inadmisible. Oscar Wilde.