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lunes, 29 de junio de 2026

MAL EATON. UN DIBUJANTE SIEMPRE EN SEGUNDO PLANO

 


Mal (abreviatura de Malcolm) Eaton (1902-1974) fue un dibujante neoyorquino admirador y alumno del gran T.S. Sullivant. Si bien Eaton carecía de las dotes de Sullivant para la anatomía de figuras humanas y animales, sí compartía con el maestro un don impagable para dotar de movimiento a las figuras comparable a la de una animación parada, así como esa línea de lápiz vivaz y áspera que emplearon ambos artistas.

Mal Eaton no fue nunca un artista de gran renombre. Su serie más conocida fue Peter Piltdown, que ambientada durante la Edad del Hielo, presentaba graciosos hombres o más bien monigotes de las cavernas. Su protagonista tomó el apellido del célebre cráneo de Piltdown, hallazgo que resultó ser una estafa, pero que alcanzó en la prensa gran popularidad. La tira presentaba al personaje principal Peter, y a Inna-Minnie y Pookie, quien vestía un camisón de una pieza a cuadros, posiblemente en un guiño al Yellow Kid de Richard Outcault. También Eaton probablemente se inspiró en el popular habitante de las cavernas de Hamlin, Alley Oop, que se publicó por primera vez en diciembre de 1932. Peter Piltdown se publicó dos años y medio después, en agosto de 1935, y fue encargado por el New York Tribune, que no se caracterizaba precisamente por la calidad de sus tiras cómicas. Parece que la serie fue distribuida por Miller Services, una pequeña empresa de Canadá con mucho menos poder de difusión que el King Features Syndicate y otras empresas especializadas en tiras cómicas. Peter Piltdown, aparecía sólo en las páginas dominicales, a diferencia de las series más exitosas que aparecían a diario.

Peter Piltdown se publicó del 4 de agosto de 1935 al 15 de diciembre de 1946. La tira cómica se mantuvo durante un par de años más bajo el título Pookie, pero se publicó sólo como tira de relleno cuando había espacio disponible en los periódicos. Eaton relanzó su carrera con nuevos títulos: Rocky Stoneaxe, Muggsey McGinnis o Tizzie, que aparecieron en revistas y magazines semanales entre 1950 y 1970. Terminó su carrera dibujando historietas publicitarias para la compañía Pepsi Cola, mucho más modesta que su invencible competidora. Hasta en eso fue Eaton un artista en segundo plano. El de Mal Eaton era un estilo quizá demasiado infantil y algo pasado de moda en una época en la que en América comenzaban a hacer furor los superhéroes y el dibujo realista. No puede negársele, sin embargo, la gracia y la ágil movilidad de sus dibujos. Aquí os dejamos una selección de sus páginas.






















jueves, 25 de junio de 2026

KIM BASINGER, LA CHICA DEL PÓSTER

 



Kim Basinger, un nombre y dos palabras que evocan en millones de espectadores de todo el mundo, erotismo y sensualidad. Era una chica del sur, de Georgia, en lo que se ha llamado el sur profundo. En otra época la habrían calificado de señorita o mejor, de dama del sur, pero en la década de 1980, que ya respiraba ecos de fin de milenio, las damas estaban ya en peligro de extinción. Así que la hermosa Kim Basinger se prodigó en concursos de belleza, posó para calendarios de esos que solían colgarse en la pared de los talleres mecánicos, y hasta apareció en las páginas desplegables de varias revistas para adultos. Y es que aquella jovencita, aquella mujer, era una belleza para mayores con reparos, como rezaban (¿rezaban?) las viejas clasificaciones que la censura eclesiástica del franquismo hacía de las películas. Kim fue durante un breve periodo uno de Los ángeles de Charlie, y siguiendo con la cosa angélica, en Los Ángeles confidencial interpretó a una vampiresa tentadora que dejaba desarmados a los agentes de la ley. Fue también (era inevitable) una de las chicas Bond, aro hollywoodiense por el que deben pasar obligatoriamente las aspirantes al estrellato. Fue también novia de Batman, tórrida compañera de juegos eróticos de Mickey Rourke en Nueve semanas y media, y ligue extraterrestre de Dan Aykroyd en Mi novia es una extraterrestre, una comedia ochentera bastante regularcilla que se salvaba sólo gracias a la presencia rotunda y pícara de la Basinger. Como eran años en los que florecieron los videoclubs, las cintas de la peli se estropeaban porque quienes las alquilaban pasaban aprisa las pocas partes en las que no salía ella. A ninguna otra estrella como a Kim Basinger le cuadra mejor el tópico de la chica del póster.

Recordemos la belleza de Kim Basinger en esta secuencia (clic en el enlace):

Kim Basinger. Mi novia es una extraterrestre. 1988.

https://www.youtube.com/watch?v=lrU-sRtkKr8 

Próxima entrega: Richard Gere


lunes, 22 de junio de 2026

CORNELIO AGRIPPA, EL PRÍNCIPE DE LOS HECHICEROS

 


Iniciamos esta serie de artículos sobre la Historia oculta con la reseña del que según algunos estudiosos de esa disciplina, fue el príncipe de los hechiceros y el gran rebelde del Renacimiento.

Heinrich Cornelius Agrippa von Netteischeim, conocido como Cornelio Agrippa, nació en Colonia en 1486. Fue médico, jurista y teólogo. Obtuvo a los veinte años el título de maestro en artes, se graduó en filosofía y lenguas, de las que llegaría a dominar ocho, y se enroló como soldado en las tropas de Aragón al servicio de Fernando el Católico. En 1509 aspiró a la cátedra de literatura sagrada en Dôle, pero fue expulsado de la universidad por instigación de los franciscanos a quienes molestó profundamente su doctrina. Agrippa admitía la superioridad del catolicismo sobre el resto de las opciones cristianas, pero con la salvedad de que había que mantener respecto a ella libertad de examen. Parece que a los inquisidores el examen les inquietaba, y la libertad definitivamente les resultaba inadmisible.


En Londres escribió sus Comentarios a las epístolas de San Pablo, regresó a Colonia en 1510, y sus paisanos le enviaron como teólogo al Concilio de Pisa de 1511. Allí, a pesar de haber nacido y residido en Colonia, las opiniones de Agrippa olieron mal a los príncipes de la Iglesia, que desde entonces lo pusieron en el punto de mira inquisitorial esperando para echarle mano a que cometiera el menor desliz en cualquiera de sus escritos o sus sermones. Quizá por eso nuestro hombre se apresuró a ponerse bajo el amparo del emperador Maximiliano que en Lombardía le nombró caballero dorado con derecho a calzar las espuelas de oro. Impartió lecciones en la universidad de Pavía, y después en la de Turín, hasta que la guerra le obligó a marchar de Italia.


En 1519 le encontramos en Metz actuando como síndico, abogado y orador. Allí se ganó la enemistad del Gran Inquisidor, el dominico Nicolás Salvini, al defender a una vecina acusada injustamente de brujería. Agrippa desenmascaró a los ocho falsos testigos de la acusación, consiguiendo la absolución de la acusada. La situación de Agrippa se hizo insostenible, y le obligó a abandonar la región con su mujer y su hijo. Huyó a Suiza, residiendo en Ginebra y Berna, y en 1523 le encontramos en Friburgo donde ejerció como médico y astrólogo. Establecido en Lyon en 1524, fue reclamado como médico por Margarita de Navarra, protectora de varios intelectuales reformistas. No sabía bien dónde se metía. Aquella familia de Francisco I de Francia, su hermana Margarita de Navarra y su madre Luisa de Saboya, de la estirpe borbónica, era un verdadero nido de víboras con intereses enfrentados y caminos tortuosos. Agrippa se enemistó con la reina madre y con el rey francés al que se negó a hacer el horóscopo con la poco creíble excusa de que consideraba a la práctica una superstición. Sólo le quedó la protección de Margarita cada vez más débil. Condenado en Lovaina y en París, se refugió en Amiens y después en Colonia al amparo del arzobispo y príncipe elector Hermann von Wied. Al regresar a Francia fue encarcelado. Murió poco después de recuperar la libertad, en un hospital de Grenoble. Corría el año de 1535.


Al final de su vida se acercó a la doctrina de Lutero. Tuvo tres esposas. Habló y escribió en ocho lenguas: alemán, francés, italiano, español, inglés, latín, griego y hebreo. Conocía la magia, la astrología, la cábala, la alquimia, la medicina, la exégesis, la criptografía y el espionaje, actividad esta última que ejerció como agente doble durante casi toda su vida al servicio del emperador Carlos V y de su rival, el papa Clemente VII. Su obra principal, Los tres libros de la filosofía oculta, se imprimió en Colonia en 1533, y está considerada la Biblia del ocultismo. La misma sed de conocimientos de su autor le llevó a lamentarse de ella cuando escribió:

 

…es mejor y más provechoso ser idiotas y no saber nada, creer por fe y caridad y acercarse así a Dios, que sentirse orgullosos y elevados por las sutilezas de la ciencia y caer en posesión de la Serpiente.

 

Estamos ante un hombre cuya curiosidad y afán de conocimiento científico en una época en la que todavía no existía la verdadera ciencia, le llevaron a la frustración. Todas esas pseudociencias medievales estaban dominadas por la teología, que a fin de cuentas no deja de ser otra pseudociencia. Si Cornelio Agrippa hubiera nacido un siglo más tarde, podría haber sido otro Galileo. Si hubiera nacido dos siglos más tarde, podría haber sido otro Newton. Talento no le faltaba, pero en la era precientífica y teocrática en que vivió, no pasó de ser un charlatán muy culto, un rebelde y un hereje. Son, queridos amigos, caprichos del tiempo y de la Historia.

-¿Te gustan las óperas?

-Sí, me gustan mucho.

-¿De Verdi?

-Sí, sí, te lo juri.


viernes, 19 de junio de 2026

JONATHAN SWIFT, EL MISÁNTROPO GENIAL

 


Nacido en Dublín de padres ingleses en 1667, Jonathan Swift tras la prematura muerte de su padre y el abandono de su madre, se crió en Irlanda con su tío Godwin. Fue un niño pobre que terminó sus estudios a duras penas, siendo objeto de crueles burlas por parte de los otros estudiantes. A los diecinueve años comenzó a trabajar en Inglaterra como secretario del baronet William Temple, a quien le unía un lejano parentesco. Allí se enamoró de una niña, Esther Johnson, posiblemente hija ilegítima de su patrón, a la que Swift rebautizó como Stella. Aunque no se han hallado pruebas documentales, todo indica que cuando Stella cumplió quince años, se casaron en secreto, lo que no impidió que años más tarde Jonathan Swift conviviera desde 1714 hasta 1723 con Esther Vanhomrigh, joven perteneciente a una importante familia anglo-irlandesa, para la que inventó el seudónimo poético de Vanessa, y a la que escribió, como a Stella, una apasionada correspondencia amorosa.


La trayectoria política de Jonathan Swift fue errática, saltando del partido whig al tory con admirable soltura. Su Cuento del tonel (1704), una sátira cruel que despellejaba a la sociedad inglesa y a la política de la corona, disgustó profundamente a la reina Ana que al parecer maniobró para frustrar las aspiraciones políticas del escritor. Swift se ganó la vida modestamente en la carrera religiosa, en la que llegó a ser deán de la catedral de San Patricio de Dublín, frenando allí su ascenso las influencias reales.

Jonathan Swift brilló como escritor en la sátira, muchas veces feroz, de la sociedad de su tiempo. William Thackeray dijo de él que era un resentido con mucho talento, y siglos más tarde, Jorge Luis Borges lo califica de misántropo que se propuso desacreditar al género humano. Y es que en efecto, su afiladísima pluma no dejó títere con cabeza. Desde La batalla entre los libros antiguos y modernos (1704), La conducta de los Aliados (1710), en la que criticaba duramente el papel de Inglaterra en la Guerra de Sucesión de España, sus panfletos anónimos En defensa de Irlanda, contra los abusos de los ingleses, sus Cartas del trapero (1724-1725), hasta su folleto titulado Una modesta proposición (1729), que para André Breton constituye el verdadero inicio del humor negro.


En ese escrito Swift propone que los campesinos irlandeses que no podían pagar el arriendo de sus tierras a los inflexibles terratenientes ingleses, les ofrezcan sus hijos como comida:

 

Un niño alcanzará para los dos platos en una comida de amigos... Concedo que este alimento será un poco caro, así que convendrá muy bien a la clase de terratenientes, ya que, habiendo devorado a la mayor parte de los padres parecen tener ahora más derechos sobre los hijos. La carne de los niños estará en sazón todo el año, pero será más abundante en marzo, ya que, según un eminente médico francés, siendo el pescado un alimento prolífico, nacen más niños en los países católicos después de cuaresma..., los mercados estarán más abastecidos, porque el número de niños papistas es casi de tres a uno en este reino, lo que traerá otra ventaja: disminuir el número de niños papistas entre nosotros (J. Swift, Una modesta proposición, 1729).


Pero la principal obra de Jonathan Swift es sin duda Los viajes de Gulliver, publicada en 1726, aunque probablemente la comenzó a escribir hacia 1720. Del Gulliver se han editado desde entonces infinidad de versiones, muchas de ellas para niños y jóvenes, comics, e incluso se han realizado filmes de dibujos animados, alguno muy notable como el de los hermanos Fleischer en 1939. La obra ha adquirido gran popularidad en todo el mundo como novela de aventuras, pero conviene aclarar que la intención de su autor estaba muy lejos de ese género de relatos.

Es más, con Gulliver, Swift se propone precisamente desacreditar y parodiar la literatura de viajes y aventuras en países lejanos que en su tiempo hacía furor entre los lectores. Sólo unos años antes de su publicación, había aparecido el Robinson Crusoe de William Defoe, novela donde la superioridad del hombre blanco, del europeo civilizado, queda patente y autoriza en cierto modo la política colonialista imperante en su época. En su relato, Swift hace que Lemuel Gulliver se embarque como cirujano en un navío que dirige el capitán Robinson, lo que no parece una elección casual del apellido.


En Gulliver hay posiblemente otros guiños metaliterarios, como la coincidencia de la Penélope, esposa de Ulises en La Odisea, y la sufrida cónyuge del viajero Lemuel Gulliver, que acepta con resignación las repetidas fugas de su esposo, hombre de acción al que le aburre soberanamente la vida sedentaria y la rutina conyugal. Pero por encima de todo, Los viajes de Gulliver, son una mordaz crítica de la política y de la organización social. Tanto en el episodio de los liliputienses, el más popular del relato, como en el del país de los gigantes, Jonathan Swift hace pepitoria la sociedad inglesa, sus instituciones y sus costumbres. La sátira alcanza sus tintes más elevados en el episodio en que Gulliver recala en una isla habitada y gobernada por caballos, seres de una bondad y una nobleza que deja en un pésimo lugar a las sociedades humanas.

En Bigotini somos admiradores de Los viajes de Gulliver, y esa es la lectura que os proponemos, haciendo clic en el enlace para acceder a la versión digital. 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Los+viajes+de+Gulliver.pdf

Uno de ellos, oficial de la guardia, me metió la punta de su chuzo por la ventana izquierda de la nariz y me hizo estornudar violentamente.


lunes, 15 de junio de 2026

SIR LAWRENCE ALMA TADEMA. NEOCLASICISMO, ROMANTICISMO Y ARTE COMERCIAL

 

Iniciamos en Bigotini una nueva serie de artículos dedicados a diferentes artistas plásticos y a su obra.


Lourens o Lawrence Alma-Tadema, neerlandés nacido en 1836 en el municipio frisón de Menameradiel, era hijo de un notario que falleció cuando el pequeño Lawrence tenía cuatro años. Perdió también muy joven a su madre, y su padrino y tutor lo matriculó en una academia de arte de Amberes. Asistió luego al taller de Leys, un pintor neoclásico especializado en murales y obras de gran formato. Hacia 1860 se inició como artista en solitario. Sus primeras obras reconocidas por la crítica pertenecen a la serie merovingia, pinturas de tema histórico que recrean episodios como La educación de los hijos de Clodoveo (1861) o Fredegunda en el lecho de muerte de Praetextatus, de 1878. En esos años 60 y 70 también se sintió fascinado por el antiguo Egipto: La muerte del primogénito, La momia o José, supervisor del granero del faraón, son algunos de sus lienzos de aquella primera etapa en la que el artista reflejó como nunca la influencia del Romanticismo pictórico, aun sin apartarse del Neoclasicismo.

Tras el éxito de diversas exposiciones en Bélgica, Francia y su país natal, Alma-Tadema instaló su estudio taller en Londres, donde, habiéndole precedido su fama, gozó siempre de gran reputación. En su etapa inglesa, y a instancias de sus incondicionales admiradores, se interesó por la historia de Grecia y Roma, pintando entonces sus obras más célebres como Las rosas de Heliogábalo de 1888, el retrato de la poetisa Sappho, Paraíso terrenal (1891) o Primavera (1894). Favorito del público en las exposiciones, y de los burgueses acaudalados de la city, comenzó a producir obras de pequeño formato, cuadritos bien por encargo o bien fruto de su capricho personal, que se vendieron, revendieron y circularon por las mansiones de las principales ciudades europeas convirtiendo a Lawrence Alma-Tadema en el artista más cotizado en vida del siglo XIX. Las flores, que adornan con profusión muchas de sus obras, fueron su principal seña de identidad.

En esa prolífica etapa de su carrera consiguió premios, honores y reconocimientos, fue miembro de las más prestigiosas academias europeas (Múnich, Berlín, Madrid y Viena), se le distinguió en Francia con la Legión de Honor, y hasta fue nombrado Sir por la reina Victoria en 1899. Al decir de quienes le trataron, Lawrence Alma-Tadema era en el plano personal lo más opuesto al arquetipo de artista bohemio que abundó en su generación y las sucesivas. Su paisano, el escritor neerlandés Louis Couperus, se escandalizó de su comportamiento burgués sin freno en el comer, el beber, ni en su inclinación por las mujeres y la juerga un tanto vulgar. Sus dos esposas sucesivas, la francesa Marie-Pauline Gressin de Boisgirard, y la inglesa Laura Epps, posaron para él como modelos. Tuvo dos hijas. La mayor, Laurence, fue una afamada escritora.

Sir Lawrence Alma-Tadema falleció en 1912 por una hemorragia digestiva. Sus hijas heredaron cientos de cuadros que aun permanecían en su lujoso estudio. Curiosamente, la gran fama que tuvo en vida fue desapareciendo durante el siglo XX, cuando se consideró por la crítica un pintor menor. Sus principales admiradores fueron durante el pasado siglo los cineastas hollywoodienses. Griffith en Intolerancia (1916) y Cecil B. DeMille en Los diez mandamientos (1956) se basaron en su obra para ambientar sus películas. También puede apreciarse su influencia en la dirección artística de Gladiator de Ridley Scott. En las últimas décadas y el cambio de siglo, la pintura de Alma-Tadema parece haber recobrado interés. Os dejamos aquí una muestra representativa de su arte.