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lunes, 15 de junio de 2026

SIR LAWRENCE ALMA TADEMA. NEOCLASICISMO, ROMANTICISMO Y ARTE COMERCIAL

 

Iniciamos en Bigotini una nueva serie de artículos dedicados a diferentes artistas plásticos y a su obra.


Lourens o Lawrence Alma-Tadema, neerlandés nacido en 1836 en el municipio frisón de Menameradiel, era hijo de un notario que falleció cuando el pequeño Lawrence tenía cuatro años. Perdió también muy joven a su madre, y su padrino y tutor lo matriculó en una academia de arte de Amberes. Asistió luego al taller de Leys, un pintor neoclásico especializado en murales y obras de gran formato. Hacia 1860 se inició como artista en solitario. Sus primeras obras reconocidas por la crítica pertenecen a la serie merovingia, pinturas de tema histórico que recrean episodios como La educación de los hijos de Clodoveo (1861) o Fredegunda en el lecho de muerte de Praetextatus, de 1878. En esos años 60 y 70 también se sintió fascinado por el antiguo Egipto: La muerte del primogénito, La momia o José, supervisor del granero del faraón, son algunos de sus lienzos de aquella primera etapa en la que el artista reflejó como nunca la influencia del Romanticismo pictórico, aun sin apartarse del Neoclasicismo.

Tras el éxito de diversas exposiciones en Bélgica, Francia y su país natal, Alma-Tadema instaló su estudio taller en Londres, donde, habiéndole precedido su fama, gozó siempre de gran reputación. En su etapa inglesa, y a instancias de sus incondicionales admiradores, se interesó por la historia de Grecia y Roma, pintando entonces sus obras más célebres como Las rosas de Heliogábalo de 1888, el retrato de la poetisa Sappho, Paraíso terrenal (1891) o Primavera (1894). Favorito del público en las exposiciones, y de los burgueses acaudalados de la city, comenzó a producir obras de pequeño formato, cuadritos bien por encargo o bien fruto de su capricho personal, que se vendieron, revendieron y circularon por las mansiones de las principales ciudades europeas convirtiendo a Lawrence Alma-Tadema en el artista más cotizado en vida del siglo XIX. Las flores, que adornan con profusión muchas de sus obras, fueron su principal seña de identidad.

En esa prolífica etapa de su carrera consiguió premios, honores y reconocimientos, fue miembro de las más prestigiosas academias europeas (Múnich, Berlín, Madrid y Viena), se le distinguió en Francia con la Legión de Honor, y hasta fue nombrado Sir por la reina Victoria en 1899. Al decir de quienes le trataron, Lawrence Alma-Tadema era en el plano personal lo más opuesto al arquetipo de artista bohemio que abundó en su generación y las sucesivas. Su paisano, el escritor neerlandés Louis Couperus, se escandalizó de su comportamiento burgués sin freno en el comer, el beber, ni en su inclinación por las mujeres y la juerga un tanto vulgar. Sus dos esposas sucesivas, la francesa Marie-Pauline Gressin de Boisgirard, y la inglesa Laura Epps, posaron para él como modelos. Tuvo dos hijas. La mayor, Laurence, fue una afamada escritora.

Sir Lawrence Alma-Tadema falleció en 1912 por una hemorragia digestiva. Sus hijas heredaron cientos de cuadros que aun permanecían en su lujoso estudio. Curiosamente, la gran fama que tuvo en vida fue desapareciendo durante el siglo XX, cuando se consideró por la crítica un pintor menor. Sus principales admiradores fueron durante el pasado siglo los cineastas hollywoodienses. Griffith en Intolerancia (1916) y Cecil B. DeMille en Los diez mandamientos (1956) se basaron en su obra para ambientar sus películas. También puede apreciarse su influencia en la dirección artística de Gladiator de Ridley Scott. En las últimas décadas y el cambio de siglo, la pintura de Alma-Tadema parece haber recobrado interés. Os dejamos aquí una muestra representativa de su arte.














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