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domingo, 11 de enero de 2026

EL EMPERADOR DE LA BARBA FLORIDA

 


En 768 murió Pipino el Breve, rey de los francos. Repartió su reino entre sus dos hijos, Carlomagno y Carlomán. Eginardo, que sería el cronista áulico de Carlomagno, situó su nacimiento en 744. Los historiadores modernos lo hacen en 742, y achacan a Eginardo la trampa de atrasar un par de años el natalicio, porque en 742 sus padres, Pipino y Bertrada, aún no se habían casado. Parece que entre los francos (término cuyo significado es “libres”) estaba extendida la libertad de tomar concubinas antes del matrimonio. No obstante, Carlomagno llegó a ser nada menos que emperador de Occidente, y junto al papa de Roma, cabeza visible del catolicismo. Así que al prudente Eginardo debió parecerle inapropiado que el monarca hubiera sido un fruto del amor libre, y de paso le quitó un par de años, algo que no sólo satisface a las actrices y las cantantes, sino a todo hijo de vecino. A Carlomagno correspondieron en el reparto los territorios de Austrasia, Neustria y Aquitania, mientras que Borgoña, Provenza, Alsacia y Suabia, quedaron bajo el dominio de Carlomán.


Durante la juventud de ambos hermanos, Bertrada, la reina madre, se ocupó de mantener la paz entre ellos. En vida, fue Bertrada la mujer más influyente de Europa, y estableció alianzas con el papa Esteban III y con Desiderio, el rey longobardo de Pavía. Pero ocurrió que en 771 Carlomán falleció a los veinte años en circunstancias nunca aclaradas. El año siguiente murió también el papa Esteban, y le sucedió en Roma Adriano I que a juzgar por su correspondencia, sus demás escritos y su extravagante política, debía ser un completo imbécil. Las relaciones entre Roma, Pavía y Aquisgrán, donde residía Carlomagno, se enturbiaron hasta el límite por una serie de repudios matrimoniales y la consiguiente ruptura de las alianzas que había establecido Bertrada. El caso es que los sucesivos acontecimientos situaron a Carlomagno en el trono del Imperio, el nuevo-viejo Imperio romano restablecido, que desde entonces pasó a denominarse Sacro Imperio Romano Germánico.


Tenemos pues a Carlomagno establecido en el trono y retratado por los escultores a caballo sosteniendo en las manos los símbolos del poder, la espada y el globo del orbe rematado por la cruz. De joven era alto, hermoso y robusto. De viejo se le pintó como una especie de galán maduro, el emperador de la barba florida que además de ser el monarca más poderoso de su siglo, se rodeó de una corte de intelectuales, estudiosos y artistas de todo género, en lo que se ha dado en llamar el Renacimiento Carolingio, etapa de gran auge de las artes y las letras que precedió varios siglos al verdadero Renacimiento que supuso el final de la edad media. Amaba Carlomagno la buena vida y la buena mesa. Se deleitaba con las verduras y con el cerdo en todas sus preparaciones posibles. Siendo ya hombre de edad, descubrió el queso cuando un obispo le ofreció uno de oveja en tiempo de vigilia. Cuenta Eginardo en su Vita Karoli que al mordisquear la corteza estuvo a punto de hacer ejecutar al obispo porque le supo muy mal. Probó después la pulpa del queso, y le gustó tanto que al parecer no volvieron a faltar los quesos en su mesa.


Carlomagno sufrió en la vejez reumatismo y gota. Sufrió también los devaneos de sus hijas que aunque nunca llegaron a casarse, tuvieron varios hijos naturales a los que el abuelo aceptó amorosamente. Amó mucho a su esposa Hildegarda, lo que no impidió que tuviera varias amantes. Sometió a la Lombardía, aunque permitió que los longobardos (más civilizados que los francos) conservaran sus leyes y cierta autonomía en sus gobiernos. Sometió también a los sajones al Este, pero no pudo con los musulmanes andalusíes. La expedición guerrera de 778 en la que las tropas carolingias sitiaron Zaragoza sin éxito y a su regreso saquearon Pamplona, terminó de mala manera con el episodio del desastre de Roncesvalles que recoge La Chanson de Roland.


El emperador admiraba profundamente a los hombres cultos, y a menudo se hacía leer la Biblia y la obra de san Agustín. Sin embargo, no consiguió aprender a leer y escribir. El monarca más poderoso de su tiempo era analfabeto. Falleció Carlomagno en 814, a una edad desusadamente avanzada para la época, setenta y dos años. Siguiendo sus bárbaras tradiciones germánicas, dividió su Imperio entre sus tres hijos, Pipino, Carlos y Luis. Carlos que era su preferido, murió muy joven, lo mismo que Pipino. Finalmente el Sacro Imperio Romano Germánico fue heredado por el hijo superviviente, Ludovico Pío o Luis el Piadoso. En la Historia como en todo lo demás, el que resiste, gana.

 

-A su hija le hemos encontrado trazas de heroína.

-No me extraña, mi chica siempre fue muy valiente.


jueves, 8 de enero de 2026

CLARICE LISPECTOR, LA JAMES JOYCE BRASILERA

 


Nacida en 1920 en Ucrania, Chaya Pinjasivna Lispector, emigró con su familia de origen judío al Brasil en 1922, cuando tenía dos años. Adoptaron todos nombres más acordes con su nueva nacionalidad, y Chaya se llamó desde entonces Clarice Lispector, nombre que utilizó el resto de su vida. Clarice se crió en Recife, se aficionó a la lectura, y comenzó a escribir en portugués desde edad muy temprana. Quedó huérfana de madre a los diez años, y a los catorce se trasladó con su padre y una de sus hermanas a Río de Janeiro, en cuya universidad cursó los estudios de derecho. Comenzó a escribir profesionalmente a los diecinueve años para periódicos y revistas, y publicó su primera novela, Cerca del corazón salvaje, a los veintiuno. Se casó en 1943 con Maury Gurgel Valente, cuya carrera diplomática llevó al matrimonio a viajar por diferentes países de Europa y América. Clarice dominaba el inglés, el francés y el castellano, además del portugués, naturalmente. Se manejaba también con cierta soltura con el hebreo y el yiddish, y lo suficiente con el ruso para atreverse a traducirlo.


Se divorció en 1959, y en 1966 sufrió graves quemaduras al dormirse con un cigarrillo encendido, lo que aparte de las secuelas físicas, le sumió en una profunda depresión, de la que según íntima confesión, sólo pudo salvarla la literatura. Admiró de forma entusiasta a Jorge Luis Borges, y publicó en esa etapa de mayor creatividad varias novelas y un buen número de cuentos y relatos breves que aparecieron en diferentes colecciones y recopilaciones. Obtuvo un gran reconocimiento como charlista y conferenciante en diferentes universidades y foros literarios. Falleció en Río de Janeiro en 1977, cuando contaba cincuenta y seis años, víctima de un cáncer de ovario. Se enterraron sus restos en el cementerio de Cajú. Clarice Lispector dejó un formidable legado de documentos, correspondencia y manuscritos diversos, y una valiosísima biblioteca personal que fue donada a varias fundaciones e institutos de Río de Janeiro.

Su estilo literario es intimista y muy personal, predominando en su obra de ficción lo emocional y lo lírico sobre lo meramente narrativo que a menudo utiliza como simple excusa para desarrollar ideas y posturas vitales a través de sus personajes. Aquí, en casa Bigotini, la hemos calificado alguna vez como la James Joyce iberoamericana. No estamos muy de acuerdo sin embargo, con quienes la suelen comparar con Virginia Wolf, y disentimos airadamente con quienes insisten en hallar en su obra literaria soflamas feministas. Muy al contrario, Lispector rechaza de forma inequívoca cualquier atadura genérica, y muchas veces sus originales y heterodoxas proposiciones incomodan por igual a hombres y a mujeres, no dejando jamás indiferente a quien la lee.


Destacan entre sus novelas la citada Cerca del corazón salvaje, La araña, La manzana en la oscuridad, La pasión según G.H., Un aprendizaje o el libro de los placeres, Agua viva, y La hora de la estrella, todas ellas traducidas al castellano. Mucho más prolija resultaría la enumeración de sus cuentos y relatos breves. Como botón de muestra, de nuestra biblioteca Bigotini extraemos la versión digital de su micro-relato Una gallina. Haced clic en el enlace, disfrutad unos minutos su lectura, y mucho cuidadito con el huevo.

 

https://www.dropbox.com/home/Profesor%20Bigotini?preview=Una+gallina.pdf

 

La coherencia es mutilación. Quiero el desorden. Clarice Lispector.


lunes, 5 de enero de 2026

EXPOSICIÓN A RADIACIONES IONIZANTES. EN EL NÚCLEO DEL RIESGO

 


Los efectos de las radiaciones ionizantes y el riesgo nuclear están desgraciadamente presentes y vigentes en el mundo actual. Aun tenemos recientes en la memoria los accidentes nucleares de Chernobil y Fukushima.

Con independencia de la posibilidad de que se produzcan sucesos trágicos de esa naturaleza, existe también un riesgo cotidiano que alcanza a los trabajadores empleados en diferentes instalaciones nucleares o que emplean materiales o equipos radiactivos. A ellos nos referiremos en este breve comentario.

 

Como ocurre con cualquier sustancia o producto, la capacidad de producir daño a las personas depende de la dosis (cantidad de sustancia absorbida por unidad de tiempo). Naturalmente las radiaciones ionizantes no son una excepción a esta regla. De forma natural todos los seres vivos del planeta recibimos cierta cantidad de radiación en dependencia del lugar en que habitemos, ahora bien, estas dosis que podríamos llamar naturales, no son capaces de producir daño alguno. Las personas que extraen, manipulan o trabajan con materiales y equipos radiactivos, a pesar de las medidas de seguridad a las que están preceptivamente sometidas, tienen un mayor riesgo de exposición.

En cuanto a las posibles consecuencias de recibir dosis anormalmente elevadas de radiación, distinguiremos entre:

 

Efectos inmediatos o a corto plazo:

Que pueden ir desde un eritema cutáneo hasta lesiones graves semejantes a quemaduras térmicas.

En ocasiones se han producido heridas necróticas localizadas que no cicatrizan fácilmente y son tributarias de injertos cutáneos.

Puede producirse un descenso brusco del nivel globular en la sangre, dando lugar a plaquetopenia y/o leucopenia severas.

Son comunes las lesiones a nivel de médula ósea con un deterioro grave de la hematopoyesis sanguínea.

Las neuropatías de origen radiactivo pueden dar lugar a parálisis irreversibles.

En los casos más extremos puede producirse la muerte de las personas afectadas.


Efectos tardíos:

Diversos tipos de tumores cancerosos y otros procesos neoplásicos.
Anomalías genéticas que pueden afectar a la descendencia.

 

Actividades laborales más frecuentemente implicadas en el riesgo:

Explotación de minerales radiactivos, producción tratamiento, manipulación, utilización, posesión, almacenamiento, transporte y eliminación.

Operación de cualquier equipo que emita radiaciones ionizantes por encima de 10 kV. En este apartado entran los trabajadores de centrales e instalaciones nucleares y el personal sanitario y auxiliar de instalaciones clínicas que manejan equipos de radiodiagnóstico o radioterapia.

Comercialización de fuentes radiactivas y asistencia técnica a los equipos e instalaciones.

Cualquier otra práctica que la Autoridad competente, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear, estime oportuno definir.


En la legislación española relativa a este riesgo destaca el Real Decreto 783/2001. En Salud Laboral interesan especialmente los artículos:

 

Art. 26. Vigilancia radiológica del ambiente de trabajo.

Art. 27. Vigilancia individual de las dosis recibidas.

Art 34. Historial dosimétrico del trabajador.

 

Los trabajadores expuestos deberán someterse a Vigilancia de su Salud de forma periódica.

Deberán aportar a los exámenes médicos información dosimétrica (historial, lecturas de dosis recibidas, o equivalente)

 

Desde el momento que tomé su libro en las manos me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.  Groucho Marx.

jueves, 1 de enero de 2026

PELOTAS, CINTAS Y PLANETAS: LA MATEMÁTICA RECREATIVA

 


El reverendo William Whiston fue un teólogo, historiador y matemático inglés algo excéntrico. Al objeto de estimular a sus alumnos, publicó en 1702 un libro de texto escolar con el anodino y poco original título de The Elements of Euclid, Los Elementos de Euclides, como habían titulado sus textos decenas de matemáticos antes que él. No pasó la obra a la historia de las matemáticas o la geometría por contener ningún hallazgo revolucionario ni ninguna proposición brillante. Whiston debía tener un peculiar sentido del humor, y llenó su texto de adivinanzas y de problemas curiosos. Sólo unos años antes, en 1696, había dado a la imprenta otro libro mucho más singular, en el que desarrolló la teoría de que el mítico Diluvio Universal de la Biblia estuvo causado por un cometa. Esto nos da idea de la originalidad del personaje.

Acaso el acertijo más curioso que el reverendo Whiston incluyó en su texto escolar es el de la cuerda que rodea la Tierra, un juego matemático que ha intrigado e interesado a niños y adultos durante más de tres siglos. Constituye el perfecto ejemplo de cómo las matemáticas más sencillas pueden lograr que el razonamiento analítico supere los límites de la intuición.

Imaginemos una cuerda o una cinta que ciñe por su ecuador una esfera cualquiera, una pelota, un balón de fútbol, de baloncesto, una sandía, etc. La longitud de la cinta será la que sea, según el tamaño de la esfera. Imaginemos ahora que la cinta, en vez de ceñir por completo la pelota, deba quedar a un decímetro de distancia de su superficie en todos sus puntos, como si una “atmósfera” invisible de un decímetro rodeara por completo a la pelota. La pregunta es: ¿cuánto debería alargarse la cinta para que quedara a un decímetro de distancia de la esfera o del balón a lo largo de todo su recorrido?


Whiston traslada a continuación el problema a una esfera mucho mayor, al planeta Tierra. Suponiendo a la Tierra perfectamente esférica, la cuerda o la cinta debería tener una longitud aproximada de unos cuarenta mil kilómetros. ¿Cuánto debería alargarse la longitud de la cuerda para lograr que la distancia entre ella y la superficie fuera de un decímetro a lo largo de todo el ecuador?

La respuesta es sorprendentemente sencilla: 2p, es decir, unos 6,28 decímetros más larga. Y la solución es igualmente válida para la Tierra y para el balón de baloncesto o de lo que sea. Si R es el radio de la Tierra, y 1 + R es el radio en decímetros de la circunferencia ampliada, podemos comparar la longitud de la cuerda antes (2pR) y después 2p (1 + R), lo que demuestra que la diferencia es de 2p decímetros, con independencia del radio que estemos utilizando.

Sea el radio de unos pocos centímetros o de cuarenta mil kilómetros, para separar la cinta un decímetro de la superficie, debemos alargarla 2p, y como sabemos que el valor de p es 3,14, deberemos alargar la cinta 6,28 decímetros sea cual sea el tamaño de la esfera.


¿Asombroso, verdad? Veo que nuestro profe Bigotini está rodeando con cintas su enorme nariz de berenjena, lo que indica que o bien se avecinan grandes descubrimientos científicos, o bien volveremos a pasar unas horas en urgencias.

Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es inadmisible. Oscar Wilde.


lunes, 29 de diciembre de 2025

ALFRED ANDRIOLA, BUEN ARTISTA Y MAL COMPAÑERO


 

Alfred James Andriola era un neoyorquino nacido en 1912. Estudió en la universidad de Columbia, y su primera vocación fue la literatura. De estudiante le apasionaron los cómics de Milton Caniff, y tras licenciarse, tuvo ocasión de conocerle y trabajar con él en su estudio. Se dio cuenta entonces de que el cómic era el mejor medio de expresión para desarrollar su desbordante fantasía, y renunció a ser escritor para dedicarse a dibujar historietas. Tras adquirir un sólido oficio colaborando con Caniff en las series Terry y los piratas y Scorchy Smith, se decidió a dibujar su primera serie propia: Charlie Chan, en la que trabajó desde 1938 a 1942. Era una adaptación de las populares novelas policiacas del detective chino, que en aquellos años treinta se llevaron al cine con gran éxito y protagonizó Warner Oland en una docena de filmes. Andriola dibujó al personaje principal con los rasgos del actor, llevando sus guiones a un terreno más próximo al misterio y la fantasía que las propias novelas y las películas.

Tras una breve y poco afortunada incursión en el terreno del tebeo de superhéroes, Andriola inició en 1943 su serie Kerry Drake, que fue la que le proporcionó fama y prestigio en el mundo del cómic. Drake, que originalmente era investigador del fiscal de distrito, se convirtió en oficial de policía municipal cuando Sandy Burns, su secretaria y prometida, fue asesinada por Trinket y Bulldozer. Como fiscal del distrito y policía de la ciudad, luchó contra una serie de extravagantes villanos, incluidos Bottleneck, Mother Whistler y No-Face. Se trató de una serie parecida en parte al Dick Tracy de Chester Gould, pero bastante más realista y mucho menos fascistoide que la de Gould. Alfred Andriola, que algunas veces firmaba también como Alfred o Fred James, contó en la serie hasta 1970 con los magníficos guiones del escritor Allen Saunders, con quien formó equipo hasta que Saunders se molestó con razón por el excesivo protagonismo de Andriola, que incluso tuvo la desfachatez de aceptar como suyo un prestigioso premio por los guiones de su colaborador.

En la década de los setenta, Andriola cambió la orientación de la serie hacia argumentos más costumbristas, influido por la tendencia que seguían las series televisivas. En esa nueva etapa, Kerry Drake se convirtió en un sedentario padre de familia haciendo vida hogareña con su esposa Mindy y sus cuatrillizos, mientras su hermano menor, Lefty Drake, un detective privado, se ocupaba de perseguir a los criminales. En esa época contó Andriola con la ayuda de artistas como Hy Eisman, Fran Matera, Jerry Robinson y Sururi Gumen, el último de los cuales compartió créditos y protagonismo con Andriola a partir de 1976. La serie Kerry Drake llegó a su fin en 1983, cuando falleció Alfred Andriola, su creador. Aquí tenéis un abanico de sus páginas e ilustraciones.


















viernes, 26 de diciembre de 2025

FRANCIS FORD COPPOLA, EL PADRE DEL PADRINO

 



El joven Francesco Coppola, un muchacho ítalo-americano de la industrial Detroit, sentía una admiración sin límites por el maestro John Ford, así que en cuanto tuvo oportunidad de ver aparecer su nombre en los títulos de crédito, eligió el de Francis Ford Coppola. Comenzó dirigiendo películas de terror de bajo presupuesto para la productora de Roger Corman. Una de ellas, Dementia 13, de 1963, tuvo el suficiente éxito y alcanzó la suficiente notoriedad para permitir a Coppola hacer cine ya de cierta calidad. En los sesenta dirigió varias comedias, y en 1972 arrasó en las carteleras y en los premios de la Academia de Hollywood con la primera parte de su trilogía de El Padrino, que hallaría continuación en 1974 y 1990. Para muchos críticos, la del Padrino constituye la mejor serie de películas de la Historia. En 1979 filmó Apocalypse Now, que es probablemente la mejor película bélica de todos los tiempos. En 1986 regresó al género de la comedia que había cultivado en sus inicios, con Peggy Sue se casó, una fantasía nostálgica que contó con la antológica interpretación de Khatleen Turner, y en la que Coppola ofreció un papel secundario a su sobrino Nicolas Cage, con el que no le quedaron ya ganas de repetir nunca más.

Como homenaje al genio y el buen hacer de Francis Ford Coppola, os dejamos el enlace con el tráiler original de su Apocalypse Now, un auténtico y prodigioso clásico. Disfrutad con él unos minutos. 

Francis Ford Coppola. Trailer oficial de Apocalypse Now. 1979

https://www.youtube.com/watch?v=9l-ViOOFH-s

Próxima entrega: Robert de Niro


martes, 23 de diciembre de 2025

EL PAPA ESTEBAN II Y EL PODER TEMPORAL DE LA IGLESIA

 


El Papa Esteban II murió en 757. Tuvo un pontificado breve, de apenas cinco años, pero en ellos consolidó el poder temporal de los Papas romanos.

El rey lombardo Astolfo heredó la corona de hierro en 749. Sus inmediatos antecesores en el trono fueron acusados de seguir una política extremadamente clerical. Astolfo estaba decidido a cambiar las cosas y a encarar la unificación de Italia. Empezó por expulsar a los bizantinos de Rávena y del resto de las plazas que ocupaban, la Pentápolis y el Exarcado. Roma quedó así privada de sus defensores nominales, aunque lejanos en lo geográfico. El recién elegido Papa de Roma, Esteban II, a la pregunta de a quién pertenecían los territorios abandonados por Bizancio, contestó: a la Iglesia, que es la heredera natural del Imperio romano. Si el basileus es impotente para defender Italia, el pontífice debe ocupar su sitio. Los que se opongan a ello, serán condenados.


Para avalar esa legitimidad, Esteban no dudó en fabricar una impostura histórica, la llamada Donación de Constantino, una falsificación que durante siglos ha constituido la Magna Carta de la Iglesia, y que por tener, hasta tenía elementos mitológicos, como el episodio en el que el Papa Silvestre, se enfrentó y derrotó el año 314 a un terrible dragón que habitaba una caverna a los pies de la roca Tarpeya, una narración muy al gusto altomedieval del público de aquel tiempo.

Astolfo no se la tragó, e inició desde Pavía la ofensiva contra Roma. Esteban II le excomulgó, y en octubre de 753 partió hacia Francia para recabar la ayuda de su rey, Pipino el Breve a quien coronó por segunda vez como rey de los francos. Otorgó a Pipino y a sus hijos el título de patricios, con el significado de defensores de Roma.


Pipino estaba decidido a prestar ayuda a Roma, pero se enfrentaba a la oposición de buena parte de su nobleza que se burlaba de él por su baja estatura (de ahí el sobrenombre de el Breve). En un circo al aire libre, Pipino puso a luchar un león con un toro bravo, e invitó a su principal opositor a que mediara en el combate. Como el interpelado se negó, Pipino desenvainó la espada y degolló con ella primero al león y luego al toro. El resto de los nobles le aclamaron. Tuvo desde aquel momento vía libre para marchar sobre Pavía y derrotar a Astolfo. Tuvo que hacerlo por dos veces, porque Astolfo no respetó las condiciones de su primera capitulación. Probablemente tampoco habría respetado las de la segunda, pero la muerte le sorprendió repentinamente mientras participaba en una partida de caza. Le sucedió en el trono de Lombardía Desiderio, el duque de Toscana, hombre mucho menos aguerrido que Astolfo, que tras alguna vacilación, terminó aceptando el poder temporal de la Iglesia, y restituyó al papado los territorios que habían pertenecido a Bizancio. La Donación de Constantino, a pesar de ser una clara impostura, se admitió desde entonces como canónica en todos los reinos cristianos europeos, convirtiéndose así en una especie de segundo evangelio.

Si recoges a un perro medio muerto de hambre y lo alimentas, jamás te morderá. Esa es la principal diferencia entre los perros y los hombres. Mark Twain.