Frank J. Roberge nació en Stratford,
Connecticut, en 1916. Fue un dibujante completamente autodidacta que jamás
asistió a una academia ni se formó en ninguna escuela de dibujo. Se inició en
la animación en 1944, y de vuelta de la Guerra en Europa trabajó como ayudante
de Roy Crane y de Dale Messick en la serie Brenda
Starr. El primer cómic enteramente suyo fue Noodnik, el pequeño
esquimal del que dibujó y guionizó cinco aventuras largas en 1953 y 1954. La
serie decayó cuando quebró Allen Hardy, la efímera editorial que le publicaba.
A pesar de ello, la serie era tan buena que siguió reeditándose por diferentes
sellos durante casi dos décadas. Hoy día los coleccionistas pueden llegar a
pagar fortunas por los tebeos de Noodnik
en buen estado.
En
1955 Roberge fue contratado por el King Features Syndicate, para dibujar las
tiras y los álbumes de Beetle Bailey,
el divertido soldado creado por Mort Walker, que no podía él solo dar abasto
con el gran éxito que llegaron a adquirir aquellas cómicas aventuras
tímidamente antimilitaristas. El trabajo en KFS le brindó la oportunidad de
situar en los diarios la tira cómica que le haría célebre, que se llamó primero
La
finca de la señora Fitz, y más tarde simplemente Mrs. Fitz. Era una serie
costumbrista que protagonizaba una anciana propietaria de un edificio cuyos
apartamentos alquilaba a diferentes inquilinos. Eso dio lugar a que los guiones
fueran muy variados y a que aparecieran sucesivos personajes en la trama. La
señora Fitz se terminó casando con el empleado de mantenimiento de la finca, y
se mudó para irse a vivir al campo. Frank Roberge la dibujó entre 1957 y 1972,
cuando la serie comenzó a perder popularidad y el autor se vio desbordado por
el estrés.
En
los años setenta se inició la tercera y hasta hace poco desconocida etapa
laboral de Roberge, que contratado por la productora Hannah-Barbera, se dedicó
a dibujar espléndidas portadas a todo color para los álbumes de los diferentes
personajes de la casa. Aunque le ofrecieron participar en los cortos de
animación, siempre lo rechazó, y continuó dibujando portadas de Los Picapiedra, Los Supersónicos, El oso
Yogi, Dino y Pebbles y Bamm-Bamm hasta
su fallecimiento en 1976. Como dibujante de esas portadas, el trabajo de
Roberge fue completamente anónimo, tanto que algunas biografías lo suponían
muerto en 1972, cuando desapareció la serie de Mrs. Fitz. Esos últimos años del artista fueron desvelados por otro
colaborador de Hannah-Barbera, que aseguró además que en ellos Frank Roberge
fue inmensamente feliz.
Os
dejamos, como siempre, unas cuantas muestras de su arte.








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