domingo, 30 de agosto de 2026

OWEN FITZGERALD, HUMORISTA Y ANIMADOR DEL CÓMIC

 


Nacido en 1916 en Cardwell, Missouri, como Everett Owen Fitzgerald, desarrolló interés por el arte ya desde la infancia. Todavía adolescente, Owen era ya un dibujante notable que diseñaba planos de edificios para el negocio de su padre. Medio a escondidas, dibujaba también caricaturas de los políticos y los personajes famosos de la época. En 1937, su hermano James mandó aquellas caricaturas a los estudios Disney, entonces recientemente instalados en California, lo que le valió su primer contrato.

Allí trabajó en varios proyectos que verían la luz en los años siguientes, entre otros los bocetos de varios personajes para el largometraje Pinocho. Fue ascendido por los Disney a asistente de animación, pero no demasiado satisfecho en el plano laboral, marchó en 1939 a los estudios Fleischer de Miami, entonces la competencia más directa de Disney, para trabajar en Los viajes de Gulliver, el primer largometraje de la casa Fleischer. Tampoco allí se sintió cómodo, así que regresó a la costa oeste para trabajar en la Warner Bros. a las órdenes Friz Freleng, que en los cuarenta era el número uno de los directores de animación. Con él aprendió todos los fundamentos del oficio.

Fue reclutado por el ejército en 1943, y al regresar a casa comenzó a dedicarse al cómic, género en el que se hizo un nombre durante los últimos años cuarenta y la década de los cincuenta con series como Starlet O’Hara, Ozzie y Harriet, Bob Hope, Moronica o Dean Martin y Jerry Lewis. Eran historietas y álbumes que distribuyó DC Comics, y que partían de una idea cómica completamente opuesta a sus anteriores experiencias en los estudios de animación. Owen Fitzgerald, en lugar de humanizar animalitos, dibujaba personajes humanos en situaciones disparatadas propias de las series de animación. Se apoyó en la popularidad de estrellas cómicas como Bob Hope, Dean Martin o Jerry Lewis, que en los cincuenta eran ídolos del público tanto en el cine como en la televisión. Tuvieron también mucho éxito sus personajes femeninos, siempre pícaros y atrevidos. A ese periodo de dibujante de tebeos pertenecen la mayor parte de las páginas que mostramos aquí abajo.

En los años sesenta, Fitzgerald comenzó a padecer una afección neurológica, probablemente del tipo del parkinson, que le produjo temblores y le impidió seguir dibujando las historietas semanales. Así que regresó a la animación trabajando para la Warner, los estudios DePartie/Freleng, los de Hannah-Barbera, y de nuevo y definitivamente la Warner Bros., donde permaneció hasta su muerte en 1994, cuando contaba 77 años. No obstante, el gusanillo del cómic siguió picándole, y compaginó la dirección de las animaciones con las historietas, sólo que en esa última etapa se limitó a bosquejar los guiones a lápiz para que fueran otros dibujantes quienes los terminaran.

 




























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